martes, 13 de diciembre de 2011

La verdad absoluta, según Gaudapada y Shankara

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«No hay creación ni disolución, ni nacimiento ni muerte, ni esclavo ni liberado. Ésta es la verdad absoluta».

Gaudapada (en Karika, II, 32)

A esto, Shankara comentó:

Cuando uno comprende que la dualidad es irreal, y el Ser es conocido como la única esencia, entonces se adquiere la inquebrantable convicción de que todas las experiencias pertenecen al dominio de la ignorancia. Y entonces se comprende que desde el punto de vista de la verdad absoluta no hay creación ni disolución, etc.

La verdad suprema es que el estado de esclavitud no existe en ausencia de creación y destrucción. Lo que decimos es que la dualidad no existe. Esto se indica en ciertos pasajes escriturales como: «Cuando parece que hay dualidad» (Brihadaranyaka Upanishad II, 4, 14), «Va de muerte en muerte quien ve diferencias en Aquello» (Brihadaranyaka Upanishad IV, 4, 19 y Katha Upanishad II, 1, 10), etc.


Muerte y nacimiento pueden ser atribuidos a lo que existe, pero no a lo que no existe, como, por ejemplo, a los cuernos de una liebre. Mas cuando se trata de Aquello que es sin segundo, no se puede afirmar que Aquello nace o se destruye. Pretender que Aquello es sin segundo y que conjuntamente está sujeto al nacimiento y a la muerte, implica una contradicción.


Añade Shankara que anteriormente (en los pasajes anteriores de las Karika y los comentarios) se había proporcionado la prueba (mediante argumentos racionales) de que la experiencia de dualidad, caracterizada por las actividades de los objetos, es una pura ilusión, tal como la serpiente que es imaginada en la cuerda (la serpiente imaginada en la cuerda es ilusoria y no podemos decir que nace ni muere, ni tampoco que la cuerda la ha causado puesto que la serpiente, que no existe, no tiene causa excepto si quisiéramos decir que su causa es la ignorancia; del mismo modo, el mundo fenoménico de la dualidad es ilusión, no tiene una causa real y es inadecuado imaginar que el Ser pudiera ser su causa, pues el Ser, que es lo único real, no puede ser la causa de algo irreal).

La dualidad no es diferente de la imaginación mental (subjetiva), de ahí que no tiene ni comienzo ni fin. La dualidad deja de ser percibida cuando la actividad mental es concentrada o cuando queda en suspenso durante el sueño profundo. En consecuencia, se demuestra que la dualidad es una pura ilusión de la mente y se está en pleno derecho de declarar que la última Realidad es ausencia de creación, de disolución, etc, en razón de la no-existencia de la dualidad, la cual sólo parece existir en la mente que la imagina.

Abandonando ya este pasaje de las Karika, en otras partes recurren Gaudapada y Shankara a comparaciones como la del espacio (akasa) y las vasijas. Las vasijas parecen delimitar el espacio, pero en realidad el espacio es ilimitado e indivisible, y no resulta afectado por lo que parezca suceder a las vasijas. Así el Ser con los aparentes individuos (jivas) parece dividido en diversidad de seres desde el punto de vista de la ignorancia, pero el sabio lo conoce como el Uno Inmutable.

Y en cuanto a que el Ser Inmutable, que es lo único existente, pudiera cambiar (que es lo que alegan los que creen en la creación), esto ha sido contestado en diversos textos a lo largo de los siglos, tanto por el que encabeza este post como muchos otros, por ejemplo:

Los pensadores superficiales admiten el cambio de una cosa eterna. Pero ¿cómo algo que no tiene origen y es inmortal podría llegar a ser mortal? (Karika III, 20)

Lo inmortal no puede ser mortal, ni lo mortal puede ser inmortal. Porque ninguna cosa puede cambiar su naturaleza esencial. (Karika III, 21)

¿Cómo lo inmortal, siendo inmutable, puede llegar a ser un efecto originado y cambiante? (Karika III, 22)

De lo irreal no surge el Ser. Lo real no puede dejar de ser (Bhagavad Gita II, 16)

Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe (Un Curso de Milagros, introducción 2, 2-3)

¡El mundo no existe! Éste es el pensamiento básico que este curso se propone enseñar. (UCDM, L-pI. 132.6:2-3)

Ningún ser individual ha nacido jamás, porque no hay ninguna causa que lo produzca. Ésta es la verdad suprema: Nada ha nacido jamás. (Karika III, 48)

Ningún género de ser individual ha nacido jamás, ni hay causa para tal nacimiento. La verdad última es que nada ha nacido jamás. (Karika IV, 71)

Este mundo de dualidad que es percibido y que consiste en un objeto que conoce y un objeto conocido no es más que una producción de la mente. La conciencia pura está libre de objetos. Es eterna, incondicionada y carece de relaciones. (Karika IV, 72)

Finalmente, volviendo de nuevo al verso de Gaudapada con que comienza este post, recojo un comentario de Roberto Pla indicando que esa idea aparece de manera muy parecida en otras dos fuentes antiguas:

Nota de Roberto Pla (sacada de su libro que menciono más abajo):

Este texto es casi el mismo que figura en la sloka (verso) 574 de Viveka-shuda-mani: «Aquí no hay muerte, ni nacimiento, ni jiva prisionero, ni jiva combatiente; ni buscador sediento, ni Ser liberado. Esta es la última y absoluta Verdad». A su vez ambos textos vienen a ser una cita tomada de la Amrita Upanishad, V, 10: «De hecho, no hay diferencia sensible entre un sadhaka y un mumuksa. Mientras la mente funciona, tales diferencias existen, pero la mente misma es una creación de la ignorancia. Por consecuencia, desde el punto de vista más elevado, la Verdad suprema es Aquello en lo cual se reabsorbe toda actividad» (Roberto Pla, nota de la página 217 del libro "Karika..." (ver bibliografía abajo).

BIBLIOGRAFÍA:

Para este post me he apoyado principalmente en los dos libros siguientes (aparte de ellos alguna miradilla por internet y fugazmente algún otro libro para complementar):

Karika y comentarios a la Mandukyopanishad (Roberto Pla Sales), 1987.

Conciencia y Realidad: Estudio sobre la metafísica advaita con la Mandukya Upanisad, las Karika de Gaudapada y comentarios de Sankara (Consuelo Martín), 1998.
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