lunes, 13 de diciembre de 2010

Contemplando el mágico espectáculo

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¿Has practicado alguna vez el surf? Imagínate que ahora estás sobre una tabla de surf esperando a que llegue la gran ola. Te dispones a ser llevado por su energía. ¡Ahí llega! ¿Sientes esa energía ahora mismo? Eso es empatía. Sobran las palabras; tan sólo siente esa energía.

Cuando me conecto con aquello que está vivo en otra persona, los sentimientos que me invaden son semejantes a los que siento cuando practico el surf.

Para hacerlo, no has de cargar con nada del pasado. Por eso, cuanta más psicología haya estudiado, más difícil me resultará sentir esa empatía. Las categorizaciones y las experiencias del pasado pueden, instantáneamente, tirarte de la tabla. Esto no significa negar el pasado. Las experiencias pasadas pueden estimular lo que está vivo en este momento. Pero ¿estás pendiente de lo que estaba vivo entonces o de lo que la persona siente y necesita en este instante?

Si estás pensando en lo próximo que vas a decir -cómo solucionarlo o hacer que esa persona se sienta mejor-... ¡Bum! ¡Te caíste de la tabla! Ya estás en el futuro.

La empatía requiere permanecer con la energía que se halla aquí, en este instante. No hay que utilizar ninguna técnica. Simplemente has de estar presente.

Cuando me he conectado realmente con esta energía, es como si yo no estuviera aquí. A eso lo llamo: «Contemplando el mágico espectáculo».

En esta presencia una energía tremendamente valiosa opera a través de nosotros pudiendo sanar lo que sea liberándome de mis tendencias «solucionadoras».


Marshall B. Rosenberg
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