Mostrando entradas con la etiqueta Belleza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Belleza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2015

Momento eterno

*
Yo soy este Momento perfecto, pleno e infinito.
*

jueves, 11 de diciembre de 2014

Búsqueda externa (I): La belleza está en el que la ve

*
No busques fuera de ti. Nada externo tiene el poder de completarte. Cuando pones tu esperanza en lo externo te condenas a la desilusión, pues lo externo no es sino una ilusión. Poner tus esperanzas en las ilusiones externas es una actitud que parte de una sensación de carencia, y refuerza y mantiene la sensación de carencia. La carencia es separación: te concibes a ti mismo como separado de la plenitud. Pero esto es una ilusión, pues tú no eres otra cosa que la plenitud. Por tanto, cuanto antes dejes de buscar en lo externo, antes cesará tu artificial (ilusorio —y elegido) sufrimiento.

Sin embargo, tu ser es pleno. Eres perfecto; siempre; ahora. Eres completo. No hay carencia en ti. No hay nada fuera de ti. Lo que ves como externo está en ti, en tu conciencia. Nada de lo que percibes tiene existencia independiente de ti. Tú —la conciencia— eres esencial para lo que existe y para lo que parece existir. Nada existe sin ti. Nada podrá jamás existir sin ti. Incluso las apariencias, sin ti no podrían ni tan siquiera aparentar. Nada —ni lo real ni lo ilusorio— puede existir sin la base que lo sostiene: tú —la conciencia.

La belleza que ves está en ti. Lo externo es un reflejo o percepción de tu propia conciencia. Si te enamoras, eso está muy bien. Pero si te enamoras de un objeto externo, y crees que efectivamente se trata de un ser distinto y separado de ti, te condenas al sufrimiento y a la decepción. En ese caso puede ser que temas que el objeto de tu amor se deteriore o desaparezca. Puede que temas que tu pareja se desengañe de ti y te abandone. Que la belleza te dé la espalda y se aleje de ti. Todo esto es imposible, pero parece posible —y es la experiencia— para todo aquel que interpreta el mundo como separado de su propio ser.

La belleza que ves nunca se va a alejar de ti, porque eres tú quien la sostiene. Esto sigue siendo cierto en el mundo aparente de los objetos. La belleza que ves externamente no se puede alejar de ti porque eres tú quien la proyecta. ¿Te has preguntado por qué una persona parece bella para ti y fea para otra persona que la vea a la vez que tú? Vemos lo que queremos ver. Nos autoengañamos, y tarde o temprano vienen los desengaños. Lo que te parece hermoso en una noche romántica, puede parecerte decepcionante a la mañana siguiente. En el fondo no estás más que juzgando —y proyectando— tu propio mundo interior.

La belleza y la fealdad que ves externamente son reflejos de tu mundo interior. Te has convencido de que eres un ser separado del resto, y en concreto separado de la plenitud, desgajado de la Unidad. Esto te disgusta sobremanera, de modo que para distraerte de esta sensación de carencia, proyectas un mundo externo. Proyectas. Proyectas sobre tal mundo tus juicios sobre ti mismo. Tu opinión de ti mismo se ha dividido (al separarte de la plenitud/Unidad) y proyectas esa división de pareceres sobre el ilusorio mundo externo, que no existe excepto porque deseas que esté ahí. Y sin embargo no está. No es independiente de tu manera de verlo.

En tu mundo interior dividido (aparentemente separado de la plenitud) te has convencido de que eres carente, separado, necesitado, feo, culpable... sobre todo culpable de haberte separado de la Unidad, la cual sientes como si la hubieses roto y ya no se pudiese restaurar. Estos juicios sobre ti mismo los proyectas sobre el ilusorio mundo externo en el que has decidido creer. Proyectas sobre el mundo fealdad y belleza, odio y amor, carencia y abundancia, etc, en definitiva, proyectas dualidad. La fealdad, el odio, la carencia, etc, provienen de ese mundo interior dividido que en un nivel relativamente profundo de ti has decidido convencerte de que es así. La belleza, el amor y la abundancia que proyectas sobre el mundo externo son vislumbres de la plenitud que realmente eres, pues a pesar de haberte negado a Ti Mismo, la verdad sigue encontrándose en tu ser y en cierto modo la recuerdas.

Pero mientras tu actitud esté dividida, proyectarás de manera dividida, proyectarás dualidad. Hasta que te irás dando cuenta de que lo de fuera, en realidad simboliza lo de dentro. Todo está en tu interior. Sanando tu interior, te darás cuenta de que nunca has salido de Casa. Puedes ser consciente ahora y darte cuenta de que en realidad nunca has caído en la dualidad. Tus imaginaciones no limitan realmente tu ser. Cuando dejas de insistir en los juicios —erróneos— y sanas tu actitud, todo se aclara. Entonces ves reflejada la verdad por todas partes. Y ese reflejo claro, es la antesala de la absoluta Verdad, que es más allá de todo reflejo.

Mientras tanto no te desesperes y ábrete a la actitud correcta. Con la actitud correcta no estás obligado a hacer nada en el mundo (puedes seguir haciendo lo que aparentabas hacer, ahora que ya sabes que en realidad no es nada). No tienes que cambiar el mundo externo, ni tu personalidad; simplemente tienes que discernir. Dejar de autoengañarte. Dejar de culpabilizar (a “ti” o a “otros”). Dejar de juzgar.

Si tu pareja te deja, no te resistas. Sigue amando. No es lo que parece. Nada verdadero puede dejarte. La belleza que ves en tu pareja no está en ella, sino en ti. Eres tú quien la ve. El amor que sientes con ella, está en ti. En tu ser —en tu conciencia— está todo. Tanto lo oscuro (que es ilusorio) como lo verdadero, y si no dejas que ese delgado velo oscuro te asuste, irás más allá de él y verás la luminosa verdad de lo que eres realmente. Eres plenitud, belleza pura (no limitada por el tiempo ni por la forma), amor, paz, felicidad infinita.

Los apegos solo te muestran que estás juzgando equivocadamente. Dale la vuelta a ese juicio y libérate. Tu sufrimiento te muestra que estás juzgando equivocadamente. Dale la vuelta a ese juicio y libérate. El término “liberación” es una simple ayuda lingüística, un letrero señalizando el camino; nada importante, pero útil temporalmente, mientras aún te parezca que el tiempo existe. Cuando tu liberación se completa, queda claro que liberarse consiste simplemente en reconocer lo que ya había, lo que siempre es. En realidad la libertad es siempre. Ahora. Ya es. Ya eres lo que eres. Tu Ser es inmutable. Independientemente de lo que imagines o de tus juegos, nunca dejarás de Ser la perfección y plenitud inmutable que eres.

La Unidad significa que eres el Todo, pero si eres Todo, es innecesario decir más. Simplemente eres lo que eres. Y reconocerte a Ti Mismo es liberación. No hay felicidad más perfecta. Gozo inconmensurable.

Y es imposible que no te reconozcas a Ti Mismo. En realidad siempre sabes lo que eres. A pesar de tus intrascendentes jueguecitos e imaginaciones.

Ábrete a Ti Mismo. Date permiso para recordar. Para hacerlo, vuelve tu mente adentro y deja de juzgar. No hay nada separado de ti. Eres todo. Nada hay externo a ti. Eres lo que eres. No puedes dejar de ser. Compartes tu plenitud Contigo Mismo. Gracias.
*

viernes, 13 de junio de 2014

Fractales, lugares exóticos y otras imágenes

*
Este post es para poder contemplar algunas imágenes (algunas pueden ampliarse a pantalla completa o casi):



















































*