jueves, 29 de septiembre de 2016

Emoción dolorosa que desaparece y reaparece

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Copio un intercambio de e-mails sobre el tema del dolor emocional en el contexto de la práctica espiritual. De ambos e-mails elimino solamente unas palabras sueltas que se refieren a datos personales de la persona que me escribió. En el mío añado también algunas líneas que aclaran un poco mejor lo que había escrito en el e-mail original.

Hola Toni. (...) He seguido por rachas algunos de tus interesantes blogs. Lo que expresas en ellos me lleva a escribirte. Quiero contarte mi situación personal por si tu respuesta me hace ver algo de luz.

Te podría hablar y extenderme sobre un pasado infernal, pero tras llegar a la no-dualidad a través de gente como Jeff Foster, Byron Katie, Jorge Lomar, el Curso de Milagros... empecé a creer que era posible llegar a ser feliz a pesar de cualquier pasado por muy oscuro que haya sido. Comencé a practicar la meditación, y a día de hoy, la situación es esta: cada pocas semanas tengo rachas de varios días en los que siento un sufrimiento considerable, independientemente de las circunstancias externas. Llámese trauma del pasado, culpa inconsciente, lo que sea. La cuestión es que llega, se queda unos días, y se va.

Mi perspectiva a la hora de enfocar el sufrimiento ha cambiado. Hace años el pensamiento que acompañaba a la emoción era totalmente destructivo y eso alejaba la salida. Ahora llega el sufrimiento y el abordaje consiste en respirar y sentirlo, permitirlo, sin añadir pensamiento, y repetir mentalmente de vez en cuando afirmaciones como: soy Mente, Todo está en orden, Permito este momento, Descanso en Dios, etc. Es decir, centrarme en la sensación y dejar fuera el pensamiento en la medida de lo posible. Llevo desde febrero, y la emoción, tarde o temprano, termina menguando y desaparece.

Y cuando desaparece, sigo adelante. No pienso en que puede que vuelva. Quizás, cuando pasa algo más de tiempo, inconscientemente piense que ya ha quedado atrás... pero la realidad es que, a día de hoy, vuelve.

Quién sabe, quizás es solo cuestión de tiempo, de seguir pasando por estas dolorosas rachas, hasta que llegue un momento en que, simplemente, no vuelvan. No lo sé. Solo sé que cuando llega ese sufrimiento no trato de justificarlo, no lo alimento con el pensamiento, no intento buscar soluciones... lo permito y lo respiro y lo siento, es lo único y lo máximo que sé hacer... pero es duro, es duro.

Bueno, Toni. Gracias por estar ahí, y por compartir lo que te brota en tus blogs.

Un abrazo.

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Respuesta: Hola, XXX. Te comento lo que intuyo con respecto al asunto que mencionas.

La actitud que indicas estar adoptando es correcta (observar sin juzgar, simplemente sentir, sin alimentar la situación con más pensamientos/juicios/interpretaciones).

Es un paso en la dirección correcta; y en este sentido, vas bien.

Otro modo de exponer ese proceso, que puede que también hayas leído en alguna parte, es la metáfora de las nubes: consideras los problemas o molestias como nubes pasajeras, recordando que tú no eres las nubes, sino el cielo. Es decir, recordando que no eres lo pasajero, sino el fondo inmutable que nunca está afectado por nada. Las nubes abundantes y densas pueden parecer ocultar el cielo, desde el punto de vista de un testigo que mire hacia arriba desde abajo de las nubes. Pero desde el punto de vista del cielo mismo, el cielo nunca se ve afectado por las nubes, ni ocultado, ni desaparece en ningún momento. Incluso si "llueve", el cielo no se moja porque está por encima de las nubes, las transciende. En cambio, el testigo individual cuyo punto de vista está debajo de las nubes, sí parece mojarse y sí parece haber perdido de vista la tranquila visión del cielo.

Entonces, procuras ir tomando conciencia de que no eres lo nuboso, lo pasajero, sino que eres lo permanente. No eres el sufrimiento que percibes, el cual es pasajero, sino la paz de fondo. La paz es permanente, aunque para nosotros hay dudas sobre la permanencia de la paz, debido a que frecuentemente parecemos perderla de vista, como nos sucede también con el sufrimiento, que unas veces está y otras no. El sufrimiento se asemeja a las nubes pasajeras. Pero la paz se asemeja al cielo: en realidad es siempre la misma. El cielo, incluso si lo perdemos de vista ante el velo de las nubes, cuando reaparece sigue siendo el mismo cielo de siempre, tan ilimitado como siempre, e incluso mientras no lo veíamos, el cielo seguía ahí, aunque nosotros nos concentrábamos en el velo de nubes que nos impedía ver el cielo.

Por lo tanto, procurar identificarnos con la paz permanente, en lugar de con las pasajeras circunstancias cambiantes, es un paso en la buena dirección, y nos ayuda a ir sintonizando poco a poco con la paz y a sentirnos más relajados. Esto es una práctica que se menciona en muchos libros de Advaita.

Pero si practicas eso el tiempo suficiente, puede que llegues a darte cuenta de que aunque esa actitud ayuda a relajarte, lo que sin duda es favorable, aún así no es suficiente.

Puesto que mencionas que Un Curso de Milagros no te resulta desconocido, aprovechémoslo para profundizar en una actitud que nos lleve todavía más cerca de deshacer el error de percepción que produce las molestias/problemas.

No sé cuán familiarizado estés con el Curso. Hay quienes tratan de interpretar (malinterpretar) su enseñanza, considerándola desde un punto de vista dualista. Tales malinterpretaciones no son sorprendentes dado el lenguaje metafórico que usa el Curso (por ejemplo con términos religiosos tales como Padre, Hijo, Espíritu Santo, etc.). Pero el modo correcto de interpretar el Curso es mediante un enfoque no-dualista. Este enfoque, además de en el propio Curso, lo puedes encontrar explicado de manera más coloquial y lineal en las obras de Gary Renard y de Kenneth Wapnick. En especial, a mí me fue muy útil leer el primer libro de Gary Renard, «La Desaparición del Universo», como una magnífica forma de introducirme al Curso con un enfoque idóneo, no-dualista. Si no lo has leído, y te resuena el Curso, puede ser una lectura muy útil. Es un libro que en mi caso lo he releído en varias ocasiones, sintiéndome inspirado cada vez.

Desde la perspectiva del Curso y su proceso principal para deshacer el ego, el llamado proceso del perdón no-dual, el sufrimiento que sientes, no solo en este caso concreto sino en cualquier situación dolorosa en general, no se debe a lo que a primera vista pudiera parecer su causa ("Nunca estoy disgustado por la razón que creo"; puedes sustituir la palabra "disgustado" por cualquier sinónimo: sufriendo, triste, irritado, dolorido, enfadado, etc.). La situación externa es simplemente un símbolo que refleja lo que se está cociendo en una parte más profunda de tu mente, de la cual eres inconsciente. A nivel de la mente inconsciente, una parte de ti sigue eligiendo creer en la separación, debido a un apego a la individualidad. Cuando tomas conciencia de esto, puedes practicar el proceso del perdón, entregando el problema aparentemente externo al Maestro interior o Espíritu Santo, reconociendo al mismo tiempo que es el reflejo de la creencia errónea en la separación, que es una creencia sepultada y escondida en lo más profundo de tu mente y por eso en gran medida es inconsciente (hablo de "tú", pero esto es así para todos, excepto para los iluminados). Al entregar tanto el problema reflejado (esto quiere decir no aferrarte a los resultados "externos", lo cual ya haces correctamente en alguna medida) como la decisión interna (elegir creer en la separación) que eliges a nivel inconsciente, el error de percepción se va deshaciendo, el iceberg de la culpa/separación se va derritiendo, y cada paso dado en esta dirección es un paso en favor del despertar. Es un proceso gradual, pero seguro, que finalmente nos conduce a experimentar (no intelectualmente, sino vitalmente) la última de las ilusiones: el despertar o iluminación completa.

Nuestra mente inconsciente cree haberse separado de la Unidad (o como queramos llamarla: Dios, Plenitud, Totalidad, etc.), por lo que la mente (inconsciente) se percibe a sí misma sintiéndose fatal y sintiendo culpa por "haberlo estropeado todo" (por haber roto el Cielo, es decir, por haber salido del estado natural de Plenitud no-dual). Y proyecta este error de percepción sobre un imaginario mundo físico de formas, lleno de cuerpos-mentes, entre ellos los humanos, que se ven inmersos en problemas, tanto "externos" (roces con otros cuerpos o con la carencia del mundo de las formas) como "internos" (pensamientos y sentimientos de depresión, tristeza, miedo, culpa, malestar, dolor, ira, etc.). Mediante el proceso del perdón permitimos que el Maestro interior nos recuerde que en realidad todo esto es un reflejo de un problema que no es tal: el "problema" a nivel de la mente profunda, de creer en la separación y en haber "roto" el Cielo, es una idea ilusoria y es algo que jamás ha ocurrido ni podría ocurrir. Al dejar que el Maestro interior (que es una manera de nombrar el recuerdo de la Verdad en nuestra mente) elija por nosotros dejar de apoyar esa creencia en la separación, el ilusorio problema original se debilita, y si este proceso del perdón se practica con constancia finalmente conduce al deshacimiento total del ego, y con ello la plenitud constante, que es lo único verdadero, vuelve a ser nuestra experiencia para siempre. En realidad el ego no existe, pero puesto que nos parece que existiera, hablamos de su deshacimiento, que es lo que nosotros percibimos en la práctica (y cuando hablamos del ego, nos referimos más bien al "sistema de pensamiento del ego", que no es algo separado de nosotros sino las creencias erróneas que hemos aceptado a nivel inconsciente en nuestra propia mente, aun siendo todo eso ilusorio).

Este proceso se explica en detalle en el libro que mencioné antes («La Desaparición del Universo»), también en el propio Curso (ahí de manera menos lineal y requiere más trabajo por nuestra parte ir captando las diversas capas de significados) y de manera muy amplia y detallada (aunque tal vez de un modo un tanto formal o académico) en el libro «El mensaje de Un Curso de Milagros», de Kenneth Wapnick. Aquí, en un simple e-mail, obviamente no podemos entrar en tantos detalles tratando de resumir muy escuetamente lo que otros han explicado con más precisión a lo largo de decenas o incluso cientos de páginas. El proceso del perdón, bien entendido, es un modo muy eficaz de volver la mente hacia dentro, deshacer el ego y aceptar la iluminación. Entonces finalmente experimentamos lo que ya habíamos averiguado intelectualmente leyéndolo en decenas de libros: que el Ser siempre es y nunca ha cambiado. El Ser nunca se ha dormido, así que en realidad no necesita despertar, pero puesto que nuestra experiencia es la de sentirnos en carencia habiendo perdido de vista la plenitud, entonces lo más benigno es sacar un clavo (la dualidad, con todo su sufrimiento, carencia y dolor) con otro clavo (el proceso del despertar, con su punto final: la iluminación). Una vez despiertos ya no será necesario ninguno de los clavos (incluso la iluminación es algo ilusorio, metafórico, pues el Ser siempre es). Pero antes de que hayamos experimentado el despertar (y no de un modo meramente intelectual) estamos como soñando, y no sirve de nada fingir que ya estamos despiertos (independientemente de que nuestro verdadero Ser sí lo esté).

Si no llegamos hasta el final del proceso del despertar, nos conformaremos con menos. Y eso es como conformarse con nada. Algunos se consideran a sí mismos iluminados, pasando por alto las señales en sentido contrario (por ejemplo, siendo capaces todavía de sentir dolor físico, aunque lo justifican diciendo que lo sienten pero no lo sufren porque no se identifican con el dolor de manera personal; sin embargo, cuando se está realmente iluminado, ninguna ilusión puede afectar en modo alguno, y el dolor físico se reconoce como que en realidad es lo mismo que el sufrimiento mental; de hecho, no hay cosas físicas, todo es mente; incluso el cuerpo "físico" no es más que una idea, una percepción errónea en la mente). Un verdadero iluminado es incapaz de sentir sufrimiento ni dolor físico; no puede tampoco enfadarse, irritarse, ni sentir la más mínima molestia o incertidumbre. Todos los demás sí estamos expuestos a estos factores, ilusorios pero aparentemente molestos en nuestra experiencia, hasta que finalmente nos libramos de todo esto cuando el proceso del despertar se completa, librándonos al mismo tiempo de la noción de ser un individuo. Tener la humildad de reconocer que todavía estamos apegados (en un grado u otro) a la ilusión, nos permite abrirnos a todas las fases del proceso del despertar.

Finalmente, todos despertaremos (como Uno). Practicar alguna de las modalidades del proceso del despertar simplemente hace que nuestro despertar suceda "antes". Decir esto es también metaforico, puesto que en realidad el tiempo no existe, pero hablamos de un modo lineal que refleja lo que parece ser nuestra experiencia durante el proceso del despertar. Una vez acabado el proceso, una vez despierto, sin embargo, se reconoce que nunca hubo caída en la dualidad, ni dormir, ni despertar (este reconocimiento ha sido ilustrado por diversos sabios orientales con el relato de quien va buscando su collar pues cree haberlo perdido, hasta que finalmente surge el reconocimiento de que se lleva el collar puesto encima, colgado a nuestro propio cuello, y que nunca se había perdido: siempre estuvo ahí con nosotros). Pero esto ha de reconocerse experiencialmente como Plenitud total y ausencia total de cualquier otra cosa (ausencia total y permanente de miedo, de dolor, de carencia, de tristeza, de ira, de limitación, etc.). El proceso de despertar nos conduce de manera acelerada a este reconocimiento.

Como desde nuestra perspectiva parece ser un proceso gradual, debemos practicar con paciencia. Cada vez que practicamos el proceso del perdón, hemos dado un paso en la dirección correcta y se deshace para siempre un trocito del iceberg del ego. Cuando el iceberg quede completamente derretido, se produce la iluminación y se experimenta paz y plenitud permanente. Mientras tanto, durante el proceso, a partir de cierto punto iremos sintiendo cada vez mayor paz, o las faltas de paz serán cada vez más breves. Pero mientras no se complete el proceso, el sistema de pensamiento del ego seguirá activo y ocasionalmente puede producir momentos amargos, que bien afrontados podemos abordarlos como nuevas oportunidades para practicar el perdón no-dual y así resintonizar la paz.

Todos despertaremos finalmente, la meta está garantizada puesto que el Ser siempre Es. Y las nubes ilusorias nunca pueden tapar el Cielo de lo eterno, excepto en nuestra imaginación cuando nos apegamos a la efímera individualidad.

En este proceso es beneficioso que tengamos paciencia y procuremos permanecer en paz. En uno de mis blogs copié unas citas de uno de los libros de Gary, sobre "la metáfora de la cebolla", una metáfora que a mí me ha resultado inspiradora. Si quieres leerla, puedes encontrarla aquí:

http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html

Todo va bien, excepto que pensamos lo contrario. Y este pensar erróneo se origina incluso en lo inconsciente, a nivel profundo de nuestra mente. Afortunadamente, el proceso del perdón no-dual llega hasta la parte profunda de la mente y permite "limpiarla", despejando el camino para que se revele la Verdad que siempre ha estado ahí y de la que nunca nos hemos separado realmente. Con el proceso del perdón se acelera la disolución de las nubes y, finalmente, se experimenta la iluminación y nuestro reencuentro con el Cielo, con nuestro verdadero Ser, del cual nunca hemos salido y el cual nunca ha cambiado.

Todos los problemas ("externos" o "internos") son imaginarios, y el perdón no-dual los deshace todos. Quien aprende a practicar el perdón, ya no necesita nada más. Paciencia y práctica, intuición y tranquilidad. Estamos a salvo, pues parezca lo que parezca ocurrir, nada puede impedirnos aplicar el perdón que nos despierta. Por eso el Curso dice que "el perdón es la llave de la felicidad".

¡Un abrazo!

☼☼☼
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sábado, 23 de julio de 2016

Advaita, Neo-Advaita, Pseudo-Advaita

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En la web AdvaitaInfo han publicado un interesante artículo de Timothy Conway, titulado:

Neo-Advaita o Pseudo-Advaita y el Verdadero Advaita-Nodualidad

El artículo original es en inglés (puede leerse aquí: http://www.enlightened-spirituality.org/neo-advaita.html), pero podéis leer la traducción publicada en AdvaitaInfo, aquí: http://www.advaitainfo.com/articulos/neo-pseudo-advaita.html

El artículo comenta diversos aspectos de las enseñanzas espirituales, por ejemplo los diversos niveles en que se expresan las enseñanzas (la "verdad absoluta" es solo uno de estos niveles, pero hablar solamente de este nivel sería muy poco práctico, de ahí que los maestros se expresen en niveles que tengan más sentido para nosotros y que sirvan para ayudar a revelar más rápidamente —aunque de todos modos gradualmente— la verdad que hay más allá). También se habla de la confusión de niveles, de ciertas inclinaciones a utilizar las enseñanzas para justificaciones egoicas (por ejemplo usando afirmaciones del nivel absoluto para enmascarar actitudes egoicas), o de la tentación de considerarse más avanzado de lo que uno está realmente (incluso considerarse iluminado, justificándolo con la verdad absoluta de que "el Ser ya ES", etc., un obvio ejemplo de confusión de niveles entre el nivel absoluto de verdad y nuestra realización práctica de esta verdad).

El artículo en inglés es mucho más largo, pues es un compendio de diversos artículos complementarios entre sí, por lo que quien sepa inglés puede leer ahí el tema completo. En español, en AdvaitaInfo, tenemos el artículo inicial que es lo esencial, exponiendo de manera general el tema. El resto de artículos (en inglés) son más concretos, con ejemplos y comentarios respecto a algunos maestros.

En cualquier caso, lo útil es reflexionar sobre diversos tipos de actitudes, y no sobre maestros en concreto, por lo que el artículo inicial, que es el que está traducido a nuestro idioma, es el más jugoso para proponernos algunos temas de reflexión. 

La web del autor del artículo (sitio en inglés) es: http://www.nondualitymagazine.org/

Saludos
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jueves, 31 de marzo de 2016

El que busca, encuentra

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Aquel que busca, encuentra. 
Y si busca bien, 
entonces lo que encuentra es la disolución del buscador. 
Más que disolución... es el reconocimiento
de que el buscador siempre fue ilusorio. 
Y este reconocimiento de la ilusoriedad del buscador
es la puerta de la más enorme felicidad. 

La búsqueda la comienza el ilusorio buscador, 
pero el "fruto" final de la búsqueda es la desaparición del buscador.
El tesoro no lo goza el buscador, 
sino la felicidad pura, 
reconociéndose a Sí Misma. 

Nunca hubo buscador, ni búsqueda. 
Solamente Paz-Felicidad-Plenitud.
El intemporal Momento eterno.
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jueves, 24 de marzo de 2016

La verdadera felicidad

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El siguiente mensaje en formato de imagen, puede leerse mejor haciendo click sobre la imagen, o abriendo la imagen en otra pestaña/ventana y luego aumentarla. 


Transcripción:

De repente todo se vuelve tan simple que asusta. Perdemos las necesidades, se reduce el equipaje. Las opiniones de los demás, son realmente de los demás, incluso si son sobre nosotros; no importa. Abandonamos las certezas porque ya no estamos seguros de nada. Y no nos hace falta. Vivimos de acuerdo a lo que sentimos. Dejamos de juzgar, porque ya no hay bien o mal, sino más bien la vida que eligió cada uno. Finalmente entendemos que todo lo que importa es tener paz y tranquilidad, es vivir sin miedo, es hacer lo que alegra el corazón en ese momento. Y nada más. Cuando descubrimos todo eso es cuando llega la satisfacción plena. La verdadera felicidad. 

El autor no lo firma, pero procede de la cuenta de Twitter del jugador del Fútbol Club Barcelona Gerard Piqué.
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sábado, 5 de marzo de 2016

El arte de la paz y la felicidad (Rupert Spira)

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Un libro que puede ser recomendable y agradable de leer es «Presencia: El arte de la paz y la felicidad», de Rupert Spira. Las explicaciones de Rupert Spira son tan sencillas y atinadas que da la impresión de que este libro podría entenderlo sin problema cualquier persona, incluso si no ha leído previamente nada sobre Advaita. Ya se han visto otros libros sobre esta temática (algunos de ellos mencionados alguna vez en este blog), y el aporte de este nuevo libro de Rupert Spira es su sencillez y el hecho de que es casi como practicar la autoindagación junto con él, de la mano de sus sencillas explicaciones, con gran suavidad y sin conceptos complicados ni terminología oriental. Me ha parecido que desde este punto de vista, este libro aporta matices interesantes.

Voy a copiar más abajo la introducción del libro, pero antes de eso voy a mencionar algunas citas; primero tres breves citas de la segunda parte (el libro tiene 6 partes o capítulos) sobre la paz y la felicidad:

La paz no es una cualidad o un atributo de nuestro yo. Es nuestro yo. (Pág. 63)

La felicidad es la innata falta de resistencia, la ausencia de insastisfacción que es el estado natural de nuestro yo. No puede separarse de nuestro yo. Es lo que somos. (Pág. 65)

Así pues, la felicidad, como la paz, es inherente a nuestro yo. Es nuestro yo. (Pág. 66)

Y otra cita un poco más adelante en el libro, en la tercera sección:

La paz, la felicidad y el amor tan solo son otros nombres para la conciencia, esto es, otros nombres para nuestro yo. (Pág. 102)

En estas 4 citas, la palabra "yo" podría intercambiarse por la más frecuentemente usada en este contexto, por la palabra "ser" (no sé cuál será la palabra usada en el original en inglés, pero no me extrañaría que fuese "self" que suele traducirse tanto por "yo" como por "ser").

En realidad no importa el nombre que usemos, sea paz, felicidad, o cualquier otro de los nombres frecuentes (plenitud, unidad, amor, inmutabilidad, puro ser, etc.). Lo importante es distinguir cuándo alguien se refiere a la falsa felicidad o paz dual, basada en sujeto/objeto, y cuándo se está hablando de la auténtica felicidad o paz no-dual, que es nuestro verdadero Ser.

Puesto que esta paz o felicidad es algo tan esencial y revelador, de hecho Rupert Spira la considera como la confirmación de la realidad, voy a copiar aún otros tres breves fragmentos sobre esto, del último capítulo de este libro (antes de pasar a copiar la introducción, más abajo), dado que es relevante, de hecho el subtítulo del libro es "El arte de la paz y la felicidad". El siguiente fragmento está en la sección titulada "Soy algo, nada o todo":

¿De qué manera llega esta confirmación? ¿De qué manera puede convencernos realmente la experiencia de que la posición en la que nos encontramos está alineada con la realidad? ¿Consiste en una comprensión intelectual de la no dualidad? 

¡No! 

La experiencia que pueda convencernos de que nuestra comprensión, posición o actitud es verdadera tiene que ser la experiencia que más valoramos en la vida. Y ¿qué es lo que más valoramos en la vida? La experiencia de la felicidad. Esta es la manera en que el universo nos confirma que nuestra comprensión es verdadera. La felicidad o cualquiera de sus sinónimos, como paz, amor o belleza, es la confirmación más elevada que podemos recibir. 

La felicidad es la manera como la experiencia se dice «sí» a sí misma cuando ha sido despojada de todas las creencias y sensaciones erróneas. (Págs. 206 y 207)

Un poco más adelante, en la sección titulada "La felicidad es la práctica espiritual más elevada", se dice:

Existe una felicidad absoluta que no se mezcla con el más mínimo matiz de ninguna otra cosa. Esta felicidad es nuestro yo. (Pág. 219)

Y un poco más adelante en esa misma sección, en el último fragmento que voy a citar antes de pasar a copiar la introducción del libro, Rupert Spira comenta que:

No hay nada que la presencia tenga que evitar, ni existe ningún estado que pueda añadirle nada a su plenitud. Como tal, es la simple experiencia de la felicidad. 

La felicidad es tan solo el conocimiento de nuestro propio ser —su conocimiento de sí mismo— tal como es. Permanecer conscientemente en este estado es pura meditación; al fin y al cabo, es la vida misma. 

En otras palabras, la felicidad es la práctica espiritual más elevada. (Pág. 227)

Y ahora sí, paso a copiar aquí la introducción del libro. Son unos párrafos que me han parecido claros e inspiradores, y que nos dan una idea aproximada de lo inspirador que es también el resto del libro. Copio la introducción incluyendo las notas a pie de página, las cuales señalizo en su momento y las incluyo al final.

Introducción

Si realizásemos una encuesta entre los siete mil millones de habitantes del planeta y les preguntásemos qué es lo que más desean en la vida, casi todos responderían: «Ser feliz»1. Algunas personas podrían no formularlo tan directamente y dirían, por ejemplo, que quieren una pareja, una familia o más dinero, pero todo esto es solamente deseado por la felicidad que produce. De hecho, la mayor parte de las actividades que llevamos a cabo las realizamos con la perspectiva de obtener felicidad.

En nuestra búsqueda de la felicidad empezamos explorando las posibilidades que se hallan disponibles en los ámbitos convencionales del cuerpo, la mente y el mundo. Desde una edad temprana descubrimos que la adquisición del objeto2 de nuestro deseo parece producir la felicidad que anhelamos. Como resultado, queda establecido en nuestras vidas un hecho fundamental: la correlación entre la adquisición de objetos, actividades y relaciones y la experiencia de la felicidad. 

Sin embargo, después de un tiempo, y aunque puede ser que sigamos en posesión del objeto deseado —ya se trate de un objeto físico, una relación, una actividad o un estado mental—, la experiencia de felicidad que parecía producir se va desvaneciendo. Esto debería bastar para que nos diésemos cuenta de que la felicidad no es el resultado de la adquisición de objetos, relaciones o estados alterados. Si la felicidad guardara relación con los objetos, debería seguir mientras estos continuasen presentes. 

En vez de asumir este mensaje tan sencillo, nos limitamos a descartar el objeto que una vez pareció darnos felicidad y buscamos otro en su lugar, con la esperanza de que nos devolverá la felicidad que de nuevo nos falta. De hecho, este patrón de perseguir un objeto tras otro constituye un intento de obtener la felicidad, la paz o el amor. Y es el patrón básico con el que la mayoría de las personas rigen sus vidas. 

Tras el repetido fracaso de los objetos habituales de deseo a la hora de darnos felicidad, empezamos a explorar otras opciones. Entonces pueden ocurrir dos cosas: o bien nos sumergimos en los ámbitos convencionales del trabajo y el dinero, la comida y las sustancias, o el sexo y las relaciones —cada vez más, hasta llegar a la obsesión, lo cual acaba con un nivel u otro de adicción—, o bien retiramos nuestra atención del campo de las posibilidades convencionales y emprendemos una búsqueda espiritual. 

La búsqueda espiritual se emprende normalmente después de que los ámbitos convencionales de la experiencia han fallado a la hora de conducirnos a obtener la felicidad, la paz y el amor. Ya no perseguimos la felicidad, de la cual parece que solo podemos percibir atisbos fugaces, sino que ahora buscamos un estado de iluminación permanente. No obstante, nuestra búsqueda de la iluminación no es más que una reorientación de la búsqueda convencional de la felicidad. 

Esta búsqueda nos lleva a nuevos ámbitos de experiencia. Ahora tendemos a centrarnos en la adquisición de estados mentales más que en la de objetos o relaciones mundanos. Y así como la obtención de un objeto o relación pone fin, temporalmente, a esa búsqueda convencional, dándonos una breve degustación de la felicidad, estos estados mentales recientemente adquiridos suponen el final temporal de la búsqueda espiritual. Nos proporcionan una vez más un atisbo de la misma felicidad, que ahora denominamos iluminación o despertar. Sin embargo, así como previamente habíamos confundido la adquisición de objetos y relaciones con la fuente de la felicidad, confundimos ahora estos nuevos estados mentales con la iluminación. 

Ocurre que los breves atisbos de felicidad que tenemos ahora son pronto eclipsados, como sucedía con los atisbos de felicidad de antes, por los viejos patrones que nos llevan a buscar la felicidad, la paz y el amor en los objetos, las relaciones y los estados alterados. El resultado es que nos hallamos de nuevo confrontados con el fracaso de nuestra búsqueda, solo que esta vez no nos quedan más ámbitos en los que explorar. Como el hijo pródigo, nos hemos aventurado dentro de un país lejano persiguiendo la felicidad, y ahora ya hemos agotado todas las posibilidades que teníamos de hallarla. 

Algunos experimentan este fracaso como un tiempo de crisis o desesperación. Ya no hay más direcciones en las que dirigirse, y aun así la búsqueda no ha llegado a buen puerto. Los medios habituales de llevar la búsqueda a su fin, o al menos de evitar la incomodidad que provoca —sustancias, actividades, relaciones o estados mentales más sutiles, meditativos—, pueden haberla entumecido temporalmente, pero aún está ardiendo en nuestros corazones. ¡No queda donde buscar, y aun así no podemos dejar de hacerlo! 

Pero no todos tenemos que llegar a estos extremos. En algunos casos la inteligencia, y no la desesperación, es lo que precipita la comprensión de que aquello que realmente anhelamos no puede encontrarse en ningún estado del cuerpo, de la mente o del mundo. De hecho, es siempre nuestra propia inteligencia innata la que está operando. En el caso de algunas personas, adopta la forma de una crisis que golpea el núcleo de sus vidas; en el caso de otras, esta crisis puede ser menos acentuada. 

Sea como sea, en cualquiera de los dos casos puede abrirse una nueva puerta, la única que aún no ha sido explorada. Se abre en el momento en que nos planteamos quién es este yo que se halla en una búsqueda casi constante de la felicidad y cuál es la naturaleza de esta felicidad. Este es el momento en el que el hijo pródigo se da la vuelta para emprender el regreso. Este libro empieza en dicho momento. Ofrece una profunda exploración de la naturaleza de nuestro yo y de la felicidad que buscamos.

Notas:

1. En este libro, felicidad es sinónimo de paz, amor, belleza y comprensión. 
2. En este libro, objetos se refiere a cualquier cosa que es experimentada en el ámbito mental, emocional o físico; incluye todos los pensamientos, imágenes, sentimientos, sensaciones y percepciones.

El libro ha sido publicado en español por la Editorial SIRIO: http://www.editorialsirio.com/index.php?mod=colecciones&tag=spira-rupert&id=809
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martes, 19 de enero de 2016

¡Tengo un problema! ¿Y? (Humor)

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Como "decía" (o casi) Michael Langford: "¿Dónde estará ese problema dentro de un millón de años? ¿O dónde estaba hace un millón de años?".

Y como "dijo", o casi, Ramana: "Ahí vuela ese problema, pero el asunto no es el problema, el asunto soy yo que percibo el problema, así que lo interesante es, ¿y quién soy yo?". (¿Soy la figura que aparece en el sueño? ¿O soy el soñador: la conciencia que sueña el sueño?).

Y como dicen que decía a veces Nisargadatta: "¡Vete de aquí!".

¿Se lo decimos al problema?: "¡Problema, vete de aquí, pues sé que no existes! O no te vayas si no quieres, ya ni me importa siquiera, pues no eres real y no importa si pareces que estás o no".

O como "dijo" Gary Renard, o casi: "Creo que vi algo parecido en una peli".

Y como "dijo", o casi, la peli que vio Gary Renard: "En ocasiones veo muertos".

Y lo que esa peli quería decir es: "En ocasiones veo ilusiones".

Y lo que dice el Espíritu Santo, el Sad-Guru, el Maestro interior: "Son ilusiones, así que si las ves no te asustes, pues no importan. Respira tranquilamente y descansa en paz. Pues ya estamos llegando adonde siempre hemos estado".

Y como dijo quien dijo lo que dijo: "¡Aquí hace falta que alguien diga que ya no queda nada por decir!".

:-)
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viernes, 25 de diciembre de 2015

La leyenda de Bagger Vance

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Una película que en sí misma ya es muy buena desde el punto de vista meramente cinéfilo. Pero además, tiene algunos guiños a la no-dualidad, aparte de que el aroma espiritual es prácticamente constante de principio a fin. Los guiños a la no-dualidad pueden llegar a ser bastante disimulados, pero algunos destellos son bastante potentes. Además, como alguna vez se ha llegado a señalar, esta película es también un homenaje a la Bhagavad Gita, pues el personaje interpretado por Will Smith, negro no por casualidad, representa a Krishna (quien no solamente era negro según la tradición, sino que su mismo nombre, "Krishna", significa "negro" u "oscuro"). El nombre de este personaje en la película es Bagger Vance, que algunos han relacionado como un juego de palabras relacionado con la palabra "Bhagavan", que significa "Señor" y que en la Bhagavad Gita sirve para referirse a Krishna. Por tanto, tal vez sea un guiño/homenaje y Bagger Vance = Bhagavan.

Algunos datos sobre la película:

La leyenda de Bagger Vance (2000)

SinopsisTras su heroico comportamiento en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Rannulph Junuh (Matt Damon) se hace muy popular. En 1931, lo invitan a enfrentarse a dos famosos jugadores en un torneo de golf, cuyo fin es inaugurar un nuevo campo y atraer la atención del público gracias a su presencia. Pero como Junuh no está al nivel de sus adversarios, decide contratar a un caddie muy especial, Bagger Vance (Will Smith), un misterioso joven negro que parece esconder más de un as en la manga. (FILMAFFINITY)

Duración: 127 minutos.

Prefiero no decir mucho más sobre la película, ya que si alguien no la ha visto y quiere verla, puede que la disfrute mejor sin leer demasiado sobre ella. Digamos que es inspiradora, y si se capta la metáfora, se verá que lo que en la película se experimenta como un torneo de golf, representa en realidad a la vida, o incluso si nos podemos más profundos, representa el proceso de dejar de alimentar al ego y entonces despertar del sueño de la dualidad.

El personaje Bagger Vance, interpretado por Will Smith, podría considerarse desde diversos prismas: como el mismísimo Krishna (así lo comentan en webs de habla inglesa), como simplemente alguien sin ego, un iluminado, o incluso meramente como alguien amable, paciente, creativo y que confía en el potencial del prójimo. Cada cual podría ver en él un reflejo diferente, pero no cuesta nada ver en él destellos muy inspiradores.

Quienes ven a Krishna en el personaje de Bagger Vance, no sólo es porque sea negro, sino por su comportamiento, paciencia y sabiduría; aparte de que su papel como caddy/ayudante es tan parecido al que desempeña en la Bhagavad Gita, sin tomar parte activa en la lucha, pero inspirando a su Arjuna particular, en este caso un golfista. Además, en ningún momento muestra el menor rastro de ego.

Tal vez quien ya la haya visto disfrute de volver a verla (este ha sido mi caso), o de leer una interpretación de la misma en clave espiritual, de lo cual parece que hay bastantes webs así en inglés, no tanto en español, aunque he encontrado este sitio: http://www.cinemetafisico.com/temas/libros-en-el-cine-j-z/la-leyenda-de-bagger-vance/ Puede que la interpretación espiritual que adoptan ahí no sea la única posibilidad acorde con mi gusto más centrado en la directa no-dualidad, pero contiene destellos interesantes y coincidimos mucho, y ante todo en lo básico: ver en esta película un mensaje principalmente espiritual.

En fin, que puede ser una película interesante para quienes les resuene.

FELIZ NAVIDAD A TODOS :-)
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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Rupert Spira: La luna de miel no-dual ha terminado

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Vídeo de Rupert Spira, subtitulado en español.

Título: La luna de miel no-dual ha terminado.
Duración: 13 minutos y medio.
Link: https://www.youtube.com/watch?v=vVbDJEfzUKg
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viernes, 6 de noviembre de 2015

El secreto del Zohar (película)

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Una amiga me recomendó esta película; según quien la vea, puede parecer una comedia o una película enormemente espiritual. Contiene guiños a la no-dualidad, a veces de manera directísima. Se titula The Zohar Secret (2015). En español El secreto del Zohar, y se puede encontrar en internet subtitulada.

Destaca su simbolismo, por ejemplo cerca del final, una especie de decisión en la que se elige entre el Sadguru y el ego. O la metáfora tan frecuente en advaita de la pantalla de cine, etc. Y al margen de los símbolos, son sorprendentes algunas alusiones directas a la espiritualidad, como la célebre pregunta de "¿quién soy?".

Además, en cierto momento de la primera media hora de la peli, se describe una especie de samadhi/revelación, de manera breve pero con mucho acierto. Y a lo largo de toda la película, resuena una y otra vez el tema de que "esta vida es un sueño", del que la única salida verdadera es despertar; despertar a una realidad totalmente diferente, la verdadera realidad, basada en la unidad, en ser más allá de todo límite o forma.

En fin, que a mí me ha gustado y por eso la menciono aquí por si alguien más se anima a verla, si consigue acceder a la peli, que tal vez no se divulgue tanto porque es una película rodada en ruso, creo.

Ficha de la película: http://www.filmaffinity.com/es/film930995.html

Verla online: Se puede buscar en google, hay diversas opciones. Incluso en youtube aparece, por ejemplo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=f4CBq5Qrw9Y (en pantalla completa se ve borrosa, pero en pantalla pequeña tal vez resulte aceptable).

Descargarla en calidad DVDrip: Quien prefiera verla con más calidad de imagen puede descargarla de aquí: http://www.sdd-fanatico.org/p/the-zohar-secret/ (es la opción que elegí para verla).

Los dos links que he puesto como posibilidades (en internet debe haber muchas opciones más) sale la película con subtítulos en español.

Saludos
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jueves, 5 de noviembre de 2015

Rupert Spira, Bentinho Massaro

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Un par de vídeos con algún que otro aporte interesante. Ambos vídeos son en inglés pero subtitulados en español.

1) Rupert Spira: "¿Cómo practicar la autoindagación?": https://www.youtube.com/watch?v=M5agOYaFYy8 (duración: 14 minutos)

2) Bentinho Massaro: "Redefiniendo el deseo": https://www.youtube.com/watch?v=bRnFZTEK5Ss (duración: 8 minutos y medio)

Gracias a Masira y a Tarsila Murguía, en cuyas webs encontré este par de vídeos. El vídeo de Rupert Spira lo vi aquí: https://masira78.wordpress.com/ Y el vídeo de Bentinho Massaro aquí: http://presenciaconsciente.tumblr.com/

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sábado, 31 de octubre de 2015

El elefante en la habitación (y la iluminación de Beethoven)

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La gente normal no suele gastarse dos mil dólares y volar cruzando el país y sentarse en una habitación cinco horas al día durante una semana para que les digan que ellos en realidad no existen.

Susan Dugan

Esa cita, no carente de humor, la he sacado de la última entrevista que Susan Dugan le hizo a Ken Wapnick. En una de las preguntas de esa entrevista, Susan Dugan comenta eso.

En esa misma pregunta, luego añade al final lo del elefante en la habitación. Ella dice:

Es como el elefante en la habitación; que se me ha ido la olla. Hay una norma tácita de "no preguntes, no digas nada sobre eso". (Susan)

Como esa parte en inglés contiene varias frases hechas, la aclaré así cuando posteé esa entrevista:

((El elefante en la habitación es un proverbio inglés que alude a cuando en una reunión hay un tema tabú —incómodo de tratar— que es evidente para todos —ese es el elefante— y todos guardan silencio con respecto a eso, nadie saca el tema, en un silencio tácito para evitar conflictos o no herir las susceptibilidades de las personas presentes; en el caso de Susan, ese tema tabú es la no-dualidad de Un curso de milagros con sus ideas de que las personas no existen, etc, lo cual puede hacer parecer a Susan —a ojos del mundo, desde la perspectiva de sus amigos y familiares "normales"— un poco loca o como que se ha pasado de la raya con sus excentricidades, vamos, para decirlo con una frase típica, que se le ha ido la olla jejeje))

Supongo que cosas parecidas se dan de vez en cuando si alguien "normal" descubre de algún conocido su afición a la no-dualidad jejeje. En realidad la no-dualidad es tan sorprendente... Quizás es en cosas así cuando más útil puede ser aquel antiguo lema de: saber, osar, hacer y callar. Sobre todo la parte de callar jejeje.

Y, en fin, a quien le interese leer esa entrevista (está enfocada desde el punto de vista de no-dualidad de Un curso de milagros, no con el lenguaje del advaita), esa entrevista la posteé aquí:

Convirtiéndolo en lo más importante (Entrevista a Ken Wapnick): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/convirtiendolo-en-lo-mas-importante.html

Otro aliciente de la entrevista son los comentarios que hace Ken Wapnick sobre que la música de Beethoven le ayudó tanto en su proceso de reconocer la realidad (en otras palabras, en su iluminación, aunque no tengo noticia de que Ken Wapnick alguna vez dijera directamente que estaba iluminado, aunque es un clamor general que así era, e indirectamente tal vez sí lo reconocía, aunque eso siempre puede ser interpretable). Ken Wapnick había comentado años atrás en otra entrevista que en su opinión Beethoven se iluminó hacia el final de su vida y que eso puede sentirse al escuchar su música. Como decía Ken, no te darás cuenta de eso leyendo su biografía, pero lo puedes sentir al escuchar su música; en su última época, especialmente en los últimos cuartetos de cuerda, estaba iluminado. Esta otra entrevista también se la había hecho Susan Dugan y también la posteé en su día en alguno de mis blogs, en este caso en este mismo de Sois Dioses, aquí:

El centro tranquilo (Entrevista a Kenneth Wapnick): http://jugandoalegremente.blogspot.com/2012/02/el-centro-tranquilo-entrevista-kenneth.html

A quien le interesen únicamente las partes de esas dos entrevistas que tratan sobre la música de Beethoven, posteé un tema sobre eso aquí:

Beethoven y la no-dualidad: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/10/beethoven-y-la-no-dualidad.html

A quien le interesen los escritos y entrevistas de Ken Wapnick, encontrará bastante material aquí:

Índice de links de los posts sobre Ken Wapnick: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/indice-de-links-de-los-posts-sobre-ken.html

Saludos
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