sábado, 19 de septiembre de 2009

Unas explicaciones acerca del Juego divino y la Ascensión

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Bien, imagina un videojuego. Decides jugar y una vez inmerso en el juego te entusiasmas, te emocionas, te sobresaltas ante los supuestos peligros que vive el personaje (la figurilla que llevas en el videojuego), incluso te asustas cuando ves situaciones "complicadas" o cuando aparece uno de los personajes "malos" en el videojuego.

Lo mismo que con este ejemplo del videojuego, sucede con el mundo. Es un Gran Juego.

Imagina un videojuego del futuro, el mejor videojuego posible: no solamente guías a un personaje (o a varios) mediante teclado (o joystick) sino que mediante una tecnología de realidad virtual te "introduces" en él, o sea: ves lo que vería ese personaje, oyes los sonidos virtuales que genera la programación del juego, extiendes la mano virtual y sientes el tacto de lo que tocas, comes algo y sientes el gusto, eres capaz de sentir las olores de los entornos del juego (lo que olería el personaje), sientes el frío y el calor que sentiría el personaje de ser "reales" las situaciones. ¡Un juego muy intenso sería! Con un personaje programado para una cierta capacidad cerebral, con determinados dones y limitaciones, el juego se convertiría en algo apasionante.

Y de hecho así es, porque este Juego existe y el "futuro", por lo tanto, "llegó".

Hasta tal punto entusiasma este Juego, y resulta tan seductor, que produce fácilmente el efecto de que el Jugador (que es divino) se identifique con el personaje, acabando por olvidar su verdadera Identidad divina y tomándose por el personaje que eligió: de repente, el Juego parece convertirse en real.

La identificación del Jugador con el personaje al que juega no es un error ni un accidente, sino un efecto buscado a consciencia: la Vida (la Unidad) programó el Juego para que esto fuera posible. Se trata, de hecho, de una de las fases del Juego (en una de sus variantes).

Bien, entonces preguntas: «¿y qué se supone que tengo que hacer?». No tienes que hacer nada necesariamente, el juego fluye, las decisiones las toma el Jugador, no el personaje (jejeje). Date cuenta de esto: ni el Jugador ni el personaje están en peligro. El personaje es imposible que lo esté porque los peligros a los que se expone no son reales, sino virtuales. El personaje no es real y por eso no puede estar en peligro real. El personaje no es real excepto en cuanto a lo que el Jugador decida comunicar hacia él (esto lo tocaremos un poco más a fondo dentro de unos párrafos). Y el Jugador tampoco puede peligrar porque es divino, es una Radiación procedente y unida a la UNIDAD, a la Vida Inmortal Invulnerable.

Entiéndeme: el Jugador es lo importante, es lo real, lo que Eres realmente. El Jugador es la UNIDAD, tu verdadero Ser. Nada puede dañar a la UNIDAD porque no hay ninguna otra cosa que no sea la UNIDAD. No tiene rival, no existe oposición, sólo existe la UNIDAD. La UNIDAD creó el Juego y mantiene el control desde siempre y para siempre (incluso el tiempo -presente, pasado, futuro- es una faceta programada por la UNIDAD para dar ciertos sabores al Juego).

Sólo existe la UNIDAD y está siempre a salvo: Ella no se hace daño a Sí Misma. La Unidad creó el Juego. Para jugarlo, la Unidad se expresó de millones (billones, trillones... no hay palabra que describa tal cifra) de maneras diferentes, millones de Radiaciones o de Sabores, millones de Jugadores. Cada Jugador es la Unidad, expresando una faceta de Sí Misma. La Unidad es Una y tiene 'millones', infinitas Caras o Expresiones. La Unidad es Creatividad Pura y esa Creatividad fluyó en forma de un fenomenal Juego.

Los Jugadores son divinos, son perfectos, pues son Radiaciones de la Unidad. Los Jugadores no pueden morir, ni estancarse, ni ser dañados. Los Jugadores son libres. Estos Jugadores eligen los personajes que encarnan, eligen las circunstancias y cualidades de cada personaje, de acuerdo a las 'reglas' del Juego que ellos mismos han creado (como parte de la Unidad que son).

Cada uno de los Jugadores tiene todo el Conocimiento de la Unidad y tiene acceso a la información acerca del resto de Jugadores. En cambio, los personajes encarnados por los Jugadores tienen limitaciones durante ciertas etapas del Juego. El personaje desconoce muchas cosas (solamente puede conocer lo que es 'programado' para conocer) mientras que el Jugador lo sabe todo.

No es necesario inquietarse por lo que sucede con el personaje, pues el Jugador es la Esencia y está siempre a salvo, de modo que se puede disfrutar relajadamente del Juego, sin sobresaltarse. Fluir con el Juego es maravilloso, sabiendo que cada personaje madura a su tiempo, según las 'reglas' del Juego. Repito que no es necesario inquietarse (Eres el Jugador), pero el personaje puede sentirse inquieto y preocupado, lo cual es algo que no puede evitar: el personaje simplemente responde a la programación que en él codificó la Unidad.

Lo importante es el Jugador (Lo que verdaderamente Eres), el cual es divino y siempre está y estuvo a salvo. Es perfecto y no necesita apresurarse a nada, pues todo lo que requiere le llega infaliblemente mediante el fluir de la Unidad, que es Él Mismo. En cuanto al personaje... es tan importante como el Jugador decida que sea. Hay una especie de Magia o Amor que convierte al personaje en Real, pero esta Magia o Amor solamente la puede producir el Jugador, el Divino, estableciendo si lo ve oportuno una fusión entre el personaje y parte del Jugador. ¿Es esto posible: unir lo 'virtual' con lo Real? Solamente lo Real es Real, pero si el Jugador alimenta una expresión, esta expresión permanece alimentada como una creación o faceta del Jugador. No es el momento de ahondar en esto.

A veces te preguntas: «¿Y la Ascensión qué sentido tiene si el Jugador ya es perfecto?». Bien, y ahora debes darte cuenta muy claramente de que la Ascensión es una faceta del Juego y que se produce cuando el personaje madura hasta una determinada clarificación. La Ascensión forma parte de las 'reglas' del Juego, está programada así. El Jugador no necesita Ascensión porque el Jugador es la UNIDAD, es divino, es perfecto. Está jugando a un Juego divino que Él mismo creó (la Unidad lo creó, y la Unidad es todos los Jugadores).

Hace unos párrafos dije que tocaríamos de nuevo este tema: que el personaje del Juego no es real, excepto en lo que el Jugador le transmita. Bien, el Jugador va inyectando de realidad al personaje, el cual va llenándose, va madurando, clarificándose (se va abrillantando debido a la Luz con que le alimenta el Jugador). Cuando el personaje alcanza cierto grado de madurez entonces se "dispara" el proceso llamado Ascensión. Forma parte del Juego: la Ascensión es esa Magia o Amor que convierte al personaje en Real: en un Individuo Inmortal, Uno con la Unidad. Ojo a la astucia del Juego: ¡lo Real es el Jugador! El personaje es parte del Juego. Pero el Jugador es una Radiación de la Unidad, es divino, y lo que hace es divino también. El Juego es divino, pues es una Creación (una Obra Maestra) de la UNIDAD. Explicado de cierta manera, la Ascensión sería el punto del Juego donde lo 'irreal' se hace 'real', o en otras palabras, donde el Amor hace la Magia.

¿Puede lo irreal hacerse real? NO. Pero lo Real es inmenso, es una Riqueza y una Creatividad tan enormes que una mente humana no consigue captarlo. La mente humana forma parte del Juego, es uno de los niveles programados para los personajes del Juego. La mente humana no tiene nada de malo, simplemente funciona como está programada para funcionar. Conforme "avanza" el Juego el personaje va madurando y su mente es transmutada hacia un nivel donde sea posible la Ascensión. La Ascensión en realidad es constante (cada momento conlleva una maduración que forma parte del proceso de Ascensión) aunque con el tiempo (y el tiempo es una programación del Juego, no algo real) los niveles (maduración, frecuencia vibratoria) se disparan en el personaje y es a esa etapa a la que llamamos más concretamente 'Ascensión'.

Lo irreal no se convierte en real, pero lo real tiene muchísimas facetas, es algo Riquísimo y que expresa muchos aspectos diversos. El Jugador, que es Real (es la Unidad) hace del Juego un Arte, una Magia donde crea al Individuo Inmortal Ascendido. En una especie de 'punto cero' del Juego, el Juego se convierte en una Magia Creativa capaz de elaborar una nueva Realidad (la Unidad es algo vibrante, creativo y que fluye constantemente de millones de maneras diferentes). Desde el punto de vista del personaje, es como una sombra convirtiéndose en un cuerpo, o como algo irreal convirtiéndose en algo eterno, en un ser que evolucionará en eterna alegría, en sucesivas facetas creativas cada vez mejores (más y más alegres y estimulantes y grandiosas). Para el Personaje Ascendido, su 'pasado' es irreal en comparación con el Nuevo Conocimiento: el Acceso a la Plenitud Actual.

Todas las dificultades que el personaje experimenta durante su vivir cotidiano no son reales, son bendiciones porque son parte de la programación del Juego, parte de lo que la Vida previó en Sabiduría Amorosa para alcanzar ciertos niveles 'posteriores' del Juego sorprendentemente alegres, donde sucede esa 'Mutación Mágica' llamada Ascensión.

La supuesta 'interferencia' de programación insertada por antiguos 'dioses' en el ADN humano no es tal interferencia. Al igual que un informático programa un ordenador pero a su vez el informático fue programado previamente por la Vida, los antiguos 'dioses' insertaron una programación (en su propio 'beneficio' y no con una amplitud de generosidad) en el ADN humano pero estos mismos 'dioses' son también parte del Juego, fueron también programados a su vez por la Vida y guiados por Jugadores divinos. No es casual que actualmente estos antiguos 'dioses' hayan percibido el bloqueo que sus acciones han producido en sus propias vidas y estén tan interesados (en la medida en que se van haciendo más y más conscientes de esto) en ayudar a la humanidad a salir del estado que ellos mismos incentivaron. Todo esto forma parte del desarrollo del Juego y las consecuencias que vienen a continuación sorprenderán tanto a los humanos como a los antiguos ('dioses'). No hay problema y todo esto no es más que el despliegue de las diferentes etapas del Juego. Los personajes son liberados de sus programaciones limitadoras cuando sucede una aceptación de la inspiración de la Luz, la cual acaban captando agradecidamente mediante el proceso de maduración en el que son guiados por los Jugadores divinos.

El Juego es auténticamente apasionante para la Vida: siendo Unidad perfecta, fluyó en creatividad alimentando este Juego donde se permitió incluso que el Jugador (Radiación de la Unidad) se confundiera con el personaje, para en otra etapa del Juego recordar de nuevo la situación real y reír con lo acontecido. La Vida es Amor Puro, por eso este Juego es Amor y Bondad, es algo Creativo que da origen a una expansión de la Vida. La Vida se expande constantemente. Una vez el Jugador despierta (cuando la porción del Jugador que se durmió recuerda que no es el personaje limitado) se acelera el proceso de Ascensión (previsto en el Juego) y sucede que el Jugador, que es Unidad y Amor divino, al haber vivido las circunstancias del Juego, se enamora de la Energía que Él mismo Es, se enamora de las facetas relacionadas con el Juego, se enamora de lo que hay de Real en el personaje (algo real hay: la energía que le va 'inyectando' el propio Jugador) y de ese Amor surge la Magia. Como la Vida-Unidad es omnisciente y ve todas las etapas del Juego a la vez, para dar satisfacción a ese Amor que surgiría en el Jugador se programó ese proceso llamado Ascensión. Así se crea un Individuo. Del Juego emerge un Personaje Inmortal Ascendido, el cual recuerda su origen como el Jugador, pues la energía que permite el Juego (y que sostiene a cada personaje) proviene de los Jugadores, de la Unidad. El Personaje Ascendido recuerda Lo Que Es: el Jugador divino, la UNIDAD. Y la Unidad ríe de Alegría, una etapa más del Juego se ha disfrutado, y el Juego continúa, es un Juego eterno pues a la Vida no la limita el tiempo. Este Juego es una Expansión de Amor y de Vida.

Una vez sucedido el proceso de Ascensión, se abren inmensos panoramas vividos desde una base armoniosa, alegre y tranquila (habiendo superado ya para siempre el nivel de las limitaciones: ahora el Ascendido vive sin odios, sin guerras, sin enfermedad ni muerte). Se abre ante el Jugador un Menú divino de opciones (cada Jugador elije las opciones de su agrado-resonancia). El fluir es relajado puesto que cada Jugador en este nivel recuerda la Verdad, recuerda que todos los Jugadores son la Unidad. El Jugador es la UNIDAD, y a la vez disfruta, gracias al Juego, de una Individualidad Ascendida con la que seguir jugando: Expandiendo Amor.

El Jugador Ascendido puede dedicarse un tiempo a ayudar e inspirar a los personajes del Juego que aún no han madurado lo suficiente para activar el 'flechazo' de la Ascensión. En cualquier caso las opciones que se abren ante un Jugador que ha llevado a su* personaje a la Ascensión son opciones numerosas e interminables, puede elegir libremente entre la infinidad de posibilidades amorosas y creativas que programó la Vida en el Juego.

* «... un Jugador que ha llevado a su personaje a la Ascensión...». Nótese que ese 'su' es una forma de relacionar procesos. No hay posesión limitadora pues lo real es la UNIDAD y todos los Jugadores son la UNIDAD. La Unidad se expresa mediante infinidad de Facetas o Aspectos. Cada Aspecto o Radiación o Jugador es una especie de 'sabor' de la Unidad. Cada Jugador puede participar en el Juego de infinidad de formas. No hay una relación lineal entre el número de jugadores y de personajes en el Juego. Cada Jugador puede inyectar su energía en diversos puntos del Juego: en infinidad de personas -terrestres o extraterrestres, como sucede con los siguientes ejemplos-, animales, plantas, rocas, átomos, etc, en los puntos espacio-temporales del Juego que desee. Un Jugador es una Radiación de la Vida-Unidad, o sea que es algo inmenso, grandísimo, una energía tan grandiosa y variada que no tiene sentido ponerla toda en un solo personaje, pues los personajes de las etapas iniciales del Juego están limitados y no pueden dar expresión a tanta energía. Por eso, cada Jugador inyecta una porción de Sí Mismo en los personajes que elige, a lo largo del espacio y del tiempo en el Juego. Cuando un Jugador logra hacer madurar a su personaje hasta cierto nivel, esto no signifique que el Jugador sea exclusivamente ese personaje ni que ese personaje esté 'afiliado' o pertenezca exclusivamente a ese Jugador, sino que es un asunto de Resonancias. Cada Jugador influye (alimenta, transmite energía) a todos los personajes del Juego, sin excepción. Como es Arriba es también Abajo: la Vida programó el Juego de tal forma que emergerían personajes que resonarían más intensamente con unas de las Facetas de la Vida que con otras. En otras palabras: unos personajes resuenan más con unos Jugadores que con Otros, pero absolutamente todos los personajes llevan en sí energía de cada Uno de los Jugadores, pues la Vida vierte todas sus cualidades (en forma de semilla expansible) en todos y cada uno de los puntos de la Creación (en cada punto del Juego también). Por lo tanto, al decir que un Jugador ha visto como uno de sus personajes alcanza la Ascensión lo que se quiere transmitir es que ese personaje ha sido 'alimentado' de manera especial por ese Jugador, por esa Faceta de la Unidad. O sea, la Vida 'jugó la partida' (en el Juego) con ese personaje de una determinada manera, con un estilo, y ese estilo es el Jugador o Radiación predominante. Hay más matices sobre este asunto, que podéis profundizar por vosotros mismos aceptando intuitivamente la Sabiduría que fluye desde la Vida.

Por descontado que cada Jugador es libre de guiar (jugar) a varios personajes hasta la Ascensión. Cada uno de esos Individuos Ascendidos son ese Jugador, y en un nivel más amplio son la Vida, que incluye la Resonancia con todos los Jugadores-Radiaciones. No es necesario profundizar más en este tema, ya que esto forma parte de uno de los diversos panoramas que se tienden ante los personajes Ascendidos, los cuales son libres de elegir (como Uno con el Jugador que Son) entre las maravillosas posibilidades que a esas alturas les brinda el Juego, los nuevos regalos de la Vida.

Recuerda: todos los acontecimientos del Juego son programados, nada escapa a la Armonía de la Unidad. Recuerda que eres el Jugador y que lo que hay de real en el personaje es porque Tú se lo transfieres. Todo lo que sucede en 'el mundo' es parte del Juego, las mentes limitadas a menudo no captan la armonía que conecta cada acontecimiento: incluso las tragedias tienen sentido si se ve adónde conducen una vez transcurran las etapas del Juego que llevan a la Ascensión.

Recuerda: nadie es obligado a Jugar. Los Jugadores son la Vida, son la Unidad que creó este Juego y eligieron jugarlo porque desde su Sabiduría sabían la Alegría y el Amor y los Regalos y la Expansión de Felicidad que este Juego 'iba a producirles' (más allá del tiempo esta Expansión de la Alegría y el Amor sucede instantáneamente).

Recuerda: es un Juego Amoroso y Maravilloso donde no hay peligro alguno. El Jugador nunca deja de SER Lo Que Es; y desde el punto de vista del personaje el balance final lo percibirá como fenomenal: acceso a una Vida eterna de permanente Expansión del Amor, Placer y Felicidad; y acceso al Conocimiento del Jugador, Quien ES el Origen del personaje, el Origen del Juego, UNO con la VIDA-UNIDAD. El personaje lo vive como recordar que él siempre fue el Jugador, sólo que había olvidado su origen. ¡Y en Verdad que lo que hay de real en el personaje y la energía con que se mueve, es el Jugador! En verdad el personaje ES el Jugador, velado por supuestas limitaciones -inexistentes realmente- programadas en el Juego.

El Juego fluye por sí solo. No es necesario que nadie se esfuerce en 'salvarse' o 'salvar al mundo'. Lo que deba acontecer, acontecerá. Las decisiones de cada personaje las toma el Jugador, que es divino e infalible. Nada puede fallar, todo permanece dentro del Juego en Armonía con la Unidad.

Si sientes la Ascensión cerca, es que está cerca. Está más cerca que tu propia nariz, ¡pues la nariz es virtual! El cuerpo humano es un símbolo. Los símbolos evolucionan, se transforman. La Ascensión es simplemente conocer Quién Eres. Sentirás los impulsos adecuados para facilitarla, te diría: «síguelos», pero no hace falta, seguirás tus impulsos porque eres divino y fluyes en una armonía divina. Hagas lo que hagas y suceda lo que suceda, es perfecto para ese momento del Juego. Las decisiones las tomas muy rápidamente desde el nivel divino del Jugador.


Y de momento no es necesario añadir más.

Bombones de Amor para cada porción del SER.

Zenda
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7 comentarios:

  1. hola soy marcelomontini yestuve viendo su blog esta muy interesante, ya me agrege les dejo el mio www.marcelomontini.blogspot.com
    mi correo es marmontini@hotmail.com

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  2. Gracias por pasarte por aquí, Marcelo.

    He entrado a tu blog y me ha gustado porque tocamos los mismos temas, la onda del amor y la espiritualidad. Aviso a quienes deseen visitar tu blog que no es el que sale al clickear en tu nombre porque sale 'blospot' en lugar de blogspot. Sí se entra bien al blog copiando y pegando la dirección que pusiste en el comentario, o sea:

    http://www.marcelomontini.blogspot.com/

    ¡Saludos!

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  3. Me parecio super la comparacion y la hace muy entendible a los que nos facinan los juegos de video............pero me quedo una interrogante...Por Que el jugador crea al personaje?, solo por jugar?, si no lo creara no existiria la necesidad que este ascienda? si no lo crea no podra expandirse el amor, la alegria y la felicidad, Es eso? Tiene el jugador la necesidad de crear algo imperfecro para luego perfeccionarlo?
    Gracias por las respuestas
    Rosana

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  4. Hola Rosana! Es la eterna pregunta que hace la mente: ¿Por qué la Vida creó el mundo de la dualidad? Los antiguos hindúes respondían a esto con la palabra "Lilah" (o algo parecido), que significa algo así como "juego", "energía cósmica".

    Creo recordar que el amable sabio Balsekar lo explicó con un cuentecito parecido a esto: Un niño está en la playa haciendo un enorme castillo de arena. Cuando le llaman sus padres para irse de la playa, el niño le da patadas al castillo para derrumbarlo. Alguien que lo ve le pregunta al niño: "¿Por qué has derrumbado tan precioso castillo después de tanto esfuerzo en hacerlo?". Y el niño simplemente se encoge de hombros y sonríe.

    La respuesta del niño bien podría ser: "¡Lilah! ¡Simplemente jugaba!".

    Desde luego la mente nunca queda contenta con estas respuestas, pero en cierto modo es una pregunta sin respuesta intelectual, sino algo para sentir con la intuición. ¡Lilah!

    PD: el personaje no es imperfecto, solamente lo parece en cierta fase del juego ;-)

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  5. Si eres seguidor de entidades espirituales como Kryon, gaia, shiva, Serapis bey, etc; este es tu lugar. Un portal donde encontrarte con el yo mismo interior y donde juntos formamos energia.

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    Juanma

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  6. WOW, QUE FORMA DE EXPLICARLO,SIMPLEMENTE MAGISTRAL!NO SABES CUANTO ME GUSTA ESTE SITIO, ME PASO HORAS Y HORAS LEYENDO Y RE-LEYENDO,... RECORDANDO

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  7. ¡Gracias por este maravilloso post! Simplemente gracias. Y es cierto, la mente no entiende por qué tenemos que crear este juego, en ocasiones, tan aparentemente doloroso.

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