miércoles, 2 de junio de 2010

Sólo hay Amor y nada más que Amor

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Empiezo remarcando la afirmación principal mencionada en el título de este post:

Sólo hay Amor (Unidad) y nada más que Amor (Unidad).

Ahora unas breves anotaciones terminológicas y más abajo comento un poquito la afirmación principal.

Sobre la terminología, no debe confundirse la palabra Amor con el amor o el odio duales. El amor y el odio del mundo de las apariencias son ilusorios, inconstantes. En cambio el Amor al que se refiere la frase es el Amor sin opuesto: la Unidad. Sólo existe la Unidad, lo Real, lo Permanente, y la Unidad es necesariamente Amor, pues se ama a sí misma (no pelea consigo misma). La Unidad es íntegra y esto necesariamente conlleva una Armonía y Cohesión que bien podemos llamar Amor.

La palabra elegida es lo de menos (puede ser Amor, Unidad, Ser, Bondad, Fuente, Verdad, Realidad, etc etc etc), lo de más es intuir lo que hay más allá de esas palabras. ESO.

Volvemos a la afirmación principal:

Sólo hay Amor (Unidad, Ser) y nada más que Amor (Unidad, Ser).

Algunos comentarios: No es una frase y nada más. La frase señala hacia la Verdad. Solamente hay Amor, Unidad, Ser, Paz, Armonía. Todo lo que no sea Eso, simplemente no existe.

Los sentidos pueden informarnos de un mundo completamente diferente a la Verdad. Un mundo donde hay enfermedades, accidentes, violencia, muerte, discusiones, rencor, odio, etc. Ese mundo es ilusorio.

No es que exista un mundo Real y un mundo ilusorio. Eso sería dualidad. Sólo existe UNO, y ese UNO es la Realidad Permanente. El supuesto mundo ilusorio del que informan los sentidos no es real, sino una apariencia. Incluso esa apariencia es un reflejo de lo Real, un reflejo de la Fuente. Pero ese reflejo es una falsa interpretación (de algo que está más allá de esas apariencias y que sí es Real).

Cuando una cuerda es confundida con una serpiente, en ese ejemplo lo real es la cuerda, y solamente la cuerda. La serpiente no es más que un espejismo que desaparece cuando quien cree verla comprende la verdad del asunto. En ese ejemplo la cuerda es permanente (siempre está y estuvo ahí), en cambio la serpiente nunca estuvo ahí, simplemente se creyó temporalmente en su existencia, creyendo ver lo que en realidad no estaba ahí.

Del mismo modo, la Realidad es permanente, es el SER. En cambio el mundo ilusorio del que informan los sentidos es una mera apariencia que parece ser así mientras por confusión se cree en él.

Ejemplos: las guerras no son reales, ni las discusiones, ni que alguien nos insulte o que insultemos a alguien. Ni los accidentes ni las enfermedades son reales, como tampoco la muerte, ni la vida sujeta a ser acabada (sujeta -aparentemente- a nacer y morir). Sólo es Real el Ser, que es Amor-Unidad. Dentro del sueño de la dualidad esto puede resultar sorprendente (incluso absurdo), pero ese mundo que nos ofrecen los conceptos limitados y los sentidos no es sólido como parece, sino imaginación: una proyección mental (y temporal), semejante a los sueños nocturnos los cuales al despertar reconocemos como ilusorios. También, al despertar de la dualidad, se reconoce como ilusoria.

Sólo hay Amor. Sin límites de tiempo ni espacio. Cuando esto es intuido profundamente, recordamos nuestro Ser, que es una inmensa Paz intemporal.

Sólo hay Amor-Ser-Unidad-Felicidad. No podemos tapar la Verdad con mentiras, pues sólo la Verdad ES. Pero podemos fingir que creemos en las mentiras, fingir que es posible vivir en un mundo irreal. Quizás sea un poco "duro" usar aquí la palabra "fingir". Pero esa palabra da una pista, pues en el fondo a veces podemos darnos cuenta de que realmente sabemos mucho más de lo que estamos dispuestos a reconocer. Pero cuán a menudo nos negamos a escuchar nuestras más profundas intuiciones...

No podemos tapar la Realidad con lo ilusorio, pero podemos creer temporalmente en lo ilusorio y así negarnos a recordar la Verdad. Eso es dormir. Y es imposible no despertar. Porque más allá del tiempo ilusorio, ya ha sucedido: el Hijo del Amor ya ha despertado. Y las sombras se desvanecieron, pues nunca podían oponerse a la Luz, excepto en el breve lapso de ese tiempo ilusorio en el cual el Hijo del Amor jugó a dormirse a la Verdad, la cual sigue siempre viva y disponible en el Momento intemporal.

Nunca hubo peligros. Nunca hubo problemas.

No hay problemas.

Sólo existe el SER-AMOR-PAZ-FELICIDAD-UNIDAD, el AHORA INTEMPORAL, el MOMENTO ETERNO. Y nada más que ESO.
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