sábado, 19 de junio de 2010

Intenciones, voluntad y vida no-volitiva según Wei Wu Wei

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Copio unos fragmentos escritos por Wei Wu Wei:

Las intenciones

La mente sólo se desembarazará de los objetos evitando las intenciones. SHEN HUI

La mera evitación de las intenciones deliberadas puede conducirnos a la iluminación. SHEN HUI

Las enseñanzas de los maestros de todas las escuelas de liberación -no sólo budistas, sino también vedánticas, taoístas y hasta semíticas- afirman, de un modo u otro, el "Hágase Tu Voluntad", es decir, el intento de liberar al pseudoindividuo de las cadenas de la volición mediante el conocimiento, la práctica y la estrategia ya que, cuando se abandona la volición, desaparece la esclavitud.

Las doctrinas más puras -como las de Ramana Maharshi, Padma Sambhaba, Huang Po y Shen Hui- nos enseñan que basta con el análisis para comprender que no existe ninguna entidad que pueda tener volición efectiva u que un acto aparente de la volición, cuando está de acuerdo con lo inevitable, sólo puede ser un gesto vano y, cuando está en desacuerdo, el mero revoloteo de un pájaro enjaulado contra los barrotes de su jaula. Esta comprensión nos permite, al menos, permanecer alegremente en paz.

Cuando éramos niños, podíamos ir a la feria y fingir que conducíamos un coche en una carrera de automóviles. El coche tenía un volante que parecía reaccionar a nuestros movimientos pero, en realidad, el vehículo era conducido automáticamente desde abajo. Dado que uno giraba instintivamente el volante en la dirección en que el coche debía ir, no era difícil creer que era uno el que lo controlaba y todavía resultaba más difícil dejar de tratar de dirigirlo y permitir que se moviese por sí solo, porque eso podría haber ocasionado un desastre. Exactamente así es nuestra forma volitiva de vivir.

La vida no-volitiva es una vida plena de alegría.

Ser "vivido" como una no-entidad constituye una vida subjetiva en la que no cabe el sufrimiento, en la que no hay lugar para la preocupación y en la que todo es-lo-que-es y debe ser. Porque esta "intención" es la responsable de la concepción dualista y la comparación subsiguiente de los opuestos interdependientes, uno de los cuales es "positivo" y el otro "negativo".

Ésta es, en definitiva, la vida nouménica a la que también podemos denominar "reintegración".

La vida no-volitiva

La psicología académica ha reconocido desde hace ya mucho tiempo que el sueño es una expresión de la satisfacción de un deseo. Es innecesario recurrir a la ciencia para constatar que nuestras fantasías diurnas también constituyen una forma de satisfacción ilusoria de nuestros deseos. Tanto el sueño como el ensueño, por tanto, son manifestaciones del "ego" o el yo conceptual, es decir, de aquello que constituye la identidad egoica de nuestra individualidad fenoménica.


¿Acaso no es pensar en el futuro una modalidad de fantasía que valora muy positivamente a la probabilidad? ¿Y acaso pensar en el pasado -ya sea con satisfacción o con amargo remordimiento- no es intrínsecamente lo mismo que contemplar el futuro con esperanza o con temor? Ambos casos constituyen un ejemplo fáctico de satisfacción -positiva o negativa- de nuestros deseos y ambos son, por consiguiente, actos volitivos.

Es por ello que los maestros sostienen que no hay nada que pueda ser alcanzado, que no hay nada que pueda ser asido, poseído o atrapado y que, en consecuencia, deberíamos ignorar tanto el futuro como el pasado. Ése es también el motivo por el que se nos dice que el pasado y el futuro no existen, que no son más que suposiciones o aparatos teóricos de la vida dualista. Ambos, el futuro y el pasado son imaginarios y puesto que sólo podemos interpretarlos una vez que han ocurrido, nunca existen de otra manera más que como eventos en nuestra conciencia. Esto es algo que -según creo- ya ha quedado suficientemente explicado.

El pasado y el futuro son meros actos de la volición. Es por ello que la vida no-volitiva debe ser vivida en el presente o, como dice Robert Linssen, "Estando presentes en el presente".

¡Saludos!
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