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miércoles, 1 de julio de 2015

Momento eterno

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Yo soy este Momento perfecto, pleno e infinito.
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jueves, 18 de junio de 2015

Abierto a lo Uno

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Todo lo que quiere Dios es Darse a Sí Mismo, compartir Su Ser. 

En cada ahora... ¿estamos recibiéndoLe? ¿O rechazándoLe?

No obstante, en cada ahora seguimos estando invitados a permitir que, en nosotros, Él se reconozca a Sí Mismo. Aún más: que tanto en "nosotros" como en "todas partes" haya un reconocimiento de lo que es. Y así saborear lo que desde siempre se ES, en eterna plenitud única, unida, amorosa, libre, feliz e intemporal. Ahora. En el eterno Momento de brillante y apacible bondad, infinitamente rico en su espontánea inmutabilidad. Una inmutabilidad no "muerta", sino brillante, imprevisible, ilimitada, viva, alegre, creativa, "burbujeante": Dios no se cansa de sorprenderse constantemente a Sí Mismo, siempre para bien, sin que ello implique un cambio en Su naturaleza inmutable. Tampoco implica tiempo, porque en Dios no hay tiempo. Mejor dejar aquí lo que de todos modos no se puede describir con palabras. Si hubiera que insinuarlo, como pista, con una sola palabra, valdría cualquiera de las palabras que suelen inspirar: Amor, Felicidad, Paz, Unidad, etc. Pero tal vez mi preferida en este instante sea la palabra Plenitud.
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sábado, 16 de agosto de 2014

Anécdotas de ladrones asaltando a sabios

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A veces resultan entretenidas e inspiradoras las historias de sabios de la no-dualidad cuando fueron asaltados por ladrones. Es bastante conocida (en el entorno del advaita) la anécdota de cuando unos ladrones asaltaron el ashram de Ramana Maharhi y Ramana no ofreció defensa alguna, ni siquiera tras ser golpeado, sino que de principio a fin se mostró tranquilo con los ladrones. Ramana se mostró inofensivo y nunca demostró rencor hacia los ladrones. Esto no quiere decir que lo apropiado sea siempre dejar hacer, pues la verdadera bondad y paz es interna y es independiente de la conducta externa. Si internamente estamos en paz, nos sentiremos inspirados a fluir correctamente, tanto cuando lo conveniente sea la pasividad, como cuando convenga la actividad. Hay otra anécdota con Ramana, de años antes a la otra anécdota, en la que un asaltante molestaba a una de sus devotas. Ramana no se encontraba cerca, pero oyó a lo lejos los gritos y reaccionó rápidamente, gritando a viva voz "¡ya voy, ya voy, estoy llegando!", o algo similar, al tiempo que se apresuraba a llegar lo antes posible a la cueva donde su devota se encontraba. Cuando llegó, la devota estaba sola y a salvo. El asaltante se había asustado al oír la voz de Ramana y saber que había alguien más no demasiado lejos que venía en su ayuda, por lo que huyó corriendo. En esta segunda anécdota, una actitud activa fue lo más apropiado. El ser humano nunca sabe por sí mismo cuándo es mejor la acción (y cuál acción exactamente) o la inacción, por lo que lo único seguro es sintonizar con la paz interior y así permitir que la gracia fluya inspirándonos lo apropiado para cada momento, sin tratar de controlar humanamente los resultados.

Estas anécdotas de Ramana me han recordado otras entre ladrones y sabios:

La siguiente la relata Ken Wapnick:

EL LADRÓN

Traducido de: «The Meaning of Forgiveness» («El Significado del Perdón»), de Kenneth Wapnick. 

Hace varios años, me desperté en medio de la noche con la súbita comprensión de que había alguien de pie en mi habitación. Después de la momentánea conmoción, recordé que «No hay nada que temer» (Libro de ejercicios, lección 48, pág. 84), y con calma le pregunté a mi huésped no invitado: «¿Qué puedo hacer por ti?». La situación no era oscura, sin embargo. Estaba claro que el hombre estaba en las drogas y necesitaba desesperadamente dinero para su siguiente dosis; los ladrones rara vez entran en apartamentos ocupados. Él mantuvo amenazadoramente la mano en su chaqueta como si tuviera un arma, para enfatizar su demanda. Sin embargo, mi indefensión (ausencia de intenciones ofensivas, benevolencia) pareció cambiar la atmósfera de la habitación y el hombre en seguida empezó a disculparse por haber entrado e interrumpir mi sueño. Le di todo el dinero que había en mi billetera y el hombre se paró conforme lo tomaba y devolvió un par de dólares diciendo: «Esto es todo tu dinero, no puedo dejarte sin nada». Y siguió disculpándose. Le aseguré que todo estaba bien, y le insté a hacer lo que tuviera que hacer. Como acompañé al hombre al pasillo, esperando con él al ascensor, dije: «Que Dios te bendiga». Sus últimas palabras mientras desaparecía en el ascensor fueron: «Por favor, reza por mí». Le aseguré que lo haría, aunque yo sabía que este encuentro santo había sido la oración. No se había hecho ninguna injusticia, pues no había sido una pérdida real. Ese dinero fue de hecho un pequeño "precio" para la bendición del perdón que fue dado y recibido como uno.

Esta anécdota de Kenneth Wapnick me ha recordado dos relatos más antiguos de la tradición zen:

LA LUNA NO SE PUEDE ROBAR

Ryokan, un maestro zen (1758-1831, monje ermitaño de la escuela Soto, también fue poeta), vivía de la forma más sencilla posible en una pequeña choza al pie de una montaña. Cierto día, por la tarde, estando él ausente, un ladrón se introdujo en el interior de la cabaña, sólo para descubrir que no había allí nada que pudiese ser robado. 

Ryokan, que regresaba entonces, se encontró con el ladrón en su casa. «Debes haber hecho un largo viaje para venir a visitarme», le dijo, «y no sería justo que volvieras con las manos vacías. Por favor, acepta mis ropas como un regalo». 

El ladrón estaba perplejo, pero al fin cogió las ropas y se marchó. 

Ryokan se sentó en el suelo, desnudo, contemplando la luna a través de la ventana. «Pobre hermano», se decía. «Ojalá pudiese haberle dado esta maravillosa luna». 

Nota: Alan Watts citó un supuesto haiku de Ryokan que sintetiza esta historia. «Aun cuando le roban sigue siendo rico», escribe Watts, «porque (a continuación el haiku de Ryokan):

Al ladrón
se le olvidó
la luna en la ventana».

EL LADRÓN QUE SE CONVIRTIÓ EN DISCÍPULO

Una tarde, hallándose Shichiri Kojun recitando sutras, un ladrón entró en su casa, armado con una afilada espada, y le pidió la bolsa o la vida. 

«No me distraigas», le dijo Shichiri. «Encontrarás el dinero en ese cajón». Y reanudó la lectura. 

Poco después interrumpió la recitación y llamó al ladrón. «No lo cojas todo. Necesito algunas monedas para pagar mañana la contribución». 

El intruso metió en sus bolsillos la mayor parte del dinero y se dispuso a irse. «Da las gracias cuando recibas un regalo», añadió Shichiri. El hombre así lo hizo, y acto seguido escapó. 

Algunos días más tarde, el ladrón fue detenido y confesó, entre otros, el robo perpetrado en casa de Shichiri. Al ser este requerido como testigo, declaró: «Este hombre no es un ladrón, al menos en cuanto a mí concierne. Yo le di el dinero y él me dio las gracias por ello». 

Una vez cumplida su condena en la prisión, el hombre fue a ver a Shichiri y se hizo su discípulo. 

Las apariencias aparentemente suceden, pero no hay realmente diferencia o separación. No hay un ladrón o un objeto separado del propio ser (el ser es uno, es consciencia/sabiduría... no hay "sabio" separado del "ladrón"). Reconociendo la unicidad, todo se convierte en uno y es amor. Los conflictos son apariencias que se desvanecen cuando se acaba la creencia en la diferencia/separación.
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jueves, 7 de marzo de 2013

Amor incondicional: «¿Me amarías si...?»

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Conversación entre amantes:

— Te amo.

— Te amo.

— Me pregunto una cosa... 

— Dime. 

— ¿Me amarías si...?

— ¿Si qué? Dilo, dilo, porque digas lo que digas te amaré siempre. Te amo y punto. Esto es incuestionable, de nada podemos estar más seguros. 

— Bien... Digamos que... Suponte que pierdo mi trabajo y mis ahorros. ¿Me amarías de todos modos?

— Sí. Sin duda alguna. 

— ¿Sí? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si me pongo enfermo de una enfermedad incurable? ¿O si tuviese un accidente que me desfigurase la cara o me quedara paralítico en silla de ruedas? ¿Me amarías igual? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si perdiese la memoria? ¿Si tuviese Alzheimer o si de repente me entrara una fuerte amnesia y me olvidara de todo? ¿O si perdiese la cabeza y me comportara alocadamente? ¿Me amarías? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si mi aspecto cambiara muchísimo... cambiara tanto que...? Imagina que un hada me transformara en alguien del sexo contrario, o en un animal, ¡o en un insecto! O que me volviese viejo y me pareciese a ese vecino que detestabas... ¿Me amarías a pesar de todo?

— Sí. De hecho ese vecino ya no me cae mal. Además... no somos las formas, sino el puro ser que juega temporalmente a disfrazarse con ellas. Las formas son ilusorias, pero incluso quienes se identifican con las formas harían bien en reflexionar para darse cuenta de que las formas son ilusiones que no están aisladas entre sí. Por ejemplo, todos los cuerpos contienen átomos que antes han formado parte de los demás cuerpos... y el intercambio de átomos es una danza que continúa... y de hecho los átomos que forman hoy tu cuerpo no son los mismos que los de unos años atrás. Por ejemplo el aire que respiramos nos hace intercambiar átomos con todos los cuerpos del planeta constantemente. O si por ejemplo un mosquito aterriza en tu brazo y te chupa algo de sangre, o si una mosca te chupa algo de sudor, entonces la mosca tendría átomos de tu cuerpo, y si amo tu cuerpo, ¿por qué no amar el cuerpo de la mosca o del mosquito que comparten átomos con el tuyo? Todos los cuerpos están interconectados y hay átomos de todos en todos, porque los cuerpos son ilusiones y las ilusiones forman todas parte de una sola Gran Ilusión. ¿Cómo no voy a amarte, te disfraces como te disfraces?

— ¿Y me amarías si al ver la cabeza de la legendaria Medusa me convirtiese en una estatua de piedra? 

— Sí. 

— Ah, ¿sí? :-) ¿Me amarías aunque mágicamente me transformara en una estatua? ¿O en una mesa? ¿O en un extraterrestre con forma rara? ¿O en un contenedor de basura? 

— Sí, claro que te amaría. Mi amor es para siempre. No importan las apariencias... tu apariencia cambiará, las apariencias cambian, pero de lo que podemos estar seguros es de que siempre te amaré. Más allá de los cambios de apariencia brilla nuestro amor. Te amo por lo que eres, no por lo que pareces ni por lo que hagas. Y lo que eres, lo que somos, nunca va a cambiar. En cuanto a las apariencias, me dan igual, no me impiden amarte. 

— ¡Qué bien! ¿Y me amarías incluso si yo no te amara? 

— Sí, claro, pero en realidad no puedes dejar de amarme, nadie puede dejar de amar. A lo sumo lo máximo que podrías hacer es creer que has dejado de amarme. Pero el amor estaría ahí, lo reconocieses o no. Y en cuanto a mí se refiere, te amo pase lo que pase, siempre. 

— ¿Síiii? :-) ¿Y me amarías incluso si yo estuviese en todas partes? ¿Me amarías en todos los seres y en todas las formas? 

— Sí. De hecho tu ser no está encerrado en una forma, por lo que estás en todas partes. Eres el ser ilimitado. Las formas son solamente apariencias temporales, pero las amo porque tras esas ilusiones brilla y juega un único ser eterno, que eres tú, que soy yo... Ah, ciertamente un día todas las apariencias se desvanecerán y dejarán de aparecer, pero tú nunca dejarás de ser el ser esencial que eres, el cual nunca dejaré de amar incluso cuando todas las apariencias se hayan desvanecido, ¡de hecho el amor será más intenso entonces! Y podemos experimentarlo ya, ahora, si no nos concentramos en las apariencias. 

— ¡Y qué genial eres! ¿Y me amarías incluso si yo careciese de forma? ¿Me amarías si desapareciera de tu vista, si fuese puro espíritu, puro ser y no pudieras percibirme con los sentidos? ¿Me amarías si fuera invisible y sin forma?

— Sí. Te amo por lo que eres. Seas lo que seas, como seas. El ser que amo, eres tú, en mí y en todas partes. El Amor es sin forma y no por eso deja de amar. El Amor, que no está limitado por las formas, es puro Amor, es lo más intenso, es eternamente pura Dulzura inmutable e invulnerable. Esta Dulzura no puede ser cambiada ni dañada y aunque es intemporal sin embargo aumenta constantemente, o así se experimenta. Lo único que aumenta en el Amor es el Gozo, la Felicidad, el Amor Mismo. Por lo tanto, incluso sabiendo que no somos formas y con más motivo por eso, mi amor resplandece y nunca se acabará.

— Entonces... ¿siempre me vas a amar?

— Sí.

— ¡Te amo! :-)

— ¡Sí! :-)
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jueves, 28 de junio de 2012

Unidad inmutable

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La felicidad ya está aquí, es eterna, es nuestra verdadera naturaleza. La actitud que nos permite reconocerla se basa en no separar, sino unir. No competir, sino compartir. Amar.

No puedes dejar de ser lo que eres. A lo sumo puedes fingir que crees ser lo que no eres.

Lo ilimitado no puede dejar de ser ilimitado. Lo pleno no puede dejar de ser lo que es. El Amor no puede dejar de amarse a Sí Mismo.
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jueves, 21 de junio de 2012

Dios te ama

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Dios es tu propio Ser; es el Único Ser. Es Lo Que Eres. Eres Amor. Eres Paz. Eres la Luz eterna, la Felicidad inmortal donde no cabe ninguna alucinógena sombra. Eres la Armonía perfecta, el Amor amándose ilimitadamente a Sí Mismo, la Bondad que trasciende el tiempo y las formas, más allá de todo símbolo. Eres el Uno, pleno de Ti Mismo.

Conócete a Ti Mismo, pues no hay nada más que conocer, no hay nada real aparte de Ti. Conoce solamente tu verdadero Ser, la Felicidad infinita que Eres, la plenitud del Amor, la Bondad indescriptible e ilimitada. Sabiendo solamente esto, pero sabiéndolo completamente... sabiendo completamente Lo Que Eres... conociendo completamente tu Ser que es plena Bondad y Amor, la Verdad brilla tal como Es... y las sombras, los problemas y las alucinaciones se desvanecen desde incluso antes de llegar a existir, ante el feliz Resplandor inmortal que Tú Eres.

Lo ilimitado ama infinitamente lo ilimitado. Este Resplandor de Luz eterna, esta Paz inmutable, esta Felicidad sin fin ES LO QUE ERES; el UNO, el Único Ser, la Total Plenitud. Esto es digno de celebrarse y se celebra eternamente. ¡FELICIDADES!
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sábado, 3 de marzo de 2012

Espontaneidad o maquillaje

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La vida es espontaneidad. Ser, es ser espontáneamente. La felicidad es el fluir de la espontaneidad, es lo que es. No hay nada excepto espontaneidad, que es amor, que es este momento eternamente. No hay nada más allá de la espontaneidad. No hay nada que pueda bloquear la espontaneidad (como no sea imaginadamente, pero la imaginación no es un bloqueo sino un inofensivo juego que sucede en la espontaneidad y que no cambia la espontaneidad).

No hay nada que hacer. Eres lo que eres. Eres espontáneo. Eres la espontaneidad.

No tienes que cambiar nada porque ya eres lo que eres. En la espontaneidad está sucediendo una alegre aceptación ilimitada, la cual sobrepasa los conceptos (de espacio, forma, tiempo, prejuicios, suposiciones, etc.). El "cambio" que sea idóneo, ya está sucediendo por sí mismo en cada momento, espontáneamente. Uno se relaja y es feliz, relajado en la plenitud unida que somos/soy como el Todo/Nada que no puede ser descrito ni etiquetado porque sobrepasa todo capricho de la mente: está más allá de los pensamientos, pues la mente trata de "fotografiar" la vida, pero la vida es infotografiable, es indescriptible porque es dinámica, espontánea, ilimitada y "misteriosa": nada puede atraparla; nada puede limitarla; nada puede apropiársela para sí. La vida no es una foto; es una fuente (de alegría, de momento, de espontaneidad, de belleza, de bondad).

Todo es Uno, pero no hay foto. El Uno, la Vida, no se puede fotografiar. No se está "quieto", porque ni se mueve ni se para, sino que sobrepasa todo intento de capturarLo: es lo que es. Al ser Uno, es eterno, no se rompe, no se pelea, no hay conflicto porque la armonía es total y el Uno es amor y amistad: es amigo de sí mismo y fluye sin fluir, en eterna espontaneidad inmortal.

Se puede jugar a maquillar la espontaneidad, maquillar al Uno, maquillar el momento. La espontaneidad es felicidad, es paz serena, es puro entusiasmo y alegría de vivir. Es radiante, bellísima, y fácil, sobre todo fácil, porque es lo que es. Lo que es, no puede dejar de ser: es eterno, fiable, permanente, infinito. Pero sí se puede jugar a imaginar ser lo que no se es. Es un juego parecido a la típica idea de: «¿acaso no podría el Todopoderoso crear una piedra tan pesada que ni Él mismo pueda levantarla?». Obviamente que la idea en sí es absurda, como puede verse más directamente en esta variante semejante: «¿Podría el Todopoderoso dejar de ser todopoderoso?». Es obvio que lo todopoderoso no puede dejar de ser lo que es, o de lo contrario no sería lo que es. Pero sí puede jugar a imaginar que no es lo que es. Eso es lo que llamo maquillaje.

Podemos ser espontáneamente relajados, alegres, Uno; o podemos jugar con el maquillaje imaginando lo que no es nada. Maquillar el momento es no aceptarlo tal cual es, sino pretender cambiarlo, controlarlo, etiquetarlo, enjuiciarlo, limitarlo mentalmente con una red de pensamientos, esa red de pensamientos se vende en la tienda de la esquina, es ese maletín que hay en el escaparate donde pone: "Kit de maquillaje: prejuicios, cadenas, argollas, formas, tiempos, decepciones, cambios, control, etc". El maquillaje parece ocultar la realidad (así nos parecerá mientras creamos en él), pero no hace nada: la espontaneidad sigue siendo lo que es, e incluso el maquillaje es posible gracias a la espontaneidad, es una imaginación temporal que brota de la espontaneidad, ¡y no hay nada malo en ello! No hay nada malo en jugar, aunque tomarse un juego demasiado en serio puede acabar resultando cansino.

Cuando algo resulta cansino, sucede espontáneamente el "retorno" a la armonía de la espontaneidad. La vida es alegría espontánea, sin reglas. No hay reglas (excepto en la imaginación, en los juegos; las reglas del maquillaje). Uno es lo que es: este momento sin forma ni tiempo, eternamente dinámico, eternamente feliz, eternamente indescriptible (las palabras de este post están refutadas por la espontaneidad, pero el mensaje al cual señalan es un guiño eterno, indescriptible e irrefutable, y está "aquí", en este momento, en el Corazón/Centro/Ser/Espontaneidad).

La iluminación es espontaneidad. Son lo mismo. Son este mismo momento eterno. No hay reglas para "lograr" la iluminación, pues somos este momento, y este momento ya es lo que es: y es espontáneo por sí solo. Es divino tal como es. Soy divino tal como soy. Cuando sucede el dejar de maquillar, la alegría/serenidad del momento brilla como un sol: esto es iluminación, ser, vivir, fluir, gozar, sonreír.

Este momento no necesita ningún maquillaje para que sea pleno. Este momento, o bien lo aceptamos tal cual es y fluimos en la espontaneidad que es nuestro ser, o bien lo maquillamos, jugando a verlo como no es. El tiempo y el espacio son maquillajes. Las reglas son maquillajes. Los límites son maquillajes. Los problemas, las tragedias, las separaciones, las decepciones, son maquillajes, meros juegos; imaginaciones. Y no hay nada malo en jugar. Pero cuando sucede que el juego cansa, la espontaneidad sigue a la mano, Aquí, en el Corazón, sonriéndose a sí misma (a nosotros mismos) con un deliciosamente dulce Amor.

No es necesario hacer nada. La espontaneidad ya está sucediendo. No son necesarias las reglas. Nadie necesita reglas para respirar, y la verdadera respiración consiste en la aceptación del momento eterno. Este momento es lo que somos espontáneamente siempre, ahora.

No hay pasado ni futuro; sólo espontaneidad. No hay pesares: sólo juegos, maquillajes aparentes, que no son nada y detrás de los cuales reluce eternamente la Verdad espontánea de lo Real.

¡La Vida es fácil!

La muerte es un maquillaje: no existe. ¡La Vida es fácil, espontánea e imparable!

No hay reglas porque no se puede detener la espontaneidad. Date un respiro. ¿Quién? ¿Quién va a ser, quién hay? Sólo existe el Amor/Espontaneidad/Felicidad.

La armonía de la espontaneidad es maravillosa: todo es feliz, todo es Uno, nada choca con nada, todo se ama a sí mismo, todo es tan deliciosamente indescriptible... ¡La Vida es fácil! Es lo que es. Es lo que está sucediendo Ahora. Más allá de las imaginadas apariencias de los maquillajes, la espontaneidad es lo que es. El Corazón late de felicidad en cada momento. Y cada momento es este único momento intemporal, desbordante de dulzura y espontaneidad amorosamente alegre y renovada.

La Vida es Bondad. La Vida es fácil. Ser espontáneo es fácil porque es ser tal cual somos, y no hay otra manera de ser. Aceptar esto y vivir sin maquillajes, es lo más digno de ser llamado iluminación, o vivir una vida iluminada. Más allá de los adornos del tiempo, del espacio, de los límites, de los pensamientos y de las formas, está Aquello que siempre sonríe espontáneamente: la Vida bondadosa que siempre somos.

La Vida es fácil. No es necesario controlar, no es necesario etiquetar, no es necesario comprender nada, no es necesario hacer nada. Ya todo es como es, espontáneamente. No es necesario controlar lo que ya es perfecto tal cual es. Basta con aceptarlo agradecidamente y fundirnos con la ilimitada corriente de la espontaneidad, la dulce corriente ilimitada e incontrolable que lo ama todo y que se sorprende en cada momento a sí misma con una nueva sorpresa de refrescante Amor. La Aventura de la Vida es espontaneidad bellísima y bondadosísima. Y no hay que hacer nada para esto: es así espontáneamente. No hay necesidad de cambiar nada, ni de controlar nada. Basta con disfrutar lo que el Ser se brinda a Sí mismo espontáneamente, en el momento eterno. ¡No se requiere de ningún esfuerzo para ser espontaneo!

El ratoncillo dice a voz en grito: «¡Qué dices! ¿No vas a controlar? ¡Te comerán vivo los enemigos! ¡Te apisonarán las circunstancias, te comerán, pues este mundo es una selva! ¡El mundo se derrumbará! ¡Tu mundo se va a derrumbar! Has de controlar tu vida para que tu vida siga girando». Es la voz del miedo a que si dejamos caer el maquillaje, no halla vida sin él: miedo a que no haya una cara real más allá del maquillaje.

En cierto modo es cierto que el mundo se derrumba cuando dejamos de controlarlo. ¿Pero qué mundo es ese? No se le echa de menos cuando se disuelve. Y la desaparición de ese velo/maquillaje, permite ver lo que siempre ha estado aquí: la bondadosa espontaneidad siempre feliz, siempre nueva, eternamente plena.

Puesto que no hay pasado ni futuro, y puesto que la espontaneidad siempre es (independientemente de que la maquillemos o no), entonces celebremos la Vida. No hay nada que temer. No hay nada que hacer. Y sí hay una eternidad por delante, un momento graciosamente feliz que nunca se acaba, para que saboreemos el gozo del Ser en infinitud de creatividades, descansando en la espontánea bondad que nos abraza y protege, descansando en la armonía del Uno y Su dulzura, descansando en Eso que siempre resulta paradójico en palabras, Eso que es Inmutable (siempre es lo que es) y al mismo tiempo no está congelado (es eterno, pero no viejo, sino siempre fresco, eternamente joven, nuevo como un recién nacido dispuesto espontáneamente a vivir felizmente la aventura de cada momento virgen), fluye sin fluir renovándose a Sí mismo en una perpetua fiesta de gozo incesante y creciente. Pues Eso crece sin crecer, es expansivo, no hay palabras para describirLo, es una Fiesta eterna, una aventura, un misterio (porque no es algo para comprenderlo mentalmente, sino para disfrutarlo momento a momento, eternamente), un gozo de vivir, un gozo de ser.

¡La Vida es fácil! Basta dejar de maquillarla, y la felicidad se desborda. Es tan fácil que ni siquiera es necesario dejar de maquillarla: la espontaneidad feliz sigue aquí, con o sin el aparente juego del maquillaje. Con maquillaje o sin él, cuando dejamos que nuestra atención no se tome en serio los maquillajes... brilla la espontaneidad del momento, en su bendita simplicidad. ¡Nadie se cansa jamás de la espontaneidad! Porque de hecho no hay nadie, excepto la espontaneidad misma.

WWWWWWWWOOOOOOOOWWWWWWWW!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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domingo, 31 de octubre de 2010

Noche de Halloween, noche de Amistad

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Básicamente lo que quiero decir se puede resumir en una sola frase: La Amistad es eterna.

Esta noche es la noche de Halloween. A mí me apetece ver un par de pelis de intriga o terror. Este tipo de pelis me relajan. En parte por las escenas de silencio, donde no se escucha nada o solamente se escucha una respiración, o el susurro del viento, o el lento chirrido de una puerta en una casa oscura, etc. Tales escenas me relajan, son un reflejo de paz (no me importa que segundos después pueda aparecer el monstruo o el asesino de la peli porque las veo de manera inusual: amando todo lo que surge, incluso cuando aparece el asesino o las escenas ruidosas).

Esto es mera anécdota, pero quería dedicar esta noche un breve post a la Amistad. La Amistad es eterna.

Dedico este post a todos los Amigos: a todos los seres, pues todos somos Amigos al estar conectados formando parte de un mismo Ser infinito.

Y dedico este post de una manera especial a un amigo con quien el año pasado surgió comentar sobre las costumbres de Halloween, aproximadamente por estas fechas. Por un motivo u otro, este amigo ya no juega en este submundo de las apariencias, ya no juega en esta parte del Juego. Que sepas que me sigo acordando mucho de ti y que te echo muchísimo de menos. Estés donde estés, que seas muy feliz. Sé que estás en Mí, en mi Corazón, y Aquí tienes toda la Felicidad que quieras, en este Momento eterno. Te dedico las películas que voy a ver; y estás invitado a verlas "tele-empáticamente". ¡Te quiero mucho, crack!

Para todos: somos Uno y os quiero mucho a todos. Todos somos Aspectos del mismo Ser. Un abrazo, Herman@s, Amig@s.
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