miércoles, 23 de septiembre de 2009

Los pájaros... ¡estos sí que saben!

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Esta mañana no he podido ver el amanecer, estaba lloviendo e incluso ahora cuando escribo estas líneas el Sol todavía no ha salido, aunque ya dejó de llover. Hace un rato me he asomado a la terraza, allí estaban los pájaros, como de costumbre, jugueteando, cantando, esperando al Sol, sin preocuparse por crisis de ningún tipo sino con una actitud relajada y juguetona. Hacen de su vida un juego, un continuo entretenimiento. Y nunca les falta nada que necesiten: la Vida se ocupa de ellos, como de cada ser. ¡Los pájaros sí que saben! Ojalá todos aprendiéramos a fluir con la Vida con esta actitud relajada y juguetona de los pájaros, una actitud que les hace tan alegres y felices. Ellos no tienen televisión, pero conocen la linda "televisión cósmica" que es el cielo, al cual siempre prestan atención. Y les va bien. Son felices y disponen de cuanto necesitan. Nos cantan, nos sonríen con su actitud y nos brindan su ejemplo. Son auténticos maestros, bellos discípulos del maestro Sol.

Ayer al atardecer me di una vuelta por el monte. Lo pasé superbien, no hacía tanto viento como la vez anterior que fui, así que no sentí nada de frío. Al revés, a ratos una calidez bellísima. El cielo tenía nubes y también zonas claras, fue genial ver a ratos el Sol y a ratos refrescarme un poco mientras las nubes lo tapaban. Me sentía tan bien que incluso me tumbé un rato sobre una enorme roca, ¡casi me quedaba durmiendo del gusto! El Sol acariciaba mis cerrados ojos, me sentía mimado y tranquilo, y calentito muy a gusto, muy arropado. Una tarde genial.

También ayer, antes de ir al monte, me acordé de una anécdota de mi infancia. Nada importante, simplemente recordé una vez que mi hermano y yo, ambos niños, comprábamos estampas (cromos) de fútbol para coleccionarlos, y que yo le decía a mi hermano que las estampas que salían en cada sobre podían cambiar dependiendo de quién abriera el sobre. Mi hermano lo tomó a risa, claro jejeje... Lo 'racional' es que las estampas están en el sobre y cuando alguien abra el sobre encontrará las estampas que hay. Mi idea, en cambio, más 'fantástica', era que la persona que abriera el sobre podría influir en su contenido. Ayer al recordarlo me pareció una anécdota curiosa, sobre todo porque en aquella época (mi infancia) yo aún no había leído nada sobre física cuántica (como lo del 'gato de Schrodinger') ni sobre temas espirituales. Esta idea me vino de dentro. Y años después encontré enseñanzas que resonaban con aquel tipo de ideas.

En fin, que por lo que veo la Vida es muy cuca y nos pone al alcance cada cosa que necesitamos en cada momento de nuestras vidas, ya sea alimento, información, circunstancias estimulantes, etc.

¡Que siga la Fiesta y el Juego, Amiga Vida!
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