jueves, 9 de febrero de 2012

Ramana jugando con las miradas

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Al parecer Bhagaván Sri Ramana Maharshi se comportaba a veces «como un niño travieso». Anécdota narrada por la devota Souris (hija de Chalam, de quien también he posteado algún relato sobre sus experiencias con Ramana). Dice Souris:

Una noche, yo estaba sentada en el borde del pozo; habían sacado el sofá de la sala y lo habían colocado cerca de donde yo estaba. Cuando salió Bhagaván para sentarse allí, su asistente me pidió que me levantara porque estaba sentada en un lugar más alto que Bhagaván. Pero, nada más moverme, me hizo una señal con la mano y me dijo con una sonrisa: «Siéntate, siéntate».

Me volví a sentar y me quedé mirándolo. Cada vez que yo lo miraba, él miraba para otro lado, pero algunas personas me contaron que, cuando yo no lo miraba, me miraba él a mí: estuvo jugando al escondite conmigo como un niño travieso. Me parecía increíble que Bhagaván, señorial como un león, inamovible como Arunáchala y siempre establecido en sahaya samadhi, jugara conmigo como un niño travieso.

Tomado del libro «El Poder de la Presencia», volumen 1, de David Godman, página 272.

¡Saludos!
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