sábado, 17 de octubre de 2009

Jugando al escondite con Dios

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Dios es un Niño precioso, bellísimo, espléndido, enorme, gigantesco, de tal tamaño que apenas podría esconderse. Es un Niño Divino, siempre riendo, siempre alegre y juguetón. Juega al escondite consigo mismo... ¿cómo podría esconderse este bello Niño si su tamaño es tan inmenso? ¿Dónde podría ocultarse Aquel que ES Infinito?

Sin embargo, este Niño Divino y juguetón es muy hábil, es muy astuto cuando se empeña en jugar. Es todas las cosas y se esconde en todas las cosas. Para la mirada dormida está oculto. Sin embargo, el Niño Divino no pasa desapercibido para la mirada de la Sabiduría. Entonces es descubierto y simplemente sonríe. ¡Así es Dios!
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