viernes, 7 de junio de 2013

¿Existe el libre albedrío? ¿O toda elección es ilusoria? ¿Y en qué sentido?

*
El siguiente tema surgió en este foro de Advaita: http://www.advaitainfo.com/foro/viewtopic.php?f=2&t=114 y lo copio ahora al blog pues toca un tema muy oportuno.

En el foro, el tema fue titulado así: Atención y creencias

El post inicial nos dio la chispa para participar, mediante las siguientes preguntas/sugerencias: 

Hola amigos,
me gustaría conocer vuestra opinión sobre este tema:
Puesto que no existe el libre albedrío, ni nadie que lo pueda ejercer,
¿existe posibilidad alguna de un control sobre lo que se cree?
¿Podemos elegir entre el sueño de separación y el despertar a lo que somos?
Y sobre todo, de verdad podemos dirigir "nuestra" atención" según nuestro querer?
¿hacia dentro, hacia fuera, a lo que somos, cuando queremos...en fin el control sobre la atención?
¿o hasta esto es inevitable?
:?:
Os deseo un buen día! :)

Fin de ese post introductorio. Y lo que ahora copio, fue lo que se me ocurrió postear en respuesta. No es un texto pulido, ni mucho menos exacto (aunque todo lo que se diga con palabras será siempre inexacto), pero una mente intuitiva y receptiva sabe fluir transcendiendo las inexactitudes del lenguaje y captar la dirección hacia la que apuntan las palabras. La explicación es solamente un conjunto de aclaraciones aproximativas, improvisadas para el foro pero que bien entendidas se puede intuir la dirección hacia la que apunta el mensaje, más allá de las inexactitudes que pueda haber a la hora de expresar las ideas.

Copia del post:

 Yo creo que de lo que se trata es de ser prácticos. O sufres, o no sufres. Quien sufre está alimentando la dualidad (lo sepa o no) y el antídoto es elegir la verdad: elegir despertar (mediante el discernimiento y el desapego, los cuales surgen con miles de variantes o matices según cada tradición).

No importa que elegir sea ilusorio. Ni que el sufrimiento sea ilusorio. La cuestión es: ¿sientes que sufres? Si la respuesta es "sí", entonces ya has estado tomando decisiones (ilusiones), y sólo mediante las "decisiones-antídoto" despertarás. Sólo después de experimentar el despertar sabes que el sufrimiento nunca fue real, ni tampoco las decisiones que tomaste (tanto las decisiones que proyectaban ilusiones, como las decisiones que apoyaban el despertar), pero una vez que "alguien" parece que se ha dormido, estará enredado con el tema de la decisión hasta que despierte del todo. Esto es independiente del hecho de que toda decisión es ilusoria. El elegir solamente se da mientras uno proyecta separación con su propio Ser Absoluto.

Por eso, en la práctica, si sufres, elige el "clavo correcto": elige despertar, o elige discernir, o autoindagar, etc. Pero si te niegas a elegir mientras todavía sientes que eres humano, el sufrimiento se reproducirá y se "alargará" el sueño, al rechazar el último sueño (el sueño del despertar).

Ramesh Balsekar sabía esto cuando decía cosas como: elegir es ilusorio, ¡pero en la práctica haz como que pudieras elegir!

Y en Un Curso de Milagros (UCDM) también se toca el tema, dejo unas breves citas aunque descontextuadas pero se puede intuir la onda:

La percepción se basa en elegir, pero el conocimiento no. (T.25.III.3.1) (Pág. 589)

En este mundo hay que tomar decisiones, y hay que tomarlas tanto si son ilusorias como si no. (S.1.I.2.4) (Pág. 8 de El Canto de la Oración, en la edición publicada por Grano de Mostaza)

La idea de que hay alternativas entre las que elegir es una ilusión. Aun así, dentro de esta ilusión yace el des-hacimiento de todas las ilusiones, incluida ella. (T.26.III.6.4) (Pág. 615)

Este es el mundo de los opuestos. Y tienes que elegir entre ellos a cada instante mientras el mundo siga siendo real para ti. No obstante, debes aprender cuáles son las alternativas que verdaderamente tienes (...). (S.2.I.10.1-3) (Pág 25 de El Canto de la Oración)


En la primera: «La percepción se basa en elegir, pero el conocimiento no», en UCDM se llama "conocimiento" a la pura realidad, lo que ES (no los objetos o percepciones que "parecen ser" en el mundo), lo Absoluto. Hay quienes prefieren la palabra "Autoconocimiento", o "Conocimiento del Sí Mismo". La palabra usada es lo de menos. Lo esencial es entender que desde la pura verdad absoluta no hay elección posible (ES lo que ES, y nada más es, por lo que no tiene sentido elegir, no hay alternativa a la Verdad). Pero quien sufre o se siente un ser humano o un ser limitado (de cualquier tipo, sea "físico", "astral", etc, eso da igual) ya ha decidido, y ha decidido en favor de proyectar separación/dualidad. Eso no es real, es un sueño y del sueño se despierta tomando la decisión contraria: dejar de apreciar el sueño, discernirlo como un sueño sin ningún valor, y desapegarse de él, entonces surge un último sueño, el "despertar", y luego quizás la risa de ver que todo había sido un chiste, pues el Ser nunca ha dejado de Ser y nunca hubo sueño ni sufrimiento ni dualidad. Pero eso se sabe después de decidir correctamente (aunque elegir sea una ilusión) en favor de despertar. ((Nota: he subrayado la palabra "después" en la frase anterior, porque aunque el tiempo sea también ilusorio, lo que estamos diciendo son consejos que solamente son útiles en la práctica para quienes aún creemos (o mejor dicho: sentimos, percibimos) vivir en el tiempo. En ese sentido, la palabra "después" sabrá entenderse, así como la palabra "elegir" o cualquier otra. Porque no estoy escribiendo esto para que lo lea lo Absoluto, sino para mí mismo o cualquier otro aspecto de la mente que aunque sepa intelectualmente que las ilusiones son ilusorias, aún así a veces experimenta sufrimiento o la sensación de ser humano; y en tal ilusorio "nivel", estas palabras, este lenguaje y estas ideas pueden ser bienvenidas, al menos para una mente receptiva; quien escribe esto es una entidad ilusoria, pero quien lo lea también lo es, y no tendría sentido que se quejara del lenguaje usado, sino que lo útil sería tratar de entender si tiene sentido, y de alguna manera despertar))

Resumiendo. Elegir es ilusorio. Sufrir es ilusorio. Ni siquiera importa demasiado "quién sufre", porque eso que sufre no es el Ser, sino lo ilusorio. Lo que sufre no existe. Lo que elige no existe. Lo que elige autoindagar (o despertar mediante cualquier "clavo correcto") no existe. El que elige no existe. Pero si haces como que puedes elegir y eliges el "clavo correcto", experimentarás la ilusión del despertar, tras la cual todo estará aclarado y este tipo de conversaciones serán risibles y ya no servirán para nada.

Por eso en UCDM se dice también:

Elegir implica que la mente está dividida. El Espíritu Santo es una de las alternativas que puedes elegir. (T.5.II.6.6-7) (Págs. 83-84)

((El "Espíritu Santo" es una de las metáforas o "clavos correctos" que ofrece UCDM; en otras tradiciones llaman a esta metáfora con palabras como "Maestro Interior", "Sad Guru", etc))

Aunque elegir sea ilusorio, y aquel que elige también sea ilusorio, hay algo que no es ilusorio, y que metafóricamente tenemos que decir que parece haberse superpuesto sobre Ello otro "algo" que está "confundido" o "ignorante" o "soñando". Sólo lo Último es lo Real (y Ello es eternamente Pleno, "siempre despierto" por así decir, aunque la noción de "despertar" no tiene sentido para Eso que nunca ha dormido). Pero si una mente sufre, esto implica que ya se "ha salido" (aunque "salir" sea imposible) de su verdadero Ser, por eso tal mente se dice que es "ignorante" o "está confundida" o "está soñando". Y si esa mente percibe que sufre, puede elegir los "clavos correctos", y despertar del sufrimiento. A este nivel (DENTRO DEL SUEÑO) sí tiene sentido elegir. Pero hay una única decisión útil: despertar. Todas las demás decisiones entran en la categoría de "decisiones inútiles", doblemente ilusorias, que son las que suelen tenerse en cuenta en los comentarios de los sabios que hablan de la ilusoriedad del libre albedrío y de la ilusoriedad del elegir.

Si sufres, entonces ¡elige bien! Y si te apegas a seguir eligiendo ilusiones, entonces diremos como dijo Nisargadatta Maharaj: "¡Pues entonces sigue sufriendo!" (No recuerdo sus palabras exactas, son una aproximación).

Y me despido con un par de citas, una cita breve de UCDM sobre el tema, con su estilo tan práctico:

Toda decisión está basada en lo que se ha aprendido. Y la verdad no es algo que se pueda aprender sino tan sólo reconocer. En este reconocimiento reside su aceptación, y al aceptarse, se conoce. Mas el conocimiento se encuentra más allá de los objetivos que nos proponemos enseñar dentro del marco de este curso. (L.PI.138.5.1-4) (Págs. 282-283)

Y la cita final es un poco más larga, de una conversación con Nisargadatta Maharaj en "Yo Soy Eso":

Pregunta: Lo único que quiero es paz.

Maharaj: Puede lograr toda la paz que quiera, sólo tiene que pedirla.

Pregunta: La estoy pidiendo.

Maharaj: Debe pedirla con un corazón indiviso y vivir una vida íntegra.

Pregunta: ¿Cómo?

Maharaj: Aléjese de todo lo que inquiete su mente. Renuncie a todo lo que altere su paz. Si quiere paz, merézcala.

Pregunta: Sin duda todo el mundo merece la paz.

Maharaj: Sólo la merecen quienes no la perturban.

Pregunta: ¿De qué modo perturbo yo la paz?

Maharaj: Siendo esclavo de sus deseos y de sus temores.

Pregunta: ¿Incluso cuando están justificados?

Maharaj: Las reacciones emocionales de la ignorancia o la inadvertencia nunca están justificadas. Busque una mente clara y un corazón limpio. Lo único que necesita es permanecer tranquilamente alerta, investigando la auténtica naturaleza de sí mismo. Este es el único camino hacia la paz. 


Página 48, capítulo 8 (según la numeración de páginas de la publicación de Editorial SIRIO, 4ª edición)

Quien finja que ha trascendido el elegir pero todavía sienta ser humano y a veces sufra, ¡es que en realidad no ha despertado! Pero cuando se canse de sufrir, siempre podrá elegir el clavo correcto y despertar. No importa que incluso ese elegir (elegir el despertar) sea también ilusorio. Lo que importa es que funciona: despierta. Conduce a la ultima de las ilusiones: el despertar. Luego de eso ya no queda nada ilusorio, ni siquiera la noción de despertar. Por eso no sería exagerado decir que elegir despertar (o a Dios, o la Verdad, o la autoindagación, o el discernimiento) es la única decisión verdadera (aunque elegir es siempre ilusorio, podemos llamar a ese tipo de decisión una decisión verdadera, para diferenciarla de elegir entre deseos que alimentan el sueño, como por ejemplo: "¿me compro un coche de color rojo o de color verde? ¿Me caso con mi novia o no?", etc). Por eso, la única verdadera elección es la decisión de despertar. Y seguirá siendo una decisión verdadera en la práctica hasta que ese último sueño llamado "despertar" sea experimentado (no importa quién lo experimenta, pues tal entidad es también ilusoria). Y sólo después del despertar, y una vez desvanecido incluso el despertar, sólo entonces sólo queda lo que ES, metafóricamente podríamos decir que podría fluir una risa por la absurda fantasía "previa" del dormir/despertar. Se reconoce lo Absoluto y ahí ya no hay elección (ni real ni ilusoria: ¡no hay alternativas cuando sólo hay Unidad!). Pero hasta que se reconoce Eso (lo que ya ES, pues siempre ES), Y SE VIVE, ¡elegir sabiamente es lo único que en la práctica facilita reconocer lo que somos y siempre seguiremos siendo: lo Absoluto, único, ilimitado e inmutable!

Y lo Absoluto no dice nada. No dice que la elección sea ilusoria o no. Simplemente la elección no existe. Y Ello no habla. ¡Y menos sobre inexistentes ilusiones!

Todo este vocabulario que usamos en conversaciones como ésta de este foro, no es en el nivel Absoluto. Es en el nivel de quienes aún percibimos límites, y de quienes por consiguiente nos parece que podemos elegir. Sabemos que en la práctica elegimos (elijo ponerme una camiseta u otra, o ir al cine o leer un libro), aunque intelectualmente sepamos que la elección sea una ilusión, como también lo es la aparente entidad que "parece elegir", con la cual me identifico mientras siento ser un ser limitado (mientras parezca haber a veces sufrimiento, pues la verdad es paz constante y profundamente infinita, sin altibajos). Si sabemos eso, también sabremos que dentro de este nivel ilusorio o sueño, sólo el "clavo correcto" (que es otra ilusión) nos permitirá experimentar la última ilusión: el despertar. Por lo tanto, elijamos. Pero elijamos bien, eligiendo la única verdadera opción disponible (eligiendo despertar), que es la única elección que no contribuye a alimentar el autoengaño de la dualidad. Aunque elegir sea ilusorio. Aunque el "ese" que elige sea ilusorio (aparentemente elegimos mediante el "personaje", por lo cual se requiere de la humildad de reconocer que todavía estamos parcialmente identificados con el ilusorio personaje... pero en realidad no es el personaje quien "elige", sino la Mente que lo sueña... y aún sobre esto hay un matiz que comento más abajo). Aunque el despertar sea ilusorio. Pero si a veces te parece sufrir, ¡entonces elige bien! Como decía Nisargadatta: ¡Al menos no perturbes la paz! Entonces volveremos a ser conscientes de la paz. Y la paz y el despertar son hermanos, y nos "conectan" ("reconcilian", "ayudan a reconocer") con lo Absoluto, lo que siempre ES, pero que no nos parece que sea en la práctica hasta que nos desapeguemos de las ilusiones (mediante el discernimiento) y así reconozcamos de nuevo lo que SIEMPRE ES, SIEMPRE SOY. NO HAY NADA MÁS QUE LO ILIMITADO, PLENA FELICIDAD CONSTANTEMENTE INFINITA, sin el más mínimo altibajo, sin la más mínima interrupción. Algunos egos creen que eso no puede ser posible. Otros egos creen que sí es posible. Pero los egos son ilusorios. No se trata de creerlo o no. No se trata de creer que sea posible, sino de vivirlo, DISFRUTAR LO QUE SOY... SER LO ILIMITADO, RECONOCIÉNDOLO PLENAMENTE (lo cual es imposible para quien insiste en negarlo, apegándose a ilusiones, lo cual proyecta la apariencia de ego+mundo y uno luego tiende a identificarse con dicha proyección). El antídoto: discernir, desapegarse de todas las ilusiones. Este proceso de discernimiento+desapego sucede espontáneamente en cuanto una mente elige despertar.

Un par de guiños finales: EL individuo soñado es imposible que disponga de "libre albedrío". Sólo lo parece debido a nuestra identificación con él. Sin embargo no somos ese individuo soñado, sino "el soñador", o sea, la Mente Global que sueña todo el sueño (ojito porque tal mente es también ilusoria pero es la Puerta al Despertar). Tal Mente Global sí parece decidir: es la Mente que determina el guión: si alguien enferma o nace o muere o va al cine o no... y luego el personaje cree que es él quien ha decidido ir al cine, pero fue la Mente Global quien diseñó/eligió ese guión). Y no somos personajes separados, sino que todos somos esa misma Mente Global (la última ilusión: la Mente que puede "despertar"). Pero incluso esa Mente o Gran Proyector, es también una entidad ilusoria. Identificarnos con esa Mente es una ayuda para facilitar el despertar, pues está más cerca de la verdad que identificarnos con el pequeño personaje que percibimos ser. Pero una vez que nos desidentificamos del personaje, mediante el discernimiento+desapego de las ilusiones sucederá por sí misma la desidentificación también de la Mente Global o Gran Proyector. Porque ese Gran Proyector todavía se autoengaña. Pero lo Absoluto lo trasciende. Y en el Absoluto no hay autoengaño, ni mundo limitado, ni separaciones, ni altibajos, ni sufrimiento de ningún tipo, ¡solamente el puro Ser, el Momento intemporal, la única verdadera Felicidad ilimitada, la Paz inmutable, lo que no hay palabras para describir! Y puesto que no hay palabras, mejor es dedicar las palabras para explicar cómo elegir el "clavo correcto". Si se procede así, el resto sucede espontáneamente.

El guiño final: el despertar es inevitable. Esto no se puede evitar, ni se puede elegir impedirlo. La última ilusión, llamada "despertar", es inevitable; y bien entendido es correcto decir incluso que ya ha sucedido (pues el tiempo no es lo que parece, sino que es otra simple ilusión). Pero mientras uno no lo siente así (mientras uno cree ser algo que a veces sufre; incluso si cree ser "pura conciencia, pero una conciencia que a veces sufre"), mientras esa ilusión persista, habrá sensación de tiempo, sensación de tener que tomar decisiones, y aún así el despertar es inevitable: no se puede impedir. Lo más que puede "elegir" cualquier mente es cuándo despertar (y ni siquiera eso, pues eso ya "se eligió", incluso ya "sucedió"). O sea: aceptar la verdad ahora, o retrasar (demorar, rechazar, negar) la aceptación de ese Momento intemporal...

¡Gracias Leo por sacar tema, gracias Troman y Antfran y a todos quienes participéis, sea escribiendo o leyendo o resonando jejeje! ¡Y gracias a todos, a cada aspecto del Ser, en cualquier "época" ilusoria! ¡Saludos a todos!

Fin de la copia. En el foro hay algún comentario más, aparte de si surgen nuevos comentarios, pues se trata de un hilo muy reciente, aún no han transcurrido ni 24 horas desde que se abrió el tema y no es descartable que alguien más sienta la bondad de compartir nuevos matices o las ideas oportunas que deban fluir.

El tema ha sido el del "elegir", pero podría haberse escrito algo muy parecido para tocar el tema del "deseo" u otros similares, pues la noción de "deseo" y la de "elegir" van conectadas. En cualquier caso, este post ha fluido así, y así ha de venir bien.

¡Saludos!
*

2 comentarios:

  1. me encontraba con un problema de salud y élegi alguna opción medica nada parecía hacerme bien y una noche en mi meditación escuche..HAGAS LO QUE HAGAS EL GOBIERNA LA MATERIA.....a pesar de todo igual a veces sueño que elijo algo. gracias por tan buena informacion

    ResponderEliminar
  2. Gracias a ti por comentar tu experiencia, y ante todo por Ser.

    Quisiera hacer un comentario, hablando en general; porque lo que mencionas de "problema de salud" me ha recordado algo que afecta a muchos buscadores espirituales. Mientras todavía nos percibimos como un ser humano nos veremos confrontados cada día a múltiples decisiones. Como explica el post, todas esas decisiones son ilusorias, y son irrelevantes, excepto la única decisión útil: decidir en favor del despertar.

    Pero incluso las decisiones "irrelevantes" han de tener lugar mientras nos percibimos como seres humanos. Por ejemplo cada día decidimos qué comer, si poner el despertador a una hora u otra (si tenemos que ir a trabajar, etc), ir al médico o no, etc. En este nivel de decisiones "irrelevantes", lo esencial es no fomentar nuestro miedo. Por ejemplo, si sentimos que estamos enfermos y nos da miedo no ir al médico, sería poco sensato no ir, si esa simple decisión ilusoria contribuye a disminuir el miedo. Y lo digo por los casos de aquellos que por convicciones filosóficas o religiosas optan por no ir al médico aunque se sienten enfermos, asustados e identificados con el cuerpo.

    Uno sabe por sí mismo si siente miedo o no.

    Y más allá de esas decisiones superficiales (las "irrelevantes"), lo fundamental es darnos cuenta de la única elección real disponible, que es la de despertar. Si optamos por despertar, el resto de decisiones y de preferencias personales dará igual: simplemente fluirá seguir el camino de menor resistencia: el que menos refuerce el miedo, el que fluya con menos esfuerzo.

    La vida así puede llegar a fluir realmente muy fácil, si uno confía en Dios/Ser/Vida. Pero desde la sensatez. Y desde esta sensatez, nuestra identificación con el cuerpo será trascendida (como consecuencia de nuestra firme decisión de despertar). Y entonces sí surgirá un desprendimiento total de toda elección. Entonces dará igual que en lo fenoménico este cuerpo tome medicinas o no, vaya al médico o no, etc, puesto que no habrá miedo por no haber ninguna identificación con las formas. Pero antes de llegar a ese punto, haremos bien en dejar nuestras decisiones "irrelevantes" en manos del Maestro Interior, sin darles importancia, sin tratar de decidir por nuestra cuenta si "hacer algo" o no. Porque tanto si decidimos por nuestra cuenta "hacer algo", como si decidimos no hacerlo, estamos reforzando la sensación de que ahí hay algo de real. Sale mejor, por lo tanto, no tratar de controlar las decisiones, abrirnos a la inspiración del Maestro Interior y dejar que Él nos inspire. Porque mientras perdure nuestra identificación con el cuerpo, habrá decisiones que tomar (aunque sean ilusorias). Y todo fluirá bien si dejamos tales decisiones en manos del Maestro Interior, en lugar de tratar de tomarlas o de ignorarlas desde nuestra actual situación de identificación personal.

    Hay veces que, por muy ilusorio que sea eso, el Maestro Interior recomendará simplemente ir al médico, por nuestro propio bien mental (disminución del miedo, si no estamos maduros para soltar la situación "en seco").

    La humildad es no tratar de controlar ni de decidir nada separadamente, sino ESCUCHAR la inspiración amorosa y dulce de nuestro SER, en nuestro interior.

    Un abrazo!

    ResponderEliminar