sábado, 7 de marzo de 2015

Iluminación: la desaparición del dolor

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Karmapa 16º: Rangjung Rigpe Dorje

Tal como insinué brevemente en el post anterior (Ilusiones ópticas: la engañosa percepción), podemos hablar tanto de percepciones "externas" (ver una silla, una serpiente, etc) y de percepciones "internas" (imaginar algo, sentir tristeza, o alegría dual, o sufrimiento, o dolor, etc). Y dije que «Del mismo modo podemos engañarnos con las percepciones "interiores" como la tristeza, el sufrimiento o el dolor. Toda percepción es un reflejo, una distorsión, una ilusión» (los sencillos ejemplos de percepción "externa" fallida podéis verlos en las imágenes de ese breve post).

A eso añado brevemente que en la iluminación desaparece toda ilusión: desaparece la tristeza, la ira, el sufrimiento, el dolor (tanto el llamado "dolor físico" como el emocional). En realidad el dolor físico es mental. Toda percepción es mental, pues sucede en la conciencia y hay solamente conciencia (es errónea la concepción de un mundo externo separado de la conciencia). El llamado "mundo físico" es simplemente una manera distorsionada de proyectar la conciencia.

En la iluminación no hay dolor (ni siquiera dolor "físico") porque toda ilusión ha sido desenmascarada y así lo que es falso ya no tiene ninguna influencia. El iluminado, cuando la iluminación es completa y total, no siente tristeza, ni miedo, ni dolor, ni sufrimiento de ningún tipo, etc: no se ve influido ni siquiera mínimamente por las ilusiones. Tiene sensibilidad, pero pura, limpia de miedo y de dolor.

He encontrado lo que en apariencia podría ser un nuevo ejemplo de esto, en el caso del 16º Karmapa del budismo tibetano, llamado Rangjung Rigpe Dorje, que vivió entre 1924 y 1981, o sea, en pleno siglo XX, bastante reciente. En 1980 se le diagnosticó un cáncer grave, del cual murió al año siguiente, el 5 de noviembre de 1981. Lo interesante es que el médico que le atendió se sorprendió de que en aquellos días finales no sintió dolor. Al preguntarle, no solamente decía que no le dolía, sino que además no mostró signo alguno de que sintiera dolor, sino que emanaba paz y se le veía con un excelente sentido del humor.

Podéis ver las declaraciones del médico en el minuto 28 del siguiente vídeo (lo pongo señalando a partir del 27:33 para tomar mejor todo el contexto):

http://youtu.be/prjXW9FvUbQ?t=27m33s

Transcribo lo que dice (aunque queda mejor verlo en el vídeo, con sus gestos, la manera de relatarlo):

En 1980 se empezó a saber que el Karmapa estaba seriamente enfermo de cáncer. Al año siguiente, el Karmapa murió en un hospital de Illinois. El doctor Mitchell Levy era el médico del Karmapa en ese tiempo. Él dice:

«Lo que más me impresionó de Su Santidad era su desbordante e incesante bondad. Su bondad nunca titubeó; era su más férrea cualidad. Yo observaba como médico una enfermedad imparable que devastaba su cuerpo; y aún así esta bondad nunca cesaba. Cada mañana, entraba y le preguntaba: "¿Está dolorido?". Y siempre decía: "No". Cerca del final, terminó gastándome bromas: Lo primero que yo hacía cada mañana era ir a ver a Su Santidad y, antes de que yo pudiera decir nada, él sonreía y me decía: "No. No hay dolor, no hay dolor". Eso era muy confuso para mi equipo; estábamos abrumados, porque era obvio que él no negaba la enfermedad, pero tampoco se le veía dolorido. Así que el staf [el personal médico] estaba constantemente confrontado con esta persona moribunda que estaba mucho más interesada en cómo ellos se sentían, que en cómo se sentía él».

Eso es breve (del minuto 28 al 29), pero quien quiera puede seguir viendo un minuto más del vídeo, hasta el minuto 30 y pocos segundos, donde el médico menciona otro hecho curioso: la zona del corazón del 16 Karmapa se mantuvo caliente durante 3 días tras su muerte. El médico reconoce que no tiene ninguna explicación médica para eso (mejor ver sus palabras exactas en el vídeo). En la tradición tibetana, eso es un signo de samadhi.

A quien le interese leer más sobre el dolor, escribí un "mini-ensayo" sobre la irrealidad del dolor hace un año, aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2014/01/el-dolor-es-una-ilusion.html

Naturalmente, como dije al principio, esto se aplica para los casos de total iluminación. Para el resto de nosotros, cuando la ilusión del dolor aparece, debemos lidiar con ella con el mayor discernimiento que tengamos. Por ejemplo tomando calmantes si vemos que lo necesitamos, pero ante todo, desenmascarando el dolor en la medida de nuestras posibilidades. Simplemente observándolo sin juzgarlo, pues todas las ilusiones pasan, pues son cambiantes y no eternas. Aún mejor es aplicarle el proceso de perdón explicado en Un curso de milagros (no cualquier otro perdón dual), pues este proceso llega hasta la causa ilusoria del dolor y la deshace. Si uno se toma un calmante pero se olvida de observar el dolor desapegadamente o de "perdonarlo", entonces el calmante alivia el dolor, pero la ilusoria causa desde la que se proyectó sigue ahí, y reaparecerá disfrazado de algún otro síntoma, en otro momento. Si se aplica el calmante y además la observación (que amortigua el dolor, y a veces lo calma por completo) o el perdón-no-dual (que deshace la ilusoria causa del dolor en lo profundo de nuestra mente inconsciente), entonces el calmante hace lo de siempre (es una ilusión enmascarando otra ilusión), y la observación y el perdón-no-dual hacen lo profundo: desidentificarnos del dolor (la observación) y llegar hasta la causa interna en nuestra mente y deshacerla (el perdón-no-dual). Cada vez que hacemos esto, deshacemos un trocito del iceberg del miedo/dolor/separación en nuestra mente (la mayor parte del cual es inconsciente). Cuando el iceberg quede deshecho enteramente, sucede la iluminación. Entonces no harán falta ni siquiera calmantes (aunque se pueden tomar a insistencia de otras personas), pues nunca más habrá dolor.
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