martes, 21 de septiembre de 2010

Swami Subrotananda

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Copio el capítulo 36 del libro "Conversaciones con yoguis", de Ramiro Calle, libro donde Ramiro Calle entrevista a diversos sadhus, eremitas, maestros, etc, todos relacionados con la India y la espiritualidad.

36. SWAMI SUBROTANANDA

Me desplazo a la calle Sardar Patel, hasta la sede del Bharat Sadhu Samaj, para entrevistar a Swami Subrotananda, un hombre muy afectivo y abierto, de sonrisa y comunicación fáciles, y que tiene un aspecto saludable y expansivo. Es swami desde hace solo un año, de la tradición Saraswati, y discípulo sucesor de Swami Chaitanyananda, recientemente fallecido. Sentados en el suelo, en una de las habitaciones de la sede, emprendemos un prolongado intercambio de ideas.

RAMIRO CALLE: Swami, ¿puede referirse al Vedanta?

SWAMI SUBROTANANDA: Ante todo quiero decirle que estoy contento de conocerlo y que está muy bien que nos hayamos encontrado, porque ya había oído hablar de usted.

Como sabe, se ha escrito mucho sobre Vedanta. Es la esencia de los Vedas (la Revelación hindú) y su mensaje es la no-dualidad. Representa la unidad del Uno y nos muestra la existencia de la Unicidad, pero la práctica para realizar esa Unicidad es Tantra. Tantra empieza donde acaba Vedanta. Tú eres Brahman (la última realidad, lo Absoluto), tú eres el centro eterno. Tantra concierne a la práctica, a la manera de llegar al estado de Unicidad. El Tantra se ocupa de las relaciones de todas las cosas. Uno tiene que conocerse a sí mismo y hacerse uno con el mundo. Pero no tiene que saberse solo en teoría, sino que hay que llevarlo a cabo en las relaciones con los demás. Tantra es el arte de las relaciones; la expansión. Y hay que aprender a relacionarse primero con uno mismo, y luego con los demás.

En la antigua tradición se hace referencia al mantra (palabra o frase sagrada con poder espiritual) y al yantra (diagramas geométricos para concentrarse y canalizar las fuerzas psíquicas) y a las conexiones entre ambos. Mantra es el nombre, la palabra. Hay infinidad de mantras, y en las obras de Tantra aparecen gran cantidad de ellos. El sonido original de cada palabra es el denominado bija-mantra ("Mantra semilla"; mantras formados por una sola sílaba, considerados como la "semilla" de todos los sonidos); es la esencia, lo más nuclear en el sonido básico de uno mismo. Tal es el Nada-brahman (la Divinidad que adopta la forma del Sonido primordial mediante el que se forman los mundos), que es espacio y sonido. El yantra es el espacio o forma, y el mantra el sonido o palabra. El universo manifestado es forma y sonido, el espacio y el tiempo. Y Tantra es la relación dentro del espacio y el tiempo. Pero tiempo y espacio son un contínuum y no una dualidad, no son entidades separadas. Hay un proceso cósmico de evolución e involución. Cuando un practicante alcanza el ajna chakra (chakra situado en el entrecejo entre los dos ojos) modifica la percepción del contínuum espacio-tiempo y obtiene una comprensión de las combinaciones de sonido y luz, nombre y forma y, más allá, se realiza la Unidad. Se requiere mucha sagacidad para penetrar la Unicidad, y es necesario ir más allá de los conceptos, del intelecto, de la memoria. El intelecto, que es lo que hemos desarrollado para hacer posible la comunicación, se torna una barrera. Hay que comprender cómo el intelecto ha llegado a tornarse una barrera y cómo hay que trascenderlo. Para trascenderlo hace falta, a su vez, trascender la memoria. Eso es lo que nos indican las distintas enseñanzas. Mi opinión personal es que hay que lograr una réplica de la memoria para poder trascender la memoria. Vivimos a través de la memoria, que es el pasado. Pero, no obstante, si alguien se queda sin memoria pierde el sentido de la realidad, se desconecta. Por eso hay que obtener una réplica, del mismo modo que cada especie se reproduce para perpetuarse. Y es necesario ir más allá del espacio-tiempo, del intelecto, de la dualidad, y entrar a la Unicidad. A esa Unicidad nos invita el Vedanta, y todos los yogas nos ofrecen medios y técnicas para proyectarnos hacia ella.

La verdad no son palabras, no es el predicar, sino las relaciones. Si pudiéramos trascender el tiempo y el espacio y expandirnos, toda la sociedad se transformaría. Pero en nuestras viejas estructuras mentales estamos limitados, contraídos. Creo que hay que reproducir la memoria y trascenderla. Para lograr el mensaje del Vedanta «tú eres Brahman», para realizar la Unicidad, hay que esforzarse y ejercitarse. Pero la espiritualidad no ha madurado en absoluto en la sociedad, a pesar de que la verdadera espiritualidad es la que ayuda a trascender la dualidad, la aparente diversidad. La dualidad entre naturaleza material y naturaleza espiritual es una falacia. Todo es espiritual. Penetrando el contínuum espacio-tiempo y luego trascendiéndolo, así es como entramos en la verdadera espiritualidad.

RC: ¿Puede un maestro realizado transmitir su energía, proporcionar el shaktipat? (shaktipat: transmisión de energía espiritual del maestro al discípulo)

SS: Kundalini (energía espiritual femenina que se encuentra enroscada en el chakra inferior y que debe ser conducida hacia los chakras superiores en kundalini-yoga) es la fuerza natural que existe en todo ser humano; es la fuerza de evolución, y antes o después, toda persona recibirá unas energías que la propulsarán y que elevarán la kundalini. En lo que se refiere al shaktipat, el mensaje del guru es importante. Pero tengamos presente que la vieja concepción que se tenía de él ahora también ha cambiado, y se dice que el guru está en la propia mente. Uno puede ser guru de una persona, y esa persona guru de la otra. Así, el guru no es algo fijo. Yo puedo ser su guru en un momento, y usted puede ser mi guru en otro. Es un proceso dinámico, no es algo fijo, ¿me entiende? En las relaciones, uno mismo se convierte en discípulo y uno mismo se convierte en guru. La esencia son las relaciones. La esencia del shaktipat es la relación. Muchas personas han logrado elevar la kundalini, pero lo han hecho sin tener una real comprensión del proceso, y es inútil propulsarla sin ningún tipo de control. Hoy en día, lo que realmente necesitamos es pura inteligencia, verdadera comprensión. El shaktipat es un proceso automático cuando se dan las condiciones para que se produzca. Lo importante es que la interacción con el misticismo y el esfuerzo nos conduzcan a la inteligencia pura. Es fundamental desarrollar compasión. La claridad de la mente no puede sobrevenir solamente por el estudio, sino por la gran compasión.

Por sí solo, el estudio no conduce, ni mucho menos, al esclarecimiento de la mente. Es necesario tener una gran compasión. Y la compasión es el medio para la verdadera relación con los otros. Y solo cuando la mente esté clara, las acciones serán claras. Y tal es shaktipat.

RC: ¿Qué es más importante, la sabiduría de la mente o la sabiduría del corazón?

SS: No hay ninguna diferencia entre la sabiduría de la mente y la del corazón. Básicamente, la mente no tiene ninguna sabiduría. La sabiduría del corazón es la sabiduría de la inteligencia, es la sabiduría real. La Sabiduría es la Sabiduría, y no hay que hacer tales diferencias. Son las palabras las que crean todas las diferencias. La sabiduría es universal. No es mi sabiduría o tu sabiduría. Es Sabiduría. Nadie puede aferrarla, apropiarse de ella. Se llega a obtener, a experimentar, a través del desarrollo de la compasión. Solamente así es alcanzable. Es necesario conquistarla a través de la entrega, del amor. Así se hace uno con la Sabiduría. En una ocasión el Buddha, ya a edad muy avanzada, se alejó con algunos de sus más estrechos colaboradores y les dijo: «¿A quién estoy predicando, si todos somos uno?».

RC: Para el Buddha, la última realidad era vacua, era insustancial.

SS: Para el Buddha, todo y nada eran lo mismo. Las palabras, los conceptos, no dicen nada. Esta enseñanza que nos han transmitido los textos es muy difícil de descifrar. No debemos dejarnos condicionar por las palabras. Hay una parte de la enseñanza, de la instrucción, que los libros jamás pueden recoger, y es el silencio, que solo es posible transmitir a través de la interacción directa. Ese silencio no puede darse en los textos. Esa nada, ese silencio, es todo. Hay que comprender que el vacío es que todo está ahí. Eso se comprende en la comunicación a través de los silencios y no de las palabras. Mientras tú y yo nos estamos comunicando con palabras, también nos estamos comunicando con silencios. Tal es la relación. Estamos aquí sentados y nuestros corazones se están comunicando subconscientemente, y en esa subconsciencia todos somos uno; pero en cuanto pensamos y conceptualizamos, ya dividimos. Pero, claro, no tenemos más remedio que usar los pensamientos y las palabras, y a través de esta comunicación intelectual pretendemos trascender el intelecto y llegar a una comunicación pura.

RC: ¿Dispone el mantra de poder, de energía?

SS: El poder del pensamiento. El mantra básico es interior. En algunos hay energía concentrada. Pero lo básico es la energía del pensamiento, y mediante el pensamiento y el mantra desarrollamos numerosa energía. Pero si uno es capaz de relacionarse adecuadamente con el pensamiento y captar su esencia, eso puede producir una gran comprensión, una visión muy profunda. El mantra es un medio, una técnica. Pero hay que ir a la base, al origen del pensamiento, lo cual dará lugar a la visión esclarecedora, a la inteligencia pura, que es como un relámpago que elimina la oscuridad para siempre.

RC: Según su punto de vista, ¿cuál es la mejor manera de conquistar la inteligencia pura?

SS: Yo siento que debe haber la interacción de un grupo, un satsang, un conjunto de personas cuyo único motivo en la vida sea alcanzar la Verdad. La Verdad es lo más importante. Es la meta. Y gentes con esa misma intención, que provengan de diferentes fuentes, se tendrán que unir y formar un grupo, intercambiar información; deberán conseguir que esa información colabore conjuntamente para hacer brotar una energía y una inteligencia más altas. El gran genio de la India ha sido la capacidad de asimilar, absorber, digerir y alumbrar tantas corrientes y tendencias. Es importante la formación de un grupo de personas que tengan gran motivación e ideales de realización, que se unan y se relacionen para desarrollar inteligencia pura.

RC: ¿No puede conseguir lo mismo una persona por sí misma a través de la meditación?

SS: No creo. Mediante la meditación se puede conseguir un nivel de Iluminación, pero hay que ir más allá. El mismo Buddha pasó de la meditación personal a la relación con los demás. Hoy en día, lo más importante es la relación real y verdadera. Eso es una gran meditación. Cuanto más entro en contacto con los demás, más entro en contacto conmigo. Los demás son una referencia hacia mí mismo. El yogui trata de trascender el pensamiento, la dualidad. Estando con los demás, me siento a mí mismo y a los demás para, posteriormente, trascender toda dualidad. Es necesario el satsang.

RC: ¿Es necesario el discernimiento, la discriminación?

SS: Sí, pero hay que tener una idea clara de lo que es la discriminación. Esta tiene que concernir a la verdad. Viveka es muy importante, pero solo si se trata de verdadera discriminación, porque únicamente en tal caso será una guía. Eso es fundamental para discernir qué es y qué no es ilusorio.

Quiero decirte algo con respecto al hatha-yoga. Debe llegar un momento en el que sea posible prescindir del sistema digestivo, es decir, no solo cambiar la dieta y purificarla, sino prescindir de ella. Hay que llegar a depender solamente del sistema nervioso. El hatha-yoga es mucho más que los meros ejercicios. El hatha-yoga, con todas sus técnicas, es mecánico, es técnica, pero puede ser seco, sin compasión. Por eso el Tantra es muy importante, porque empieza con la compasión, con el amor. La compasión siempre es imprescindible. En el Tantra, la relación con la pareja debe fomentar esa compasión. En la relación hombre-mujer sobreviene un pranayama (control de las energías vitales por medio de la respiración; cuarta parte del yoga) automático y natural. La compasión que surja en la pareja debe ser extensible a todos los seres sintientes.

RC: ¿Para alcanzar la meta más alta es necesario el brahmacharya, la castidad?

SS: Yo siento que también el brahmacharya tiene que ser natural, espontáneo. La compasión traerá más y más brahmacharya. Pero todo ese proceso debe realizarse sin esfuerzo. El amor verdadero y la compasión traerán el brahmacharya. Y eso es necesario para conquistar los niveles más altos, porque el brahmacharya alimenta el sistema nervioso. Pero tiene que ser un proceso que surja naturalmente. Y cuando el virya (energía) es almacenado, puede ascender. El esperma conservado puede transformarse, y entonces la fuente eterna puede florecer. Pero brahmacharya tiene que ser natural y sin esfuerzo.

RC: ¿Puede referirse al movimiento de los sadhus (personas santas, ascetas, monjes)?

SS: El sadhuismo es una manera de vivir. Es vivir solamente el lado bueno de la vida. Pero yogui es quien vive el lado bueno y el malo de la vida. Para conseguir la verdad, ninguna secta, movimiento ni nacionalidad es la mejor. Nadie tiene el monopolio al respecto. Nadie dispone de una especial prerrogativa para ello. El mero hecho de seguir una orden o un sistema no ofrece una garantía de que se vaya a evolucionar. El verdadero movimiento es el que siempre está muriendo a cualquier sistema o teoría. Un movimiento organizado no tiene nada que ver con la Verdad. La Verdad espiritual puede venir de ti, de mí o de cualquiera, pero no tiene nada que ver con las organizaciones.

RC: ¿Cómo es posible obtener el desapego en una sociedad que constantemente alimenta el apego?

SS: Hay que aprender el arte de vivir y morir. Cuando sabes que a cada momento estás muriendo, y lo comprendes de verdad, tomas todo de una manera natural y abandonas el miedo, y al abandonar el miedo desaparece el apego. Comprendes que en cada momento hay muerte y en cada momento hay nueva vida, y trasciendes el miedo. Entonces sobreviene el desapego como un proceso natural. Apego y desapego son un proceso natural. Son como la marea que sube y baja. No tienen por qué afectar a la persona que comprende.

RC: Hay gurus modernos que dicen que el esfuerzo no es necesario. Otros, sin embargo, insisten en que el esfuerzo siempre es necesario. ¿Cuál es su opinión?

SS: Lo más importante es el anhelo de conseguir la verdad. El no esfuerzo sobreviene cuando todos los esfuerzos se han agotado. No es correcto decir que el esfuerzo no es necesario. Tampoco lo es decir que solo es necesario el esfuerzo. Hay que hallar el equilibrio del ritmo: esfuerzo y no esfuerzo, vida y muerte, etcétera. Hay que aprender a nadar en la subida y en la bajada de la marea, saber fluir, seguir el ritmo.

RC: ¿Se puede obtener hoy en día la Iluminación más alta?

SS: En el momento en que un Buddha la ha alcanzado, ésta es propiedad de todos. Cualquier nivel que uno alcance pertenece a toda la humanidad, y hay que conseguirlo. La Iluminación ya está ahí. La ignorancia la oculta. La meta consiste en trascender el tiempo y el espacio.

RC: ¿Hay que matar al ego? ¿Es posible matarlo?

SS: Muy buena pregunta. Cuando las personas lleguen a la comprensión de que el ego que los h creado y traído no es más que un fardo, igual que el intelecto es una barrera para un ulterior desarrollo, entonces empezarán a intentar matarlo, como los antiguos practicantes lo intentaron con tantos ritos y penitencias. Pero no era posible destruirlo. Entonces se negaron a admitir su existencia y emprendieron muchas sadhanas (sadhana: práctica espiritual, el esfuerzo de purificación que todo aspirante debe realizar), entrenamientos. Ése tampoco era el camino. Lo importante es la compasión. Ésa es la clave. El ego es la lucha entre amantes, un duelo de amor con la diosa. Solo después de la gran lucha, agotado el impulso, permanece el ego como testigo.

RC: ¿El ego es la memoria?

SS: Nace de la memoria. Es el cúmulo de nuestras progresivas experiencias, y esta memoria crea el ego para el equilibrio de la naturaleza, porque el ego nos ha ayudado a desarrollarnos; pero cuando el ego se torna insuficiente, e incluso obstaculizante, se niega a bajar de su trono. Es como el viejo padre que debe ser relegado, pero al que no hay que echar de la casa. El problema no se resuelve matando a los ancianos. Hay que hallar una manera de convivir. Convivir con todo, y no eliminar. Y eso no es posible hasta hallar la réplica de la memoria y trascenderla. Y la compasión y el satsang son fundamentales. Una vez se revive la memoria, ya no hay más diferencia entre consciencia e inconsciencia, y toda la memoria inconsciente tiene que hacerse consciente. Sale en forma de símbolos. Y entonces es posible desapegarse de la memoria y se llega a trascender la memoria colectiva. Se emerge. Uno se libera de la esclavitud de la memoria. Lo más importante es tener la vivencia de unidad. «Yo soy uno con lo creado».

RC: ¿Qué opina de la meditación vipassana, de la observación atenta y ecuánime de los procesos?

SS: Toda la vida debe convertirse en vipassana. Cuando se está atento en cada momento, toda actividad es vipassana. No se trata solamente de permanecer alerta y ecuánime durante una hora. Si se está atento, alerta, en todo lo que se hace, el ego se torna un testigo. Hay que llegar incluso a observar los propios sueños. Está muy bien sentarse y meditar. Está muy bien. Pero hay que mantener el vipassana en la interacción con los demás.

Y guardamos un prolongado silencio. Uno de esos ricos silencios que representan una elevada forma de comunicación más allá de las palabras, allende los conceptos. Uno de esos silencios, de corazón a corazón, que se tornan un sutil mantra inarticulado, un ojo de buey hacia la Totalidad.

Me despido de Swami Subrotananda. Callejeo por las amplias avenidas del Delhi residencial. La India se me antoja como el círculo de los círculos, el laberinto de los laberintos. Es inabordable y desbordante, inatrapable y jamás, jamás, podremos terminar de explorarla y descubrirla. Hay que reconocerla en cada momento, porque ella es, sin duda, el frenético baile de la diosa en sus millones de formas. Más que intentar comprenderla, hay que amarla. Ella levanta las barreras entre la consciencia y el subconsciente y amplifica toda nuestra vida psicológica. Ella es la prueba, reto, desafío.


Fin del capítulo. ¡Saludos!
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1 comentario:

  1. Gracias por compartir
    muy interesante
    un abrazo y una sonrisa
    www.mariposabuscafelicidad.blogspot.com

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