viernes, 19 de noviembre de 2010

La ira (Wayne Liquorman)

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Ira

¿No es la ira una implicación secundaria, una implicación del FSAP? (FSAP: Siglas del Falso Sentimiento de Autoría Personal, o sea, la sensación de que el organismo cuerpo-mente es el hacedor/autor de las acciones)

No necesariamente, yo creo que es más bien una reacción.

¿Quién siente ira?

La misma persona que plantea la pregunta.

Cuando observo la ira, a medida que va creciendo, me doy cuenta de que suele ir acompañada por el sentimiento de que "esto no debería haber sucedido".

Sí, a veces ese tipo de sentimientos acompaña a la ira, pero la ira también puede ser una reacción del organismo a lo que le gusta o no le gusta. No es en absoluto necesario que el "debería" o el "no debería" estén presentes. Puede ser simplemente una respuesta ante algo que a ese organismo no le gusta o, incluso, ante algo que le disgusta intensamente. Hay muchas personas que están programadas para reaccionar con ira en las situaciones que no les gustan, mientras que otras sólo manifiestan una débil irritación o no muestran ninguna reacción visible. El guru de mi guru, Nisargadatta Maharaj, era un buen ejemplo de esto. Se enfadaba con una facilidad tremenda -se le enrojecía la cara y las venas de su cabeza parecían estar a punto de estallar- y la gente, atemorizada, le preguntaba: "Pero Maharaj, ¿por qué te enfadas tanto?". Él respondía: "¿Quién se enfada? Hay ira, y la ira se expresa, pero no hay alguien que esté enfadado".

Pero ¿la aparición de la ira no depende de la presencia de un determinado punto de vista?

Claro que sí.

De acuerdo, ¿y no significa eso que si la ira aparece es porque hay una implicación por parte del FSAP?

No.

Pero ¿el resultado de la implicación del FSAP no es un punto de vista, una opinión?

No, un punto de vista es una función del organismo. Si hay un organismo humano activo, tendrá un punto de vista y unas preferencias determinadas. Habrá cosas que le gusten y otras que le disgusten, ya que el ser humano es un instrumento programado. Si está programado para no ser masoquista, preferirá que le acaricien suave y cariñosamente antes que ser torturado con un instrumento caliente y puntiagudo, así que se puede decir que tiene ciertas preferencias. Está muy extendida la peculiar y errónea creencia de que el aparato cuerpo-mente, tras la Iluminación, deja de tener preferencias; que da igual que se le ame o que se le torture, para él todo carece de importancia, le es indiferente, se le puede hacer cualquier cosa... se le contempla como si se hubiera convertido en un pedazo de "tofu humano", animado pero desprovisto de respuestas. Otra idea, igualmente equivocada, es que se convierte en un ser beatífico y blando que sólo tiene cualidades positivas, según la escala relativa de cualidades positivas utilizada por la persona que hace la descripción, claro está.

Sin embargo, estamos hablando de un aparato humano, de un organismo humano que, evidentemente, tratará por su propia naturaleza de evitar el dolor y, debido a esa misma naturaleza, se sentirá atraído hacia las cosas placenteras de la vida. Los gustos y aversiones son, en gran medida, parte de la personalidad del organismo y, sin personalidad, el organismo es frágil e inerte. La personalidad se revela en un momento dado y lo hace conforme a su naturaleza. Consideremos la conducta de dos seres iluminados ampliamente reconocidos: la personalidad de Nisargadatta Maharaj le hacía responder frecuentemente con ira ante aquello que no le gustaba; en cambio, la personalidad de Ramana Maharshi rara vez le permitía mostrar su cólera. La presencia o la ausencia de ira no es una medida de los logros espirituales, sino simplemente un ejemplo de la distinta programación de cada uno de los organismos.

Extraído del libro "La Iluminación no es lo que crees", de Wayne Liquorman.
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