sábado, 3 de marzo de 2012

Espontaneidad o maquillaje

*
La vida es espontaneidad. Ser, es ser espontáneamente. La felicidad es el fluir de la espontaneidad, es lo que es. No hay nada excepto espontaneidad, que es amor, que es este momento eternamente. No hay nada más allá de la espontaneidad. No hay nada que pueda bloquear la espontaneidad (como no sea imaginadamente, pero la imaginación no es un bloqueo sino un inofensivo juego que sucede en la espontaneidad y que no cambia la espontaneidad).

No hay nada que hacer. Eres lo que eres. Eres espontáneo. Eres la espontaneidad.

No tienes que cambiar nada porque ya eres lo que eres. En la espontaneidad está sucediendo una alegre aceptación ilimitada, la cual sobrepasa los conceptos (de espacio, forma, tiempo, prejuicios, suposiciones, etc.). El "cambio" que sea idóneo, ya está sucediendo por sí mismo en cada momento, espontáneamente. Uno se relaja y es feliz, relajado en la plenitud unida que somos/soy como el Todo/Nada que no puede ser descrito ni etiquetado porque sobrepasa todo capricho de la mente: está más allá de los pensamientos, pues la mente trata de "fotografiar" la vida, pero la vida es infotografiable, es indescriptible porque es dinámica, espontánea, ilimitada y "misteriosa": nada puede atraparla; nada puede limitarla; nada puede apropiársela para sí. La vida no es una foto; es una fuente (de alegría, de momento, de espontaneidad, de belleza, de bondad).

Todo es Uno, pero no hay foto. El Uno, la Vida, no se puede fotografiar. No se está "quieto", porque ni se mueve ni se para, sino que sobrepasa todo intento de capturarLo: es lo que es. Al ser Uno, es eterno, no se rompe, no se pelea, no hay conflicto porque la armonía es total y el Uno es amor y amistad: es amigo de sí mismo y fluye sin fluir, en eterna espontaneidad inmortal.

Se puede jugar a maquillar la espontaneidad, maquillar al Uno, maquillar el momento. La espontaneidad es felicidad, es paz serena, es puro entusiasmo y alegría de vivir. Es radiante, bellísima, y fácil, sobre todo fácil, porque es lo que es. Lo que es, no puede dejar de ser: es eterno, fiable, permanente, infinito. Pero sí se puede jugar a imaginar ser lo que no se es. Es un juego parecido a la típica idea de: «¿acaso no podría el Todopoderoso crear una piedra tan pesada que ni Él mismo pueda levantarla?». Obviamente que la idea en sí es absurda, como puede verse más directamente en esta variante semejante: «¿Podría el Todopoderoso dejar de ser todopoderoso?». Es obvio que lo todopoderoso no puede dejar de ser lo que es, o de lo contrario no sería lo que es. Pero sí puede jugar a imaginar que no es lo que es. Eso es lo que llamo maquillaje.

Podemos ser espontáneamente relajados, alegres, Uno; o podemos jugar con el maquillaje imaginando lo que no es nada. Maquillar el momento es no aceptarlo tal cual es, sino pretender cambiarlo, controlarlo, etiquetarlo, enjuiciarlo, limitarlo mentalmente con una red de pensamientos, esa red de pensamientos se vende en la tienda de la esquina, es ese maletín que hay en el escaparate donde pone: "Kit de maquillaje: prejuicios, cadenas, argollas, formas, tiempos, decepciones, cambios, control, etc". El maquillaje parece ocultar la realidad (así nos parecerá mientras creamos en él), pero no hace nada: la espontaneidad sigue siendo lo que es, e incluso el maquillaje es posible gracias a la espontaneidad, es una imaginación temporal que brota de la espontaneidad, ¡y no hay nada malo en ello! No hay nada malo en jugar, aunque tomarse un juego demasiado en serio puede acabar resultando cansino.

Cuando algo resulta cansino, sucede espontáneamente el "retorno" a la armonía de la espontaneidad. La vida es alegría espontánea, sin reglas. No hay reglas (excepto en la imaginación, en los juegos; las reglas del maquillaje). Uno es lo que es: este momento sin forma ni tiempo, eternamente dinámico, eternamente feliz, eternamente indescriptible (las palabras de este post están refutadas por la espontaneidad, pero el mensaje al cual señalan es un guiño eterno, indescriptible e irrefutable, y está "aquí", en este momento, en el Corazón/Centro/Ser/Espontaneidad).

La iluminación es espontaneidad. Son lo mismo. Son este mismo momento eterno. No hay reglas para "lograr" la iluminación, pues somos este momento, y este momento ya es lo que es: y es espontáneo por sí solo. Es divino tal como es. Soy divino tal como soy. Cuando sucede el dejar de maquillar, la alegría/serenidad del momento brilla como un sol: esto es iluminación, ser, vivir, fluir, gozar, sonreír.

Este momento no necesita ningún maquillaje para que sea pleno. Este momento, o bien lo aceptamos tal cual es y fluimos en la espontaneidad que es nuestro ser, o bien lo maquillamos, jugando a verlo como no es. El tiempo y el espacio son maquillajes. Las reglas son maquillajes. Los límites son maquillajes. Los problemas, las tragedias, las separaciones, las decepciones, son maquillajes, meros juegos; imaginaciones. Y no hay nada malo en jugar. Pero cuando sucede que el juego cansa, la espontaneidad sigue a la mano, Aquí, en el Corazón, sonriéndose a sí misma (a nosotros mismos) con un deliciosamente dulce Amor.

No es necesario hacer nada. La espontaneidad ya está sucediendo. No son necesarias las reglas. Nadie necesita reglas para respirar, y la verdadera respiración consiste en la aceptación del momento eterno. Este momento es lo que somos espontáneamente siempre, ahora.

No hay pasado ni futuro; sólo espontaneidad. No hay pesares: sólo juegos, maquillajes aparentes, que no son nada y detrás de los cuales reluce eternamente la Verdad espontánea de lo Real.

¡La Vida es fácil!

La muerte es un maquillaje: no existe. ¡La Vida es fácil, espontánea e imparable!

No hay reglas porque no se puede detener la espontaneidad. Date un respiro. ¿Quién? ¿Quién va a ser, quién hay? Sólo existe el Amor/Espontaneidad/Felicidad.

La armonía de la espontaneidad es maravillosa: todo es feliz, todo es Uno, nada choca con nada, todo se ama a sí mismo, todo es tan deliciosamente indescriptible... ¡La Vida es fácil! Es lo que es. Es lo que está sucediendo Ahora. Más allá de las imaginadas apariencias de los maquillajes, la espontaneidad es lo que es. El Corazón late de felicidad en cada momento. Y cada momento es este único momento intemporal, desbordante de dulzura y espontaneidad amorosamente alegre y renovada.

La Vida es Bondad. La Vida es fácil. Ser espontáneo es fácil porque es ser tal cual somos, y no hay otra manera de ser. Aceptar esto y vivir sin maquillajes, es lo más digno de ser llamado iluminación, o vivir una vida iluminada. Más allá de los adornos del tiempo, del espacio, de los límites, de los pensamientos y de las formas, está Aquello que siempre sonríe espontáneamente: la Vida bondadosa que siempre somos.

La Vida es fácil. No es necesario controlar, no es necesario etiquetar, no es necesario comprender nada, no es necesario hacer nada. Ya todo es como es, espontáneamente. No es necesario controlar lo que ya es perfecto tal cual es. Basta con aceptarlo agradecidamente y fundirnos con la ilimitada corriente de la espontaneidad, la dulce corriente ilimitada e incontrolable que lo ama todo y que se sorprende en cada momento a sí misma con una nueva sorpresa de refrescante Amor. La Aventura de la Vida es espontaneidad bellísima y bondadosísima. Y no hay que hacer nada para esto: es así espontáneamente. No hay necesidad de cambiar nada, ni de controlar nada. Basta con disfrutar lo que el Ser se brinda a Sí mismo espontáneamente, en el momento eterno. ¡No se requiere de ningún esfuerzo para ser espontaneo!

El ratoncillo dice a voz en grito: «¡Qué dices! ¿No vas a controlar? ¡Te comerán vivo los enemigos! ¡Te apisonarán las circunstancias, te comerán, pues este mundo es una selva! ¡El mundo se derrumbará! ¡Tu mundo se va a derrumbar! Has de controlar tu vida para que tu vida siga girando». Es la voz del miedo a que si dejamos caer el maquillaje, no halla vida sin él: miedo a que no haya una cara real más allá del maquillaje.

En cierto modo es cierto que el mundo se derrumba cuando dejamos de controlarlo. ¿Pero qué mundo es ese? No se le echa de menos cuando se disuelve. Y la desaparición de ese velo/maquillaje, permite ver lo que siempre ha estado aquí: la bondadosa espontaneidad siempre feliz, siempre nueva, eternamente plena.

Puesto que no hay pasado ni futuro, y puesto que la espontaneidad siempre es (independientemente de que la maquillemos o no), entonces celebremos la Vida. No hay nada que temer. No hay nada que hacer. Y sí hay una eternidad por delante, un momento graciosamente feliz que nunca se acaba, para que saboreemos el gozo del Ser en infinitud de creatividades, descansando en la espontánea bondad que nos abraza y protege, descansando en la armonía del Uno y Su dulzura, descansando en Eso que siempre resulta paradójico en palabras, Eso que es Inmutable (siempre es lo que es) y al mismo tiempo no está congelado (es eterno, pero no viejo, sino siempre fresco, eternamente joven, nuevo como un recién nacido dispuesto espontáneamente a vivir felizmente la aventura de cada momento virgen), fluye sin fluir renovándose a Sí mismo en una perpetua fiesta de gozo incesante y creciente. Pues Eso crece sin crecer, es expansivo, no hay palabras para describirLo, es una Fiesta eterna, una aventura, un misterio (porque no es algo para comprenderlo mentalmente, sino para disfrutarlo momento a momento, eternamente), un gozo de vivir, un gozo de ser.

¡La Vida es fácil! Basta dejar de maquillarla, y la felicidad se desborda. Es tan fácil que ni siquiera es necesario dejar de maquillarla: la espontaneidad feliz sigue aquí, con o sin el aparente juego del maquillaje. Con maquillaje o sin él, cuando dejamos que nuestra atención no se tome en serio los maquillajes... brilla la espontaneidad del momento, en su bendita simplicidad. ¡Nadie se cansa jamás de la espontaneidad! Porque de hecho no hay nadie, excepto la espontaneidad misma.

WWWWWWWWOOOOOOOOWWWWWWWW!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
*

3 comentarios:

  1. « Seth manifestó:

    "Debe darse cabida a la espontaneidad. Luego puede lograrse el tipo de evidencia que les preocupa. Si nos preocupan exageradamente los efectos, entonces desaparece la espontaneidad. Entra el ego y esta­mos perdidos." »

    http://www.bibliotecapleyades.net/seth/material_seth06.htm

    :)

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Y mirad esta otra cita, tan maja, de "Habla Seth III":

    « No existe ninguna contradicción -aunque pueda parecer que la haya- entre ser espontáneamente consciente de los propios pensamientos, y examinarlos. No hay que actuar a ciegas para ser espontáneo. Ni sois espontáneos cuando aceptáis indiscriminadamente como un hecho cada pequeña información que os llega, como si fuera propia.
    » Muchas creencias desaparecerían automáticamente y de manera bastante inofensiva si fuerais verdaderamente espontáneos. Pero, en cambio, soléis conservarlas.»

    ResponderEliminar