sábado, 12 de febrero de 2011

Más allá de las palabras, de las creencias, de los opuestos

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Última dosis del libro "Una ausencia muy presente", de Jeff Foster:

(...) Es por esto por lo que, cuando ahora digo «No hay nada que puedas hacer para conseguir esto», también me doy cuenta de que, en el mismo instante en que el indicador se convierte en una creencia, deja de ser cierto. Por ello, la persona que cree sinceramente que "no hay nada que puedas hacer" y que "todo es inútil" y se pasa el día tumbada en la cama, no ha entendido absolutamente nada. Para tal persona, los indicadores se han convertido en conceptos que han cristalizado en creencias que acaban desembocando en el estancamiento y la depresión. Ésta es una trampa muy habitual... lo sé bien porque he caído en ella muchas veces.

Hay quienes realmente creen que no hay persona ni ego. Hay quienes realmente creen que no hay nada que obtener. Hay quienes realmente creen que no hay futuro, África ni planeta Tierra. Pero el problema es la creencia porque, cuando se convierte en una creencia, acaba estancándose. Es una persona con una creencia. Y entonces uno entra en la lucha interminable de mi creencia frente a la tuya.

Pero, cuando uno ve con absoluta claridad que no hay nada que hacer —porque esto ya es totalmente completo—, el estancamiento se desvanece. Entonces uno se levanta de la cama con el corazón completamente abierto a otro día de no-conocimiento. "Nada que hacer" no es más que un concepto. Y "algo que hacer" también es otro concepto.

Nagarjuna dijo:


Decir "es" es aferrarse a la permanencia.
Decir "no es" es aferrarse al nihilismo.
Es por esto por lo que la persona sabia
no dice esto "es" ni esto "no es".


La mente existe y la mente no existe. Nada que hacer y algo que hacer. Práctica y no práctica. Pasado y no pasado. Yo y no-yo. No hay ninguna necesidad de aferrarse a la polaridad ni de negar ambos polos.

(...) Y, aunque no exista ni deje de existir se trata, en cualquiera de los casos, de un juego.

Y todo concluye en la paradoja más absoluta. Nada que hacer y todo que hacer. Nada y algo. Yo y no-yo. Nadie y alguien. Los opuestos se funden y lo que se ve en la no-dualidad no puede ser comprendido.

(...) jamás hubo paradoja alguna.

(...) ¿Cómo podría comunicarte la intimidad, la libertad, la paz, la vacuidad y la plenitud que acompañan al hecho de sentarte, ahora mismo, en esta silla? (...)

Y todas las paradojas se resuelven aquí, en la más absoluta simplicidad y sorpresa de lo que es.


Como postre final, unas gotas finales, copiadas del último capítulo del libro:

No existe la menor necesidad de defenderse. No existe la menor necesidad de demostrar nada.

***

La vida es una ofrenda y se nos ofrece ahora, y ahora, y también ahora.

La vida nos regala imágenes, sonidos, olores y sentimientos sin pedirnos nada a cambio. Pero nosotros nos pasamos la vida queriendo más. (...)

Esta liberación no tiene absolutamente nada que ver contigo. Si crees que "tú" puedes alcanzar la liberación, te pasarás el resto de la vida tratando de atrapar tu cola. No puedes alcanzar la liberación ni puedes despertar, porque esto ya está completamente despierto. Ya es total y completo, y la búsqueda sólo tiene sentido desde el sueño de la separación.


Jeff Foster
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