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domingo, 1 de abril de 2018

Entrevista al lama Rinchen Gyaltsen

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Este vídeo es una entrevista al lama Rinchen Gyaltsen. Su tradición es el budismo, expresándose con un lenguaje sencillo y no técnico, fácil de comprender. Además, siempre es inspirador escuchar enfoques como este, un budismo sano, lúcido y sin dogmatismos.

El vídeo de la entrevista está en youtube, aquí:

https://www.youtube.com/watch?v=CC-e2WX0bYI

(Duración: 39 minutos)
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sábado, 7 de junio de 2014

Anam Thubten

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Hay dos libros de Anam Thubten traducidos al español por la editorial Sirio y aparte de que me han gustado, me ha parecido que un factor a destacar es el lenguaje sencillo con que Anam Thubten se expresa. Emplea muy poco la terminología oriental y su lenguaje coloquial y ameno me resulta agradable e inspirador. Anam Thubten es de tradición budista. Nació y se crió en el Tíbet, entrando en la tradición Nyingma del budismo tibetano.

Para quien quiera hacerse una idea de su mensaje, voy a citar algunas frases de los dos libros suyos disponibles en español. Estas citas son tan sólo una muestra, pero valdrá para hacerse una idea intuitiva de lo que comparte.

El primer libro que leí de él fue "La magia de la conciencia":



Fuimos, somos y seremos un tesoro inagotable de dicha y gracia. (Página 13) 

(...) la iluminación está libre de limitaciones, y llena de amor, alegría y sabiduría. (Pág. 20)

(...) o bien vivimos engañados o estamos completamente iluminados. No hay un estado intermedio. (Pág. 20)

La verdadera felicidad sólo surge cuando despertamos de esa conciencia no iluminada. (Pág. 21)

El deseo de la mente conceptual de lograr la iluminación es algo que la mantiene a la defensiva y que por lo tanto la mantiene alejada de la propia iluminación. (Pág. 25)

El verdadero sentido de abrir nuestro corazón es que ya no tenemos miedo a perder nada. Es una forma de rendición, pero de una rendición que no tiene objeto: lo que rendimos son nuestras esperanzas y miedos, y la inversión en nuestra infelicidad. Cuando hemos alcanzado el punto final de esta rendición, ya no hay nada a lo que nos queramos apegar. (Pág. 25)

Cuando dejamos que las cosas sean tal como son, todo pasa a ser perfecto en su imperfección. (Pág. 26)

Es cuestión de un instante y no requiere ninguna habilidad especial. Tampoco necesitamos mucho tiempo para prepararnos para esa tarea. Podemos simplemente exhalar y dejar marchar toda la historia de nuestra vida, esa que nos tomamos tan en serio. (Pág. 26)

Al abandonarlo todo, descubrimos de repente  que residimos en esta nueva dimensión de la mente y podemos danzar en el terreno de la alegría, el amor, la dicha y la confianza. (Pág. 27)

El otro lado de la conciencia ya está iluminado. (Pág. 27)

(...) la naturaleza por excelencia de la mente ya es pura e inmaculada. Ya está iluminada, y reside constantemente en cada uno de nosotros como la dimensión indestructible de lo que somos. (...) La podemos descubrir inmediatamente en cuanto dejamos de albergar conceptos sobre ella. (...) la verdad es demasiado sutil para enseñarla. (Pág. 29)

La mayoría de las personas espirituales busca algo, y la mayor parte del tiempo creen que se halla fuera de ellas mismas. Pero en última instancia lo que estamos buscando es esta mente búdica innata, iluminada e ilimitada, que ya está presente en cada uno de nosotros. Esta dimensión pura e inmaculada reside en el flujo de la mente de todos nosotros y la realización espiritual es la comprensión experiencial de esto. (Pág. 30)

«Descansa en el estado natural de la mente» (Pág. 34)

El descanso profundo es el punto en el que ya no estamos buscando nada. (...) En ese profundo descanso surge una quietud maravillosa, una posición estratégica desde la que podemos vislumbrar la mente luminosa y fundirnos finalmente con ella. (Pág. 35)

Es el refugio sin refugio, el punto de paz, carente de toda dualidad. (Pág. 39)

La iluminación no es más que ver directamente la verdad sin la distorsión de la mente, clara como la palma de tu mano. La verdad de la que estoy hablando no es la verdad en sentido convencional, sino la verdad inmutable que existe antes que la mente. (Pág. 39)

La raíz de la resistencia es el miedo a la muerte, no a la muerte física sino a la muerte de la ilusión de un yo separado. (Pág. 40)

El verdadero despertar espiritual le puede ocurrir a cualquier persona en cualquier momento porque no está ligado a una cultura o a una religión. (Pág. 40)

De modo que la iluminación es todo lo que anhela nuestro corazón: amor, libertad, alegría, paz y descubrimiento de nuestra verdadera naturaleza. La iluminación satisface todo aquello que estamos buscando. Pero recuerda, no se trata de un fenómeno religioso. Solo consiste en reclamar nuestra cordura básica al no mantener el gran sueño de la dualidad. Cuando nos libramos del gran sueño, nos liberamos de todo sufrimiento. De eso es de lo que nos libramos. No es que hayamos dejado de sufrir temporalmente sino que empezamos a cortar la raíz de todo sufrimiento. (Pág. 41)

El budismo enseña que existe un paraíso pero que no se halla en ningún lugar fuera de nosotros. El paraíso es la mente despierta. Para muchos maestros, es la percepción pura, es decir, la mente iluminada que está libre de toda forma de engaño. (Pág. 41)

Si deseamos ir más allá de estas limitaciones mundanas, debemos recordar que ese mundo no está allí fuera, que no es más que un estado de conciencia. El mundo que muchas personas espirituales están intentando transcender en realidad se encuentra en su interior. No es una auténtica realidad. Es una realidad provisional, de ensueño, una realidad que ha construido el ego (...). (Pág. 43)

El quid de la cuestión es este: tenemos que continuar regresando al interior, dándonos cuenta de que lo que queremos transcender no está fuera, sino dentro de nosotros. No es más que un mundo mental (...). (Pág. 43)

Ese es el nivel más alto de la meditación; es conciencia pura. (Pág. 45)

Simplemente dejamos que todo sea tal como es. (...) Meditar no significa más que permitir que todo sea tal cual es, y que el mundo de las ideas, los conceptos y la tristeza se disuelva por sí mismo, lo cual siempre ocurre. (Pág. 45)

Esta técnica es muy sutil. No funciona a menos que haya un deseo ardiente de despertar a la verdad, justo aquí y ahora. Cuando veamos la verdad, nos asombrará comprobar que ha estado ahí todo el tiempo. Existe un arte de indagar que muchas tradiciones han enseñado con diferentes estilos (...). El formato no es tan importante. A veces, cuando no sabemos cómo ir más allá de nuestras nociones de realidad, cuando no sabemos cómo saltar al océano del amor y la alegría, lo único que podemos hacer es iniciar esta indagación suprema. ¿No te parece muy sencillo? (Págs. 45-46)

En ese espíritu de indagación en ocasiones se producen grandes aperturas. A veces se derrumba toda la resistencia, y de repente sentimos que no hay nada que bloquee la conciencia. (Pág. 46)

Se ha dicho que practicar la verdadera espiritualidad es olvidarse de uno mismo. Una vez que sabemos cómo olvidarnos realmente de nosotros mismos, lo que queda es una inmensa paz que lo invade todo y está siempre presente. (Pág. 48)

Hemos de aprender a disfrutar de cada momento. No necesitamos nada del exterior para sentirnos felices y libres. (Pág. 49)

(...) disfrutar de la vida tal como viene. (Pág. 50)

Uno de los métodos más poderosos para provocar el final de la búsqueda es el cuestionamiento profundo, que puede conducirnos a un gran avance. Podemos abandonar todo tipo de búsqueda y ver claramente qué fácil es alcanzar la libertad. Una pregunta que nos podemos hacer es: «¿Necesito más sufrimiento o he sufrido ya lo suficiente?». (Pág. 50)

¿Resulta fácil lograr el final del sufrimiento? Quizás no lo sea, pero es bastante simple. Si fuera fácil, todo el mundo se habría liberado ya hace mucho. (Pág. 50)

Buda lo definió como el acto de soltar la carga, y aseguró que ese era el camino. (Pág. 50)

A menudo, las más elevadas enseñanzas espirituales son más verticales que lineales. Nos invitan a iluminarnos en este preciso instante en lugar de señalarnos un objetivo en un futuro lejano. (...) No tiene nada de místico porque es el acto radical de soltar la carga mental, de abandonar la mente, de dejar a un lado todos nuestros conceptos mentales. (Pág. 51)

La vida no se puede contener en un marco dualístico, y juzgándola en términos de bien y mal. ¿Qué sentido tiene intentar controlarla? Hacerlo solo nos agotará (...). (Págs. 51-52)

No obstante, podemos flotar en el río de la vida, sin luchar por ir a contracorriente. De ese modo, la vida se ocupa de sí misma. (Pág. 52)

(...) «liberación». (...) no perdemos nada. Lo único que perdemos es infelicidad, sufrimiento (...). Lo único que tenemos que hacer es abandonar todos los conceptos, y ya sabemos cómo hacerlo. En realidad somos muy buenos abandonando cosas. Si sabemos cómo dejarnos en casa las llaves del coche, también sabremos desprendernos de nuestros conceptos. (Pág. 53)

De modo que si realmente ansías que se produzca la liberación ahora mismo, solo hay un método, el rey de todos los métodos, el método sin método, que consiste simplemente en abandonar todos los conceptos, no más tarde, no dentro de un momento, sino ahora mismo. Limítate a abandonar todos los conceptos. Ese es el final de toda búsqueda. Entonces seremos libres para disfrutar de la vida tal como es, en cada momento, de modo que el cielo estará en la Tierra. (Pág. 54)

(...) la realización es lo mejor que le puede ocurrir a cualquier ser humano. (Pág. 57)

No es suficiente con tener solo una comprensión intelectual; debemos tener más bien una comprensión directa de este estado increíble llamado «libertad incondicional». (Pág. 57)

Sufrir, en realidad, es totalmente condicional. De hecho, ya se está desmoronando. ¿No ves la locura del ser humano? Cree en una realidad que no existe y no cree en una realidad que sí existe. No hay duda de que el mundo se encuentra muy confundido. (Pág. 58)

Vamos a reírnos de nosotros mismos un poco. (Pág. 58)

Lo que realmente existe es la libertad incondicional, y esto no es solo una idea. Es algo que todo el mundo puede vislumbrar. (Pág. 58)

(...) la existencia humana es en realidad un juego de buenas y malas circunstancias, una serie interminable de historias (...). Sin embargo, no importa lo que esté ocurriendo en esa representación tan ilusoria. Nuestra mente se arraiga por completo a ese terreno eterno e inalterable de libertad. Cada uno de nosotros tiene acceso a ese mundo iluminado en cualquier momento. Pero primero hemos de saber cómo abrir el corazón y entrar en un estado de mente extraño, así como en muchos sentidos, transcendente, en el que no deseamos nada excepto la eterna libertad. (Págs. 58-59)

La mente egoica no puede comprenderlo, pero en realidad el estado de absoluta libertad es la ausencia de todo deseo. (Pág. 60)

En realidad, la mente luminosa reside ya en todos nosotros. A veces resulta increíblemente fácil acceder a esa realidad porque está siempre en nuestro interior, aunque la mayoría de las veces no sea manifiesta. (Pág. 60)

En un instante, el mundo de la ilusión, el mundo del yo, el mundo de la esperanza-miedo, nacimiento-muerte, se derrumba, no en el exterior, sino interiormente, en el reino de la conciencia. (Pág. 61)

Dado que su naturaleza no es conceptual, a veces no hay nada de lo que podamos hablar. Lo único que hacemos es esperar. Esperar hasta que la mente deja de buscarlo en el exterior y dirige la atención de forma natural hacia el interior, reconociendo finalmente que la verdad que hemos estado buscando ya está ahí. (Pág. 61)

(...) desilusión extática. Lo denomino «desilusión extática» porque sentimos mucha alegría. (...) Pero es una desilusión porque todas nuestras grandes ideas, especulaciones y suposiciones acerca de la verdad quedan desacreditadas. Por eso es una desilusión extática. (Pág. 62)

Eso es lo que estás buscando. Cuando te detienes, hay una conciencia desnuda, ausencia de pensamientos, ese fundamento sin fundamento que sientes. Eso es lo que has estado buscando. Eso es lo único que necesitas. (Pág. 63)

Convencer a la mente de que la libertad incondicional ya está aquí resulta una desilusión maravillosa. (Pág. 63)

(...) aquello que estamos buscando se encuentra ya adentro. (Pág. 66)

Hay una parte de nosotros que ya está iluminada y esa parte es lo que somos realmente; es nuestra verdadera naturaleza. (Pág. 66)

De modo que el objetivo de todo empeño espiritual es realizar la parte iluminada de lo que somos, no en algún momento futuro, sino ahora mismo. (Pág. 67)

Como dijo Kabir: «Lo que denominas salvación no pertenece al tiempo de después de la muerte». (Pág. 67)

La mente siempre está intentando imaginarse alguna estrategia, algún medio para atrapar ese objeto de deseo llamado «liberación» o «iluminación». La salvación, la liberación, no pertenece al tiempo posterior a la muerte, pero tampoco al tiempo previo a la muerte. Solo pertenece a este momento. La salvación, la liberación, el moksha o el nirvana, aquello que la gente ha estado buscando a lo largo de la historia, ninguno de ellos pertenece al tiempo, ni al pasado ni a ninguna especie de suceso fantástico del futuro. Pertenece a este momento, este momento que está teniendo lugar ahora mismo. (Pág. 67)

(...) debemos dirigir nuestra atención hacia el interior con todo nuestro corazón, con todo nuestro deseo de eliminar lo que está oscureciendo esa maravilla que habita en cada uno de nosotros. Nos tenemos que permitir reconocerla y verla en este preciso instante, no en el instante siguiente, y no en algún instante fantástico que vaya a tener lugar en el futuro. (Pág. 68)

Esa verdad indescriptible y maravillosa, esa presencia, esa conciencia, siempre está llamando a nuestra puerta, en su deseo de unirse con cada uno de nosotros. (Pág. 68)

Sorprendentemente, cuando nos dirigimos hacia el interior, siempre descubrimos que eso que nos impide reconocer la verdad más maravillosa en realidad no se encuentra en el exterior, sino en el interior. Resulta un velo muy fino y fugaz. Para la mente humana es difícil perderlo todo, abandonarlo todo, disolver todas las contradicciones y todas las tensiones y amar todas las expresiones de la realidad, no preocuparse por la muerte ni por el nacimiento, no inquietarse por ninguna de las ideas de lograr y no lograr, y abrazar a todo el mundo con un  corazón abierto. (Págs. 68-69)

Si sientes devoción hacia tu gurú, no la abandones pero recuerda que el gurú está dentro de ti mismo, no fuera. (...) el gurú supremo es tu conciencia pura. (Pág. 69)

La mayoría de las personas están todo el día «yoizando». (Pág. 70)

Por lo tanto, la práctica espiritual consiste en «desyoizar». (Pág. 71)

Buda aseguró que (...) existe una isla interior maravillosa llamada nirvana. De modo que hay un lugar al que podemos escapar del mundo mental de los problemas. Al fin y al cabo, no suena mal ser libre, llegar al nirvana interior. Sin duda, es muy diferente a la práctica del escapismo. (Pág. 75)

Es la mejor isla a la que irse de vacaciones si estamos preparados. (Pág. 76)

Es el lugar en el que podemos darnos un festín de verdadero amor, sentir la verdad ilimitada, reconocer la unidad de todo lo que existe y abrazar a todos los seres en nuestro corazón. (Pág. 76)

Podemos despertar a la mente búdica en este preciso instante, pero esta experiencia es totalmente inexpresable. Es pura dicha, dicha transcendente. (Pág. 76)

Ser este pequeño «yo» es una forma de fragmentación. Asociarse con una sensación de yo no es un estado sano de conciencia, sino un estado de ser fragmentado, perdido y separado. Transcender nuestro apego conceptual a la ilusión de este ser limitado es en realidad dicha suprema. (Pág. 77)

(...) esta riqueza interior nunca se nos agota. Su dicha se experimenta al dar, al abrir ese tesoro inagotable; dar, irradiar, emanar abundancia hasta el punto en que ya no haya nada más que mantenga nuestra conciencia en la prisión de la dualidad. (Pág. 77)

La dicha transcendente es la experiencia de estar liberado de todos los límites, de todos los tipos de ataduras. Es ser completamente libres (...) para expresar amor ilimitado (...) la felicidad suprema. (Pág. 77)

Miramos a la mente presente. ¡Qué sencillo! (Pág. 79)

(...) la conciencia lo abarca todo. Vivimos en ella. Somos ella. (Pág. 81)

Muchos antiguos maestros afirmaron que no se puede producir esta purificación sin realizar un sadhana en la vida diaria, aunque podamos disfrutar de esos extraordinarios vislumbres de la verdad. (Pág. 83)

Por supuesto, a veces las personas normales, que no son ni monjes, ni monjas, ni yoguis, pueden experimentar una elevada epifanía espiritual, que es una experiencia maravillosa, pero eso no cambia mucho su vida. Solo pueden decir que han vislumbrado la verdad. Es la forma suprema de alarde. (Págs. 83-84)

Este infierno no termina hasta que nos damos cuenta de que no es más que una invención nuestra. (Págs. 84-85)

El maestro tibetano Tsangpa Gyari dijo: «La gran dicha seguirá a aquellos que sepan cómo relajar la mente». Esa gran dicha de la que estaba hablando es la pura alegría que constituye la propia vida (...). Por eso el arte de la atención se considera uno de los sadhanas más poderosos. Nos hace conscientes de cada momento sin juzgar o comprender. En ese espacio, la conciencia se relaja y se despierta. (Pág. 85) 

(...) tenemos una sensación profunda de estar incompletos; por eso también sentimos una insatisfacción lacerante, que hace que nos aferremos a cualquier cosa que percibamos que tiene el poder de hacernos felices. Deseamos sexo, entretenimiento y comida hasta el punto de que nos volvemos adictos a ello. Tenemos una sensación constante de vacío interior que intentamos adormecer con nuestras adicciones. (Pág. 92)

A veces desarrollamos una creencia en nociones budistas como el vacío, la realidad transcendente o la unidad de todo cuanto existe. Creer en esta unidad es quizás la mejor creencia que podemos tener, si estamos buscando alguna creencia. Pero la propia creencia sigue siendo conocimiento conceptual, y con este sigue ligada a la mente egoica. (Pág. 93)

Tarde o temprano, tenemos que ir más allá de esa creencia para experimentar directamente la unidad, la verdad suprema, la esencia de las enseñanzas inmortales de Buda. Entonces experimentaremos la alegría, la libertad y la liberación. Ya no serán ideas abstractas, sino que se volverán bastante reales en nuestra experiencia personal, como el hecho de saborear la miel o escuchar una música agradable. Del mismo modo, la felicidad incondicional, la paz, la alegría y todas las palabras maravillosas que hemos estado escuchando en las enseñanzas espirituales, de repente, se vuelven bastante reales. (Pág. 93)

Existe un vislumbre de la unidad que se puede desarrollar en este preciso instante. Se relaciona con el hecho de que la unidad siempre está aquí, y es gratis. (Pág. 93)

«No sigas el pasado. No anticipes el futuro. Relájate. Deja tu mente sola tal como es, y entonces surgirá por sí misma la suprema liberación». (...) Si nos limitamos a abandonar el recuerdo del pasado, sin anticipar el futuro, y dejamos nuestra mente sola tal como es, se revelará la unidad porque nos hemos apartado del camino. (Pág. 94)

El terreno de todo cuanto existe no está separado de nosotros, sino que forma parte de nosotros y nosotros formamos parte de él. Somos uno, de modo que no tenemos que ir a ninguna parte a buscarlo. Cuando hay una total disponibilidad y rendimiento, podemos vislumbrarlo en ese mismo momento, en ese mismo lugar. (Pág. 94)

Cuando descansamos en el momento presente, se revela un espacio. Se trata de un espacio interior que no está ocupado por la nube de los pensamientos. (Pág. 95)

Sin embargo, el hecho de vislumbrar la verdad no es más que el inicio de nuestro proceso de despertar interior. (Pág. 95)

Puede que nos sorprenda bastante lo rápido que la podemos vislumbrar. Lo único que necesitamos saber es que este momento no puede ser mejor de lo que es ahora mismo. (Pág. 96)

(...) en ese lugar ya podemos vislumbrar la verdad. No obstante, esto no significa nada hasta que reconozcamos la verdad. Puede que experimentemos miles y miles de vislumbres maravillosos de la verdad, pero tal vez su reconocimiento se nos escape. Hemos de tener ese reconocimiento experiencial de la verdad, no conceptual o intelectual, que no cura la enfermedad. (Pág. 96)

Es la experiencia directa de la verdad con una confianza inquebrantable que ya no tiene ninguna duda sobre ella. (Pág. 96)

(...) para señalar algo que transciende todos los conceptos y las palabras es necesario utilizar precisamente conceptos y palabras. De lo contrario no podríamos acercarnos a esta verdad. En las tradiciones espirituales hay dos formas de elucidar lo inefable; una es a través de la negación y la otra a través de la afirmación. Buda utilizó ambas. (Pág. 102)

Los dos lenguajes parecen contradictorios, pero señalan a la misma verdad. Cuando nos limitamos a abandonar la ilusión del «yo», descubrimos que somos uno con todo lo que existe en el mundo de la sacralidad que todo lo ocupa. (Pág. 102) 

Estoy hablando sobre lo sagrado como auténtica experiencia, una experiencia sin ego. Esta sensación de sacralidad no es más que amor supremo, sin discriminación, totalmente carente de ego. Este amor supremo va más allá de cualquier tipo de apego. (Pág. 102)

Nuestra conciencia creó ilusiones, y después creyó que era real. (...) las aceptó y pensó que eran reales. Es como un autor que escribió un relato de ficción pero se olvidó de que era una invención que había creado él mismo y creyó que estaba ocurriendo realmente. Toda esta situación que estamos intentando transcender en realidad no es más que una ilusión. (Pág. 103)

Resulta bastante irónico, porque lo que queremos transcender en realidad no existe. Solo existe en el muestrario de nuestra mente. Esto es lo único que tenemos que recordar: eso que estamos intentando transcender es una creación de nuestra propia mente. En cuanto nos damos cuenta de ello, lo superamos todo. (Pág. 103)

Incluso el «yo» que está intentando transcender se disuelve. Esta es la paz absoluta de la que hablaba Buda cuando describió el nirvana. Nirvana significa iluminación, y su definición literal es «apagar» o «extinguir». Lo que se extingue es el fuego de la falsa ilusión. (Pág. 104)

Lo vemos todo como sagrado y lo amamos todo sin un objeto específico de amor. (Pág. 104)

Cuando lo abandonemos todo, tendremos una sensación de libertad. (...) esa tierra no se encuentra en ningún lugar exterior. (Pág. 105)

La propia expresión «conciencia pura» no es más que un indicador de esta luz innominada, vasta e ilimitada que reside dentro de cada uno de nosotros y que es lo que realmente somos. (Pág. 107)

No hay nada que descubrir como verdad suprema más allá de la pura conciencia. Eso es todo lo que existe. Cualquier otra noción de la verdad no es más que una elaboración de ideas y conceptos. La pura conciencia no es el efecto de ninguna causa. (...) Está presente en cada uno de nosotros y no está limitada por el tiempo y el espacio. Está libre de todo y está presente en todo en este momento. Es el terreno de nuestro ser, lo que somos en su máximo sentido. (Pág. 108)

La conciencia pura no es un estado meditativo. Si lo fuera, sería algo artificial, algo que no es más que el efecto de una causa. Va más allá de estas experiencias. (Pág. 109)

Toda experiencia es temporal. No dura para siempre. (Pág. 110)

La conciencia pura está presente en cada uno de nosotros ahora mismo, y podemos ser conscientes de ella, pero no practicarla o lograrla. No podemos alcanzarla porque ya se encuentra en nuestro interior y no es el efecto de ninguna causa. No es el resultado de nuestra práctica espiritual porque ya está presente en todos nosotros. Por lo tanto, lo único que podemos hacer es practicar el hecho de ser conscientes de ella en este momento. (Pág. 111) 

(...) ya se encuentra ahí. Está siempre ahí, eternamente, sin ninguna causa. No hay siquiera un instante en el que la pura conciencia esté ausente. (Pág. 112)

Aquello que te dé resultado es lo más apropiado para ti. El método no tiene que ser budista ni tampoco complicado. Puede ser tan simple que quizás lo único que necesitemos hacer sea pararnos de vez en cuando. (Págs. 112-113)

(...) la conciencia pura ya está totalmente desarrollada en cada uno de nosotros. (Pág. 114)

La señal del auténtico despertar espiritual es que no deseamos nada más. Es entonces cuando vemos finalmente que esta vida humana puede ser muy divertida. (Pág. 116)

De modo que a veces las personas espirituales pueden ser muy duras consigo mismas. En ocasiones, cuando se trata de su compromiso de adquirir iluminación y transformación personal, les falta compasión y tolerancia. Pueden ser muy duras e inmisericordes consigo mismas, ya que se usan constantemente como conejillos de Indias sagrados, probando este método y aquel otro para comprobar si responden o no. (Pág. 118)

A veces, cuando dirigimos la vista al interior, no encontramos fácilmente la santidad; en otras ocasiones, sí. Pero hay muchos momentos en los que no hallamos en nosotros mismos luz, gloria, santidad o budeidad alguna. Lo único que encontramos es un saco de neurosis. Lo más importante es no juzgarlo, sino permitir compasivamente que sea. Si es negativo, se disolverá por sí mismo a través de la conciencia. Si es positivo, aumentará de la misma manera. (Pág. 119)

Nosotros mismos podemos ser como el padre o la madre cariñosos que coge en brazos a su querido hijo cuando llora porque se ha hecho daño o se ha manchado los pañales. Los padres cariñosos no juzgan, sino que toman en brazos a su hijo con total amor y aceptación. ¿Podemos tomar a este confuso yo que habita en cada uno de nosotros con ese mismo nivel de compasión y amabilidad sin odiar nada ni intentar crear ningún antagonismo? (Pág. 121)

No hay nada que odiar. Ni siquiera hay que odiar eso denominado ignorancia, sino que hay que abrazarlo en agraciada compasión. A veces las personas espirituales albergan mucho odio, pero es muy sutil y engañoso, porque surge de todo ese punto de vista del antagonismo, de que hay algo contra lo que están luchando, algo de lo que están intentando librarse. (...) Hay una sensación de dureza que dirigimos hacia nosotros mismos aunque estemos en el camino espiritual, como si nos forzáramos hasta el límite sin ninguna suavidad. Esa suavidad es realmente necesaria, y gracias a ella al final vemos esta sensación de alegría en todas las situaciones. No importa si somos libres o no. Hay una sensación de facilidad, gentileza, aceptación y dulce rendición. O se logra una gran iluminación o solo hay un mundo de tristeza danzando en nuestra conciencia. No importa. Dentro de nosotros sentimos esta profunda calma porque ya no somos severos con nosotros mismos. Nos relacionamos de la manera en que los padres se relacionan con sus hijos. (Págs. 121-122)

Debemos coger en brazos a ese mundo de tristeza y falsa ilusión con total amor y compasión, ya que somos totalmente perfectos, inherentemente divinos, y estamos iluminados desde el principio. (Pág. 122)

(...) por debajo de esa danza ilusoria de la conciencia hay un terreno inalterable e indestructible de lo que somos realmente, y en ese reino no material, en esa dimensión no manifiesta, ya somos perfectos. (Pág. 122)

(...) lo que somos ya es perfecto, ya está iluminado, independientemente de cuál sea la danza de la conciencia (...). (Pág. 122)

Cuando somos capaces de cogernos en brazos a nosotros mismos con compasión y sabiduría, no hay nada que pueda ir mal. (Pág. 123)

El ego espiritual a veces se impacienta y se enfada por el hecho de que el mundo todavía no se haya despertado. (Pág. 123)

Cuando sabemos cómo hacer que surja este corazón amable, ya no tenemos prisa y ya no es necesario que seamos hostiles con nosotros mismos. (...) mantener esa profunda confianza (...). La compasión extática es una compasión poco común. No nos hace sentirnos tristes. Es esta gran alegría que sabe que todo es perfecto. Ya somos Buda, y a pesar de ello hay compasión hacia este sueño temporal de la dualidad. Este sueño no va a durar eternamente. Lo creas o no, el universo nos proporcionará magia y milagros para ayudarnos a despertar. Todos los sueños terminan antes o después. Solo es cuestión de tiempo. (Pág. 124)

La vida es infinita. Es unidad. Es vacío. Es la maravilla de las maravillas. (Pág. 127)

Tilopa dijo: «Usa la mente para observar la mente y entonces el samsara se reducirá en ese preciso instante». Usar la mente para observar la mente es una forma de atención. (Pág. 129)

Cuando finalmente despertamos a esto, experimentamos una gran sensación de plenitud y de alegría. No decimos: «Me gusta esta dimensión sagrada, me gusta esta totalidad, pero quiero algo más». No pensamos que esta dimensión sagrada es muy bella pero que tiene algunos problemas y hay que cambiarla un poco. Nuestra dimensión sagrada, la totalidad intrínseca de todo cuanto existe, es inherentemente perfecta e infinita tal como es. En la dimensión sagrada de este mandala, ¿se produce esa mentira, esta separación entre el yo y lo demás? ¿Hay alguien al que no deberíamos amar? ¿Hay alguien al que deberíamos odiar? ¿Hay alguien al que deberíamos excluir? De modo que cuando empezamos a ver que esa vida, la vida real, es todo, nos convertimos en verdaderos devotos. (Pág. 133)

¿Eres capaz de ver lo maravilloso que sería porque todas esas luchas, todo el esfuerzo de ir a alguna parte y de buscar esto y lo de más allá, se terminarían? Todas nuestras estrategias de intentar defender algo, la ilusión del yo, se acaban, y vemos el infinito en todas partes. (Pág. 133)

Cuando despertamos a la vida real, se disuelve la vida conceptual, la vida creada por la mente; y cuando esta se disuelve, todos nuestros problemas se acaban. ¿Te imaginas? Todo nuestro dolor, nuestras quejas y nuestro lloriqueo se terminan. Es el final de todo ello. (Pág. 134)

(...) lo que buscamos no está ahí fuera. No hay ningún «fuera». La vida es nirvana. Esto es nirvana. (...) todo está ya aquí. (Pág. 138)

En realidad la devoción es el acto de rendición. La verdadera devoción no tiene objeto. (Pág. 139)

Por lo tanto, la devoción sin objeto significa que no hay nada que puedas adorar, nada a lo que te puedas rendir que esté separado de nosotros o de la propia vida. Este entendimiento se considera la realización más elevada. Se denomina percepción sagrada, es decir, es la transcendencia de todas las percepciones. (Pág. 140)

(...) ya no existe mi vida y tu vida. Solamente vida. Hay una gran diferencia entre estos dos puntos de vista: la vida y mi vida. En el momento en que pensamos «mi vida», hay una necesidad inmediata de controlarla. (Pág. 140)

Tanto sufrimiento innecesario surge por el mero hecho de creer en esta noción llamada «mi vida». En cuanto caemos en ese engaño, nos volvemos realmente avariciosos, tacaños y sobreprotectores, y estamos demasiado a la defensiva. Queremos defender y asegurar eso llamado «mi vida» y a veces vemos que un gran porcentaje de la realidad es una amenaza directa a ella. Nos volvemos totalmente paranoicos y tememos la realidad, a la gente y las situaciones a las que nos enfrentamos. También nos da miedo la muerte porque la muerte simboliza el final de la denominada «mi vida». La práctica de la verdadera devoción es devoción a la vida, no a una gran idea de lo divino, sino devoción a la propia vida. En ese proceso se disuelve la idea de «tu vida» y «mi vida», y solo existe la vida. (Págs. 140-141)

(...) solo hay vida, y la vida ya está sucediendo. (Pág. 141)

Buda dio un sermón que dijo que resumía todos sus otros sermones: «No vivas en el pasado porque el pasado ya se ha ido. No vivas en el futuro porque está lleno de expectaciones y todavía no ha llegado. Sé plenamente consciente de aquello que esté ocurriendo en este momento con total conciencia y perspicacia. Permanece en el momento presente. Este es el auténtico camino para descubrir la vida, que no es otra cosa que vacío, verdad divina y unidad». (Págs. 141-142)

¿Somos capaces de rendirnos al momento presente? ¿Somos capaces de rendirnos a la vida que ya está sucediendo ahora mismo? ¿Somos capaces de abrir el corazón y, en lugar de esperar y posponer, inmediatamente, en este mismo instante, abandonar todas nuestras ideas de lo que la vida debería ser? (Pág. 142)

No hay separación entre nosotros y el resto del mundo. No hay más límites ni barreras. Solo amor y alegría. Esa es la actitud realmente sagrada. (Pág. 142)

La vida siempre nos está hablando, pero no la escuchamos. Siempre quiere invitarnos a un festín eterno de libertad y amor incondicional. Siempre nos pide que abandonemos todos nuestros miedos, nuestro odio, que nos disolvamos en la propia vida. (...) De modo que, por favor, sigamos perdiéndonos durante un tiempo, o dejemos de estar perdidos y seamos libres, de una vez para siempre. Depende de nosotros. (Pág. 143)


Su otro libro traducido al español se titula "Sin yo no hay problemas":



La mente egoica siempre está comparando el yo con los demás porque cree que es una entidad separada y utiliza el cuerpo como línea divisoria entre el yo y los demás. (Pág. 13) 

Somos inmateriales. Somos insustanciales. No somos un tablón que al final se rompe. La propia esencia de lo que somos va más allá de la decadencia y la transitoriedad. Sí, nuestro cuerpo es transitorio, pero nuestra verdadera naturaleza, no. Nuestra verdadera naturaleza es inmortal y divina, trasciende todas las imperfecciones. Por eso todos somos iguales, todos somos uno. No hay nadie que sea mejor o peor que los demás. Cuando alguien manifiesta su verdadera naturaleza, vive con amor, amabilidad y alegría. (Pág. 13) 

¿Cuál es nuestra verdadera naturaleza si no es el cuerpo? Hay muchas palabras que podemos utilizar para describirla. En el budismo la expresión más simple que podemos emplear es «naturaleza búdica». La definición de naturaleza búdica es que ya estamos iluminados. Ya somos perfectos tal como somos. (Pág. 13) 

Nuestra verdadera esencia va más allá del nacimiento y de la muerte. No puede enfermar nunca. No puede envejecer nunca. Está más allá de todas las circunstancias. Es como el cielo. No es una teoría. Esa es la verdad que solo se puede comprender en el reino de la conciencia iluminada. Esta conciencia es sorprendentemente accesible para todos nosotros. (Pág. 14) 

Cuando tiene lugar ese despertar, ya no hay ningún deseo de ser alguien distinto a quien somos. Toda idea previa de lo que somos se desvanece y junto con ella desaparecen el dolor, la culpa y el orgullo asociados a nuestro cuerpo. En el budismo, esto se denomina ausencia del yo. (Pág. 14) 

El despertar no tiene nada que ver con nuestro pasado. No tiene nada que ver con si hemos estado meditando mucho tiempo o no. No tiene nada que ver con conocer a maestros o a gurús admirables. Solo depende de si estamos abiertos a él. (Pág. 14) 

Esta apertura, esta receptividad, está fundamentalmente relacionada con nuestra habilidad de resistirnos a abastecer al ego de conceptos e ideas. (Pág. 15) 

Es muy importante que observemos nuestra mente para ver qué es lo que estamos buscando, qué es lo que estamos tratando de conseguir. (Pág. 15) 

Intenta hacer lo siguiente: préstale atención a la respiración en silencio. Contempla tu mente. De inmediato verás que comienzan a surgir pensamientos. No reacciones a ellos. Limítate a seguir observando la mente. Nota cuándo hay un espacio entre cada pensamiento. Date cuenta de que existe un espacio entre ese momento en el que terminó el último pensamiento y todavía no ha llegado el siguiente. En este espacio no existe ni «yo» ni «mi». Ya está. (Pág. 16) 

Puede que cueste creer lo sencillo que resulta darse cuenta de la verdad. De hecho, el lama tibetano Ju Mipham dijo que la única razón por la que no alcanzamos a comprenderla es porque es demasiado simple. (Págs. 16 y 17) 

Si te sientes enfadado o decepcionado, simplemente hazte esta pregunta: «¿Quién está enfadado o decepcionado?». En esa indagación se puede manifestar de forma natural la serenidad interior. (Pág. 17) 

Hay relatos de personas que han estado luchando durante mucho tiempo con problemas sin lograr resolverlos. En cuanto se pusieron a meditar y se preguntaron quién estaba luchando, se dieron cuenta de que en realidad no había existido nunca ningún problema. (Pág. 17) 

Cuando se han eliminado todas las capas de falsa identidad, ya no queda ninguna versión de ese viejo yo. Lo que queda es conciencia pura. Ese es nuestro ser original. Esa es nuestra verdadera identidad. Nuestra verdadera naturaleza es indestructible. (Pág. 17) 

Deberíamos recordar que cada momento es un umbral al perfecto despertar. (Pág. 18) 

El paraíso es nuestra conciencia pura primigenia, que está libre de toda limitación pero abarca la infinitud de lo divino. (Pág. 18) 

No hay ni una sola ilusión que podamos mantener para siempre. Tarde o temprano lo perderemos todo. La sensación de que va a durar no es más que nuestra mente contándonos historias. Las ilusiones son irreales. Las ilusiones son proyecciones mentales. No tienen ninguna realidad concreta o inherente. (Pág. 21) 

(...) al final siempre se trata de relajarse. Por eso muchos maestros budistas definen la meditación como el arte de descansar o el arte de relajarse. (Pág. 23) 

Cuando nos relajamos completamente, vemos que todos nuestros pensamientos comienzan a disiparse y la mente egoica se va disolviendo de forma automática. La mente egoica es muy poderosa, y si intentamos liberarnos de ella, no podemos. Pero cuando simplemente nos sentamos y nos relajamos, se disuelve sin que hagamos nada. (Pág. 23) 

(...) cuanto más intentamos trascender el ego, más fuerte se vuelve. Es como cuando le dices a alguien que no piense en el dinero. Termina pensando en él irremisiblemente. Por lo tanto, a veces debemos abandonar todo esfuerzo de intentar conquistar al ego y liberarnos de él, y limitarnos a descansar. Es muy sencillo. Todo el mundo sabe cómo descansar. (Pág. 24) 

(...) si descansamos en este estado natural de conciencia, en este momento presente, esta conciencia, la mente iluminada, a veces se manifiesta de forma espontánea. (Pág. 24) 

En ese sentido, el camino a la iluminación es completamente simple, aunque puede que no siempre sea fácil. (Págs. 24-25) 

La meditación consiste en descansar completamente. No solo físicamente, sino de un modo integral. El descanso completo incluye abandonar todo tipo de esfuerzo mental. La mente siempre está ocupada haciendo algo. (...) (Pág. 25) 

Cuando eliminas la mente egoica, la creadora de este mundo ilusorio, la realización ya está ahí y se alcanza automáticamente la verdad. Por lo tanto, el fundamento de la práctica de la meditación budista consiste en relajarse y descansar. (Págs. 25-26) 

Creemos que sabemos cómo descansar. Sin embargo, cuando meditamos descubrimos que la mente tiene tendencia a trabajar de manera constante, a hacer un esfuerzo continuo para intentar controlar siempre la realidad. La mente no permanece por completo serena y relajada. Encontramos diferentes capas de esfuerzo mental. (Pág. 26) 

Por lo tanto, la idea de descansar completamente implica abandonar todo eso. Abandonar todo el pensamiento. Abandonar todo el esfuerzo de la mente y permanecer por completo en ese estado natural de la mente, la verdad, «lo que es». Cuando lo hacemos, nos damos cuenta de que la realización ya está ahí. (Pág. 26) 

La verdadera oración es la rendición de todos nuestros conceptos, incluida la idea de un poder superior que la rechazará o la aceptará. (Pág. 27) 

No tiene nada de malo desear la felicidad, pero hemos de definir qué es realmente la verdadera felicidad. (Pág. 32) 

La satisfacción es un estado interior en el que el apego y el miedo están totalmente ausentes, un estado mental en el que el deseo obsesivo continuo de «quiero esto, quiero lo otro» ha cesado completamente. (Pág. 32) 

(...) la satisfacción interior ya está ahí, y esa es la verdadera felicidad. No hay otra iluminación aparte de esa. (Pág. 32) 

(...) existe una gran diferencia entre abandonarlo todo y abandonar el apego a todo. (Pág. 33) 

La esencia de la práctica espiritual consiste en abandonarlo todo interiormente. Requiere una comprensión muy especial, ya que normalmente resulta difícil. Puedes tenerlo todo, pero no te puedes apegar a nada. Puedes comerte un helado, pero no te puedes apegar a él. (Pág. 34) 

Cuando estamos apegados a algo, sentimos que debemos tener más. Nos acordamos de lo bueno que estaba el helado y a veces lo utilizamos incluso como mecanismo antidepresivo. (Pág. 34) 

(...) el desapego es el camino a la gran liberación. (Pág. 34) 

A pesar de ello, es muy positivo renunciar a algo. Renunciar a algo que sea una distracción y una complacencia, que nos impida afrontar la realidad, una realidad que hemos estado intentando evitar. Hay una parte de nosotros que está muy asustada y es muy cobarde. Esa parte opone una gran resistencia porque no quiere pasar por la prueba suprema del abandono de todo apego y llegar a despertar. (Pág. 35) 

En el camino espiritual a veces la gente se apega a todo tipo de conceptos (...). (Pág. 36) 

En el mundo cotidiano nos apegamos a los placeres sensuales y a los entretenimientos por varias razones (...). (Pág. 36) 

A veces nuestra mente es el mayor reto al que nos enfrentamos, más desafiante que cualquier otro desafío exterior. La mente puede ser muy destructiva, muy peligrosa. Puede convertirse en nuestro mayor adversario, especialmente cuando elige vivir en percepciones distorsionadas de la realidad. Podemos comer manjares suculentos, podemos vivir una vida maravillosa, y a pesar de ello no estar satisfechos mientras vivamos en percepciones distorsionadas. De modo que el fracaso solo es una percepción, eso es todo. (Pág. 40) 

Hay una etapa en la meditación en que desaparece por completo el fuerte apego a la esperanza y al miedo, y es sustituido por una sensación de certeza en nosotros y también en el viaje en el que estamos inmersos. A partir de ese momento, incluso cuando nos encontremos con emergencias, momentos de miedo, terror, soledad o desesperación, no perderemos completamente nuestra sensación de serenidad interior. (Pág. 40) 

Hay otro estado, el de la ecuanimidad. (Pág. 41) 

La premisa fundamental de toda enseñanza mística es que hay una naturaleza divina en todos nosotros. En el budismo la llamamos naturaleza búdica. Cuando ya no nos identificamos con las condiciones externas, nos encontramos en el reino de la ecuanimidad. Somos uno con nuestra verdadera naturaleza, que es completamente indestructible, perfecta y sublime tal como es, para siempre. La naturaleza búdica no puede resultar afectada por circunstancias tales como la enfermedad, el hecho de ser rechazados o la muerte. No hay nada exterior que pueda dañar a la naturaleza búdica (...). (Pág. 41) 

(...) nuestra verdadera esencia es indestructible. Nada puede herirla. Somos totalmente perfectos porque nuestra naturaleza básica es indestructible y nada puede condicionarla. (Pág. 42) 

La verdadera naturaleza que todos compartimos es más sagrada que ninguna otra cosa. De modo que si somos capaces de identificarnos con nuestra verdadera naturaleza, nuestra conciencia pura, desaparecerá todo nuestro sufrimiento. Eso es la liberación. Eso es todo. No hay nada más. Una vez que nos identificamos con la conciencia pura, eso es la iluminación. Eso es la liberación. Eso es el moksha. No hay nada más. Por lo tanto, la comprensión está siempre ahí y no necesita nada del exterior. (Pág. 42) 

La verdad no es conceptual. No podemos entenderla nunca ni lograrla a través de conceptos e ideas. De hecho, la verdad no se tiene que comprender, se tiene que experimentar, saborear, como el néctar. (...) Hay que experimentarla, no especular sobre ella. (Págs. 43 y 44)

(...) no necesitamos un telescopio para ver lo que tenemos en la palma de la mano. Asimismo, la verdad siempre está frente a nosotros y no es necesario que vayamos a ningún lado para encontrarla. (Pág. 45) 

La liberación es el cese de todas las creencias erróneas. (Pág. 45) 

Más bien el nirvana es el cese de la separación entre nosotros y la verdad, mero reconocimiento de lo que ha existido siempre, como despertar de una pesadilla. Es un gran alivio descubrir que no hay que hacer nada. (Pág. 46) 

De modo que la verdad, o el nirvana, no es más que un estado en el que abandonamos completamente todas nuestras ideas equivocadas, todos nuestros conceptos erróneos, todas nuestras ilusiones. El nirvana es como el cielo en el sentido de que ya está aquí. Siempre está aquí. Justo ahora. El nirvana es como un cielo que está totalmente cubierto de nubes. Pero incluso cuando no lo vemos, el cielo está siempre ahí. Está siempre presente, eternamente. Las nubes solo son fenómenos temporales, fugaces. Al final desaparecerán y se verá claramente el cielo que siempre ha permanecido ahí. Nuestras ideas equivocadas y nuestros conceptos erróneos son los velos internos que nos impiden alcanzar la verdad. Una vez que sabemos cómo limitar esos impedimentos interiores, esos velos internos, alcanzaremos instantáneamente la verdad. Justo en ese instante, veremos de repente que el nirvana siempre ha estado ahí. Lo que hemos buscado durante nuestro largo viaje ha estado con nosotros todo el tiempo. Descubrimos que en realidad nunca hemos salido de casa; toda la búsqueda resultó ser una parte inútil, pero al mismo tiempo necesaria para descubrir lo que ya está ahí. (Págs. 50-51) 

Lo creamos o no, siempre nos encontramos en el reino de la verdad. (Pág. 51) 

En ese sentido nuestro camino espiritual es realmente simple, porque no se trata de adquirir, acumular o conseguir nada. Se trata de abandonar lo que no necesitamos. (Pág. 52)  

Si permanecemos en esa conciencia presente y observamos, también se disuelve el ego y lo único que queda es conciencia pura. Cuando el ego se desmorona totalmente, se desvela esta inexpresable y simple pero profunda y extática conciencia compasiva. No hay nadie ahí. En ese lugar el «yo» es completamente inexistente. No hay separación entre samsara, malas circunstancias, y nirvana, buenas circunstancias, y no hay nadie que esté buscando el camino o tratando de alcanzar la iluminación. (Pág. 59)  

Al ego le gusta negociar, discutir con la verdad (...). Realmente no hay manera de negociar con la verdad, el vacío. Lo llamemos como lo llamemos —verdad, vacío—, el único camino es disolverse. (Pág. 62)  

El yo siempre está derrumbándose y disipándose a cada momento. Se disuelve si lo dejamos tal como es porque no es real. Ya es irreal. Ya se está derrumbando. Cuando intentamos construir y mantener la ilusión del yo, sufrimos mucho. Experimentamos inseguridad y locura porque estamos tratando de sostener algo que ya se está desmoronando. (Pág. 66) 

La cuestión es: «¿Quién es el yo? ¿Quién es el que está intentando mantener ese samsara?». Mantener el samsara cuesta muchos dolores de cabeza (...). (Pág. 66) 

Recuerdo una frase muy breve de un maestro budista: «Sin yo no hay problemas». Es muy simple y escueta, pero real y efectiva. (Pág. 70) 

Cuando el yo desaparece, estamos en el paraíso, y no hay nada que hacer ni nada que conseguir. Por lo tanto, este debería ser nuestro mantra para el resto de nuestra vida: Sin yo no hay problemas. Recuérdalo: Sin yo no hay problemas. (Pág. 71)  

Quizás si vivimos lo suficiente, dentro de cuarenta o cincuenta años, cuando echemos la vista atrás, veamos que los problemas a los que nos estamos enfrentando ahora no son más que un recuerdo. Con un poco de suerte, estaremos lo bastante despiertos y nos diremos unos a otros: «¡Qué inmaduro era entonces! No me lo tenía que tomar todo tan en serio porque en realidad todo es vacío». Un día seremos capaces de pronunciar esas palabras. (Pág. 75)  

Cuando lo aceptamos todo, ya no hay ningún problema. Todos los problemas se disuelven inmediatamente. (Pág. 81)  

(...) tenemos que considerar toda la vida como una práctica, como nuestro camino. La vida es nuestro camino. Desde el momento en que nos levantamos por la mañana hasta que nos vamos a dormir por la noche, la vida está llena de oportunidades para cultivar la aceptación, la paciencia, la tolerancia, el perdón, la conciencia y la atención plena. (Pág. 83) 

Es más, cuando afrontemos una crisis, tenemos que sentirnos dichosos y pensar: «¡Esta es una oportunidad extraordinaria y perfecta para practicar cómo aceptar lo que no me gusta! Si soy capaz de aceptar esto en este momento de mi vida, seré capaz de trascender todo mi miedo, todas mis inseguridades. En realidad esto es una bendición encubierta». (Pág. 83) 

Como maestros espirituales, no debemos buscar desafíos, pero tenemos que celebrar los que nos surjan en el camino. (...) Tenemos casi que postrarnos frente a los desafíos cuando nos visiten sin que los hayamos invitado. Cuando estén llamando a la puerta, hemos de estarles agradecidos. (Pág. 83)  

La iluminación ya se está ocupando de nosotros. Buscarla sería un trabajo demasiado arduo. Vamos a dejar que ella venga a nosotros. Lo único preciso para que pueda entrar el sol es que corramos la cortina de la ventana. Del mismo modo, abramos el corazón y la mente sin buscar la escurridiza iluminación. (Pág. 88)  

Muchos de nosotros estamos ocupados en una búsqueda interminable. Algunos buscamos a Dios; otros, un gurú, y otros, una pareja. Fundamentalmente, esta búsqueda es una larga y persistente agonía. Por debajo de ella subyace una sensación de estar separados del universo o de lo divino, algo vital para nosotros. Con frecuencia, si nos contemplamos profundamente, descubrimos que en el fondo tenemos un vacío. Eso nos conduce a sentimientos de soledad, desesperación y confusión. En un fútil intento de llenar este vacío interior, tratamos de descubrir el sentido de nuestras vidas logrando objetivos terrenales y distrayéndonos con diversos entretenimientos. Algunas de esas técnicas funcionan temporalmente como una tirita psicológica. Obtenemos un poco de alivio durante un tiempo, pero tarde o temprano vuelve toda nuestra infelicidad. (Pág. 89) 

Cuando estamos buscando estos sueños fútiles, lo único que hacemos es prepararnos para vivir, en lugar de vivir plenamente a cada momento. Nos estamos preparando para un ideal de vida que esperamos alcanzar en algún momento en el futuro. No estamos viviendo plenamente justo ahora, aquí y a cada momento. (Pág. 90) 

Si no hay nada fuera de nosotros que pueda proporcionarnos verdadera satisfacción, ¿adónde nos debemos dirigir? Esta puede ser una pregunta muy poderosa que nos cambie la vida. (Pág. 91) 

Esta sensación de estar perdido se halla profundamente conectada con el hecho de que no conocemos nuestra verdadera naturaleza, quiénes somos realmente. Por supuesto, fingimos que lo sabemos, mientras no dejamos de apegarnos a todo tipo de identificaciones sustitutas. Finalmente, todos esos problemas surgen del hecho de no saber quién somos. (Pág. 92) 

La búsqueda de la que estoy hablando no tiene nada que ver con el intelecto o con adquirir más conocimiento conceptual. No es una forma de adquisición. Es una forma de eliminación de todos los conceptos sobre lo que somos. (Pág. 97) 

La muerte no es más que otro concepto. Cuando abandonamos los conceptos de la vida y la muerte, esta deja de existir, y por primera vez estamos vivos de verdad. (Pág. 98) 

Nuestra naturaleza inmortal es quien realmente somos. (Pág. 99) 

Todos tenemos la oportunidad de vivir plenamente. Cada instante es un momento perfecto para tener esa oportunidad. Ahora es el momento de despertar a nuestra verdadera naturaleza. ¿Por qué estamos esperando y posponiéndolo? (Pág. 99)  

La plegaria es eficaz y abre el corazón, especialmente cuando es auténtica. La auténtica plegaria es aquella en la que trascendemos toda nuestra resistencia. En ocasiones resulta muy efectivo rezarle a la verdad y pedir: «Que supere esta falsa ilusión. Que trascienda esta falsa ilusión». (...) Rezar a la suprema verdad para liberarnos aquí y ahora. Si rezamos de todo corazón, siempre se produce la realización interior de un modo milagroso. (Pág. 104) 

Se trata únicamente de abandonar todas las falsas ilusiones, todos los conceptos, todos los miedos y simplemente confiar en lo que hay. Lo que hay es siempre perfecto. (Pág. 105) 

Hay una auténtica oración y una pseudooración. Rezarle a un dios fuera de nosotros mismos, como un padre todopoderoso que da recompensas y castigos, no es una verdadera oración. (Pág. 106) 

El pasado es una fantasía. El futuro es una fantasía. Incluso el presente es una fantasía. (Pág. 107) 

Cuando anticipamos el futuro, a veces empezamos a fantasear con la enfermedad, la muerte y la desgracia. Eso puede destruir completamente nuestra paz interior si nos quedamos atrapados ahí. (Pág. 107) 

Resulta que cada uno de los fenómenos de este mundo exterior es una fantasía. (Pág. 108) 

Creo que el auténtico mantra es: «Eso es una fantasía tuya». Cuando sentimos que estamos sufriendo, es una fantasía nuestra. Cuando sentimos que estamos despertando, también lo es. Cuando sentimos que nuestra vida no va bien, es lo mismo, nuestra fantasía. (...) la verdad solo tiene una intención, despertarnos. (Pág. 109) 

No obstante, no intentes liberarte de la fantasía. Eso también es una fantasía, y acabamos muy frustrados porque al final no funciona. (...) La comprensión de que todos los fenómenos son una fantasía llega a nosotros. Lo vemos claramente. Por lo tanto, lo único que necesitamos hacer es meditar. Si seguimos meditando, nos daremos cuenta de que todo es una fantasía. (Pág. 109) 

Si queremos alcanzar la verdad, lo primero que debemos recordar es que no tenemos que hacer nada. Ni danzas sagradas, ni mantras secretos, ni conversiones religiosas. Simplemente nos sentamos tranquilamente allí donde estamos y nos limitamos a no hacer nada. Eso es muy importante. No hacer nada. Miramos directamente y vemos la verdad, que está más allá de nuestras fantasías, en ese momento sin etiquetar ni juzgar nada. (...) Es un momento perfecto. No le falta nada. Ese reconocimiento produce una sensación de alegría inagotable. (Pág. 110) 

Cuando sufrimos significa que estamos apegados a algo. (Pág. 133) 

Nuestra auténtica naturaleza siempre ha sido perfecta. No tiene que mejorarse y nunca se podrá cambiar. (Pág. 133) 

No hay samsara. No hay vida ni muerte que trascender. Lo único que debemos trascender son nuestros pensamientos. Más allá de ellos, no hay sufrimiento. Únicamente hay pensamiento. (Pág. 134) 

El estado natural de nuestro ser siempre es completamente feliz. (...) Buscar la felicidad y la libertad fuera de nosotros mismos siempre es un error. (Pág. 139) 

El ego es una construcción mental, una fabricación, no tiene nada que ver con lo que somos realmente. (Pág. 140)  

La verdadera cuestión es que todos nuestros problemas, por supuesto, son creación de este «yo». (Pág. 140)  

No hacemos nada porque no hay nada que podamos hacer. A partir de ese momento ya no somos responsables de nada, es la verdad la que está al cargo. A partir de ese momento la verdad destruirá voluntariamente el fundamento, la base de toda la tristeza, toda la infelicidad. Hará ese trabajo por nosotros. Lo único que tenemos que hacer es detenerlo todo. En eso consiste la meditación. (Pág. 144) 

¡No te preocupes! No hay nada que perder excepto los falsos conceptos. Finalmente incluso la idea de perderse a uno mismo también se disuelve. No hay nada a lo que renunciar ni nada que ganar. (Pág. 145) 

Incluso en este momento nuestra naturaleza divina nos está invitando a ser uno con ella. Ser uno con ella significa darnos cuenta de quiénes somos. (Pág. 148) 

La sabiduría trascendente es simple porque no tenemos que hacer nada. Ahí radica la belleza de este camino. Sin embargo, a veces lo más simple puede resultar lo más complicado. En realidad nos cuesta mucho no hacer nada. No hacer nada no significa que nos sentemos y seamos sedentarios como una planta feliz. Esa es una noción equivocada de no hacer nada. No hacer nada significa abandonar todo el esfuerzo mental, especialmente el que utilizamos para mantener la ilusión del «yo», la separación ilusoria entre el yo y los demás. Cuando abandonamos este esfuerzo, de repente, todas las ilusiones desaparecen. En realidad  no tenemos que hacer nada. Se trata de parar. Parar de perpetuar y apegarnos a las ilusiones. Las ilusiones no tienen su propia fuerza motora. Están dispuestas a disolverse a cada momento. Es solo una cuestión de tiempo. Cuando decidimos de todo corazón no sostener más las ilusiones, se desmoronan. (Pág. 157) 

(...) no existen programas de doce pasos para trascender a la sabiduría. Solo existe el programa de un paso que consiste en no vincularnos al ego. En cuanto dejamos de hacerlo, inmediatamente desaparece. Y en ese momento nos enamoramos de la verdad. (Pág. 158) 

(...) lo único que abandonamos es nuestra infelicidad. Descubrimos en el interior una dicha inexpresable. (Pág. 159) 
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lunes, 3 de febrero de 2014

La iluminación suprema (por José Antonio Rodríguez Canosa)

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He encontrado en internet  unos textos inspiradores relacionados con el budismo Chan. Según aparece en el blog de donde lo he copiado, el publicador es José Antonio Rodríguez Canosa. Todo lo he copiado de este blog: http://lailuminacionsuprema.blogspot.com/ 

Lo único que hago aquí, aparte de poner el link por si a alguien le apetece leerlo, es copiarlo todo en un solo post para tenerlo más a mano, todo junto en un solo post y con los links localizados (en el blog original hay que retroceder a "entradas antiguas" para lograr ver los dos últimos).

No me enrollo más; aquí va:

La iluminación suprema - Índice 

1.- Introducción Final (1959-?)
2.- Bodhidharma (440-?)
3.- Sosan (?-606)
4.- Hui Neng (638-713)
5.- Hui Hai (730-800)
6.- Huang Po (?-850)
7.- Rinzai (?-866)
8.- Bankei Yotaku (1622-1693)


Ultima actualización: Enero 2014


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1- Introducción final

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Nuestra mente es donde se desarrollan los pensamientos, sentimientos, acontecimientos, estados mentales o estados de ser y es también todos sus contenidos, ya que los produce al dejarse transformar en ellos y no hay nada que no sea mente.



El despertar sucede cuando nuestra capacidad de ser recupera su estado original y vuelve por un instante al reposo, para reiniciar entonces libremente su actividad natural sin apegarse más a los pensamientos, emociones, sentimientos y demás objetos internos y externos en los que tiene la capacidad de transformarse y que ahora son claramente fantasías e ilusiones al amparo de esa iluminación.



En reposo es el vacío y renuncia a ser nombrada.

En movimiento es la forma y recibe todos los nombres.



Hacerse consciente de ella nos sumerge en la alegría más inmensa, nos descarga por completo de toda tensión y nos brinda la independencia y la libertad  genuinas.



La iluminación es regresar a ese estado mental espontáneo desde el que potencialmente podríamos enfocar nuestra atención en cualquier cosa, pero no lo hacemos.



Un estado de ser que al constituir la ausencia de cualquier otro estado diferenciado, contiene en sí la capacidad de permitir que se den todos los posibles.



No podemos decir que regresar a él sea alcanzar nada, ya que siempre estuvo allí.



Ni necesitamos esfuerzo alguno para mantenerlo, porque constituye la que sin querer es nuestra naturaleza original.



Llegamos a él de manera súbita y repentina cuando la atención se  retira por completo de las cadenas de pensamientos, sentimientos y demás objetos que la mantienen atrapada en la ilusión del mundo, el tiempo y el espacio, para fijarse en su propia realidad.



Uno puede permanecer indefinidamente en esta mente original anterior al nacimiento, en toda su capacidad y lúcida potencialidad sin enfocarla ni transformarla en nada más, ni siquiera en el vacío y vivir así espontáneamente en un instante efímero que fluye sin llegar nunca a ser.



De hecho es así como sucede siempre, sólo que no nos damos cuenta de ello, pendientes como estamos de sus mil transformaciones que alimentan nuestras propias ilusiones.




Esta es la esencia original que lo contiene todo y en la que mente, estados mentales, formas y vacío se reunifican en una sola plenitud.



Hacernos conscientes de ella es la vivencia del despertar, la iluminación suprema en la que todos los engaños, deseos, logros, apegos, insatisfacciones y demás construcciones del pensamiento, desaparecen por sí mismos.



Una vez aquí, no hay absolutamente nada que alcanzar, ni nada más que hacer, ya que todo acontece por sí mismo.



Y desde aquí, es posible volver a pensar, sentir y percibir los objetos externos e internos mediante el manejo voluntario de nuestra atención, sin necesidad de perderse de nuevo en ellos y sin olvidar ya jamás que todo es lo que es sin esfuerzo.



Observo por la ventana y aparece el jardín, las montañas, el cielo y el mar.



Me enfoco en mi cuerpo y percibo perfectamente mi postura, mi sensación general y mi respiración.



Comienzo un pensamiento y puedo razonar con independencia y libertad, modelando mis creencias y dando así forma a mi realidad desde mi verdadera naturaleza original que es una con todo y que no pierde ni gana cuando se convierte en esto o en aquello en respuesta a las circunstancias.



Cualquier práctica o filosofía que consista en hacer unas cosas y no otras, jamás conducirá ni añadirá nada al despertar, ya que la esencia de la mente lo abarca todo de manera inevitable y natural, nada falta y nada sobra, nada se retiene y nada se rechaza.



Este estado mental original lo compartimos todos y en él estamos cuando reaccionamos de manera natural y espontánea a los acontecimientos de nuestra vida cotidiana.



Es al comenzar a pensar o a permitir su transformación en otros estados de ser guiados por el interés en lograr nuestros objetivos y deseos, que perdemos nuestra libertad y nos encadenamos a las consecuencias de nuestras propias acciones, impidiendo nuestra permanencia consciente en este instante que carece de pasado, presente y futuro y está libre de personalidad, de contenido y de vacío y desde el que podemos percibir libremente y vivir.



Si supiéramos que el no apego y el no deseo aparecen cuando nos abandonamos a nuestro estado de ser original, que es nuestro estado mental natural indiferente a las mil y una transformaciones posibles.



Si comprendiéramos que ése es ya el gozo, no necesitaríamos sueño ni despertar, ni precisaríamos cosas, ni aprendizaje, ni conocimiento, ni esfuerzo, ni camino, ni nada.



No es necesario eliminar los pensamientos, esforzarse por mantener un estado de ser determinado, ni recorrer camino alguno.



Nuestro estado mental original nos pertenence desde siempre, no hay que ganarlo, nunca nos ha faltado y nadie nos lo puede dar o arrebatar.



No tenemos que hacer nada con nada, ni ponernos en camino a ningún sitio.



Sólo hemos de darnos cuenta de que todo es lo que es y para eso basta con mirar por fuera de la cadena de pensamientos desde la que sufrimos la ilusión de la existencia, recuperando así el estado natural y espontáneo de nuestra mente.




No nos dejemos engañar.



Este es el reto de los retos, porque desde siempre nuestra verdadera naturaleza original es pura.




Se trata de localizar la esencia original de nuestra mente, reconocerla, darnos cuenta de que podemos recuperarla poniendo fin a toda nuestra insatisfacción y morar por siempre conscientemente y sin esfuerzo en ella, en compañía de todos los seres.



Esto es todo.                                                             j.a.



A partir de aquí expongo mi traducción libre, con la clara intención de unificar términos, de algunos textos que señalan directamente nuestra verdadera naturaleza original.




2- Bodhidharma (440-?)

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1.- "No podemos definir nuestro estado mental original usando palabras ni letras, pero sí podemos señalarlo directamente en cada uno de nosotros para que todos podamos reconocerlo, establecernos en él y lograr así la iluminación suprema por nosotros mismos."




2.- "El buda nos dio sus enseñanzas para que elimináramos cualquier vestigio de pensamiento conceptual. Una vez eliminado,  las enseñanzas ya no sirven para nada."




3.- "La mente única, que es nuestra verdadera naturaleza real, es la inefable e indestructible matriz que en respuesta a las circunstancias se transforma en los fenómenos.  A veces la confundimos con la inteligencia, que es la capacidad de manejar conceptos con el pensamiento, aunque sigue allí cuando serena no responde a las circunstancias y la inteligencia no actúa. Ocupada en la creación de objetos en respuesta a la causalidad, es imperceptible e innombrable. Si puedes reconocer intuitivamente tu estado mental original y descansar tranquila y confiadamente en su espontaneidad, estarás siguiendo los consejos que nos dieron todos los budas y tu atención fluirá naturalmente de aquí para allá sin detenerse nunca en nada."




4.- "Todo lo que constituye el mundo proviene de la mente.  Aparte de esta mente, no podrás encontrar nada.  Es imposible alcanzar el despertar o la iluminación fuera de la mente con la que buscas, porque ese lugar no existe ya que todo lo que hay es mente.  Tu mente es tu propia naturaleza, la ausencia de causa y efecto, nirvana.”


5.- "Buscar la iluminación fuera de la mente es como tratar de atrapar el aire.  El aire tiene nombre pero no forma.  No es algo que pueda cogerse y ponerse en el suelo.  Nunca alcanzarás la iluminación más allá de tu propia mente, porque esa mente es todo lo que existe."



6.- "La capacidad de la mente es ilimitada y sus manifestaciones son inagotables.  Todas las formas, sonidos, olores, sabores, movimientos o estados de ser son sólo tu mente. En cada instante, allá donde no llega el lenguaje, está tu mente."



7.- "Nuestra propia naturaleza es la mente y la mente es nuestra propia naturaleza.   Esta naturaleza, esta mente, es la misma en todos los seres despiertos que nunca transmitieron más que esta mente única.  No hay despertar más allá de esta mente.  Pero si vives pendiente del pensamiento ilusorio, no podrás saber quién eres, no te podrás dar cuenta de que tu propia mente es tu naturaleza original y no dejarás de buscar aquí y allá haciéndote preguntas constantemente." 



8.- "Responder, percibir, alzar las cejas, parpadear, mover las manos y los pies, todo ello constituye tu naturaleza milagrosamente despierta.  Y esta naturaleza  es la mente.  Y darse cuenta de ello es ver dentro de tu propia naturaleza original."



9.- "Mientras sigas apegado a las apariencias y a las formas, no te darás cuenta de que tu mente es el vacío."



10.- "La verdad esencial está más allá de las palabras.  Las doctrinas son palabras, pero el despertar no tiene nada que ver con las palabras.  Las palabras son ilusiones.  No son diferentes de los objetos que aparecen en tus sueños.  No esperes de ellas placer alguno porque sólo conducen al renacimiento.  Recuérdalo cuando se acerque tu muerte; un momento de duda y te hallarás bajo el embrujo de los demonios.  Tu cuerpo real es puro e impenetrable, pero el pensamiento ilusorio evita que te des cuenta y te hace padecer todo tipo de karma en vano.  Allí donde ahora hay placer, encontrarás esclavitud.  Pero una vez que despiertes a tu cuerpo y mente originales, dejarás de vivir encadenado por el apego."



11.- "Si ves dentro de tu propia naturaleza original, no necesitarás leer textos sagrados ni invocar divinidades.  El saber y el conocimiento no sólo son inútiles, sino que enturbian tu conciencia.  Las doctrinas sólo sirven para señalar la mente. Una vez que te has dado cuenta de que tu mente es tu verdadera naturaleza original, las doctrinas no tienen utilidad alguna. Entonces, cosas como el sexo se revelan como algo básicamente efímero que acaban con el breve placer que proporcionan.  Aunque algunos hábitos permanezcan, ya no podrán perjudicarte porque tu naturaleza es esencialmente pura y opera como tal a pesar de morar en un cuerpo material constituido por los cuatro elementos.  No puede ser corrompida.  Tu cuerpo real carece de sensaciones, no está hambriento, ni sediento, no tiene frío o calor, ni enfermedad, ni amor o apego, ni placer o dolor, ni está bien o mal, ni tiene mucho o poco, ni está débil ni  fuerte.  En realidad no hay nada.  Estas sensaciones aparecen por causa de tu apego a este cuerpo material, pero una vez que abandones dicho apego y dejes que las cosas sean espontáneamente como son, serás libre incluso del nacimiento y la muerte.  Lo transformarás todo a voluntad y estarás en paz estés donde estés.  Serás un despierto aunque trabajes como carnicero, porque tu karma no te condicionará ni atará nunca más."



12.- "Esta mente única no está fuera del cuerpo material formado por los cuatro elementos.  Sin esta mente no podríamos movernos.  El cuerpo no tiene conciencia.  Al igual que una planta o una piedra, el cuerpo no tiene naturaleza. Es la mente la que se mueve."





13.- “El lenguaje y el comportamiento, la percepción y la concepción son todas funciones asombrosas de la mente. Todo movimiento es movimiento de la mente porque el movimiento es su función. No hay mente separada del movimiento ni movimiento separado de la mente. El movimiento básicamente carece de mente y la mente es básicamente inmóvil, pero el movimiento no existe sin la mente y la mente no existe sin el movimiento.  No hay mente que exista separada del movimiento, ni movimiento separado de la mente. El movimiento es la función de la mente y su función es su movimiento.  Aún así, la mente ni se mueve ni funciona, porque la esencia de su funcionamiento es la vacuidad y la vacuidad es esencialmente inmóvil.  El movimiento es lo mismo que la mente y la mente es esencialmente inmóvil. Básicamente, el ver, el oír y el oler son completamente vacíos.  Tu odio, alegría o dolor son los de una marioneta. Puedes buscar, pero nunca hallarás nada.”



14.- “De acuerdo con los textos sagrados, los actos perversos dan como resultado las dificultades y los buenos actos las bendiciones.  La gente colérica va al infierno y los bienaventurados van al cielo.  Pero una vez que sabes que la naturaleza del odio y la alegría es vacía y los dejas ir, te liberas del karma para siempre.  Si no ves tu propia naturaleza, acudir a los textos tradicionales no te servirá de nada.”




15.- “Renunciar a uno mismo abandonando la inteligencia, esto es, el pensamiento conceptual, es el don más grande. Trascender movimiento y quietud es la mejor de las meditaciones. Los seres comunes no dejan de moverse, mientras que los iluminados permanecen inmóviles. Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto a los mortales como a los iluminados. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan sin esfuerzo a sí mismos de todas las apariencias y se curan de cualquier enfermedad sin necesidad de aplicar tratamiento alguno.”



16.-  “Usar la inteligencia para buscar la realidad es ignorancia. No usar la inteligencia para buscar la realidad es conocimiento. Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.  Permanecer sin sensaciones es permanecer en uno mismo. Trascender vida y muerte es abandonar el hogar. No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría. La no aflicción es el nirvana. Y la no apariencia de la mente es la otra orilla. Cuando ignoras tu verdadera naturaleza original, esta orilla existe. Pero cuando despiertas, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren su naturaleza original no están ni en ésta ni en aquella. Son capaces de vivir en ambas orillas. Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de ésta no comprenden su verdadera naturaleza.”



17.- “Cuando ignoramos nuestra verdadera naturaleza original, hay un mundo del que escapar.  Cuando somos conscientes de ella, no hay nada de lo que queramos escapar.”



18.- “El movimiento no es diferente de la quietud.  El sufrimiento no es diferente del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío.  Nirvana significa sin nacimiento ni muerte.  Cuando la mente deja de moverse, entra en el nirvana.  Nirvana es una mente vacía.”



19.- “El lugar de la iluminación carece de ambición, de ira y de ignorancia.  La ambición es el reino del deseo, la ira el reino de la forma y la ignorancia el reino de lo que no tiene forma.  Cuando se inicia un pensamiento, entramos en estos tres reinos.  El principio y el fin de los tres reinos, la existencia y la no existencia de todo, dependen sólo de la mente.”



20.- “La mente y el mundo son opuestos y sólo pueden verse donde se encuentran. Cuando la mente no se agita interiormente, el mundo no aparece en el exterior.  La verdadera visión se alcanza cuando tanto el mundo como la mente son transparentes; esta comprensión es la verdadera comprensión.”



21.- “Cuando comprendes, la realidad depende de ti.  Cuando no comprendes, eres tú quien depende de la realidad.  Cuando la realidad depende de ti, lo que no es real se convierte en real. Cuando eres tú quien depende de la realidad, lo que es real se transforma en falso.  Cuando la realidad depende de ti, todo es verdad.  Por eso el sabio no usa su mente para buscar la realidad, ni la realidad para buscar su mente.  Ni su mente para buscar la mente, ni la realidad para buscar la realidad.  Su mente no hace que aparezca la realidad.  Y la realidad no hace que aparezca su mente. Y como tanto su mente como la realidad son inmóviles, mora siempre en paz.”



22.- “Si deseas encontrar tu verdadera naturaleza original, no debes buscar más allá de ti mismo, porque fuera de ti mismo no hay nada.  Si la mente busca la mente, nunca encontrará nada.  Y aunque creas haber encontrado algo, en realidad no habrás encontrado nada.  Creer que se puede usar la inteligencia para encontrar tu naturaleza original, es vivir en la ignorancia.  Cuando eres consciente de tu propia naturaleza, sabes que tal cosa no existe.  Y es así porque la conciencia es tu naturaleza.”



23.- “Aquellos que perciben la verdadera naturaleza de los fenómenos y no se apegan a ellos, alcanzan la liberación, mientras que quienes sólo perciben su apariencia externa quedan a su merced.  La liberación consiste en no padecer sufrimiento; no hay otra liberación.  Cuando se aprende a mirar la forma tal como es, no se origina el pensamiento y éste no da pie a la aparición de la forma.  Entonces forma y mente son puras.”



24.- “Si no dejas que tu mente se transforme en pensamiento, todos tus estados mentales serán vacío y cada pensamiento permanecerá inmóvil; irás de gozo en gozo.  Pero si utilizas tu mente para originar pensamientos conceptuales, todos tus estados mentales serán inestables y tus pensamientos no dejarán de moverse; irás de un infierno a otro sin fin.  Sólo cuando aparecen los pensamientos hay buen y mal karma, cielo e infierno.”



25.- “La iluminación proviene de la mente. La mente es el origen de la iluminación.  Pero aunque la iluminación provenga de la mente, la mente no proviene de la iluminación; al igual que un pez proviene del agua aunque el agua no provenga del pez.  Quien quiera lograr la iluminación, verá la mente antes.  Una vez que has visto el pez te olvidas del agua y una vez que hayas alcanzado la iluminación, te olvidarás de la mente.  Si no te olvidas de la mente, ésta te confundirá, al igual que te confundirá el agua si no te olvidas de ella.”



26.- “Puedes crear todo el karma que quieras, pero no puedes crear una persona.  Cuando creas karma, renaces junto con tu karma.  Cuando no creas karma, desapareces junto con él.  Por eso, siendo el karma dependiente del individuo y el individuo dependiente del karma, si un individuo no crea karma, el karma nada puede con él.”





27.- “La mente es la raíz de la que crecen todas las cosas.  Si puedes llegar a comprender la mente, todo lo demás queda incluido.  Es como la raíz de un árbol.  Todos los frutos, flores, ramas y hojas del árbol dependen de su raíz.  Si alimentas su raíz, el árbol se multiplica; si cortas la raíz, el árbol muere.  Aquellos que comprenden la mente alcanzan la iluminación; aquellos que no comprenden la mente, practican en vano.  Todo lo bueno y lo malo proviene de la mente.  Encontrar algo más allá de la mente es imposible.”





3- Sosan (¿-606)

* 


1.- "Vivir en el estado mental original es fácil para quien no muestra preferencias.


Cuando el amor y el odio desaparecen, todo queda perfectamente claro.  Pero si haces la más mínima distinción entre esto y aquello, el cielo se separa de inmediato de la tierra.

Si quieres ver la verdad, deja de albergar opiniones en favor o en contra de nada.

Preferir lo que te gusta y rechazar lo que no, es la enfermedad de la mente.

Cuando no comprendemos el profundo significado de las cosas, perturbamos innecesariamente la paz esencial de la mente.

Todo es perfecto como el espacio vacío cuando nada nos falta ni nada nos sobra."



2.- "En realidad, el motivo por el que no vemos la verdadera naturaleza de las cosas es que contínuamente estamos eligiendo entre lo que queremos y lo que no.

No tienes por qué vivir entre las complicaciones de las cosas externas, ni atrapado en el sentimiento interno de vacío.

Permanece sereno en la unidad de todas las cosas y tus falsos puntos de vista desaparecerán por sí solos."



3.- "Si intentas lograr la tranquilidad deteniendo la actividad, tu mismo esfuerzo por lograr la tranquilidad te sumirá en la actividad.

Nunca conocerás la unidad mientras permanezcas en un extremo o en el otro.

Aquellos que no viven en su estado mental original, caen por error en la actividad o en la tranquilidad, en la afirmación o en la negación.

Negar la realidad de las cosas es ignorar su realidad, pero afirmar el vacío de las cosas, es también ignorar su realidad."



4.- "Cuanto más hables y pienses en ello, más lejos estarás de la verdad.

Deja de hablar y de pensar y no habrá nada que no puedas conocer.

Volver a la raíz es encontrar el significado;  perseguir las apariencias es ignorar el origen.

En el momento de la iluminación interna, estamos más allá de las apariencias y más allá del vacío.

Sólo nuestra ignorancia nos hace tomar por reales los cambios que parecen ocurrir en un mundo vacío.

No busques la verdad, mejor deja de mantener opiniones."



5.- "No permanezcas en el estado dualista, evítalo cuidadosamente.
Una sóla brizna de esto o aquello, correcto o falso y el estado mental original se pierde en la confusión.
Aunque todas las dualidades proceden del Uno, no te apegues ni siquier
a a este Uno.
Cuando la mente existe espontáneamente en su estado original, nada en el mundo tiene la capacidad de alterarte. Y cuando algo ya no te altera, deja de inmediato de ser lo que era
."



6.- "Cuando no aparecen más pensamientos discriminatorios, todos los estados mentales pasados desaparecen.

Si los objetos de los pensamientos se desvanecen, el sujeto que piensa se desvanece también.

Y cuando los pensamientos desaparecen, los objetos se desvanecen con ellos.

Las cosas son objetos sólo mientras existe un sujeto (la mente pensando); la mente pensando (el sujeto) existe sólo mientras existen las cosas (el objeto).

Debéis comprender la relatividad de sujeto y objeto y su realidad básica: la unidad del vacío.

En este vacío, sujeto y objeto son indiferenciados y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.

Si no discrimináis entre lo que es correcto y lo que no, evitaréis la tentación de caer en los prejuicios y las opiniones."



7.- "Vivir en el estado mental original no es fácil ni difícil. Aquellos de visión limitada muestran temor e indecisión y cuanto más deprisa quieren ir, más despacio van. Sus apegos no tienen límite. Hasta su idea de la iluminación es un error.

Deja simplemente que las cosas sean lo que son y no habrá ya más idas y venidas.

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza) y caminarás libremente y sin tropiezos."



8.- "Cuando la mente original queda atrapada por los pensamientos, la verdad permanece oculta. Todo es oscuro; nada está claro.

Los juicios sólo producen engaños y equívocos.

¿Qué beneficio pueden aportarnos las distinciones y las divisiones?

Si deseas entrar en el estado mental original, evita cuidadosamente rechazar tanto el mundo de los sentidos como el mundo de las ideas.

En realidad, aceptarlo todo y por completo equivale a la verdadera Iluminación."



9.- "El sabio no persigue meta alguna, mientras que el torpe se encadena a sí mismo al hacerlo.

Sólo hay una manera, no muchas; las diferencias nacen de las necesidades y apegos de los ignorantes.

Buscar el estado mental original usando los pensamientos conceptuales discriminatorios es el más grande de los errores.

El descanso y la actividad derivan ambos de la ilusión; en la iluminación no hay gustos ni disgustos.

Todas las dualidades proceden de la ignorancia. Son como un sueño, como una flor flotando en el aire. Es una estupidez tratar de lograr nada."



10.- "Ganar y perder, correcto y equivocado, son pensamientos que deben abandonarse de inmediato y definitivamente.

Cuando los ojos nunca duermen, los sueños cesan naturalmente.

Y si tus pensamientos discriminatorios no actúan, todas las cosas son lo que son y su esencia es una sola.

Comprender el misterio de esta esencia única es liberarse de todas las complicaciones.

Cuando vemos todas las cosas iguales, puede decirse que hemos alcanzado nuestra esencia eterna.

Toda comparación o analogía es imposible en este estado que carece de causa y no está relacionado con nada."



11.- "Cuando puedes ver el movimiento en la quietud y la quietud en el movimiento, ambos desaparecen.

Cuando las dualidades dejan de existir, la Unidad misma deja también de existir.

A este estado final no pueden aplicársele reglas ni descripciones, ya que cuando la mente se sitúa en su estado de ser original, toda intención personal cesa, todas las dudas e incertidumbres se desvanecen y es posible vivir verdaderamente con toda confianza."



12.- "De un solo golpe nos liberamos de todas las ataduras; nada nos sujeta, ni a nada nos agarramos.

Todo está claro, vacío e iluminado sin necesidad de la intervención consciente del pensamiento.

Aquí el pensamiento, el conocimiento y la imaginación no tienen valor alguno.

En este mundo espontáneo donde todo es lo que es, no existe el yo ni todo lo que no es el yo.

Al armonizarte súbitamente con esta realidad, desaparecen de ti las dudas, nada está separado y nada queda excluido."



13.- "Sin importar cuándo ni dónde, la iluminación consiste en penetrar la verdad.

Y esta verdad está más allá del tiempo y el espacio; en ella un simple pensamiento dura diez mil años.

Vacío aquí, vacío allá y aún así el universo infinito está siempre ante tus ojos.

Entre lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, o entre el ser y el no ser, no hay diferencia alguna, ya que las definiciones se desvanecen y las ataduras desaparecen."


14.- "No pierdas el tiempo con dudas y discusiones que no tienen nada que ver con tu verdadera naturaleza original.

Una cosa, todas las cosas: muévete libremente y mézclate con ellas sin hacer distinciones.

Vivir habiéndote dado cuenta de tu verdadera naturaleza es abandonar toda ansiedad por lograr la perfección.

Vivir con esta confianza es vivir en la no dualidad, ya que la no dualidad es una con la confianza plena en este estado mental original."



15.- "Demasiadas palabras, el estado original de la mente está más allá del lenguaje y en él no hay ayer, ni mañana, ni hoy."



4- Hui Neng (638-713)

* 


1.- "¿Por qué tenemos que imponernos prácticas y reglas concretas, cuando podemos alcanzar nuestra meta sin importar que nos giremos a la izquierda o a la derecha? Es por nuestro propio esfuerzo que reconocemos instantáneamente la esencia de nuestra mente original y no gradualmente o paso a paso, por lo que establecer prácticas y reglas es absolutamente innecesario."

 
2.- "Para alcanzar la iluminación suprema, uno debe reconocer espontáneamente su propia naturaleza original, la esencia de su mente que no puede crearse ni eliminarse. A cada instante, pensamiento tras pensamiento, uno tiene que ser capaz de tener presente la esencia de su mente en todo momento. Entonces todas las cosas quedan libres de cualquier restricción. Una vez que la esencia de la mente es reconocida, nos liberamos de la ilusión para siempre y en cualquier circunstancia nuestra mente permanece en su estado original. Tal estado mental es la verdad absoluta. Si puedes ver las cosas desde tu estado mental original, puede decirse que has reconocido la esencia de la mente, lo cual equivale a la iluminación suprema."
 
3.- "Cuando escuché la frase del sutra que dice, 'uno debe usar su mente de tal forma que permanezca libre de todo apego', de inmediato mi mente quedó iluminada por completo y me di cuenta de que todas las cosas en el universo son la esencia de la mente misma. Quién hubiera imaginado que la esencia de la mente fuese intrínsecamente pura, libre de cualquier transformación, imposible de eliminar, auto-suficiente y libre de cambio. Quién hubiera imaginado que todas las cosas no son más que la manifestación misma de la esencia de la mente."
 
4.- "Todos tenemos la posibilidad de alcanzar la iluminación. Es la ilusión bajo la que funciona nuestra mente la que nos impide reconocer por nosotros mismos nuestro estado mental original y nos empuja a buscar el consejo y la guía de los demás para lograrlo. Debéis saber que en lo que a esta esencia se refiere, no hay diferencia alguna entre una persona iluminada y una persona ignorante. Lo único que los diferencia es que uno ha reconocido la esencia de su propia mente, mientras que el otro no."
 
5.- "Durante el ejercicio de nuestras facultades mentales, no debemos dejarnos arrastrar por ninguna idea en particular. Tampoco debemos dejarnos absorber por los objetos mientras estamos en contacto con ellos. El desapego es lo que caracteriza la esencia de nuestra mente."
 
6.- "Uno debe liberarse del apego a los objetos externos para alcanzar la paz interior. Este apego perturba nuestra mente. Cuando nos liberamos de él, la mente queda en paz. La esencia de nuestra mente es pura por naturaleza y la razón por la que la perturbamos es que nos dejamos arrastrar por las circunstancias en las que nos encontramos. Aquél que es capaz de mantener su mente imperturbable independientemente de las circunstancias y desapegada de los objetos externos, logra la paz interna."
 
7.- "Sitúa tu mente en un estado similar al del espacio ilimitado, pero sin apegarte a la idea de vacío. Deja que funcione libremente. Realizando cualquier actividad o descansando, no permitas que tu mente se detenga en nada. Olvídate de la iluminación. Ignora la diferencia entre sujeto y objeto. Deja que la esencia de tu propia mente y todos los objetos externos permanezcan tal y como son. Entonces tu estado de paz interior será permanente."
 
8.- "Debemos dejar a un lado tanto los pensamientos positivos como los negativos. Es sólo por conveniencia que la esencia de la mente recibe tal nombre, porque en realidad no podemos darle ninguno. La  'no dualidad' es lo que llamamos 'verdadera naturaleza' y es en la que se basan todas las enseñanzas y prácticas. Uno debería ser capaz de reconocer la esencia de la mente tan pronto como escuchara hablar de ella."
 
9.- "Si quieres conocer los puntos esenciales de mi enseñanza, debes liberarte de todo pensamiento positivo o negativo. Entonces tu mente estará en un estado de pureza, serena y en calma todo el tiempo y su capacidad será inabarcable."
 
10.- "Imperturbable y sereno, el hombre ideal no practica la virtud.
Dueño de sí mismo y desapasionado, no comete pecado alguno.
En calma y en silencio, no se apega a lo que oye ni a lo que ve.
Equilibrado y correcto, su atención no se detiene en nada."

11.- "Dos monjes discutían viendo agitarse una bandera sobre si era el viento el que se movía o era la bandera. Como no se ponían de acuerdo, tuve que intervenir para aclararles que no eran ni la bandera ni el viento los que se movían, sino sus pensamientos."

12.- "Todo es vacío como el espacio. Intrínsecamente nuestra naturaleza trascendental está vacía y no hay absolutamente nada que pueda obtenerse, por lo que todas las prácticas para lograr algo son inútiles. La esencia de la mente, nuestra verdadera naturaleza original, es un estado de vacío absoluto, es decir, el vacío del vacío.
Pero al escuchar la palabra vacío, no debes confundirla con la idea de vacuidad que implica eliminación. Es de la mayor importancia que no caigamos en esta idea, porque si te sientas en meditación con la intención de eliminar los pensamientos y mantener tu mente en blanco, solo conseguirás sumirte en un inútil estado de vacuidad e indiferencia."

13.- "El vacío ilimitado del universo es capaz de sustentar incontables cosas de diversos tamaños y formas, como el sol, la luna, las estrellas, las montañas, los ríos, los bosques, la bondad, la maldad, los océanos o las montañas. El espacio abarca todo esto como lo hace el vacío de nuestra naturaleza. Decimos que la esencia de la mente es grande porque abarca todas las cosas, ya que todas las cosas están dentro de nuestra propia naturaleza. Si no sentimos apego alguno, nuestra actitud mental será siempre vacía como el espacio."

14.- "Aquello de lo que los ignorantes hablan, los sabios lo ponen en práctica con sus mentes. También están esos locos que se sientan en silencio y se esfuerzan por mantener su mente en blanco. Evitan pensar en nada y por ello se consideran grandes. Tan fanáticos se vuelven que difícilmente se puede hablar con ellos."

15.- "La capacidad de la mente es enorme y abarca todo el universo. Cuando la usamos cotidianamente, podemos saber algo de todo. Y cuando la usamos a su plena capacidad, no hay nada que no podamos saber. Todo en uno y uno en todo. Cuando nuestra mente funciona sin impedimentos con la atención libre de 'ir' y 'venir', se encuentra en un estado de sabiduría."

16.- "La sabiduría procede de la esencia de la mente y carece de origen externo. No os equivoquéis en esto. Se dice por ello que nuestra verdadera naturaleza debe conocerse a sí misma. Una vez que esta verdadera naturaleza en la que todo es lo que es sin esfuerzo es conocida, uno queda liberado de la ilusión para siempre."

17.- "El apego a los objetos de los sentidos da origen a la existencia y a la no existencia que son como el subir y bajar de las olas en un mar revuelto; a este estado se le llama metafóricamente 'esta orilla'. El no apego nos permite alcanzar un estado más allá de la existencia y la no existencia, como agua fluyendo suavemente; a este estado se le conoce como 'la otra orilla'.

18.- "Un solo pensamiento pasajero lo convierte a uno en un hombre ordinario y un solo pensamiento iluminado lo transforma a uno en un buda. Un pensamiento que se apegue a los objetos de los sentidos es la ignorancia, mientras que un pensamiento que nos libere del apego es la iluminación."

19.- "La mente debe utilizarse de tal manera que permanezca independiente de todos los objetos internos y externos, libre de ir y venir, sin apegos y completamente iluminada sin la menor sombra."

20.- "Aquél que se ha dado cuenta de la esencia de la mente, puede hablar de ella de inmediato, en cuanto se la citan y no puede perderla de vista aunque se encuentre envuelto en una batalla."

21.- "Cuando usamos la sabiduría para la introspección, logramos la iluminación interna y externa y podemos conocer nuestra propia mente. Conocer nuestra mente es alcanzar la liberación, lo que equivale a la ausencia de pensamientos, que nos permite conocer todas las cosas con una mente libre de apego. Entonces, la atención lo abarca todo y sin embargo no se detiene en nada. Para lograrlo, todo lo que tenemos que hacer es purificar nuestra mente de manera que, al pasar por las puertas de los sentidos no se adultere ni se apegue a los objetos del mundo. Cuando nuestra atención funciona libremente, sin impedimentos y en libertad de ir y venir, podemos decir que hemos alcanzado la liberación. En tal estado, se produce la ausencia de pensamientos, que no tiene nada que ver con evitar pensar en nada y suprimir dichos pensamientos que es una práctica totalmente equivocada."

22.- "Aquellos que comprenden la esencia de la mente, no importa donde se encuentren, están siempre felices y cómodos."

23.- "Todas las cosas buenas o malas, bellas o feas, deben ser consideradas como vacío. En cualquier disputa o conflicto debemos tratar igual a nuestros partidarios que a nuestros enemigos y nunca pensar en la venganza. En el ejercicio de nuestras facultades mentales, dejemos el pasado atrás. Si permitimos que nuestros pensamientos acerca del pasado, el presente y el futuro se unan en series, nos limitamos. Por otro lado, si nunca dejamos que nuestra mente se apegue a nada, ganamos la emancipación."

24.- "Nuestra mente debe permanecer apartada de las circunstancias y bajo ningún concepto debemos permitir que estas influyan en su funcionamiento."

25.- "Debemos abandonar los pares de opuestos y demás ideas engañosas y fijar nuestra mente en la verdadera naturaleza de las cosas, en las cosas tal como son y cuya actividad es la base de las ideas. Los órganos de los sentidos pueden ver, oír, tocar, conocer y no por ello impedir que nuestra verdadera naturaleza se manifieste todo el tiempo."

26.- "Cuando nos liberamos del apego a los objetos externos alcanzamos la paz interior. La esencia de la mente es intrínsecamente pura y sólo es perturbada cuando nos dejamos arrastrar por las circunstancias en las que nos encontramos. Aquel que es capaz de mantener su mente imperturbable, independientemente de las circunstancias, alcanza la paz interior." 

27.- "La esencia de la mente es intrínsecamente pura; todas las cosas no son sino su manifestación y las buenas y malas acciones son únicamente el resultado de los buenos y malos pensamientos. Las nubes no disminuyen el azul del cielo, ni la luz del sol, ni de la luna."

28.- "Cuando nos prestamos a la más mínima discriminación o particularización, tiene lugar la transformación de la mente. De otra forma, todas las cosas permanecen tan vacías como el espacio, que es como realmente son. Prestando nuestra atención a las cosas malignas, aparece el infierno; depositándola en las cosas buenas, aparece el paraíso. Innumerables en verdad son las transformaciones posibles de la mente."

29.- "Habéis de saber que en todo momento, la esencia de la mente se encuentra en un estado tal, que todo es sencillamente como es."




 

5- Hui Hai (730-800)

* 



1.- "En el momento de la iluminación, los pensamientos ilusorios desaparecen en un solo instante y uno se da cuenta de que no hay nada que lograr."



2.- "Debéis buscar en la raíz misma. La mente es la raíz."



3.- "Cuando el proceso mental del pensamiento se inicia, todas las cosas aparecen; cuando se detiene, desaparecen todas las cosas."



4.- "Para alcanzar la iluminación, lo primero que hay que hacer es purificar la mente. Cuando controlas la mente, cualquier cosa es posible.

Los sabios buscan la mente, no la iluminación; los tontos buscan la iluminación pero se olvidan de su mente. Los sabios controlan su mente y no su persona; los tontos controlan su persona pero se olvidan de su mente.

El mal proviene de la mente y por la mente es superado. Debemos saber que todo el bien y todo el mal proceden de nuestra mente, que es la raíz. Si deseas la liberación, primero debes saberlo todo sobre la raíz. A menos que logres penetrar esta verdad, todos tus esfuerzos serán en vano, ya que mientras busques algo entre las formas externas que te rodean, nunca alcanzarás tu meta. Sin embargo, si buscas tu despertar interior, alcanzarás la iluminación en un solo instante repentino."



5.- "La atención no debe descansar en lugar alguno y así debe permanecer. No descansar en lugar alguno significa no permitir que la atención se detenga en nada, sea lo que sea. Que no se detenga en nada significa que la mente no contempla el bien ni el mal, dentro ni fuera, vacío ni no vacío, ser ni no ser. Este no detenerse en nada de la atención, es el estado en el que debe permanecer la mente. Aquellos que lo alcanzan se dice que poseen una atención que no se posa en cosa alguna, en otras palabras, poseen la mente de la iluminación."



6.-  "La percepción empleada como base para construir conceptos es el origen de la ignorancia; la percepción de que no hay nada que percibir es el nirvana o la liberación."



7.- "Cuando tu mente descansa en un estado de pureza y sin embargo no piensas que estás descansando en la pureza, no hay en ti apego alguno a dicha pureza.

Cuando la mente descansa en un estado de vacío y no piensas que estás descansando en el vacío, no hay apego alguno al vacío, porque cuando la atención alcanza el estado de no posarse en nada y es capaz de continuar de esa manera, no hay posibilidad de que aparezca apego alguno. Mientras que tu mente esté descansando en el vacío, no hay nada a lo que te puedas apegar.

Si quieres comprender con claridad la atención que no se posa en cosa alguna, debes recogerte y ser consciente sólo de la mente, evitando elaborar cualquier tipo de juicio o consideración sobre las cosas en términos de bueno, malo y demás pares de opuestos."



8.- "Lo pasado es pasado, así que no tienes por qué juzgarlo. Cuando tu preocupación por el pasado desaparece, se puede decir que no queda ningún pasado.

Lo que está en el futuro no ha llegado aún, así que no dirijas tus deseos y esperanzas hacia ello. Cuando tu preocupación por el futuro desaparece, se puede decir que no queda ningún futuro.

El presente está ahora mismo al alcance de tu mano, así que no te apegues a él, evita que la atracción o el rechazo aparezcan en tu mente. Cuando tu preocupación por el presente desaparece, se puede decir que no hay ningún pesente.

Cuando no nos ocupamos de ninguno de estos tres períodos, podemos decir perfectamente que ninguno de ellos existe."



9.- "Cuando tu mente comience a vagar, no la sigas. Verás como dejará de vagar por sí sola.

Aunque sientas el irresistible deseo de seguirla a algún lugar, no lo hagas, no enfoques tu atención allí, verás como entonces la incansable búsqueda de tu mente por un lugar donde posarse cesará por sí misma y no tardando poseerás una mente que no se detendrá en nada y que permanecerá siempre en ese estado.

Cuando seas plenamente consciente de que tu mente no se posa en ningún lugar, descubrirás que sólo existe el hecho de posarse y que nunca ha habido nada sobre lo que poder posarse o no.

Este completo despertar interior a una mente que no se posa en cosa alguna equivale a tener una clara percepción de tu propia natualeza original.

Una mente que no se posa en cosa alguna es la mente de alguien que se ha liberado, la mente no creada, no nacida, iluminada o despierta, donde la naturaleza de todas las apariencias es irreal.

Si aún no te has dado cuenta de ello, debes insistir y esforzarte en alcanzar por ti mismo la comprensión interna que brota de una mente que no se posa en cosa alguna y está liberada tanto de ilusión como de realidad."



10.- "Una mente distraída con el amor y el odio es una mente presa del engaño; una mente libre de ambos es real y alcanza el estado en el que todos los opuestos son vistos como vacío, lo que equivale a haber alcanzado la liberación. Para ello no es necesario que os sentéis en meditación, ya que se trata de que la atención nunca se pose en nada ya sea que estéis caminando, de pie, sentados, acostados o haciendo lo que estéis haciendo."





6- Huang Po (¿-850)

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1.- "Todos los seres son la mente única. Fuera de esta mente única, nada existe. Esta mente única no tiene principio, nunca ha nacido y es indestructible. No es verde ni amarilla, ni tiene forma o aspecto. No es parte de las cosas que existen ni de las que no existen. Ni puede considerarse nueva ni antigua. No es ni larga ni corta, ni grande ni pequeña. Trasciende todos los límites, medidas, nombres, rasgos y comparaciones. Es eso que ves ante ti. Comienza a razonar sobre ello y de inmediato caerás en el error. Es como el vacío ilimitado que no puede imaginarse ni medirse. La mente única lo es todo y no hay diferencia alguna entre los seres iluminados y los que viven en la ignorancia, salvo que éstos últimos viven apegados a las formas y por ello buscan externamente la iluminación. Su propia búsqueda hace que no puedan lograrla, porque supone usar la mente para buscar la mente. Aunque se esforzaran durante toda su vida, nunca la alcanzarían. No saben que si detienen el pensamiento conceptual y olvidan su deseo de encontrarla, la iluminación sucedería inmediatamente ante ellos. La mente única lo es todo. No es más grande cuando se manifiesta en los seres iluminados, ni más pequeña cuando lo hace en el resto de los seres vivos."

2.- "Esta mente única no tiene nada que ver con el pensamiento conceptual. Sólo con que pudierais liberaros de este pensamiento conceptual, lo habríais logrado todo. Para hacerlo basta un instante. Si no os liberáis de él, nunca lograréis nada, aunque os esforcéis  durante el resto de vuestra vida. Puede que lleguéis a captar esta mente única tras un período más o menos largo. Hay quien en el mismo momento que escucha hablar de ella, elimina el pensamiento conceptual sin más. Algunos lo hacen tras seguir incontables prácticas y estudios. Y otros tienen que entregarse a la vida monástica para lograrlo. Puede requerir más ó menos esfuerzo, pero ya sea que trasciendas el pensamiento conceptual de una forma o de otra, el resultado es siempre el mismo, un estado de ser que no admite graduaciones y en el que no hay nada que practicar, ni acción alguna que realizar, porque nada hay que alcanzar. Es más bien un darse cuenta que cuanto antes llega, menos sufrimiento y esfuerzo precisa."


3.- "Tanto las acciones buenas como las malas, implican el apego a la forma y nos atan a sus consecuencias durante años. Es mucho mejor lograr la iluminación y captar la mente única. Decir que la mente es no mente implica algo existente. Mejor dejemos una silenciosa comprensión y nada más. Fuera con todo pensamiento o explicación y habremos cortado el camino de las palabras y eliminado todo movimiento de la mente. Esta mente única es el estado mental original de todos los seres humanos. Todos los seres vivos capaces de sentir son de esta única substancia y no se diferencian en nada. Las distinciones provienen de una manera de pensar equivocada y conducen a la creación de todo tipo de karma infernal."


4.- "Sólo como oposición al deseo, la ira y la ignorancia, existen la abstinencia, la calma y la sabiduría. Sin ilusión, ¿cómo podría haber iluminación? No os apeguéis a nada que no sea vuestro estado mental original que es el origen de todas las cosas. Suponed que tuvierais que adornar con joyas el espacio vacío, ¿cómo haríais para que se sujetaran en su lugar? Pues nuestro estado mental original es como el vacío, aunque tratáramos de adornarlo con sabiduría y con infinitas buenas acciones, no podríamos hacer nada para sostenerlas y que permanecieran allí."


5.- "Sí pudieseis lograr un estado de no intelecto, la cadena de causación se rompería de inmediato."


6.- "Si practicarais ahora manteniendo vuestra mente inmóvil todo el tiempo, mientras camináis, estáis de pie, sentados o acostados, y os concentrarais por completo en la meta de la no creación de pensamientos, la no dualidad, la no dependencia de los demás y el no apego, dejando que todas las cosas siguiesen su propio curso sin más durante todo el día, como si estuvieseis demasiado enfemos para preocuparos de nada, ignorando el mundo, abandonando cualquier urgencia por ser conocidos o desconocidos por los demás, con vuestras mentes como bloques de piedra sin fisuras... entonces vuestra comprensión penetraría todas las enseñanzas. En poco tiempo os encontraríais firmemente desapegados. Así, por primera vez en vuestra vida, descubriríais que vuestras reacciones a los fenómenos decrecerían y finalmente la gente diría de vosotros que en el mundo había aparecido un buda. El conocimiento puro y desapasionado implica poner fin al incesante fluir de los pensamientos e imágenes, ya que de esta forma dejáis de crear el karma que os conduce hacia un futuro sinuoso y oscuro. Una vez que todo tipo de proceso mental haya cesado, no crearéis ni una sola partícula de karma. Entonces, incluso en esta vida, vuestras mentes y cuerpos serán los de un ser completamente liberado. Siguiendo armoniosamente las condiciones de vuestras vidas cotidianas, debéis seguir aprovechando las oportunidades de reducir la cantidad de viejo karma almacenado en el pasado y sobre todo debéis evitar crear la necesidad de nuevas retribuciones futuras."



7.- "Aunque otros digan que el estado de ser que los budas enseñaron debe alcanzarse mediante diferentes prácticas concretas como lectura de textos y oraciones, no debéis hacer caso de estas ideas. Una percepción, fugaz como un parpadeo de que sujeto y objeto son uno, os conducirá a una profunda y misteriosa comprensión más allá de las palabras. Y gracias a esta comprensión, despertaréis a la verdad absoluta. Cuando encontréis a alguien que no tenga esta comprensión, aparentad que no sabéis nada. Puede que estén encantados con su descubrimiento de algún camino a la iluminación, pero si os dejáis persuadir por ellos, no experimentaréis placer alguno, sino que más bien sentiréis tristeza y desengaño. ¿Qué tienen que ver estos pensamientos con nuestra mente original? Aunque obtuvierais de ellos algún método o algún truco, sería de todas maneras una enseñanza construida por el pensamiento que no tendría nada que ver con nuestra naturaleza original. Eliminar de la mente incluso el principio desde el que la acción nace, es la verdadera enseñanza de los budas, mientras que el dualismo pertenece a los demonios."
 

8.- "Es inútil practicar para alcanzar la iluminación porque como tú ya eres fundamentalmente completo en todos los sentidos, tratar de aumentar tu perfección con ejercicios es inútil. Haz lo que tengas que hacer cuando se presente la ocasión y después vuelve a la calma. Si no estás absolutamente convencido de que la mente lo es todo, estás perdido. Seguir apegado a las formas y prácticas que ofrecen todo tipo de recompensas es absolutamente incompatible con la iluminación. La mente única lo es todo y no hay ninguna otra mente fuera de ésta. Es brillante y sin mancha como el vacío y carece de apariencia definida. Usar la mente para pensar conceptualmente es abandonar la substancia para apegarse a la forma. La mente única carece de forma y de apego. Practicar es avanzar paso a paso, pero la mente única que existe desde siempre no es una mente con la que pueda tratarse paso a paso. Despierta a la mente única y no te quedará nada más por hacer. Esta es la mente real. Todos los seres vivos son solo la mente única.”

9.- "La mente es como el vacío porque en ella no hay ni bien, ni mal. El vacío no es más brillante a la salida del sol, ni más oscuro tras el ocaso. Los fenómenos de la luz y la oscuridad se alternan naturalmente entre sí, pero la naturaleza del vacío permanece inalterable. Así ocurre con la mente de quienes han despertado a su naturaleza original y con la de todos los demás seres vivos. Si crees que la mente es pura y brillante en unos y oscura en los demás, estás dejando que los conceptos resultantes de tu apego a la forma bloqueen tu acceso al conocimiento supremo. Solo existe la mente única y en ella no hay absolutamente nada a lo que agarrarse, y esta mente es nuestra propia naturaleza. Si no despertáis a esta sustancia mental, la ocultaréis tras el pensamiento conceptual, buscaréis vuestra naturaleza fuera de vosotros mismos y permaneceréis de por vida apegados a las formas, abrazando falsas creencias y siguiendo alguna de las mil prácticas existentes que solo dañan y que nada tienen que ver con la iluminación suprema."


10.- "Tratar de lograr la iluminación siguiendo cualquiera de las prácticas filosóficas o religiosas que existen, no es comparable con imitar a quien ha eliminado el pensamiento conceptual y ya no forma concepto alguno. La sustancia del absoluto es internamente inmóvil como la madera o la piedra y externamente como el vacío que carece de estructura y de limitación. Esta sustancia no es subjetiva ni objetiva. Carece de localización específica y de forma y no puede desvanecerse. Cuando aquellos que buscan la iluminación usando el intelecto en vez del conocimiento intuitivo se acercan, inmediatamente se retiran temiendo caer en el vacío al no encontrar nada a lo que agarrarse para evitar la caída."


11.- "Despertad a la mente única y la mente única estará aquí en vosotros. Entonces dejaréis de apegaros a las apariencias buscando inútilmente encontrar algo objetivo fuera de vuestra propia mente mientras vivís de espaldas a vuestra naturaleza real. Y seréis como la tierra del camino que no se enorgullece porque pasen por ella reyes y nobles, ni se incomoda al ser pisada por ovejas, cabras, vacas o reptiles. La arena no anhela las joyas y los perfumes, pero tampoco rechaza los excrementos y la orina."


 12.- "En nuestra naturaleza original no hay absolutamente nada objetivo. Es todo vacío omnipresente, silencioso y puro. Es un misterioso gozo, glorioso y en paz;  y eso es todo. Para penetrar profundamente en vuestra naturaleza,  tenéis que despertar por vosotros mismos a ella. Es aquello que está ahora mismo ante vuestros ojos en toda su plenitud y absolutamente completo. Y fuera de eso no hay nada. Aunque coronéis con éxito una por una todas las prácticas espirituales hacia la iluminación, al final, cuando en un solo instante alcancéis la realización completa, estaréis solo dándoos cuenta de la naturaleza original que ha estado con vosotros todo el tiempo y a la que, con todas las etapas recorridas y esfuerzos realizados, no le habréis añadido nada en absoluto. Consideraréis entonces todo ese tiempo de trabajo y logros como acciones irreales realizadas en sueños. Por eso se dice que en la completa e insuperable iluminación no se logra ni se obtiene nada y que de no ser así, no se trataría de la iluminación suprema. En esta naturaleza no pueden hacerse distinciones, nada es sagrado y nada es profano.  Es la mente pura, el origen de todo y ya sea que aparezca como seres vivos, como seres iluminados, como los ríos y las montañas del mundo que tiene forma, o penetrando el universo entero como lo que no tiene forma, es imposible distinguir en ella entre un yo y lo que no es ese yo."


13.- "Esta mente pura es el origen de todo y brilla sobre ello para siempre con la luminosidad de su propia perfección. Pero las gentes del mundo no la conciben y consideran que la mente es solo lo que ven, oyen, sienten y conocen. Cegados por su propia vista, oído, sentimientos y conocimientos, no perciben la brillantez espiritual de la sustancia origen. Si tan solo pudieran eliminar repentinamente todo pensamiento conceptual, esa sustancia original se manifestaría sola sin límites ni impedimentos, como cuando el sol asciende por el vacío iluminando el universo entero. No se puede progresar mediante la visión, el oído, el sentimiento o el conocimiento porque si así fuera, quienes están privados de esas maneras de percibir tendrían bloqueado el camino hacia la mente y no encontrarían por donde pasar. Solo daos cuenta de que aunque la mente real se expresa en estas percepciones, ni forma parte de ellas, ni está separada de ellas. No debéis empezar a razonar a partir de estas percepciones, ni dejar que den nacimiento al pensamiento conceptual; aunque tampoco debéis buscar la mente única aparte de ellas o abandonarlas en vuestra persecución de la iluminación. No las sujetéis ni las abandonéis, no permanezcáis en ellas ni las rechacéis. Arriba, abajo y alrededor de vosotros, todo existe espontáneamente porque no hay lugar alguno fuera de la mente única."


14.- "No podemos usar la mente para buscar la mente porque aunque lo intentáramos durante años no lo conseguiríamos jamás. Nada es comparable con la ensañanza fundamental que es la repentina eliminación del pensamiento conceptual. Suponed que un guerrero, olvidando que su perla preciosa cuelga de su frente, se pusiera a buscarla por todas partes creyendo haberla perdido. Podría viajar por el mundo entero sin encontrarla. Pero si alguien se la señalara, el guerrero se daría cuenta inmediatamente de que la perla había estado allí todo el tiempo. Si no sabéis cuál es vuestra propia mente real y no reconocéis que es vuestra verdadera naturaleza, os pondréis a buscarla por todas partes esperando encontrarla mediante todo tipo de prácticas graduales. Pero por mucho que busquéis de esta forma, nunca lograréis nada. Estos métodos no pueden compararse con la repentina eliminación del pensamiento conceptual, en el conocimiento cierto de que no hay nada que tenga existencia absoluta, nada a lo que agarrarse, nada subjetivo u objetivo. Es evitando la aparición del pensamiento conceptual que nos damos cuenta de cuál es nuestra verdadera naturaleza y cuando lo hacemos, simplemente estamos dándonos cuenta de que ha sido nuestra  mente desde siempre. Años de esfuerzo serán solo tiempo perdido. Cuando el guerrero encontró su perla y meramente descubrió que había estado colgando de su frente todo el tiempo, se dio cuenta también de que sus esfuerzos no tuvieron una relación directa con su hallazgo. Por eso, expresando la más alta verdad se dice que en la iluminación suprema no se obtiene nada."


15.- "Despertar repentinamente al hecho de que vuestra propia mente es vuestra verdadera naturaleza y de que no hay nada que alcanzar, ni acción alguna que realizar, es la enseñanza suprema; esto es realmente la iluminación. Lo único que tenéis que temer es que el nacimiento de un solo pensamiento alce una barrera entre vosotros y esta enseñanza. Entre un pensamiento y otro no debemos dar lugar al nacimiento de la forma ni de la actividad. Si deseáis alcanzar la iluminación no necesitáis estudiar doctrina alguna, sino aprender cómo evitar toda búsqueda y todo apego. Donde no se busca nada, la mente no ha nacido; donde no existe apego alguno, la mente no es destruida. Y aquello que no nace ni se destruye es nuestra naturaleza original. Abandonarlo todo es la enseñanza verdadera y equivale a la iluminación suprema. El abandono de todas las ilusiones no deja enseñanza alguna a la que acogerse."


16.- "Las gentes del mundo se entregan al pensamiento conceptual a partir de los fenómenos que les rodean y así provocan el nacimiento del deseo y del rechazo. Para eliminar los fenómenos de vuestro alrededor solo tenéis que acabar con vuestro pensamiento conceptual. Cuando éste cesa, los fenómenos quedan vacíos; y cuando quedan vacíos, el pensamiento cesa. Pero si tratáis de eliminar vuestro entorno sin detener antes el pensamiento conceptual, solo incrementaréis el poder que tiene sobre vosotros. Todas las cosas no son más que la mente única, la mente intangible, ¿qué esperáis entonces alcanzar? No hay nada tangible en ningún lugar, solo una realidad que no puede ser realizada ni alcanzada. Es suficiente con que tengáis una misteriosa y tácita comprensión de que todo esto es así."



17.- "Si alguien al borde de la muerte fuera capaz de ver que todo aquello de lo que es consciente está realmente vacío, que su cuerpo físico carece de un yo, que la mente real no tiene forma, ni viene ni va, que su naturaleza real no comenzó con el nacimiento ni acabará con la muerte sino que más bien es un todo inmóvil en sus profundidades y que su mente y los objetos de su entorno son uno; si pudiera verlo todo de este modo, recibiría repentinamente la iluminación suprema, ya no estaría interesado en el mundo, se convertiría de pronto en alguien que lo ha trascendido por completo y no tendría la más mínima intención de renacer. Si imaginase la aparición de todo tipo de seres gloriosos, no sentiría el más mínimo deseo de acercarse a ellos y si fueran visiones terribles y pavorosas las que le rodearan, tampoco experimentaría terror alguno. Sería simplemente él mismo, separado del pensamiento conceptual y uno con el absoluto. Habría alcanzado el estado de ser incondicional. Este es el principio fundamental."


18.- "Mucha gente teme caer al vacío si deja de pensar. No saben que su propia mente es ya el vacío. Los ignorantes evitan los fenómenos pero no los pensamientos; los sabios evitan los pensamientos pero no los fenómenos."


19.- "La mente es nuestra naturaleza original y la manera de desvelarla es retirarse del pensamiento conceptual. Una vez que detienes la aparición de conceptos y pensamientos sobre los pares de opuestos, ignorando si algo existe o no existe, si es largo o corto, si se mueve o no, si son los demás o soy yo, te darás cuenta de que la mente es intrínsecamente tu naturaleza, que tu naturaleza es intrínsecamente la mente y que esta mente es como el vacío. Si buscas encontrar algo que no sea esto, te condenas al fracaso. Aunque siguieras durante el resto de tu vida todas las prácticas que existen para lograr la iluminación, no conseguirías nada porque todas esas acciones solo producen buen karma y cuando este se agote te encontrarás de nuevo en el mundo efímero en el que estabas. Tan solo tienes que reconocer la naturaleza de tu propia mente en la que no hay yo ni otros y entonces habrás alcanzado la iluminación."



20.- "Abandona todo lo que has adquirido a lo largo de tu vida como si fuera la cama en la que permaneciste mientras estabas enfermo. Solo cuando hayas abandonado todas las percepciones, dejará de haber algo que percibir; solo cuando los fenómenos dejen de obstruirte y hayas acabado con todos los conceptos dualistas, incluidos los de ser un ignorante o un iluminado, alcanzarás la iluminación. Como la mente no conoce divisiones en entidades separadas, los fenómenos deben ser igualmente indiferenciados. Y como la mente está más allá de las actividades, lo mismo debe ocurrir con los fenómenos. Cada fenómeno que existe es una creación del pensamiento, por eso solo necesito vaciar mi mente para descubrir que todos los fenómenos son vacío. Es lo mismo con los objetos de los sentidos, pertenezcan a la categoría que pertenezcan. El vacío inabarcable que se extiende en todas direcciones es uno con la sustancia de la mente y como la mente es fundamentalmente indiferenciada, todo lo demás debe serlo también. Las diferentes entidades aparecen ante ti solo porque tus percepciones establecen esa diferencia. Iluminación suprema es el nombre que se le da a la realización de que nuestra naturaleza original no posee el más mínimo atributo. Solo existe una mente única. Verdaderamente no puede haber multiplicidad de formas, no hay brillo celestial, ni victoria gloriosa alguna sobre el mundo de los fenómenos."


21.- "En este momento en que estás siendo consciente de todos los pensamientos que aparecen en tu mente, ¿dónde está tu naturaleza original? Tu conciencia es tu naturaleza original. Trata de comprender que si fueras libre de este proceso mental ilusorio, no habría ninguna naturaleza original. Cuando permites que el movimiento de tu mente resulte en un solo concepto, estás trayendo a la existencia un ser objetivo capaz de alcanzar la iluminación. Cualquier concepto sobre la existencia de un ser vivo que necesita la liberación, crea tal ser como objeto del pensamiento. Todos los procesos intelectuales y los movimientos del pensamiento proceden de tus conceptos y son su resultado. Si evitaras elaborar conceptos, ¿para qué sería necesario que existiera una naturaleza original?”


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7- Rinzai [Lin-chi] (¿-866) 

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1.- "Para mí, ninguno de vosotros sois diferentes de los budas y los patriarcas del pasado. ¿Qué os falta ahora mismo mientras realizáis vuestras actividades cotidianas? ¿No veis que el continuo fluir de los sentidos no necesita vuestra intervención y sin embargo nunca se detiene? Si sois capaces de daros cuenta de esto, ya no necesitaréis buscar nada más durante el resto de vuestras vidas."



2.- "Este mundo es como una casa en llamas, no hay en él lugar alguno para el descanso. El demonio asesino de la impermanencia golpea sin avisar y no respeta ni a ricos, ni a pobres, ni a viejos, ni a jóvenes. ¿Deseáis tener la experiencia que tuvieron los budas y patriarcas del pasado? Entonces dejad de buscar en el exterior. La luz pura de vuestra mente en este instante es eso que ahora se encuentra ante vuestros ojos atendiendo a lo que digo. Si queréis entenderlo, tenéis que dejar de corretear de aquí para allá buscando respuestas en el exterior."



3.- "Tenéis que conocer a aquél que juega con las configuraciones mentales. Él es el origen de todos los budas. Cuando le conozcáis, sin importar dónde estéis, siempre estaréis en vuestro hogar."



4.- "Nada es más valioso que convertirse en alguien que ya no tiene nada más que buscar. Para ello, sólo tenéis que dejar de crear fantasías y permitiros sin más ser lo que sois."



5.- "Un momento de duda en vuestra mente es la ignorancia. Pero si os dais cuenta de que las cosas en realidad no han nacido jamás y de que los pensamientos son sólo una ilusoria fantasía, entonces nada existirá ya para vosotros y todo será pureza. Puede parecer que la iluminación y la ignorancia representen el estado puro e impuro de la mente, pero para mí no hay budas, ni seres ignorantes, ni pasado, ni presente. Aquellos que se percatan de su estado mental original, lo hacen de repente, sin entrenamiento ni preparaciones y no ganan ni pierden nada con ello. No hay otra manera de lograrlo. Lo demás son sólo fantasmas y sueños. Esto es todo lo que yo enseño."



6.- "Si no hay nada fuera de la mente, ni nada que encontrar dentro de ella, ¿qué es lo que buscáis?"


7.- "Para mí, establecerse en el estado mental original no es nada complicado, simplemente tenéis que ser como sois en vuestra vida corriente, vestiros y comer normalmente y sin buscar nada más, pasar vuestro tiempo en paz."


8.- "Cuando tengo hambre, como. Cuando tengo sueño, duermo. Los tontos se ríen de mí; los sabios me comprenden."



9.- "Cuando no hay nubes que oculten el sol, el cielo sereno brilla con luz radiante. Si eliminas de tus ojos el polvo que los ciega, verás desaparecer todas las nubes y el cielo quedará vacío."


10.- “Cuando tu comprensión sea verdadera, el nacimiento y la muerte no te afectarán y serás libre de ir y venir, de entrar y salir.  No tendrás que buscar ni que lograr nada, porque todo estará allí de todas formas.  No te dejes engañar.  Si sigues corriendo de aquí para allá, arrastrado por las circunstancias mientras persigues cosas, nunca alcanzarás la liberación.  Sólo si puedes detener la incesante carrera de tus pensamientos y sentimientos tras las metas que establece tu voluntad, terminará para ti el sufrimiento. ¿Quieres conocer tu verdadera naturaleza?  No es otra que aquél aquí presente escuchando mis palabras.  Es tu falta de confianza en ti mismo la que te hace salir al mundo exterior para tratar de encontrar algo. Pero fuera lo que fuese lo que creyeras haber encontrado, no serían más que palabras y letras, nunca la experiencia viva del despertar.”




11.- “Vuestro cuerpo físico está formado por los cuatro elementos y no puede entender lo que os estoy diciendo ahora; ni pueden el estómago, el hígado o el bazo; ni tampoco puede entenderme el espacio vacío. ¿Quién puede entonces entenderme? Aquel que está detrás de vuestros ojos, absolutamente claro, brillante y sin forma alguna; allí está quien puede entender lo que yo os estoy diciendo. Si realmente comprendéis que el que puede entender lo que yo digo está aquí absolutamente presente siempre, no necesitáis poneros a buscar nada más.”





12.- “Cuando aparecen las pasiones, la sabiduría se oscurece y el cuerpo se separa de las imágenes cambiantes. Esta es la causa de la transmigración en el mundo con su correspondiente sufrimiento. Pero en realidad no hay nada superficial, nada profundo, ni nada que no constituya la liberación.”





13.- “La mente no tiene forma y se extiende en todas direcciones. En los ojos se la llama ver, en los oídos oír, en la nariz oler, en la boca hablar, en las manos agarrar, en los pies caminar. Fundamentalmente es una sola luz; diferenciada se convierte en los seis sentidos. Cuando la mente conceptual se detiene por completo, uno queda liberado inmediatamente en el mismo lugar en el que se encuentre. Por qué seguís corriendo de un lado a otro con el corazón agitado, incapaces de deteneros y atrapados en los trucos de los viejos maestros.




14.- “Ni por un segundo aspira a alcanzar la iluminación aquél que acepta las circunstancias en las que vive como parte de la ley de causa y efecto y que decide dejar que las cosas sigan su propio curso para agotar así su karma pasado. Como dijo un viejo maestro: «Buscar el despertar alimentando el karma, transforma la iluminación en el gran símbolo del nacimiento y la muerte».”



15.- “Si quieres liberarte del nacimiento y la muerte, de ir y venir continuamente, de vestirte para luego desvestirte una y otra vez, debes conocer y situarte en aquel que ahora está escuchando mis palabras. Aquél que carece de forma y apariencia, de raíz y de tronco. Que no tiene lugar alguno de reposo. Que está vivo como lo está el pez que salta en el agua y que responde espontáneamente a todas las situaciones posibles. El lugar desde el que actúa no tiene localización en el espacio, por ello si le buscas te evita. Cuanto más tratas de encontrarle, más lejos se va. Por eso es tan misterioso.”



16.- “No os confiéis al cuerpo físico que es solo un fantasma y un sueño. Antes o después regresará a la impermanencia. ¿Qué medios de liberación se pueden encontrar en este mundo?  Mejor comer un puñado de arroz para seguir adelante y dejar pasar vuestro tiempo de vida en paz. No necesitáis buscar grandes maestros. Ni perseguir los placeres o abandonaros a ellos. El tiempo es precioso y los momentos fugaces. En el plano material estáis obstaculizados por los elementos: la tierra, el agua, el fuego y el aire. En el plano mental estáis atrapados por las cuatro condiciones de todas las formas compuestas: el nacimiento, el ser, el cambio y la extinción. Daos cuenta ahora mismo de la no existencia de todo esto y de inmediato dejaréis de ser arrastrados por las circunstancias.”



17.- “Aquél que me está escuchando en este preciso momento no está compuesto por los cuatro elementos, sino que es el que puede usar los cuatro elementos. Si eres capaz de verlo, quedarás por siempre libre de ir y venir. A mí ya no hay nada que me cause disgusto. Si amas lo sagrado, lo conviertes en una mera palabra.”



18.- “Cuando alguien viene a mí con una pregunta, yo le reconozco hasta lo más profundo. Sea cual sea su actitud será al final solo un montón de palabras y nombres, sueños y fantasmas. El propósito de las profundas enseñanzas de todos los budas es ver al hombre que maneja todas las circunstancias.”



19.- “Si alguien me pregunta por el nirvana, me muestro en un estado de quietud y calma. Los estados y las circunstancias son solo manifestaciones, son la diferenciación de las diez mil cosas. Pero aquí hay uno que es siempre el mismo, que no cambia en absoluto mientras todas las formas aparecen en respuesta a las circunstancias, como el reflejo de la luna en las aguas agitadas.”



20.- “Solo tranquilizad vuestra mente y vuestro corazón y dejad de buscar nada en el exterior. Cuando las cosas lleguen a vosotros, observadlas claramente. Tened fe en aquel que está funcionando en este preciso momento y todas las cosas por sí mismas regresarán al vacío.”



21.- “Los budas y los patriarcas son hombres que ya no tienen nada más que buscar. Por eso, ya sea que su mente y su corazón se muevan o no y sin importar que como consecuencia de este movimiento se produzca o no una acción, todos sus actos son actos puros, es decir, que no producen karma.”



22.- "Si calmas tu mente y tu corazón, conocerás la quietud. Si los pones en movimiento, verás aparecer el mundo externo. Si los recoges, lo interno se tornará claro. Si los concentras, entrarás en la calma. Pero todos esos estados son sólo diferentes formas de actividad. ¿Aún no conoces a aquél que me está escuchando en este momento? ¿Por qué tendrías que seguir algún camino para aproximarte a él, o por qué tendrías que admirarle o adorarle? Él no es alguien a quien puedas aproximarte, ni a quien puedas adorar. Es más, si lo enalteces,  todo lo demás queda enaltecido también. No te dejes engañar.”




23.- “Renunciar a uno mismo abandonando el pensamiento conceptual es trascender la distinción entre movimiento y quietud. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan sin esfuerzo de todas las apariencias y se curan de todas las enfermedades sin tratamiento.”



24.- “Usar el intelecto para buscar la realidad es ignorancia.  No usar el intelecto para buscar la realidad es conocimiento.  Liberarse uno mismo de las palabras es liberación.  Permanecer sin rastro de sensaciones es descansar en nuestra verdadera naturaleza. Trascender vida y muerte es abandonar el hogar. No crear ignorancia es iluminación.  No aferrarse a la ignorancia es sabiduría.  La no aflicción es el nirvana.  Y la no aparición del intelecto es la otra orilla.”



25.- “Cuando ignoras tu verdadera naturaleza original esta orilla existe.  Pero cuando despiertas deja de existir.  Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren su naturaleza original no están ni en ésta ni en aquella.  Son capaces de vivir en ambas orillas.  Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de ésta, no comprenden su verdadera naturaleza.”



26.- “Cuando ignoramos nuestra verdadera naturaleza original hay un mundo del que necesitamos escapar.  Cuando somos conscientes de ella, no queda nada de lo que queramos escapar.





8- Bankei Yotaku (1622-1693)

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1.- "Yo sólo le digo a la gente que permanezcan en su estado mental original y que no lo transformen en pensamiento. No pretendo que hagan nada especial ni les doy reglas ni prácticas concretas. Sólo que permanezcan en su hogar y no busquen nada más. Que se sienten, se pongan de pie, duerman, se despierten y lo hagan todo en este estado mental original sin dejar que se transforme en nada más. Eso es todo."

2.- "Cuando te tropiezas con alguien en la calle, te empujan sin querer, o llegas a casa y tu pareja, tus hijos o tus hermanos hacen algo que te moleste y tú te lo tomas a pecho, la sangre se te sube a la cabeza de inmediato y caes en la ilusión que supone defender tu posición frente a la de los demás. Entonces, tu mente original se transforma en ira. Hasta ese momento, estabas de forma natural y espontánea en tu estado mental original sin necesidad de cuestionarte si eso es cosa de sabios o de ignorantes. En el momento en que dejas que este estado mental original se transforme en algo más, te conviertes efectivamente en un ignorante que vive en el engaño. Todas las ilusiones se producen de la misma forma. Al molestarte y favorecer tu posición frente a la de los demás, transformas tu mente original en ira y caes en una existencia ilusoria que es de tu propia creación. Mejor dejar las cosas tal y como están, que no te importe lo que los demás digan o hagan, ni lo que ocurra. No te preocupes y no tomes partido por tus intereses frente a los de los demás. Permanece como estás y no cambies el estado original de tu mente por ningún otro. Verás que entonces las ilusiones no surgen y vives por siempre en tu estado mental original. No tienes que hacer nada más. ¿Te das cuenta? Siempre has tenido un tesoro inapreciable al alcance de la mano."

3.- "Cuando naces en este mundo y recibes la forma humana, quedas expuesto a sufrir todo tipo de enfermedades. Pero si percibes por ti mismo el estado original de tu mente, ya no tendrás que preocuparte por el sufrimiento que normalmente acompaña a la enfermedad, porque la enfermedad y el sufrimiento son cosas distintas. El estado mental original de cada uno es espontáneo y natural, no tiene nada que ver con el dolor, con la felicidad, o con el pensamiento porque es exclusivamente a través de los pensamientos que experimentamos el dolor y la felicidad. Mientras la mente permanezca en su estado original, sin que nos preocupemos ni nos apeguemos a la enfermedad, no experimentaremos sufrimiento alguno. Pero si un pensamiento aparece en el estado original de la mente y comenzamos a preocuparnos por la enfermedad, transformaremos inevitablemente la mente original en sufrimiento. Todos los sufrimientos posibles se originan de esta misma forma."

4.- "La mente original trata libre y espontáneamente con cualquier cosa que se presente ante ella. Pero si ocurre algo que te haga transformar su estado original en pensamiento, pierdes la libertad y comienzan tus problemas.
Supón que una mujer está ocupada en coser algo, cuando una amiga entra en la habitación y comienza a hablarle. Mientras escucha a su amiga y cose en su estado mental original, no encuentra problema alguno en hacer ambas cosas a la vez. Pero si presta atención a las palabras de su amiga, aparece un pensamiento en su mente y comienza a pensar en qué contestar, entonces sus manos dejan de coser; si vuelve la atención a la costura y piensa en lo que está cosiendo, deja de captar todo lo que su amiga está diciendo y se pierde el sentido de la conversación. En ambos casos, su mente ha abandonado su estado original transformándose en pensamiento. Cuando los pensamientos se fijan en una cosa, se vuelven ciegos a todas las demás, privando así a la mente de su libertad original."

5.- "Cuando la ira o el deseo aparecen en tu mente como consecuencia de tu costumbre de actuar siempre en tu propio beneficio, cambias por ellas la maravillosa sabiduría de tu estado mental original y te hundes en la ilusión sin fin de la rueda de la existencia. Sin embargo, cuando esta parcialidad desaparece, tu mente se transforma de nuevo en la mente original y dejas de sufrir.  Por eso es tan importante comprender por completo cuál es tu estado mental original. Cuando lo logres, sin haber realizado disciplina religiosa alguna, estarás en la mente original desde ese mismo día. Cuando uno percibe claramente la mente original, todo está hecho. No es necesario hacer nada más. No hay nada comparable a eso. Quedarás liberado de tener que ocuparte de todo, porque todo se ocupará de sí mismo simplemente con que seas como eres."

6.- "La única manera de localizar con claridad vuestra mente original es confirmar en vosotros mismos lo que os estoy diciendo. No tenéis que practicar esto o aquello, seguir reglas o preceptos, leer textos filosóficos ni hacer meditación. Tampoco voy yo a daros la mente original, porque vosotros ya la tenéis. Si me escucháis con atención y percibís con claridad la mente original que ya es vuestra, entonces no habrá nada más que os perturbe. Donde quiera que estéis será un lugar de natural espontaneidad. Entonces, cualquier cosa que queráis hacer, podéis hacerla. Si os apetece rezar, estudiar o meditar, podéis hacerlo. Si sois granjeros o comerciantes y deseáis trabajar en vuestra granja o en vuestro negocio, entonces adelante, hacedlo. Sea lo que sea lo que hagáis, será vuestro estado espontáneo particular. Mi parte en todo esto es simplemente hablaros de ello y tratar de que percibáis la mente original que os dieron a todos vosotros cuando nacisteis."

7.- "No había rastro alguno de ilusión en la mente que vuestra madre os dio cuando os trajo a este mundo. No podéis culpar a vuestros padres por ser vosotros personas ignorantes incapaces de alcanzar la iluminación. Los iluminados y los ignorantes comparten la misma única substancia, no hay nada que los diferencie. Es como sacar agua de un río y echarla en recipientes de diferentes formas y tamaños. Cuando el clima se enfría, el agua se congela y se hace sólida. La forma que toma este agua, larga, pequeña, cuadrada o redonda varía de acuerdo con la forma de los recipientes en los que la pusisteis. Pero al final, todo es agua del mismo río. No sabéis que ya sois iluminados vivientes haciendo todo lo que hacéis. Creéis que podéis alcanzar la iluminación acumulando méritos y conocimientos o con prácticas religiosas, pero como eso es totalmente falso, vais por ahí dando patéticos tumbos, saliendo de una oscuridad para entrar en otra.
En cuanto a mí, yo no predico enseñanza religiosa alguna. Yo sólo os señalo las falsas creencias que traéis con vosotros."

8.-"Lo que llamamos 'pensamiento', no tiene nada que ver con la mente original. El maravilloso poder iluminador que posee la mente original, hace que refleje sin falta todas las cosas que la rodean, conviertiéndose en ellas al transformarse en pensamiento. En el estado mental original todas las cosas quedan resueltas. Y puedo probarlo. Si mientras me escucháis ladra un perro o canta un pájaro o se oye algún otro sonido detrás de vosotros, no tenéis dificultad alguna en saber que se trata de un perro o un pájaro sin siquiera tener que dedicar un solo pensamiento a escucharlos, porque estáis escuchando por medio de la mente original. Ninguno de vosotros podéis decir que escuchasteis los sonidos porque preparasteis vuestras mentes de antemano para escucharlos. Y si lo hacéis, estaréis faltando a la verdad. No hay pensamiento alguno en vuestras mentes que os preparen para poder escuchar los sonidos y los ruidos que ocurren detrás de vosotros. Sin embargo, sois capaces de oírlos, distinguirlos y no confundir unos con otros sin intentar escucharlos conscientemente, porque estáis escuchando por medio de la mente original. Cuando te estableces en esta mente original, te sitúas en el origen de todas las cosas."

9.- "Tu egoísmo y tu tendencia a defender tu posición frente a la de los demás está en la raíz de todas tus ilusiones. Las ilusiones no se dan cuando no tienes esta preferencia por ti mismo. Si asistes a una discusión entre varias personas, te es fácil discernir quién tiene la razón y quién no, porque no estás involucrado en ella. Eres un observador y estás al margen, por eso puedes mantener la cabeza fría. ¿Pero qué pasa si tú también te involucras en la disputa? Entonces, sin duda empezarás a defender tu posición frente a la de los demás. Al discutir unos con otros, transformáis vuestro estado mental original en ira."

10.- "Gracias a la maravillosa capacidad iluminadora de la mente original, todas las cosas que has hecho o experimentado en el pasado se reflejan naturalmente en ella. En cuando te fijas en esas imagénes mientras se reflejan, comienzas inevitablemente a crear ilusiones. Pero los pensamientos ya no existen en el lugar donde esas imágenes se están reflejando, están siendo provocados por tus experiencias pasadas y ocurren cuando las cosas que has visto y oído en el pasado se reflejan en la mente original. Por lo tanto, esos pensamientos originalmente no tienen substancia real. Así que si se reflejan, debes dejar que se reflejen y debes permitir que aparezcan cuando quieran aparecer. No pienses en detenerlos. Si se paran, deja que se paren. No les prestes atención. Déjalos en paz. Entonces las ilusiones no aparecerán. Y como no hay ilusiones cuando no prestas atención a las imágenes reflejadas mientras éstas se reflejan en tu mente, es como si no lo hicieran. Mil pensamientos pueden aparecer y aún así es como si nunca lo hubieran hecho. No te causarán ni el más mínimo problema. Ya no tendrás que acallar los pensamientos de tu mente. Ni un solo pensamiento más que eliminar."

11.-"En el estado mental original, todas las cosas ocupan su lugar y permanecen en completa armonía. Cuando todo lo que haces lo haces en tu estado mental original, el ojo que ve a los demás como realmente son se abre en ti y sabes por ti mismo que todos son ya seres iluminados. Por esta razón, una vez que comienzas a vivir en el estado mental original, ya nunca regresas a los viejos hábitos mentales. Cuando comprendes el valor de la mente original, ya no dejas que se transforme en estados ilusorios nunca más. Pero mientras desconoces su gran valor, continúas creando ilusiones con tus pensamientos a cada cosa insignificante que haces y vives como una persona ignorante."



Fin de lo copiado.

Como dije arriba, la fuente de donde lo he tomado es el blog de José Antonio Rodríguez Canosa, link aquí: http://lailuminacionsuprema.blogspot.com/ 

Saludos
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