martes, 23 de noviembre de 2010

La verdad es permanente, los fenómenos vienen y van (Gangaji)

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Copio el siguiente fragmento del libro "Libertad y Resolución", de Gangaji:

Gangaji: Cuando prestas atención a la verdad, estás reconociendo lo que ningún fenómeno ha tocado nunca -La verdad de ti-; ni a los fenómenos de odio ni a los fenómenos de amor: sólo estás prestando atención a la verdad. Ella es permanente. Los fenómenos son impermanentes. Conoces esta distinción esencial a partir de tu experiencia cotidiana. Esto no es esotérico. Es muy concreto. Las cosas vienen y van. Los pensamientos vienen y van. Las emociones vienen y van. Las respuestas de la gente vienen y van. Tu actitud con respecto a ti mismo viene y va. Bueno, malo, arriba, abajo, excitado, aplanado... todo esto viene y va. La verdad sigue estando presente, viva, disponible, dichosa. Presta atención a la verdad, los fenómenos sólo son idas y venidas. No únicamente son simplemente idas y venidas, en realidad son vehículos para una realización más profunda de la verdad.

Interlocutor: Entonces, ¿la verdad no se encuentra también en los fenómenos? ¿No son uno y lo mismo?

Gangaji: No puedes decir eso hasta haber tenido la experiencia de que los fenómenos no son nada. De otro modo estarás usando un concepto espiritual para justificar el seguimiento de los fenómenos y te preguntarás por qué sigues sufriendo. ¡Olvídate de eso! Uno ya es demasiados. Lo mismo es ridículo. Ni siquiera tiene sentido. Ve lo que es inamovible.

El uso de la verdad espiritual para servir a la comprensión del ego es un truco de la mente y a veces adquiere tonos trágicos. Olvida cualquier concepto de que todo es uno, porque, si lo recuerdas, lo estarás usando como una justificación para seguir los fenómenos, y ésa es la trampa.

Olvídate de todo y en ese instante verás lo que es permanente. Presta atención a eso. Ríndele la mente. Entonces ella no puede estar ocupada. El ajetreo mental viene de atender a los fenómenos. En una mente serena, la realización más profunda ocurre de manera natural porque ya está allí. Al observar los fenómenos, pasas por alto lo que ya tienes, que es lo que, de hecho, esperas que los fenómenos te den.

Éste es un corte despiadado, sin sentimientos. El deseo de hacerlo es la razón por la que la gente se retira tradicionalmente del mundo de los fenómenos y vive la vida de un sadhu, de un recluso o de un monje. Pero el mundo fenoménico que debes abandonar es el de tu propia mente. Retírate, al menos durante un instante, de tus interpretaciones, de tus medidas y de tus calificaciones, y en esa retirada contempla lo que ya está disponible. Tienes la oportunidad de hacer una elección realmente libre, de la verdadera intención. Entonces puedes preguntarte verdaderamente: ¿Qué es lo que quiero?

Puedo garantizarte que mucha gente desea los fenómenos y que dedicarán muchas vidas a perseguir más objetivos, más experiencias. Si lo que quieres es la verdad, tómate un momento para soltar todo lo que creías que ella te iba a dar y experimenta lo que ya está aquí. Entonces, y sólo entonces, tienes elección. O bien dices: "Simple y absolutamente elijo la verdad", o dices: "Elijo los fenómenos".

Interlocutor: Parece que todo el proceso es simplemente rendirse a lo que es.

Gangaji: Si te rindes a los fenómenos y los llamas "simplemente lo que es", te estás engañando a ti mismo miserablemente. Los fenómenos son lo que viene y va en lo que es. Para poder rendirte a lo que es, en primer lugar debes descubrir lo que es. ¿Entiendes? Lo que es, es verdad: presencia permanente, eterna, inmutable.

La frase: "Oye, yo simplemente me dejo llevar por lo que es", es una pauta de malentendido común. Hemos probado todo tipo de cosas en nombre de la libertad, de la verdad y de la libre elección, pero en realidad lo hemos hecho en el nombre de "tengo que ser yo mismo". Eso no es lo que es. Lo que es, es inmutable. Todos los fenómenos surgen de ello, nunca están separados de ello y retornan a ello. Pero en esta profunda enfermedad de la existencia condicionada sólo se presta atención a los fenómenos, y eso produce un sufrimiento inútil.

Es posible detener el sufrimiento innecesario, pero esa paralización no se produce por casualidad. Se trata de dejar de prestar atención a , y reconocer la verdad del Es. Sólo cuando se comprende la verdad los fenómenos dejan de ser un problema.

Si por un instante te rindes al ser en lugar de a los fenómenos, entonces honestamente, tienes elección. Esto no significa que seas menos ser si eliges prestar atención a la mente. Tal vez te guste sufrir. Tal vez te guste el drama más que la paz. Eso está bien en ciertas etapas, pero ahora es el momento de descubrir la posibilidad de elegir la verdad, la verdad permanente, eterna, que nunca va a ninguna parte.
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