sábado, 27 de agosto de 2011

Lo más rápido para ascender

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Algunos llaman «ascender» o «fusionarse con el Yo Superior» a lo mismo que otros llaman «iluminación», «realización», etc. Todas esas palabras son metáforas válidas, aunque debido a la naturaleza limitada del lenguaje siempre se podrá discutir sobre los diversos matices. Por ejemplo, la palabra «ascender» (o «ascensión») invita a objetar: ¿Ascender desde dónde hasta dónde? (Señalando una posible concepción dual). El Ser es Uno, entero, completo, es Todo-Lo-Que-Es, de modo que en este sentido no cabe una interpretación literal del término «ascender».

Lo mismo nos sucede con cualquier otra palabra: «Iluminación»... ¿Qué iluminaría a qué? ¿Acaso no es dualidad que un objeto sea iluminado por cualquier otro? O con la palabra «realización»: ¿Realizar qué? ¿Es que antes no estaba ya realizado? ¿Es entonces algo temporal?

Estos matices son típicos del lenguaje. A menudo el lenguaje se refina, por ejemplo incorporando una explicación diferente, como hablar de «autoluminoso», en lugar de «iluminación». El Uno-Infinito, Autoluminoso, se entiende así más fácilmente según un punto de vista no-dualista. Sin embargo, cualquier metáfora o aproximación en palabras siempre tendrá sus limitaciones.

Dicho esto, quede claro que es admisible que, pese a todo, las palabras pueden resultar útiles como herramientas bien empleadas. Usadas no para discutir, sino para intuir lo que se trata de compartir. O se da con ello (con el «brillo» tras las palabras) o las palabras habrán resultado inútiles.

Ha surgido el tema: «Lo más rápido para ascender». Ha surgido lo primero, ahí arriba, como título de este post. Supongo que será apropiado comentar algo sobre este tema. Las palabras nos ayudarán jejeje

De la palabra «ascender» ya hemos hablado. En cuanto a la palabra «rápido», usualmente sugiere fenómenos relacionados con el «tiempo». Y el tiempo es ilusorio, un espejismo... Como decía, nunca importan tanto las palabras como lo que se trata de compartir con ellas. Quizás podría decirse con la frase «lo más fácil para ascender», o con «lo más espontáneo para que suceda el darse cuenta». Cada manera de indicarlo en palabras tiene sus ventajas y sus desventajas.

Cualquier idea puede tratar de compartirse (indicarse, señalarse) por medio de palabras. Hay modos largos y cortos de hacerlo, y como esto es un post de blog, y no un libro, probaremos con un modo relativamente breve.

Bien. Pues aquí está: «Lo más rápido para ascender». El tiempo no existe. El Ser es Uno, eterno, inmutable, intemporal. Ascender, como dijimos, alude en este caso a una especie de «darse cuenta», o como a algunos les gusta decir: «despertar».

Puesto que ya eres lo que eres, ¿qué tiempo se necesitaría para «ascender»? Las «ascensiones» que requirieran de tiempo real, no serían sino ascensiones ilusorias: una forma más de jugar.

La Consciencia des-identificada no tiene problemas. No está identificada con el tiempo ni con nada del mundo objetivo. Lo que se diga sobre este tema tendrá por lo tanto sentido para la consciencia que sostenga algún grado de identificación con lo limitado (con la dualidad o mundo objetivo). Para la consciencia identificada, que está jugando (a los límites), sí parece existir el tiempo. Y en ese caso sí pueden surgir las ganas de la «rapidez»: por ejemplo las ganas de que el despertar, iluminación, realización o como lo llamemos, «suceda cuanto antes». ¡Cuanto más rápido mejor jejeje!

A esta consciencia implicada en los juegos limitados, es a la que se le habla. Se le comparten inspiraciones, o ideas basadas en las premisas de su juego, considerando temporalmente válidos términos (del juego) como «tiempo», «rapidez», «iluminación», «ascensión», «felicidad», etc.

Asumiendo premisas semejantes a ésas, ¿qué se puede decir con respecto al tema «lo más rápido para ascender»? En verdad no hay reglas fijas. Para cada caso, hay una «salida» (y varias). Cada personaje juega a su manera y se le tiene preparada su propia sorpresa, su propia fiesta de Amor, su Regalo en el Juego.

Si uno quiere ascender rápido, iluminarse rápido, realizarse muy rápidamente, esto quiere decir que siente que le falta algo: siente como que estuviera incompleto. Está bajo el «hechizo» de la ilusión. Lo cual no es nada malo (el mal no existe en términos absolutos), porque esto nos dice simplemente que se trata de un Aspecto de la Consciencia que está jugando. Sólo eso: jugando. Y jugar no significa nada malo: no hay peligro, nunca. Es imposible que haya peligro porque cada Aspecto de la Consciencia, esté jugando a las limitaciones o no, nunca deja de ser lo que siempre es: la indivisible e inmutable CONSCIENCIA amándose a Sí misma. Cada Aspecto de la Consciencia, es la propia Consciencia. La Consciencia nunca se separa de Sí misma realmente. La separación nunca tiene lugar. Sólo se juega a que la separación sucede. Pero es un juego o fantasía, no una realidad. Nunca hay peligro con estos juegos, puesto que la Consciencia es indivisible, no puede partirse, y es inmutable, eterna, intemporal, perfecta, inocente, poderosamente amorosa consigo misma, ¡siempre!

En cierto modo, darse cuenta de lo anterior, ser consciente de ello, es «la manera más rápida de iluminarse o de ascender».

No hay tiempo, no hay camino, sólo hay Libertad. La meta es el camino, ¿no se ha dicho eso? Antes de dar el primer paso ya se ha alcanzado la meta. No hay miedo. Sólo jugar. Una vez se es consciente, una vez surge la claridad, una vez disipado el velo y se recuerda la Verdad eterna, no hay miedo. No hay miedo a dejar de jugar. Tampoco hay miedo a jugar. De hecho, jugar a los límites puede resultar una delicia divina cuando uno no se confunde con los ilusorios límites. Del mismo modo que jugar a disfrazarse es genial si uno no se confunde y se cree ser el personaje del que uno se disfraza.

Lo más rápido para ascender es no desear nada ni preocuparse por nada, excepto por aquello que merece la pena. Ascender, iluminarse, darse cuenta... se trata de dejar de jugar con el velo, o sea, dejar de jugar a ocultar la Verdad. Puede ser divertido filtrar la Verdad. Por eso se dice que no es malo jugar. Que no hay reglas. Cada uno a su onda, a su bola, con sus juegos, a su ritmo, con su fiesta. Los Aspectos del Ser, son divinos siempre. Son divinos antes, durante y después de los juegos. Los Aspectos del Ser son el propio Ser; son el Uno; son «sabores» de la Unidad eterna. No hay nada que pueda separar a ningún Aspecto del Ser, del Ser, pues son lo mismo. Todo es una Unidad indivisible y plenamente feliz. Retirado el velo que oculta nuestro Ser, sólo queda nuestra eterna felicidad, la Belleza inconmesurable, la exuberante Alegría de la Divina Inmortalidad.

Nada está atascado. Nadie está atascado. Ningún Aspecto del Ser está atascado en su juego. Todo lo que es, es Consciencia libre y feliz, esté jugando a confundirse con los límites o no. Nadie está atascado en el juego. Nadie está obligado a jugar (aunque al «personaje jugado» le pueda parecer eso a veces). Cualquier Aspecto de la Verdad puede disolver el juego instantáneamente, si realmente lo desea. No hay técnicas para esto. Basta con desearlo intensamente, de todo corazón. Es lo más rápido para que suceda el darse cuenta: desearlo más allá de toda medida.

Desear de todo corazón la Verdad, nos «lleva» a Ella. Se pone «lleva» entre comillas porque nadie lleva a nadie a ningún sitio, puesto que ya eres la Verdad. No hay nada fuera de la Unidad, que es la Totalidad. Es imposible ser llevado a aquello que «está» en todas partes. No se requiere de tiempo ni de espacio para llegar a ser lo que Uno es desde siempre y para siempre.

Desear la Verdad, es serla. Nada nos separa de nuestro Ser. No hay nada más rápido para darnos cuenta de nuevo, que amar plenamente la Verdad: amar nuestro Ser, amar la Unidad que todo ES.

Se dijo alguna vez que uno debe desear la Verdad con tanta intensidad como aquel al que le empujan la cabeza bajo el agua y sin poder respirar, desea con todas sus fuerzas una bocanada de aire. Cuando uno ama la Verdad con esa intensidad, se hace consciente de que la Verdad ya estaba aquí desde siempre, sonriendo amorosamente.

A menudo uno intensifica este deseo o amor por la Verdad poniendo como lo primero en la vida el descubrirlo, el des-cubrir lo que uno ha jugado a cubrir, des-ocultar lo que nos hemos ocultado a nosotros mismos para poder jugar. Cuando uno pone el amor a la Verdad como lo primero en la vida, poniendo su atención en esto a toda hora y en todo lugar, se intensifica la resonancia con la Verdad y ésta se hace evidente.

Una forma de poner la atención en la Verdad es preguntarse sinceramente: «¿qué es la Verdad?, ¿cuál es mi verdadero ser?, ¿quién soy realmente?». Y otra forma (entre otras muchas) es exponerlo en forma de oración: «Gloria a Ti, oh Unidad, oh Vida plena de Sabiduría. Tan sólo una cosa quiero, si es tu Voluntad: permíteme saber la Verdad. Permíteme recordar quién Soy. Ayúdame a disolver este juego de las limitaciones que he creado junto a Ti. Pero Tú sabes mejor que yo lo que conviene. Porque Tú eres mi verdadero yo, eres el Yo sin jugar a estar separado, el Yo sin dualidad ni ignorancia. Así pues, en realidad, te estoy pidiendo que se haga Tu Voluntad, que es siempre Bondad pura. De todos modos, sé que es Tu Voluntad lo que siempre se hace, la cual es Mi verdadera Voluntad. Y tu Voluntad es que seamos Uno en Amor eterno, en plenitud y felicidad. Cualquier otra cosa, que parezca oponerse a tu Voluntad, no es sino un espejismo ilusorio. Sé que me estás mirando. Sé que me estás amando. Sé que me estás cuidando. Sé que me estás nutriendo. Gracias de todo corazón».

La Respuesta, está «dentro». No requiere de tiempo, ni de un lugar donde desplegarse. Lo Divino está «dentro». ¿Dentro de qué? Todo es «dentro» cuando sólo hay UNO sin límites.

Lo «más rápido» para ascender es lo que ya está sucediendo. Es ser inocentes (y lo somos, como Aspectos del Ser que somos, el cual es UNO, PURO, INOCENTE), es mirar a todo con una mirada inocente, ver la belleza en todo. En todo hay belleza, pues sólo existe el SER, el UNO, la Totalidad, e incluso el mundo ilusorio no es algo separado del Ser: es un reflejo del Ser, una fantasía dentro de la Consciencia. Es imposible que la Belleza deje de ser. Todo es inocente y bello. Todo lo que hay es la Unidad. Todos los Aspectos de la Unidad, somos Uno. Bellos sabores de un mismo Ser. Nunca hay motivos verdaderos para desanimarse. Pero incluso la sensación de «desánimo» es divina, una vez comprendida tras acabarse ese tramo de la partida (del juego).

Ya eres lo que eres. Puedes permitirte descansar, o no. Pero ya eres lo que eres y lo seguirás siendo eternamente. Lo que realmente eres, siempre lo fuiste y nunca lo dejarás de ser. No te agobies por saberte inmortal (ni por creerte lo contrario), pues todos los agobios son juegos del pensamiento. ¡Los pensamientos no son tan importantes, no los necesitas a cada minuto!

Eres lo más sagrado, inocente y bello. De hecho eres lo único que existe, la pura Bondad eterna. No hay nada que no te sonría, porque todos te reconocen, porque todo eres Tú.

Toda Bendición ya es. Todo Premio ya es. Todo Amor ya es. Toda Plenitud ya es. Sólo hay que reconocer Lo-Que-Es. La Bondad es lo único que hay. No hay más Voluntad que la de la Bondad.
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4 comentarios:

  1. Mi agradecimiento y bendiciones por la claridad de éste artículo.

    Eres la nube que se forma con el amor que avaporan los humanos y toda la vida, para derramarla en ellos.

    YSGA.

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  2. Gracias también a ti, Gerardo, un abrazo repleto de bendiciones y amor, mientras brindamos con el agradecimiento que nace desde el Ser y que fluye al Ser, desde todos hacia todos en esta Familia Unida en la que todos somos hermanos, aspectos del mismo Ser, aspectos del Uno :-)

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  3. Bravo! Esta vez está completísimo el asunto :-) Me ha encantado leerlo, y ahora lo copio para tenerlo a mano. A veces me despisto un poco , pero con escritos así de un pispas vuelvo a respirar Presente.

    Gracias

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  4. Gracias a Ti, Masira; ¡abrazos! :-)

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