jueves, 16 de febrero de 2012

Anécdota en el áshram con Ramana Maharshi

*
Aquí va la narración del devoto Chalam, de una anécdota sucedida en torno a Bhagaván Sri Ramana Maharshi:

Por norma general, Bhagaván ignoraba las formas extremas de conducta que se producían en la sala. Ocasionalmente, si alguna persona se agitaba de forma exagerada, se quedaba mirándola un rato y la calmaba. Vi como lo hacía con una mujer de Andhra Pradésh que había dedicado su vida a trabajar reivindicando los derechos de las mujeres. De repente, se levantó en medio de la sala y empezó a hablarle a Bhagaván como si estuviera dando una conferencia en un auditorio. «En todo el mundo se maltrata a las mujeres —empezó a decir—. ¿Cómo trata usted a las mujeres?». Bhagaván ni siquiera se molestó en mirarla. La mujer continuó: «¿Por qué la vida de las mujeres tiene que transcurrir entre fogones?, ¿es que sólo se tiene que dedicar a tener hijos y criarlos?, ¿no hay nada más que puedan hacer las mujeres?». Como Bhagaván ignoraba la arenga de esta mujer y seguía mirando al infinito, ella se puso a criticarlo más directamente: «¿Es que la liberación solo es para los hombres? Incluso personas como usted dan prioridad al hombre. ¿Es que la meditación y el yoga solo están hechos para los hombres?». La suma total de su estado emocional y de la aparente indiferencia de Bhagaván hizo que se le empezaran a saltar las lágrimas.

Finalmente, Bhagaván giró su cabeza hacia ella, tenía una expresión en el rostro como preguntándole por qué estaba tan preocupada y tan alterada. La mujer, una oradora acostumbrada a acalorarse dando discursos en actos públicos reivindicativos, empezó a enternecerse mientras Bhagaván la miraba fijamente, sin decir palabra. Poco después, con un nudo en la garganta y en un tono mucho menos arrogante, la mujer le preguntó: «Bhagaván, ¿estaría usted dispuesto a mostrar un camino hacia la liberación adecuado para las mujeres?». Sin dejar de mirarla, Bhagaván le preguntó: «¿Qué es la liberación?». La mujer se quedó muda. Se sentó inmediatamente y dejó de hacer preguntas y de hablar, ni siquiera formuló una respuesta a la sencilla pregunta de Bhagaván. Poco después, se marchó del áshram y no volvió nunca más.

Copiado del libro «El Poder de la Presencia», volumen 1, de David Godman, páginas 254 y 255.

¡Saludos!
*

2 comentarios:

  1. qué bonito,

    podríamos hacer como en los comentarios de la página de "el mundo today", una ristra ahora de…:

    "eh, ¡acabas de perder una lectora feminista! " :)

    ay, qué políticamente incorrecta es la inocencia pura y dura :)

    saludos de Iván

    ResponderEliminar
  2. Es un camino largo el de mirar al ser, y el punto de inicio puede ser cualquiera, pero si todavía no estás en ese punto de inicio es muy difícil cualquier palabra.

    ResponderEliminar