jueves, 25 de abril de 2013

Expediente X: «La verdad está ahí afuera»

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Hace años se emitió una serie de televisión en España, titulada "Expediente X" (en algunos países se tradujo como "Los Expedientes Secretos X", y en el inglés original se titulaba "The X-Files").

Era una serie de ficción y misterio (incluía en su temática los OVNI, fenómenos paranormales, etc). Y una de sus frases recurrentes o lema que salía en muchos episodios es la que decía:

«La verdad está ahí afuera»

Para la mente cotidiana es una frase aparentemente cargada de sentido, pues en un mundo dualista parece haber objetos afuera sobre los que cabría hacer averiguaciones. Por lo tanto esta frase tal vez se haya vuelto con el paso de los años muy popular, pues a fin de cuentas refleja el punto de vista del sistema de pensamiento del ego: mantener la creencia o proyección de un mundo externo a uno mismo, donde supuestamente encontraríamos tanto los objetos que nos hacen sufrir, como también los objetos que podrían darnos felicidad... ¡y por supuesto los objetos a los que poder cargarle con la culpa de algo jejeje!

Sin embargo, para cualquiera que haya entendido aunque sea un poco a sabios como Ramana Maharshi, Sankara o la enseñanza de UCDM (Un Curso de Milagros), la frase «La verdad está ahí afuera» se convierte casi en un chiste, y de hecho la frase contraria se acerca mucho más a la realidad: «La verdad está aquí "adentro"». Se puede indicar de muchas maneras (aunque las palabras no son sino meras pistas, pues no se puede decir lo indecible), pero todas resuenan de un modo parecido, en la sintonía de la invitación de sabios como Ramana Maharshi a que dejemos de proyectar la mente hacia afuera y la traigamos por así decirlo de nuevo hacia adentro. Proyectar la mente hacia afuera ("La verdad está ahí afuera, los problemas están ahí afuera, el amor y la felicidad están ahí afuera") mantiene en nuestra mente la proyección de lo ilusorio, mientras que volver la mente hacia adentro ("La verdad está aquí adentro, el amor y la felicidad son mi propio Ser, sat-chit-ananda, ¡quién soy!") es lo que deshace el hábito del ego y da pie a que suceda el despertar.

El concepto de "afuera" representa la separación, la dualidad, el mundo de la percepción, basado en las nociones de sujeto y objeto, por ejemplo: cuerpo/mundo.

El concepto de "adentro" es más benigno porque representa la unión, el concentrar, el deshacer lo "hecho" (lo ilusorio, la separación), el volver la mente adentro y reunirla, deshaciéndose así la base que permitía a la separación aparentar ser real.

Más allá de todo concepto (más allá de "afueras" y "adentros") la verdad ES, pero los conceptos benignos, como decía Ramana Maharshi, a veces sirven como desatascadores de los nocivos conceptos que proyectan la dualidad (Ramana ponía el ejemplo de que si se nos clava una espina y queremos sacárnosla porque nos duele, otra espina puede resultar útil para sacarla, y una vez sacada, ambas se desechan, pues ni siquiera la espina "útil" tiene ya utilidad una vez que ya nos hemos deshecho de lo inútil).

Por lo tanto, para el despertar es muy útil el concepto de que la verdad está adentro, no separada de uno mismo sino en nuestro propio ser: de hecho ES nuestro propio ser. Es muy bueno el concepto de dejar de proyectar la mente hacia afuera y volverla hacia adentro, ¡pero tal autoindagación ha de llevarse a la práctica para que más allá de las palabras suceda la "experiencia"! ¿Quién lleva esto a la práctica? No importa... haz como que puedes, autoindaga, y cuando todo caiga, lo que quede será ESO y el aparente camino ilusorio que "condujo" ahí, ya no importará... de hecho no hay camino, pero esto sólo se puede decir como experiencia directa al "final", una vez que ya ha caído todo el velo de lo ilusorio. Y para que caiga el velo, la autoindagación (o como se prefiera llamarla) es necesaria. Volver la mente adentro (entonces se sabrá que la mente nunca había salido, pero decir esto de momento no es relevante... y autoengañarse "como si" ya se experimentara la verdad, no es despertar... despertar es una ilusión, pero la Claridad, el ES, sólo volvemos a reconocerlo plenamente cuando se ha desvanecido el sueño mediante la ilusión del despertar... ¡entonces sí que se puede celebrar que el SER desde siempre ES, sin interrupción, y que la ilusión ni es nada ahora ni nunca lo fue, por lo que no hubo realmente interrupción del SER! ¡A quién le importa entonces lo ilusorio!).Pero mientras no experimentemos (ojo, no se habla aquí de una "experiencia" dual en el sentido de sujeto/objeto, pero alguna palabra venía bien escribir jejeje) lo obvio (la verdad, nuestro verdadero ser) como obvio, la indicación o consejo de conceptos tales como "volver la mente adentro" serán lo único que tenga valor o sentido, como brújula temporal mientras sigamos creyendo o sintiendo que vivimos con un cuerpo en un mundo de ilusiones.

Por lo tanto, las pistas que algunos sabios han dado son del estilo del "volver la mente adentro", "la verdad está dentro, no separada de ti", etc.

Como dice UCDM:

No trates de buscar la verdad fuera de ti mismo, pues la verdad sólo puede encontrarse dentro de ti. (T.9.I.14.5) (Pág. 181)

¡Y tan dentro que está! Como que se trata simplemente de nuestro propio Ser, el cual desaparece de nuestra conciencia cuando nos empeñamos en valorar las ilusiones y jugar a la separación proyectando la dualidad de un mundo afuera, un mundo dual de sujeto/objeto.

El antídoto que desvanece la irrealidad es muy simple. El antídoto para desvanecer la separación es simplemente esto: la unión. O como decía Ramana Maharshi: dejar de proyectar la mente hacia afuera y traerla de nuevo adentro, sin separar nada como si fuese diferente de nuestro propio Ser. No hay nada diferente a nuestro propio Ser, porque el Ser es Uno y es lo Único que existe.

Proyectar la mente hacia "afuera" significa dualidad, problemas, conflicto, ilusiones. Volver la mente hacia adentro no quiere decir que llevemos nuestra atención ni al cuerpo ni a nuestra personalidad. El concepto de "adentro" se usa aquí más bien para sugerirnos que la atención puede descansar en el puro ser. Eso sería "adentro", y en cambio todo lo demás sería "afuera": tanto el mundo (entendido como algo externo), como el cuerpo, la personalidad, etc, estarían "afuera", pues no forman parte de la Realidad del Ser, sino que son meros reflejos ilusorios. El camino o concepto de volver la mente hacia adentro es un consejo para llevar la atención al simple ser, y no a cualquier otra cosa que serían reflejos ilusorios. Como dice UCDM:

     Al seguir este camino estarás buscando la verdad en ti. Esto no es ir más allá de ti mismo, sino hacia ti mismo. (T.9.II.8.5-6) (Págs. 183 y 184)

No es ir más allá de ti mismo (hacia "afuera", hacia los reflejos o ilusiones) sino hacia ti mismo (el verdadero ser).

En última instancia la verdad no está afuera ni adentro, sino que simplemente ES.

Incluso eso, dicho en palabras, no es lo que ES. El Ser, el ES o Sí Mismo, es inmediato, inequívoco, no es un concepto sino una experiencia directísima y contundente, indudable, inmensa, eterna, intemporal. Todas estas palabras no son más que indicadores que no son inequívocos, pero Eso que indican sí es inequívoco, Eso sí ES lo que Es, y no hay manera de ponerlo en duda ni posibilidad de discutirlo, excepto cuando no se es consciente de Ello, pero en ese caso uno está dormido en las ilusiones. Y en ilusiones también parecerá haber un despertar, "tarde o temprano". Una vez despierto, no habrá ningún ego ni nada separado que pueda dudar de la inmensidad del Ser. ¡ES!
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miércoles, 24 de abril de 2013

El cielo es real: la experiencia de un doctor en el "más allá"

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Lo siguiente, aunque se trate de una experiencia "visionaria", al describirla el doctor Eben Alexander compartió así un punto de vista que puede inspirar a quienes les resuene a desenmascarar la dualidad y abrir su corazón a nuevas posibilidades, más afines al amor de la no-dualidad.

La visión que experimentó el doctor Eben Alexander, descrito en el artículo como "cielo", no se refiere a lo que Ramana Maharhi o UCDM llaman "estado natural" (o a veces con otras palabras), pues la visión descrita por Eben Alexander incluye formas y en última instancia es ilusoria, pero aún siendo ilusoria está bien encaminada hacia irnos orientando hacia la unidad de todo, puesto que hay visiones que ayudan a despertar a la no-dualidad, mientras que otras proceden del punto de vista del ego y son un obstáculo para la iluminación. Algunos santos, incluido Ramana Maharshi, describieron a algunos pocos sus visiones, y si bien las visiones no son la Realidad Última, pueden resultar de ayuda para irnos desapegando de la dualidad. Quizás este tipo de visión pueda corresponder a alguna de las maneras de percibirse lo que en UCDM se llama "sueño feliz", que aunque sea una percepción y por lo tanto corresponde a lo ilusorio, contribuye al despertar, pues no obstaculiza al amor.

Copio el artículo por si a alguien le agrada leerlo:

audio

Introducción:
La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: "El cielo es real - La experiencia de un Doctor en el más allá". La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.

Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco.

El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.

Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso.

En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy.

Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera - toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos - se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea.

Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente - mi conciencia, mi yo interior - estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje.

No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.

Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.

Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.

¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.

Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.

Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra "hacia" en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa ... o en el ala de una mariposa.

Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.

Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.

El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto:

"Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre."

"No tienes nada que temer."

"No hay nada que puedas hacer mal."

El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente.

"Te vamos a mostrar muchas cosas aquí", dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. "Pero eventualmente vas a regresar".

Para ello, sólo tenía una pregunta.

¿Regresar a dónde?

Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.

A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.

¿Dónde está este lugar?
¿Quién soy yo?
¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.

Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.

“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”.

Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz.

Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos.

Lo que me pasó exige una explicación.

La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación.

Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es - he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras.

He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.

No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.

Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado.

Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical.

Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.

Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.

Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.

Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.

Dr. Eben Alexander, The Daily Beast, 08 de Octubre 2012

Fuente original: http://www.thedailybeast.com/newsweek/2012/10/07/proof-of-heaven-a-doctor-s-experience-with-the-afterlife.html
 
(Fin del artículo) 
 
El artículo en español lo he copiado de aquí: HA LLEGADO LA LUZ: http://hallegadolaluz.blogspot.com/2013/04/dr.html

Y aparte de la fuente original mencionada, que se refiere al lugar de internet donde aparece transcrito el artículo, pero ahí en inglés se precisa que la fuente original finalmente es la revista Newsweek, y The Dayly Beast ha transcrito el artículo de la revista para que pueda ser leído en internet.

¡Saludos!
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sábado, 6 de abril de 2013

Más acá de las palabras

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Una expresión que suele usarse bastante en el ámbito de lo espiritual es ir "más allá de las palabras", pues detenernos en ellas apegándonos demasiado al significado que solemos atribuirles nos impide captar el mensaje que ahora alguien trata de comunicarnos.

A mí me gusta esa expresión. Y seguro que la he usado numerosas veces. Sin embargo se me acaba de ocurrir otra expresión para decir lo mismo, que nos aporta un matiz complementario: en vez de tratar de entender "más allá de las palabras", podemos decirlo como que vayamos "más acá de las palabras".

«Más acá de las palabras»... Me suena divertido. Y el mensaje es el mismo, sigue siendo cierto que no debemos apegarnos a las palabras, sino entender la experiencia o mensaje que es señalado mediante ellas. La experiencia de la paz, por ejemplo, puede ser indicada o sugerida mediante palabras, pero solamente puede ser plenamente entendida experimentándola directamente de primera mano, en nuestro propio ser, aquí mismo, más cerca que nuestra propia respiración, más acá de las palabras, más cercano que nuestra propia nariz. La paz que somos está aquí, siempre disponible, más acá de las palabras.

Sigue siendo oportuno seguir usando la expresión "más allá de las palabras", sugiriendo la idea de que vayamos más allá de las ilusiones. No nos detengamos en el ilusorio velo de las ilusiones sino vayamos más allá de él, y descubramos nuestro verdadero Ser, que está más allá del velo, más allá de las ilusiones, más allá de las palabras, pero al mismo tiempo está más cerca de nosotros que el velo, más cerca que cualquier espejismo/ilusión, más cerca que las palabras.

La verdad es aquí, ahora, nuestro propio Ser.

Este post es un comentario anecdótico, compartiendo este pequeño divertimento jejeje...

Aprovecho también para comentar que el nuevo blog (UCDM: Comentarios y citas) ya va viento en popa, pues ya tiene una buena colección de textos para entretenernos leyendo jejeje... Os recuerdo que ese blog está principalmente enfocado en la enseñanza de Un Curso de Milagros, con el peculiar lenguaje que se usa en UCDM (dando un significado diferente del usual a determinadas palabras). No obstante hay algunos posts que tratan ideas que pueden entenderse bastante bien a poco que uno no se aferre a las palabras (al uso al que esté acostumbrado de las palabras). Quizá alguno de los siguientes posts despierten el interés de alguien:

Fluir, rendirse, espontaneidad, inspiración: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/fluir-rendirse-espontaneidad-inspiracion.html

El ego es una creencia irreal: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/el-ego-es-una-creencia-irreal.html

Pseudo-preguntas: preguntas aparentes: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/pseudo-preguntas-preguntas-aparentes.html

Miedo a despertar: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/miedo-despertar.html

Despejando los obstáculos al Momento Presente: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/despejando-los-obstaculos-al-momento.html

Suicidio (por David Hoffmeister): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/suicidio-por-david-hoffmeister.html

Si tú te iluminas, todos se iluminan: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/si-tu-te-iluminas-todos-se-iluminan.html

La iluminación instantánea: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/la-iluminacion-instantanea.html

¡Saludos!
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jueves, 4 de abril de 2013

Paleta de colores

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Esto es un apunte propio, pero lo posteo públicamente por si a alguien más le viene bien. Como tanto en los blogs (de blogspot.com) como ahora recientemente con las actualizaciones en el correo Gmail veo que a veces eliminan colores de la palera de colores, y me gustan los tonos de la paleta antigua, por si acaso no los incorporan a la nueva (de momento no aparecen en Gmail) copio unas frases coloreadas que me sirvan como referencia para copiar y pegar, cuando quiera poner citas con estos tonos de color. De momento Gmail sigue permitiendo usar la antigua interfaz, pero ¿por cuántos meses? Bueno, pues pues por si acaso echo de menos algún color, copio aquí algunos de mis tonos preferidos, así los tengo a mano si algún día quiero usarlos jejeje...

Algunos colores preferidos:

Naranja - En negrita - En tamaño y tipo de letra bello

Azul celeste En negrita En tamaño

Verde En negrita En tamaño

Verde oscuro En negrita En tamaño

Violeta En negrita En tamaño

Rosa En negrita En tamaño

Rojo En negrita En tamaño

Rojo brillante En negrita En tamaño


Rojo oscuro En negrita En tamaño

Azul oscuro En negrita En tamaño

Azul oscurísimo En negrita En tamaño

Marrón En negrita En tamaño

Hay más, pero con estos colores podemos apañarnos bastante bien...

¡Saludos!

Edito para añadir otra cosa útil: Combinaciones de teclas para signos inusuales: www.rlozano.com/consulta/14/14.html (para poder teclear signos inusuales como — « » etc). Importante que: en mi teclado solo funciona con la tecla Alt (no Alt Gr) y con el teclado numérico (y no los números que suelo usar más).

Dejo aquí los que más suelo necesitar:

Alt+174 -> «
Alt+175 -> »
Alt+0151 -> —

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jueves, 7 de marzo de 2013

Amor incondicional: «¿Me amarías si...?»

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Conversación entre amantes:

— Te amo.

— Te amo.

— Me pregunto una cosa... 

— Dime. 

— ¿Me amarías si...?

— ¿Si qué? Dilo, dilo, porque digas lo que digas te amaré siempre. Te amo y punto. Esto es incuestionable, de nada podemos estar más seguros. 

— Bien... Digamos que... Suponte que pierdo mi trabajo y mis ahorros. ¿Me amarías de todos modos?

— Sí. Sin duda alguna. 

— ¿Sí? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si me pongo enfermo de una enfermedad incurable? ¿O si tuviese un accidente que me desfigurase la cara o me quedara paralítico en silla de ruedas? ¿Me amarías igual? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si perdiese la memoria? ¿Si tuviese Alzheimer o si de repente me entrara una fuerte amnesia y me olvidara de todo? ¿O si perdiese la cabeza y me comportara alocadamente? ¿Me amarías? 

— Sí. 

— ¿Y me amarías si mi aspecto cambiara muchísimo... cambiara tanto que...? Imagina que un hada me transformara en alguien del sexo contrario, o en un animal, ¡o en un insecto! O que me volviese viejo y me pareciese a ese vecino que detestabas... ¿Me amarías a pesar de todo?

— Sí. De hecho ese vecino ya no me cae mal. Además... no somos las formas, sino el puro ser que juega temporalmente a disfrazarse con ellas. Las formas son ilusorias, pero incluso quienes se identifican con las formas harían bien en reflexionar para darse cuenta de que las formas son ilusiones que no están aisladas entre sí. Por ejemplo, todos los cuerpos contienen átomos que antes han formado parte de los demás cuerpos... y el intercambio de átomos es una danza que continúa... y de hecho los átomos que forman hoy tu cuerpo no son los mismos que los de unos años atrás. Por ejemplo el aire que respiramos nos hace intercambiar átomos con todos los cuerpos del planeta constantemente. O si por ejemplo un mosquito aterriza en tu brazo y te chupa algo de sangre, o si una mosca te chupa algo de sudor, entonces la mosca tendría átomos de tu cuerpo, y si amo tu cuerpo, ¿por qué no amar el cuerpo de la mosca o del mosquito que comparten átomos con el tuyo? Todos los cuerpos están interconectados y hay átomos de todos en todos, porque los cuerpos son ilusiones y las ilusiones forman todas parte de una sola Gran Ilusión. ¿Cómo no voy a amarte, te disfraces como te disfraces?

— ¿Y me amarías si al ver la cabeza de la legendaria Medusa me convirtiese en una estatua de piedra? 

— Sí. 

— Ah, ¿sí? :-) ¿Me amarías aunque mágicamente me transformara en una estatua? ¿O en una mesa? ¿O en un extraterrestre con forma rara? ¿O en un contenedor de basura? 

— Sí, claro que te amaría. Mi amor es para siempre. No importan las apariencias... tu apariencia cambiará, las apariencias cambian, pero de lo que podemos estar seguros es de que siempre te amaré. Más allá de los cambios de apariencia brilla nuestro amor. Te amo por lo que eres, no por lo que pareces ni por lo que hagas. Y lo que eres, lo que somos, nunca va a cambiar. En cuanto a las apariencias, me dan igual, no me impiden amarte. 

— ¡Qué bien! ¿Y me amarías incluso si yo no te amara? 

— Sí, claro, pero en realidad no puedes dejar de amarme, nadie puede dejar de amar. A lo sumo lo máximo que podrías hacer es creer que has dejado de amarme. Pero el amor estaría ahí, lo reconocieses o no. Y en cuanto a mí se refiere, te amo pase lo que pase, siempre. 

— ¿Síiii? :-) ¿Y me amarías incluso si yo estuviese en todas partes? ¿Me amarías en todos los seres y en todas las formas? 

— Sí. De hecho tu ser no está encerrado en una forma, por lo que estás en todas partes. Eres el ser ilimitado. Las formas son solamente apariencias temporales, pero las amo porque tras esas ilusiones brilla y juega un único ser eterno, que eres tú, que soy yo... Ah, ciertamente un día todas las apariencias se desvanecerán y dejarán de aparecer, pero tú nunca dejarás de ser el ser esencial que eres, el cual nunca dejaré de amar incluso cuando todas las apariencias se hayan desvanecido, ¡de hecho el amor será más intenso entonces! Y podemos experimentarlo ya, ahora, si no nos concentramos en las apariencias. 

— ¡Y qué genial eres! ¿Y me amarías incluso si yo careciese de forma? ¿Me amarías si desapareciera de tu vista, si fuese puro espíritu, puro ser y no pudieras percibirme con los sentidos? ¿Me amarías si fuera invisible y sin forma?

— Sí. Te amo por lo que eres. Seas lo que seas, como seas. El ser que amo, eres tú, en mí y en todas partes. El Amor es sin forma y no por eso deja de amar. El Amor, que no está limitado por las formas, es puro Amor, es lo más intenso, es eternamente pura Dulzura inmutable e invulnerable. Esta Dulzura no puede ser cambiada ni dañada y aunque es intemporal sin embargo aumenta constantemente, o así se experimenta. Lo único que aumenta en el Amor es el Gozo, la Felicidad, el Amor Mismo. Por lo tanto, incluso sabiendo que no somos formas y con más motivo por eso, mi amor resplandece y nunca se acabará.

— Entonces... ¿siempre me vas a amar?

— Sí.

— ¡Te amo! :-)

— ¡Sí! :-)
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domingo, 24 de febrero de 2013

Un nuevo blog

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Solamente decir que he abierto un nuevo blog, dedicado principalmente a Un Curso de Milagros (UCDM).

El nuevo blog se llama: UCDM: Comentarios y citas

La dirección del blog es ésta: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/

De momento hay solamente un post, el de presentación, pero en los próximos días iré añadiendo más, pues ya tengo algunos previstos. 

Este blog me servirá para recoger información sobre UCDM, por ejemplo para copiar algunos mails donde me han surgido conversaciones sobre el tema (ideas relacionadas con lo que dice UCDM), así los tengo más a mano para releer algunas cosas cuando quiera, y si a alguien más le viene bien que aproveche jejeje. En este blog (Sois Dioses, Sois Inmensos) veo que la onda últimamente está siendo no solamente escribir poco, sino además preferir posts breves. Quizás así pueda seguir escribiendo posts breves en Sois Dioses u otros de mis blogs, y reservarme los largos posts sobre UCDM para el nuevo blog ya que está dedicado a este tema.


En realidad hace tiempo que me siento más cómodo (o comodón jejeje) con escribir posts breves y espaciados entre sí. Pero al mismo tiempo por mail surgen a veces largas disertaciones sobre algunos temas, sobre todo sobre UCDM con algunas amistades. Y me apetece compartirlo y tenerlo a mano, y veo que no cuesta nada copiar y pegar algunas reflexiones. Pero usar el blog de Sois Dioses para esta tarea no me convence del todo, pues se trata en muchos casos de posts que van a ser densos y quizás difíciles de comprender para quienes no estén estudiando UCDM, dado el peculiar uso del lenguaje que UCDM utiliza, donde las palabras rara vez significan lo que parece a primera vista (según el uso coloquial o filosófico de las palabras, incluso difiere del vocabulario acostumbrado a traducir cuando leemos sobre no-dualidad oriental, usando palabras muy diferentes a lo que uno espera, incluso cuando en el fondo se está diciendo lo mismo, que no siempre, pues UCDM, como casi toda enseñanza, aporta algunos matices propios que no se mencionan en otra parte). Por lo tanto, me ha parecido interesante postear lo que surja, pero lo que sea sobre UCDM hacerlo en un blog dedicado a UCDM, así no molestamos en este blog a quienes se aburran con largas disertaciones sobre un tema que muchos no están estudiando.


Quienes estén familiarizados con el material de UCDM o tengan curiosidad pueden echar un vistazo y si les interesa pueden iniciarse en el Curso de Milagros, en el blog habrá posts indicando sugerencias (descargas, bibliografía, etc).


El blog Sois Dioses Sois, Inmensos sigue en su onda de siempre, dedicado como siempre a la espiritualidad en general (en el sentido más amplio, abierto a todas las orientaciones, especialmente a la no-dualidad) e incluso abierto ocasionalmente a temas un poco más mundanos. Todo puede resultar útil para alguien, aunque sea para sacarle una pequeña sonrisa jejeje


¡Saludos!
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sábado, 16 de febrero de 2013

Vivo en el Corazón de Dios

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Vivo en el Corazón de Dios. 

Vivo eternamente mimado en el dichoso Corazón del Amor, la Belleza y la Paz. 

Vivo en el Corazón de la Bondad.
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jueves, 14 de febrero de 2013

Dios es Bueno

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Dios es Bueno, es Amor y Su Poder y Su Bondad se extienden a todas partes sin excepción. Mi Vida es en Él. Descanso en Él, Quien es mi propio Ser porque comparte Su gozoso Ser conmigo y con toda la creación, por lo cual todos somos Uno en Él. Así ES. No hay nada más que Él. Respiro en Él. Su bellísimo Aroma me llena con Su Éxtasis. Mi corazón late en Él y Su Sangre de Paz me inunda bendiciéndome de gozo. Vivo gozosamente inmerso en Su infinito Amor, Felicidad, Bienestar y amorosamente envuelto en Su constante e ilimitada Paz de eterna satisfacción y expansiva Felicidad. Soy tiernamente cuidado y nutrido por Él. Su incalculable Éxtasis me abraza constantemente transmitiéndome y compartiendo conmigo Su inmenso e infinito Bienestar de pura Paz, Amor, Gozo y Felicidad. Vivo infinitamente amado en Él. Vivo en Dios. Amor, te doy infinitas gracias por todo, y gracias también por recordarme cuánto me amas y cuánto te amo y por el dulce gusto de vivir en Ti, compartiendo la Gloria donde todos somos Uno. Gracias por Tu eterno Regalo de Amor, Gozo y Libertad. Vivo felizmente cuidado en Ti. ¡GRACIAS!
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miércoles, 13 de febrero de 2013

Lo más valioso

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 Lo más valioso del mundo es este momento.
No hay nada más que este momento. 
Este momento es lo único que existe. 
Yo Soy este Momento puro e intemporal.   
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lunes, 11 de febrero de 2013

Huang Po y el cambio de mentalidad

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Leyendo un libro sobre budismo me encontré con una cita poética que dice:

Los necios rechazan lo que ven
y no lo que piensan,
los sabios, en cambio,
rechazan lo que piensan
y no lo que ven.

HUANG PO


Huang Po fue un antiguo sabio de hace siglos (vivió hace más de 1000 años, creo), del antiguo budismo 'Chan', en la antigua China (siglos después el budismo Chan se extendió al Japón y allí lo llamaron budismo Zen). La frase de la cita me recuerda a UCDM, no sé si Huang Po se refería a lo que a mí me recuerdan sus palabras, pero al leer ese breve poema me viene a la mente el famoso cambio de mentalidad que propone UCDM. Porque UCDM también dice lo mismo, que lo que importa es la actitud mental (el cambio de mentalidad es posible) y que lo que se ve (lo percibido) no es lo importante. Por eso UCDM nos anima a no obsesionarnos en cambiar alocadamente lo percibido (eso sería "rechazar lo que se ve", porque lo juzgamos o criticamos (lo condenamos) y luego deseamos cambiarlo a nivel de la forma), sino que nos enseña a ser más sabios y cambiar lo que pensamos en lugar de lo que percibimos, y al cambiar nuestra manera de pensar, las percepciones cambiarán también "por sí solas" (dicho en palabras muy antiguas: no se trata de cambiar el mundo cuando algo no nos gusta, sino de no aferrarnos a nuestras creencias sobre él). Por eso el sabio no pone el 100% de su energía en tratar de cambiar las cosas (lo que se ve), sino que simplemente cambia de mentalidad, o como dice Huang Po: "rechaza lo que piensa", o dicho de otra forma, cambia su manera de pensar para que eso que parecía molesto deje de serlo. Cuestionar lo que pensamos es un buen comienzo para el despertar. UCDM lo dice clarito: que el conocimiento no ofrece dudas (en el Cielo no hay ningún cuestionamiento porque no hay dudas) pero que para recordar el conocimiento (desde la percepción) tenemos que estar abiertos a cuestionar lo que hasta ahora pensábamos que era cierto. Por ejemplo en el Texto dice:

     Aprender este curso requiere que estés dispuesto a cuestionar cada uno de los valores que abrigas. (T.24.IN.2.1)

¡Justo lo que propone Huang Po! Porque las mentalidades cerradas, que están "seguras" de que sus ilusiones son ciertas, viven en una falsa certeza que conduce tarde o temprano a situaciones de temor. Pero quien se abre a cuestionar sus pensamientos, al abrirse con una mente humildemente receptiva permite que el Espíritu Santo le brinde nuevas ideas más acertadas, que le conduzcan primero a la percepción correcta y de ahí que brote el conocimiento, la aromática flor del Recuerdo de Dios.

¡Vivan los chinos!
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sábado, 9 de febrero de 2013

Oración de entrega

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Espíritu Santo, te entrego todos mis intentos de pensar limitadoramente, te entrego todos mis deseos de hacer lo que sea por mi cuenta, te entrego todo deseo de pensar por mi cuenta. Espíritu Santo, te entrego todos los pensamientos negativos y positivos que me vengan a la mente. No quiero albergar pensamientos positivos ni negativos por mí mismo, sino simplemente aceptar Tus Pensamientos, sean cuales sean y los llamen como los llamen. Te entrego todas mis decisiones. Piensa Tú por mí y así que seamos Uno. Decide/elige Tú por mí y así que seamos uno. Me rindo a Ti, que eres el Recuerdo del Amor en mí. Me rindo completamente. Haz de mí lo que quieras, pues confío en Ti, que eres la Voz del Amor. Del Amor no puede venir nada malo. Hazme pensar solamente Tus Pensamientos, hazme decidir solamente Tus Decisiones, hazme percibir solamente lo que Tú quieras que perciba, hazme interpretarlo todo a Tu amorosa manera. Me rindo a Ti, al Amor. Confío en Ti. Sé que somos Uno porque Tú me lo dices. Te lo doy todo. Conviérteme en una extensión de Ti mismo. Toma mis manos, mi boca, mi voz y mis pies, incluso mientras parezco seguir soñando en un cuerpo en un mundo soñado, y haz de mí un instrumento/símbolo tuyo. Úsame si quieres para inspirar a otros, y así aceptar yo también la inspiración, pues confío en Ti y Tú dices que toda inspiración es siempre compartida, para todos, nunca para nadie separado pues nadie está separado, dado que no somos cuerpos sino mentes unidas en una sola mente, según Tú nos explicas, y yo confío en tus explicaciones. Me rindo a Ti. Perdono Contigo. Y resucito Contigo.
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