viernes, 11 de junio de 2010

Una sugerencia para reflexionar

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Por si a alguien le resulta de utilidad, copio unos comentarios que hice por mail a una amiga:

Una sugerencia que a veces se ha dado para ayudarnos a reflexionar en lo que realmente somos, es mirar a nuestro interior y examinar cuestiones como las siguientes que pongo como ejemplo:

¿Quién o qué soy? Veamos... ¿soy mi edad? No, es evidentemente que no porque desde mi niñez siempre sentí que era "yo", y a los 20 años seguía sintiendo que soy "yo", y actualmente sigo sintiendo que esencialmente soy "yo", el mismo yo independientemente de que el cuerpo aparezca de una edad u otra.

¿Soy el cuerpo? No, el cuerpo cambia (como decía antes con lo de la edad) pero yo soy constante: mi sensación de ser es independiente de esto que percibo como "cuerpo".

¿Soy mis pensamientos? Veo que no, pues mis pensamientos, al igual que mis creencias, han cambiado a lo largo de los años pero yo sigo siendo el "yo" que observa todos estos cambios. Lo que soy es ese "algo" constante, que observa todo lo cambiante sin dejarse afectar por nada. Además los ratos que paso sin pensamientos, aunque sean breves, sigo siendo "yo" aunque no haya pensamiento alguno.

¿Soy mis sensaciones? Pues... mis sensaciones cambian, en cambio yo soy siempre lo que yo soy... soy ese algo que se viste con diferentes disfraces (pensamientos, creencias, sensaciones, etc), pero no soy los disfraces. Soy ESO permanente que no es afectado por ninguno de los disfraces.

¿Soy mis emociones? No. Sigo sintiéndome ser "yo" cuando no siento emociones.

etc etc etc

Reflexionando así, tratando de intuir eso relajadamente, podemos abrirnos inesperadamente a la inspiración. Con ese tipo de reflexión podemos ir descartando lo que no somos. El vislumbre de lo que somos depende de la Gracia y no es expresable en palabras.

Somos lo permanente. Se pone a veces el ejemplo de que el cuerpo no es permanente no sólo porque parece nacer y morir, sino porque cada noche se diluye al dormirnos en la cama. En esta onda se mencionan 3 estados, el de vigilia (en el cual percibimos el cuerpo y el mundo físico), el de sueños (en el cual aún percibimos pensamientos y lo que podríamos llamar mundo sutil, y en el cual podemos sentir que llevamos un cuerpo -cuerpo sutil o de sueño) y el estado de sueño profundo (sueño sin sueños), en el que no hay cuerpo ni cuerpo sutil, no hay "mundo", el mundo y los cuerpos se han desvanecido. Pero sigue habiendo una sensación de SER durante el sueño profundo, y al despertarnos podemos saber que hemos dormido "maravillosamente" porque hubo un testigo de ese estado: nuestro SER estaba ahí. Nuestro SER es permanente.

Se habla de un cuarto estado que en realidad no es un cuarto, es simplemente cuando nos damos cuenta de que nuestro SER ES permanentemente en cualquiera de los 3 estados de vigilia, sueño y sueño profundo.

Ramana Maharshi (y otros) comentaba que él era consciente en los 3 estados. Sus visitantes a menudo no eran conscientes en el estado de sueño profundo, debido a la manía de poner nuestra atención tan obsesivamente en el "estado de vigilia" que lo medimos todo en base a ese estado, como si fuese una droga, y cuando pasamos al estado de sueño profundo y no haber pensamientos ni memoria ni recibir información de los sentidos, nos pasa desapercibido lo evidente: la sencillez del Ser, que estaba presente en la vigilia, en el sueño con sueños, y en el sueño profundo.

También dijo Ramana Maharshi: "ha de eliminarse el pensamiento 'yo soy el cuerpo', del cual brotan millares de otros pensamientos" (lo dijo con palabras diferentes). Antes de nacer ya éramos el SER. Cuando un cuerpo fallece, el SER ni se inmuta. Somos lo que somos. Y la manera del ejemplo de arriba, de ir reflexionando y comprobando qué cosas de las que nos identificamos a menudo con ellas y que en realidad no somos, es un modo de ir verificando por nosotros mismos y quizás abrirnos a la inspiración... y repentinamente vislumbrar nuestro SER.

Supuestamente (esto lo hemos de comprobar cada uno por uno mismo) descubriremos que lo que somos no es la forma (ni el cuerpo, ni cualquier objeto, ni los pensamientos, ni nada dependiente del espacio ni del tiempo) sino algo permanente, eterno, sin forma, pleno, donde reluce la paz y la felicidad (pues nada puede dañar ni afectar a lo que somos permanentemente).

El cuerpo puede ser dañado, atacado, apaleado, también identificarnos con los pensamientos puede hacernos subsceptibles de sufrir (creer en los insultos recibidos, creer que hay problemas), pero lo que somos es permanente, invulnerable y sin forma. Al no tener forma no puede ser agredido por la espada ni por los insultos (¿a quién o a qué insultarían?), no puede ser etiquetado ni encerrado por el tiempo ni el espacio.

Ramana Maharshi decía que este tipo de reflexiones son más eficaces que cualquier meditación o cualquier práctica espiritual. Este mail es un ejemplo de reflexión. Día tras día podemos hacerlo silenciosamente, cada uno. Reflexionar, fluir con la inspiración que venga cuando exploramos este tipo de onda.

Las respuestas debemos indagarlas así, en nosotros mismos. Comprobando esto nosotros mismos. No importa lo que digan los demás sobre el Ser, sobre el Despertar, sobre la Vida. Si somos el Ser, podemos abordar el asunto directamente, en nuestro propio interior. Sin mirar "afuera". Fuera de nosotros si acaso pueden sugerirnos esto: la auto-indagación, el comprobar nosotros mismos.

A menudo Ramana Maharshi sugería esto de la auto-indagación (lo consideraba el camino más directo). Dirigía la atención de los visitantes a esta herramienta que está a su alcance. Y no eran necesarias más explicaciones: el buscador sincero aplicaría la sugerencia, mirando en sí mismo. El buscador insincero volvería a visitar a Maharshi sin haber aplicado los consejos. Lo cual no sirve de nada, pues desde afuera lo máximo que pueden hacer por nosotros es animarnos a confiar en que podemos resolverlo todo indagando en nosotros mismos.

Aparte de la indagación, la herramienta del Perdón es la joya, el complemento ideal. Porque en cierto modo, el Perdón aplicado de la forma explicada en "La Desaparición del Universo/UCDM", viene a contener implícitamente una constante y sana reflexión. Una reflexión acerca de qué es lo Real y qué es proyección.

La Verdad no tiene forma, si bien todas las formas aparentes son reflejos de la Verdad y no podrían surgir si no existiera la Verdad. Esos reflejos o apariencias son como "vestidos" o "disfraces" de la Verdad. Pero el vestido no es la persona. La persona puede moverse y seguir su vida sin un determinado vestido, o incluso sin vestidos en absoluto. En cambio los vestidos no tienen sentido sin la persona: no pueden ni siquiera moverse por sí mismos. Asimismo, la Verdad es permanente y sigue siendo la Verdad cuando se tapa con apariencias o cuando está "desnuda". En cambio las apariencias no tienen el más mínimo sentido ni posibilidad sin su origen: la Verdad.

Pero todo esto son palabras, palabras, palabras... nada de esto importa. Miremos dentro de nosotros mismos y captemos Lo Que Hay. Las palabras no importan.

Un abrazo,

Toni

Como complemento añado también un par de comentarios más que hice en el siguiente mail:

Un par de comentarios aparte; por un lado decir que es muy lindo intuir las cosas sin aferrarnos demasiado a las palabras, y lo digo pensando en el ejemplo de la existencia o inexistencia de las cosas, o en lo real con respecto a lo ilusorio. Si nos crea nerviosismo o inquietud el que el mundo al que estamos acostumbrados pueda no ser real, no nos obsesionemos con eso. El mundo de los sentidos es ilusorio en el sentido de que: 1) Hay una Esencia permanente en comparación con la cual eso que vemos con nuestros sentidos no es nada. 2) Podemos soltar instantáneamente cualquier apariencia que percibamos como molesta, puesto que no es la Realidad, sino que solamente "existe" (o parece existir) mientras nosotros sigamos alimentando dicha apariencia... ¡la clave es lo Real, o sea, Nosotros!

Y el otro comentario: Dios, que es Amor, que es nuestro SER, jamás ha pretendido ni pretende quitarnos nada. No pretende arrebatarnos nada, ni siquiera nuestros ilusorios sueños. Simplemente nos susurra la Verdad por si queremos ya despertar. Y seremos nosotros mismos quienes nos iremos desprendiendo de nuestros "juguetes" (ilusorios) a medida que vayamos captando la Verdad y comprobemos que disponemos de Regalos tan espléndidos que ya no necesitaremos más nuestros juguetes. Nadie nos va a quitar nuestros juguetes. Los soltaremos nosotros mismos cuando lo deseemos, cuando los Regalos, lo Divino, nos llame más la atención que los productos del sueño de las apariencias; ciertamente ninguna apariencia nos va a poder satisfacer completamente, pero aún así el Amor no nos la va a quitar por la fuerza, sino que Él sabe que de una manera espontánea y natural llegaremos a desear la Verdad y la Felicidad nosotros mismos, y seremos nosotros mismos quienes soltaremos nuestros juguetes para abrazar los más elevados Regalos que nos ofrece la Divinidad, que son los que verdaderamente nos brindan completa satisfacción, pues no están "contaminados" (de falsedad) como los juguetes.

Y bueno... esto es todo por ahora jejeje...

¡Saludos!

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Añado como complemento final, de un nuevo mail con otra amiga con quien también he compartido el texto, algún nuevo ejemplo que quizás aún puede aclarar un poquito más:

Uso como sinónimos a menudo las siguientes palabras: Verdad, Real, Ser, Amor, Consciencia, Vida, Unidad. Ahí he añadido como nuevas pistas (por variar palabras), la idea de "sin-forma", o como vos dices, "invisible".

Quizás este ejemplo que leí una vez ayude a ver la idea: imaginemos una gran colección de joyas de oro: vasos de oro, platos de oro, cucharas de oro, brazaletes de oro, estatuas de oro, anillos de oro, etc. La Realidad sería el oro, que es el fundamento último de todos esos objetos: sin el oro no veríamos ninguna de esas formas: ni los vasos de oro, ni las cucharas, los anillos, los brazaletes, etc. Si un día el poseedor de esa colección decide fundir todos los objetos, quedará solamente el oro y las formas habrán dejado de ser.

Con el "mundo" sucede igual. Las formas son inconstantes y cada forma dejará de ser percibida un día u otro, pero la Consciencia (por usar esta vez esta palabra) que está detrás de ellas, es permanente y nunca deja de ser.

Otro ejemplo: a mí no me pueden fotografiar. En la apariencia ha habido intentos de fotografiarme pero nunca lo han conseguido. Lo más que consiguen que aparezca en la foto es un cuerpo. Nada que ver con mi Ser, que transciende el cuerpo y el mundo material. No pueden fotografiarme porque no tengo forma, lo que soy resulta ser algo "invisible" para los sentidos. (jejeje)

¡Y ahora sí que es todo, al menos por ahora jejeje! ¡Saludos! ;-)
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