martes, 5 de julio de 2011

Una Aventura sin inicio ni final: el Juego-Risa de Dios

*
¡Qué graciosamente son desplegados,
sin excepción,
todos los deseos!

¡Qué generosamente son concedidas,
sin demora,
todas las apetencias del corazón!

¡Cuán oportunamente te es dado
todo lo que has pedido!
¡Incluso lo imposible!

Juguetonamente pides lo que te es dado y lo amas,
y lo das porque lo amas, para extenderlo.
Es el Juego del Amor, ni más ni menos.

¿Quién juega a qué? En el fondo, lo sabes. ¡HO, HO, HO!

*

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