miércoles, 22 de agosto de 2012

Un guía infalible

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Sólo tenemos un guía infalible, el Espíritu Universal, que penetra en todos conjuntamente y en cada uno por separado, insuflando en todos la aspiración de lo que debe ser; es el mismo espíritu que ordena al árbol crecer hacia el sol, a la flor arrojar semillas en otoño y a nosotros estrecharnos espontáneamente unos a otros.

Tolstói (en uno de sus relatos)

Lo he leído en el libro recopilatorio titulado «Lev Tolstói: Relatos».

¡Saludos!
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martes, 21 de agosto de 2012

Sólo hay un momento importante

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Mini-fragmento de un relato de Lev Tolstói (León Tolstoi). Este relato se titula «Tres cuestiones».

Recuerda, pues, que sólo hay un momento importante: el ahora.

Tolstói
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lunes, 20 de agosto de 2012

¿Y por qué no?

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Brevísimo fragmento de un relato de Lev Tolstói (León Tolstoi). Este relato se titula «Aliosha Puchero».

— ¿No irás a morirte? —le preguntó Ustinia.
— ¿Y por qué no? No se puede vivir eternamente. A todo el mundo le llega su hora (...)

Tolstói
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domingo, 19 de agosto de 2012

Lo que esperaba sucedió

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Frase escogida de un relato de Lev Tolstói (León Tolstoi). Este relato se titula «El diablo».

Lo que esperaba sucedió.

Tolstói
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sábado, 18 de agosto de 2012

Dostoievski: El sueño de un hombre ridículo

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Lo siguiente son algunos trocitos (descontextuados) de un cuento de Fiódor Dostoievski, de 1877, titulado «El sueño de un hombre ridículo» (las ocasionales letras en cursiva son del autor del cuento):

(...) Puede que fuera por aquello de que en mi alma crecía una terrible melancolía debido a un hecho, que era infinitamente superior a mí; para ser más exactos, se había apoderado de mí la única convicción de que en el mundo todo daba igual. Lo venía presintiendo desde hacía ya tiempo, pero la convicción completa se me presentó de pronto el último año. De repente sentí que me daba igual que existiera el mundo o que no existiera en absoluto. Comencé a percibir con todo mi ser que nada existía a mi alrededor. Al principio creí que, a pesar de todo, en otros tiempos hubo muchas cosas, pero más tarde llegué a la conclusión de que tampoco antes las hubo, de que todo era una ilusión. Poco a poco me fui convenciendo de que jamás existiría nada. Entonces de pronto dejé de enfadarme con la gente, y apenas me percataba de ellos. La verdad es que eso afloraba incluso en las nimiedades más insignificantes; por ejemplo, iba por la calle y me chocaba con la gente. Y no era porque fuera ensimismado y pensativo: no tenía nada en que pensar; por aquel entonces dejé de pensar completamente: todo me daba igual. Si al menos hubiera resuelto algún problema; pero no resolví ninguno. ¡Y cuántos había! Pero todo me daba igual, y todos los problemas se apartaban de mí por sí solos.

Fue después cuando conocí la verdad. (...)

(...)

(...) de repente una niña me agarró por el codo. (...)

(...) Me senté, encendí una vela y me puse a meditar. Al lado, en otra habitación, detrás del tabique, continuaba la juerga. Llevaban así ya tres días. Allí vivía un capitán retirado, que tenía invitados —unos seis troneras— que bebían vodka y jugaban a las cartas con unos viejos naipes. La noche anterior hubo pelea, y sé que dos de ellos se habían tirado de los pelos durante un buen rato. La casera quiso presentar una denuncia, pero le tiene mucho miedo al capitán. (...) por más que puedan gritar al otro lado del tabique, y por más gente que pueda haber allí, a mí siempre me resulta indiferente. Permanezco toda la noche sentado, y la verdad es que ni los oigo, hasta tal punto me abstraigo y me olvido de que están allí. No me duermo en toda la noche hasta el amanecer; y así ha transcurrido ya un año. Durante la noche entera estoy sentado en el sillón, delante de la mesa sin hacer nada. Los libros los leo sólo durante el día. Permanezco sentado y ni siquiera pienso, sino que dejo que algunas ideas me ronden, y yo las dejo vagar a su libertad. Durante la noche se gasta toda la vela. 

Me senté despacio junto a la mesa, saqué el revólver y lo puse delante de mí. Cuando lo coloqué, recuerdo que me hice una pregunta a mí mismo: «¿Ha de ser así?», y completamente convencido me dije: «Así ha de ser». Es decir, me suicidaré. Sabía que probablemente me suicidaría aquella noche, pero ignoraba cuánto tiempo permanecería así sentado junto a la mesa. Y sin duda alguna me habría dado un tiro en la cabeza, de no ser por aquella niña.

II

Ya lo ven: aunque todo me daba igual, yo —por poner un ejemplo— sentía dolor. De haberme dado alguien un golpe, habría sentido dolor. Y lo mismo sucedía en el sentido moral: si hubiera ocurrido algo muy penoso, habría sentido la pena de igual modo que entonces, cuando todavía no todo en la vida me resultaba indiferente. (...) Se me presentaba con toda claridad que si yo era una persona, y aún no me había convertido en un cero, y hasta que ello sucediera, en tal caso, estaba vivo, y por consiguiente era capaz de sufrir, enfadarme y experimentar la vergüenza por mis actos. (...) si me suicidaba, el mundo desaparecería, al menos para mí. Por no hablar de que en realidad era probable que ya nada existiera tras mi desaparición, y que cuando se apagara mi conciencia, se apagaría y desaparecería al instante todo el mundo, como si fuera una aparición de mi conciencia, pues tal vez todo ese mundo, y toda esa gente, no eran únicamente más que yo. (...)

III

(...)

Finalmente vi y conocí a la gente que habitaba esta feliz Tierra. Se acercaron a mí. Me rodearon y empezaron a besarme. ¡Hijos del sol! ¡Eran los hijos de su sol! ¡Oh! ¡Qué maravillosos eran! Jamás había visto en nuestra Tierra hombres tan bellos. Quizás pudiera encontrarse algún reflejo de aquella belleza, aunque lejano y algo debilitado, entre nuestros niños en su más tierna infancia. Los ojos de esta gente feliz brillaban con un esplendor claro. Sus rostros irradiaban raciocinio y algún grado de conciencia reconciliadora; pero a su vez  sus caras eran alegres; en las palabras y las voces de aquella gente se percibía una alegría infantil. ¡Oh! Al instante de ver aquellos rostros, lo comprendí todo. Era una Tierra que no estaba mancillada por el pecado original, y donde vivía gente que no había caído; vivían en el mismo paraíso en que, según la tradición, también habitaron nuestros procreadores, con la única diferencia de que toda la Tierra aquí era el mismo paraíso. Esas personas, sonriendo alegremente, se acercaban a mí y me acariciaban; me condujeron consigo, y cada uno de ellos deseaba tranquilizarme. ¡Oh! No me hacían ningún tipo de preguntas, pero parecían saberlo todo, o eso es lo que me parecía a mí; deseaban borrar cuanto antes el sufrimiento de mi rostro.

IV

(...) No deseaban nada y estaban tranquilos, no ansiaban conocer la vida como lo hacemos nosotros, porque su vida había alcanzado toda la plenitud. Sin embargo, sus conocimientos eran más profundos y elevados que los de nuestra ciencia, pues ésta busca explicar la vida, tendiendo a su vez a adquirir conciencia de ella con el fin de enseñar a vivir a otros; ellos, por el contrario, sabían cómo habían de vivir incluso sin la ciencia, y yo lo entendí, pero no conseguí comprender sus conocimientos. Me mostraban sus árboles, y yo no conseguía comprender el grado de amor con que los contemplaban: parecía enteramente que hablaban con seres semejantes. Y ¿saben?: probablemente no me equivocaría si dijera que hablaban con ellos. Sí, habían encontrado su idioma y estoy convencido de que los árboles les entendían. Del mismo modo contemplaban toda la naturaleza (...) Ellos eran tan veloces y alegres como los niños. (...) Se alegraban cuando nacían sus hijos por ser nuevos partícipes de su dicha. No había disputas entre ellos, ni celos, y ni siquiera comprendían lo que eso significaba. Sus hijos eran de todos, porque todos componían una familia. (...) No tenían templos, pero sí un contacto vital e ininterrumpido con el Todo universal (...)

(...)

V

(...)


(...) ¿Acaso nuestra vida no es un sueño? (...) Lo más importante es que ames a tus semejantes como a ti mismo, y eso es lo fundamental; creo que no se necesita nada más: al instante encontrarías cómo ordenar tu existencia. (...)

Dostoievski
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viernes, 17 de agosto de 2012

La ciencia: un tipo de fantasía

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La ciencia no es sino una especie de variedad de la fantasía, una especialidad de la misma, por así decirlo, con todas las ventajas y peligros que la especialidad comporta.

Georg Groddeck
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miércoles, 15 de agosto de 2012

Las memorias de un loco

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Me ha gustado mucho el final del siguiente relato de Lev Tolstói (León Tolstoi). Este relato se titula «Las memorias de un loco» y fue escrito entre 1883 y 1884.

Copio las líneas finales:

(...) más tarde, en la salida, estaban los pobres. Y en ese instante comprendí que todo eso no debería existir. Y no sólo que no debería existir, sino que en realidad no existía. Y si eso no existía, tampoco existían la muerte ni el miedo; ya no sentía en mi interior el desgarro de antes ni tenía miedo de nada. Entonces la luz me iluminó por completo y me convertí en lo que soy. Si no había nada de todo eso, entonces tampoco existía dentro de mí. Y allí mismo, en el atrio, di a los pobres todo lo que llevaba, treinta y seis rublos, y regresé a casa a pie, conversando con los campesinos.

Tolstoi

Regreso a Casa... conversión en lo que Soy... inexistencia de lo irreal... bello relato. Lo he leído en el libro recopilatorio titulado «Lev Tolstói: Relatos».

¡Saludos!
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sábado, 4 de agosto de 2012

Entrevista a David Icke (febrero de 2012)

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La siguiente entrevista fue realizada por Trinity a Tierra en febrero de 2012. Gracias a Trinity a Tierra y a La Caja de Pandora, Lighthouse Bcn y a todas las personas que de un modo u otro han contribuido a este aporte. Incluido en este agradecimiento está también, cómo no, David Icke.

Todo este post lo he sacado de aquí: http://www.trinityatierra.com/2012/08/04/entrevista-a-david-icke-por-trinity-a-tierra-febrero-2012/

La entrevista se puede ver en forma de vídeos subtitulados, o quienes prefieran leerlo más deprisa está también en dos archivos PDF:

ENTREVISTA A DAVID ICKE

Entrevista Conducida por Trinity

Grabada el 13 de Febrero de 2012 en Casa de David Icke en la isla de Wight

Vídeo 1: (1 hora 18 minutos) http://youtu.be/9fKMdIWjedk



Vídeo 2: (1 hora 22 minutos) http://youtu.be/OIJXagv_LLU



Archivo PDF 1, primera parte de la entrevista: http://www.lacajadepandora.eu/wp-content/uploads/2012/08/David-Icke-Traduccion-1-PARTE_.pdf (Link de respaldo de seguridad, por si alguna vez falla disponer de alternativa: parte 1 bis)

Archivo PDF 2, segunda parte de la entrevista: http://www.lacajadepandora.eu/wp-content/uploads/2012/08/David-Icke-Traduccion-2-PARTE.pdf (Link de respaldo de seguridad, por si alguna vez falla disponer de alternativa: parte 2 bis)

Saludos
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viernes, 13 de julio de 2012

Dar y recibir: Muchos, Uno, Ninguno

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El dar es propio de los dioses. El recibir es propio de los humanos. Para los dioses no hay diferencia entre el dar y el recibir. La Plenitud trasciende el dar y el recibir, simplemente es. Del sueño denso y pesado de ser humanos, se despierta a la inconmensurable Plenitud eternamente inmutable, mediante el no-camino del sueño ligero y feliz de ser dioses. Muchos sueñan; sólo Uno despierta; y realmente Ninguno se ha dormido jamás.
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martes, 10 de julio de 2012

Una economía ética (entrevista a Christian Felberg)

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Copio una noticia/entrevista donde parece filtrarse algo de aire fresco y ética en el campo de la economía:

«Nadie debe cobrar más de 20 veces el salario mínimo»

«Tengo 39 años, austriaco. Licenciado en Filología Románica, Ciencias Políticas, Psicología y Sociología. Doy clases en la Universidad de Economía de Viena. Soltero. La economía debe servir a la sociedad. Universo significa un solo verso, yo soy parte de esa canción»

Christian Felberg, cofundador de Attac y padre de la economía del bien común

Debemos resolver la contradicción ética entre los valores de los mercados capitalistas (afán de lucro y competencia) y los principios constitucionales que recoge, entre otras, la Constitución de Baviera.

"Toda actividad económica sirve al bien común". La economía del bien común es un sistema económico alternativo completo. Hoy se han adscrito al movimiento y aplican el modelo 717 empresas en 15 países, tres bancos europeos, 129 organizaciones y 50 políticos.

¿Y en qué consiste su modelo? Está basado, como la economía de mercado, en empresas privadas. La diferencia estriba en que las empresas no compiten entre ellas, sino que cooperan para conseguir el mayor bien común a la sociedad en su conjunto.

¿Y cómo se consigue eso? Cambiando las reglas del juego político. El éxito económico no se mide por indicadores monetarios como el beneficio financiero o el PIB, sino por el balance del bien común. Hoy una empresa puede ser exitosa agravando los problemas sociales y ecológicos.

Destrozando el medio ambiente. Sí, y pisoteando los derechos humanos, empleando mano de obra infantil, desviando sus beneficios a paraísos fiscales o presionando mediante lobbies para promover leyes que vayan en su propio beneficio.

Algo debe cambiar. El 80% de los alemanes y el 90% de los austriacos esperan un nuevo orden económico. Según las encuestas, si se pregunta a la gente cuáles son los indicadores de calidad de vida más relevantes, las respuestas son prácticamente idénticas en todo el mundo.

¿Qué queremos? Se resume en 15 identificadores (sanidad, calidad del tiempo, confianza, cooperación, aprecio, democracia, solidaridad...) que hoy podemos medir para saber cuál es la aportación de las empresas a ese bien común deseado. Cuanto más social, ecológica, democrática y solidaria sea la actividad de la empresa, mejores serán los resultados del balance del bien común alcanzados.

¿Y tendrán premio? Sí, disfrutarán de ventajas legales: aranceles ventajosos, créditos baratos, tasas de impuestos reducidas, privilegios en compra pública y en concursos públicos...

Hoy los productos éticos y ecológicos son considerablemente más caros. Cierto, pero con esos incentivos se abaratarán, mientras que los no éticos subirán de precio. El consumidor podrá identificar mediante un código de barras el balance del bien común a través de internet y del móvil, y el producto tendrá un distintivo de color, un semáforo, que informará del aporte de este producto al bien común.

¿Cree que algún parlamento aprobará sus propuestas? Las estudia la UE, pero paralelamente estamos creando convenciones económicas democráticas que están redactando las reglas del juego, y el pueblo soberano las podrá convertir en vinculantes y legales.

¿Hay algún ejemplo? Muro d'Alcoi, en Alicante, se ha declarado oficialmente municipio del bien común. Y hay municipios en Austria, Italia y Alemania que lo están fomentando porque hay empresas, científicos y organizaciones que se han pronunciado a favor de esta iniciativa. Viena se esta planteando dar prioridad en la compra pública a empresas que hagan el balance del bien común.

¿Qué otras medidas propone? Que los excedentes financieros no se utilicen para bonificar a personas que no trabajan en la empresa, prohibir la adquisición hostil de otras empresas, la inversión en mercados financieros y la aportación a partidos políticos. En contrapartida, el impuesto sobre el beneficio empresarial se elimina.

¿Dónde revertirían esos excedentes? En inversiones con plusvalía social y ecológica, devolución de créditos, depósitos en reservas limitadas, bonificación a los empleados de forma restringida y créditos sin intereses a empresas cooperadoras.

¿Qué más? Cuanto más tengas, más difícil será adquirir más. Ha de haber un límite por arriba y por abajo a la desigualdad en los ingresos, la propiedad privada y el tamaño de las empresas.

¿Qué propone para las diferencias de ingresos y patrimonios? Limitarlas, ingresos máximos de por ejemplo 20 veces el salario mínimo y propiedades que no excedan los diez millones de euros. Y el derecho de cesión y herencia de 500.000 euros por persona.

¿Y el empleo? Las empresas serán más exitosas cuanto más contribuyan a reducir el paro, proponemos diversas medidas como un año sabático cada diez que reduciría un 10% el paro. Y un banco democrático con depósitos de ahorro garantizados, cuentas corrientes gratuitas, créditos de interés reducido y de riesgo con plusvalía social y ecológica.

¿Qué hacemos con los impuestos? En Austria el 90% de la población no tiene ni la tercera parte de toda la propiedad privada, no vamos a poner ningún impuesto sobre ellos.

¿Que paguen los súper ricos? La propiedad privada es cinco veces la deuda pública en toda la zona euro; si le aplicamos el 1% de impuestos, en diez años se reduciría a la mitad y a las grandes fortunas sólo les implicaría el 10% de su fortuna.

Fin de la entrevista.

Copio ahora el recuadro a la izquierda:

Calidad de vida 
 Felberg sentó las bases de La economía del bien común (Ed. Deusto) y se fueron sumando economistas y empresarios para profundizar en este nuevo modelo que pretende poner la economía al servicio del ciudadano y no del beneficio, con propuestas claras. Corregir, por ejemplo, las abismales desigualdades salariales: "En Alemania los altos ejecutivos ganan 5.000 veces más que el salario mínimo legal. Creo que es inconstitucional y debemos conseguir que lo prohíban por ley". El egoísmo y la irresponsabilidad de la economía deben dar paso a la cooperación. Felberg invita a personas, empresas y comunidades a sumarse a esta reconstrucción de la economía (www.economia-del-bien-comun.org)

Su libro puede comprarse en Amazon.es: «La economía del bien común»

Fuente de donde he tomado la noticia: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120710/54322329143/la-contra-christian-felberg.html

¡Saludos!
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martes, 3 de julio de 2012

Unos libros de psicología

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Los incluyo en la Biblioteca, la cual la he seguido actualizando de vez en cuando. En este post, reúno unos pocos libros de psicología con sus respectivos links de descarga, por si a alguien le va el tema:

«El mito de la enfermedad mental». 1961. Autor: Thomas Szasz (psiquiatra). Link de descarga: http://nytz.files.wordpress.com/2012/07/0011961el-mito-de-la-enfermedad-mental-szasz-thomas-ed-amorrortu-2008.pdf

«Ideología y enfermedad mental». 1970. Thomas Szasz. Link de descarga: http://nytz.files.wordpress.com/2012/07/0021970ideologc3ada-y-enfermedad-mental-szasz-thomas.pdf

«El libro del Ello». 1923. Georg Groddeck (médico). Link de descarga: http://nytz.files.wordpress.com/2012/07/0071923el-libro-del-ello-georg-groddeck.pdf

Thomas Szasz es un psiquiatra que se atrevió a poner en tela de juicio algunos de los paradigmas centrales de la psiquiatría, considerándolos mitos (en cierto modo: prejuicios). Sus libros son un referente dentro del mundo de la psicología/psiquiatría. Ficha en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Szasz

Georg Groddeck fue un médico anti-convencional, quien simpatizó con el psicoanálisis pero lo aplicó no sólo a lo mental, sino a sus propios pacientes con enfermedades físicas, con resultados sorprendentes. Fue considerado, en cierto modo, un raro entre los raros. http://es.wikipedia.org/wiki/Georg_Groddeck

Dejo unas frases de Thomas Szasz, de otro de sus libros («El segundo pecado»):

Filosofía es, literalmente, amor al conocimiento; fobosofía es miedo al mismo. Obviamente, en el mundo hay más «fobósofos» que «filósofos». 

Nota: en los siguientes ejemplos se refiere al "poder" de las palabras o del lenguaje. A veces, llamando a las cosas con otro nombre, se hace pensar que son cosas diferentes.

Mendacidades médicas: 

☼ A la prevención de la paternidad la llaman «paternidad planificada». 

☼ Al homicidio cometido por médicos lo llaman «eutanasia».

☼ Al encarcelamiento ordenado por los psiquiatras lo llaman «hospitalización mental ». 

Quod licet Jovi, non licet bovi (Lo que se permite a Júpiter no se permite a la vaca): 

☼ Los policías reciben sobornos; los políticos reciben aportaciones a la campaña. 

☼ La marihuana y la heroína las venden traficantes; de cigarrillos y el alcohol los venden comerciantes. 

☼ Los pacientes mentales que recurren a los tribunales para recuperar su libertad son agitadores; los psiquiatras que usan los tribunales para privar a los pacientes de su libertad son terapeutas.

☼ Si la General Motors vende coches, lo llaman publicidad; si el Instituto Nacional de la Salud Mental vende psiquiatría, lo llaman educación; si una buscona vende relaciones sexuales, lo llaman importunar; si un pillete callejero vende heroína, lo llaman traficar con droga.

 Nota: Los dos libros de Thomas Szasz que incluyo arriba como descargas son de un tema más serio y profundo que estos ejemplos ligeros sacados de otro de sus libros, que son sobre otro tema pero estos ejemplos cortos quedan mejor para citar algo breve en un post.

Otra cita de Thomas Szasz, también del libro «El segundo pecado»: El tema dramático central de la vida puede reducirse a la siguiente exigencia que las personas se hacen unas a otras: «¡Acepta, haz válida y refuerza mi fantasía acerca de mí mismo! Si no, no te amaré, te castigaré, te dejaré, te mataré». Resumiendo: «¡Certifica mi autenticidad, o ya verás!».

Y de ese mismo libro, pero tocando ya parte de lo que es el tema principal en los libros linkeados arriba, extraigo estos fragmentos:

Idiopático: palabra de la jerga médica que significa «No sabemos qué es, cuál es su causa ni que podemos hacer para curarlo..., pero no lo reconoceremos ante los profanos y parientes». [Efectivamente, en la Wikipedia leemos: Idiopático es un adjetivo usado primariamente en medicina, que significa de irrupción espontánea o de causa obscura o desconocida. La combinación de raíces del griego significa "una enfermedad de etiología desconocida"]

Palabras tranquilizadoras: tipo de mendacidad médica consistente en que el doctor le comunica al paciente falsedades calculadas que, según el doctor, son lo que el paciente quiere oír. 

Tratamiento: 1. Intervención que el paciente pide al médico para aliviar o curar una enfermedad. 2. Castigo (como en la expresión «Vamos a aplicarle el tratamiento...»); goza de especial popularidad en las instituciones psiquiátricas y en los países totalitarios. 3. Cualquier cosa, generalmente de naturaleza desagradable, que queramos hacerle a otra persona. A menudo se confunde con lo que nuestros insensibles antepasados llamaban «castigo», pero que ahora, gracias a los descubrimientos de la psiquiatría moderna, comprendemos que son formas de tratamiento médico. 

El concepto de «tratamiento» es el gran legitimador de nuestra época. Llamen «tratamiento» a lo que quieran hacer y al instante les aclamarán como grandes bienhechores y científicos. Freud decidió escuchar a las personas y hablar con ellas, de modo que llamó «terapia» a la conversación y a ahora se reconoce el psicoanálisis como una forma de tratamiento médico. Cerletti decidió aplicar sacudidas eléctricas a las personas, así que llamó «terapia» al electrochoque y también a éste se le reconoce ahora como un tipo de tratamiento médico. Masters decidió enseñar a los hombres a actuar sexualmente, de manera que llamó «terapia» a proporcionarles prostitutas y el proxenetismo se convirtió en una nueva variedad de tratamiento médico. 

Cuando una persona come demasiado acortan sus intestinos; a esto lo llaman «operación de derivación por obesidad». 

Cuando una persona piensa demasiado le extirpan parte del cerebro: a esto lo llaman «lobotomía frontal por esquizofrenia».

(...)

El diagnóstico psiquiátrico es una afirmación relativa al paciente que tiene utilidad para el psiquiatra. El síntoma psiquiátrico es una afirmación relativa al paciente que es útil para el paciente. 

So capa de diagnosticar una enfermedad, el psiquiatra descalifica las desviaciones. 

El problema de los diagnósticos psiquiátricos no estriba en que carezcan de sentido, sino en que pueden usarse y a menudo se usan como porras semánticas: romper la dignidad y la respetabilidad del paciente le destruye tan eficazmente como partirle el cráneo. La diferencia es que todo el mundo reconoce al de la porra como un criminal, pero no ocurre lo mismo en el caso de quien empuña un diagnóstico psiquiátrico. 

La formación psiquiátrica es el adoctrinamiento ritualizado del joven médico en la teoría y la práctica de la violencia psiquiátrica.

[...]

No hay ni puede haber abusos de la psiquiatría institucional porque la psiquiatría institucional es ella misma un abuso, del mismo modo que no había ni podía haber abusos de la Inquisición porque la misma Inquisición era un abuso. A decir verdad, de igual manera que la Inquisición era el abuso característico y, quizá evitable, del cristianismo, la psiquiatría institucional es el abuso característico y tal vez inevitable de la medicina. 

El problema principal de la psiquiatría institucional es la violencia: la posible y temida violencia del loco, y la violencia real de la sociedad y la psiquiatría institucional contra él. 

La legitimidad de la psiquiatría institucional se apoya directamente en la premisa dual de que los «pacientes» carecen de autodominio y, por consiguiente, son incapaces de ejercer la autodeterminación, y de que los «terapeutas» no sólo poseen estas cualidades, sino que son además expertos capacitados profesionalmente para la «protección de los mejores intereses de los enfermos mentales». 

La psiquiatría institucional satisface una necesidad básica de los seres humanos: validarse uno mismo como bueno (normal) invalidando al otro como malo (enfermo mental). 

El «depresivo» tiene la moral abatida; el psiquiatra se la levanta por medio de fármacos. 

El «maníaco» tiene la moral alta; el psiquiatra utiliza fármacos para bajársela.

Estos ejemplos ilustran el principio en que se basa la psiquiatría institucional (y orgánica): todo lo que haga el paciente está mal, y todo lo que haga el psiquiatra está bien. 

La psiquiatría institucional se ocupa de juicios; la teoría psicoanalítica, de justificaciones.

Los hospitales mentales son los campos de prisioneros de nuestras guerras civiles no declaradas ni expresadas. 

La hospitalización mental voluntaria: la amenaza de que «Si no vienes por las buenas, será peor para ti» aplicada a personas a las que se acusa de enfermedad mental. 

La hospitalización mental forzosa: según los pacientes de los hospitales mentales, encarcelamiento por un período indefinido sin delito, juicio ni sentencia; según los psiquiatras de los hospitales mentales, un procedimiento tan raro que prácticamente no existe, al que sólo se recurre para proteger a los enfermos mentales y que únicamente rechazan los que sienten temores paranoicos y hostilidad ante los psiquiatras institucionales. 

De hecho ninguna persona encerrada en un hospital mental es libre de irse cuando quiera. No obstante, la ley distingue entre dos clases de pacientes de hospital mental: voluntarios y forzosos. Los pacientes voluntarios piensan que pueden irse del hospital; los forzosos saben que no pueden. El paciente voluntario está equivocado y el forzoso está en lo cierto. No obstante, los psiquiatras insisten en que los pacientes voluntarios sufren de enfermedades mentales benignas, mientras que las que padecen los pacientes forzosos son graves. Ello se debe a que los primeros tienen creencias falsas que convienen al psiquiatra, mientras que los segundos tienen creencias verdaderas que no le convienen. 

Desde hace mucho tiempo, está de moda lamentar, y denunciar la inhumanidad de encarcelar a hombres cuerdos en manicomios. Según los que piensan así, encarcelar a los supuestos locos es permisible, toda vez que para ellos la «hospitalización» es una forma de tratamiento médico, sin duda desagradable, pero siempre necesario y a menudo útil. 

Esta opinión es desacertada, y no sólo porque la enfermedad mental no existe. También lo es porque se basa en un error fundamental al interpretar la ética médica. En medicina se permite una intervención peligrosa o mutiladora no tanto porque ayude a la persona enferma a recuperarse de su enfermedad como porque dicha persona la desea. Por ejemplo, a un paciente que tiene cáncer de pulmón se le puede extirpar parte de ese órgano. Sería verdaderamente horrible si un cirujano le hiciera lo mismo a una persona cuyo pulmón está sanísimo. Pero también sería horrible si un cirujano se lo hiciera a un enfermo de cáncer contra la voluntad de éste. Porque, a fin de cuentas, lo que hace que una intervención médica sea permisible desde el punto de vista moral no es el hecho de que sea terapéutica, sino que el paciente la desea. De modo parecido, lo que hace que la intervención casi médica de la hospitalización psiquiátrica forzosa no sea moralmente permisible no es su carácter dañino, sino que se trate de algo que el supuesto paciente no quiere.

La hospitalización mental involuntaria es como la esclavitud. Mejorar los criterios que rigen el ingreso en un hospital mental viene a ser como adornar las plantaciones de esclavos. El problema no consiste en cómo mejorar los requisitos de ingreso, sino en cómo abolir esta clase de hospitalización.

[...]

Hoy día [este libro, El segundo pecado, fue publicado en 1972], especialmente en Estados Unidos, todas las dificultades y todos los problemas de la vida se consideran enfermedades psiquiátricas y, en mayor o menor medida, a casi todo el mundo se le considera un enfermo mental. De hecho, no es exagerado decir que la vida misma se ve ahora como una enfermedad que empieza con la concepción y termina con la muerte, y que mientras dura necesita a cada paso la ayuda de los médicos y sobre todo de los profesionales de la salud mental.

En los libros linkeados arriba lo explica de manera larga y profunda, detallando exactamente a qué se refiere, con numerosos ejemplos y haciendo un repaso a la historia de la psiquiatría, en lo que resulta una crítica fuerte aunque en su opinión constructiva, pues es necesario percatarse de los errores para corregirlos. 

Ahora una referencia acerca de Georg Groddeck, copiada de la Wikipedia: «Aquel que llega a la conclusión de que yo medico mentalmente a un humano que se rompió la pierna tiene razón —pero ajusto la fractura y protejo la herida. Y entonces le doy un masaje, hago ejercicios con él, le doy a la pierna baños diarios con agua a 45°C por media hora y cuido que no se inflame ni supure, y cada tanto le pregunto: ¿por qué se rompió la pierna, “usted mismo”?».

Copié dos frases de Georg Groddeck en este post: http://jugandoalegremente.blogspot.com.es/2012/06/lo-que-rechazas-en-otros-es-lo-que-no.html

¡Saludos!
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