domingo, 1 de mayo de 2011

«¿Pero dónde creen que voy?»

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Es interesante mencionar que, cuando Sri Ramana Maharshi estaba a punto de morir, preguntó por qué los presentes lloraban y le respondieron que la razón era que estaba muriendo. Aparentemente sorprendido, Maharshi volvió a preguntar: «¿Pero dónde creen que voy?». ¿Existe algún registro de un 'testamento' más importante? Parecería, no obstante, que el supremo significado no ha sido bien comprendido, pero explicarlo no haría justicia a su extraordinaria importancia.

Wei Wu Wei

Post sobre Ramana Maharshi: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2009/09/unidad-una-foto-y-unas-parabolas.html (incluye foto, vídeo, un libro para descargar y unas frases seleccionadas).
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sábado, 30 de abril de 2011

Yo soy yo (y por lo tanto, todos los problemas son imaginarios)

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El hombre de mundo, al oír las palabras «yo soy yo», lejos está de comprender el alcance de esa afirmación. El hombre de la calle fácilmente ríe ante semejantes palabras, rechazándolas como inútiles, por ser demasiado obvias, tanto que le resulta tentador mirar por encima del hombro a quien las pronuncia, sopesando si se trata de un tonto, un loco o simplemente un payaso.

Sin embargo, las palabras «yo soy yo» ofrecen una pista potentísima, la clave que "destruye" el universo de las limitaciones y que disuelve todos los problemas.

En verdad el hombre mundano acierta en algo: «yo soy yo» apunta, efectivamente, a algo muy obvio. Apunta hacia la verdad en toda su simpleza. Sin embargo, lo que el hombre de mundo considera como obvio está muy lejos de ser verdad, mientras que lo que considera como incomprensible, es la simple y obvia realidad.

La verdad es obvia y simple, aunque no puede encerrarse en palabras. Sin embargo las palabras pueden usarse como insinuaciones o pistas, para aquellos que tengan oídos para escuchar y corazón para sentir.

El hombre de la calle llama «yo» y «tú» a los objetos (los cuales son imaginarios): llama «yo» a un cuerpo "físico" al que considera ser él mismo, llamado por ejemplo «fulano»; llama «tú» a otros cuerpos-objetos, por ejemplo «mengano». Y objetivándose a sí mismo y al mundo, pasa por alto al «yo-puro», que es «ser» puro, sin cualidades limitadoras (por lo tanto sin forma, infinito, indescriptible).

La Consciencia pura, cuando juega a identificarse como un "hombre mundano limitado" (como un ser limitado, separado), finge no darse cuenta del «yo-puro» real; la Consciencia juega a no "ver" su «yo-soy-yo puro», juega a no "ver" su pura mismidad sin accesorios. Y el resultado de dicho juego es que parece surgir un mundo que rodea al «yo-cuerpo-limitado», pasando por alto (mientras la Consciencia siga jugando a identificarse con lo limitado) que tanto el «yo-cuerpo-mente-separado» como el «mundo que me rodea» son proyecciones mentales (pensamientos) e imaginarias.

Sin embargo, en este juego en el cual la Consciencia finge ser lo que no es, jamás la Verdad ha cambiado. La separación no es real (ni siquiera mientras se juega) sino imaginada, y lo único verdadero y constante es la pura mismidad sin accesorios, el puro-ser, el «yo-puro-ilimitado». El juego no ha cambiado la Realidad inmutable, pues la Verdad sigue siempre siendo Sí misma, «yo soy yo» brilla eternamente en su inmortal felicidad.

Solamente el «yo-objeto» (el cual es imaginario) puede creer tener problemas. El «yo-puro» jamás tiene problemas, no existe nada que no sea él (Él).

«Yo soy yo» es una insinuación de la verdad en 3 palabras, cada una de las cuales significa lo mismo, por lo que esta frase podría acortarse todavía más, a una sola palabra: «Yo».

Pensar «yo soy esto o aquello» (por ejemplo: «yo soy Toni, o yo soy albañil, o yo soy un cuerpo humano o una mente humana separada») es errar el tiro: es identificarse con algo imaginado.

Pensar «yo soy yo», llevando la atención ahí sin añadir nada más, es un enfoque más apropiado para recordar la verdad. Pero pensar en «yo» o en «yo soy yo» no es la clave que "abre la puerta", sino que la clave es serLo (ser ese «yo», vivir ese «yo soy yo»). Ser lo que uno es. Y ser «yo» es algo espontáneo, intuitivo, no tiene que ver con la «mente» sino con el «Corazón» (no pensarlo, sino serlo, vivirlo, sentirlo, saborearlo, bailarlo, gozarlo, disolverse en ello soltando los conceptos mentales).

Pensar en «yo soy yo» puede ser una ayuda provisional mientras uno se autointerpreta como un cuerpo y no atina a llevar la atención a su «ser» de otra manera. Pero quedarse ahí en esa actitud mental no es suficiente. El sabio Ramana Maharshi comentó que pensar tales cosas («Yo soy yo, soy Eso, soy Brahman, soy el Ser», etc) es semejante a un hombre que no parara de pensar: «soy un hombre, soy un hombre, soy un hombre...». Al que ya lo sabe y lo vive, repetir ese pensamiento no le sirve de nada. Y a quien no lo sabe ni lo vive, tal idea puede servirle como pista inspiradora, pero mecanizarla convirtiéndola en un ritual mental constante sería poco útil, porque la idea está dirigida más bien al corazón-intuitivo que a la mente. Y el corazón-intuitivo consiste en vivir intuitivamente Eso: serLo, sentirLo, vivirLo, ¡pero no meramente pensarlo! ¡Los pensamientos son imaginación!

El antiguo consejo de «conócete a ti mismo» sigue siendo válido. Conocerse a uno mismo es ser uno mismo, es vivirse. Ser uno mismo es ser feliz, pues en el puro ser no hay problemas. Todos los problemas son imaginarios. Los problemas necesitan de alguien limitado que sufra esos problemas. Pero ese alguien limitado, ese «yo soy fulano, un cuerpo», en realidad no existe: es imaginación, pensamiento. Los pensamientos son temporales, sólo parecen durar mientras el Ser-Unidad los piensa. Todo lo asociado con lo dual, es imaginado. Incluso el tiempo y el espacio son imaginados por el Ser, y sólo parecerán durar mientras el Ser persista en pensarlos (o sea, mientras el Ser continúe jugando a eso, imaginando eso). No hay problemas en el puro-Ser, pues aquel que sabe Lo Que Él Mismo Es, sabe lo que sabe y vive tal como es (en la Felicidad que Es y sabiéndose inmortal, pleno, feliz e ilimitado).

No hay oposición porque no existe otra cosa aparte del puro Ser, que soy «Yo-puro-ilimitado». Si no hay oposición, no hay problemas. Sólo hay quien soy. Sólo hay «Yo», pura felicidad, plenitud inmortal.

Las palabras «yo soy yo» son tan solo una insinuación, como todo lo que aparece en palabras. Dicha insinuación destila una poderosísima inspiración, la cual está conectada a la verdad. Es sensato sondear —intuitivamente— con el Corazón la inspiración que sonríe tras las palabras «yo soy yo». Todos los problemas "caen" (se disuelven) cuando uno se recuerda a Sí mismo.

La verdad es simple. De todos modos, jugar a imaginar no es un problema. El Ser puede jugar a lo que juegue. E imaginar lo que guste imaginar. Al final de todo, imagine lo que imagine, sólo la Verdad —que es eternamente intemporal e inmutable— sigue en pie, mientras que los juegos imaginados solamente perduran mientras el Ser juegue con ellos, imaginándolos mientras quiera jugarlos.

El Ser («Yo») no se ve afectado por sus propios juegos-imaginaciones. Ejemplos clásicos es el de que alguien que es mojado en un sueño, no ha sido mojado realmente. Otro ejemplo es que la pantalla de cine no se moja aunque en la película haya inundaciones, ni se quema aunque en la película haya fuego o grandes incendios, ni se rompe ni se mueve aunque en la película haya terremotos, etc. El Ser es inmutable, siempre es lo que es, y nunca se ve afectado por sus jugueteos imaginarios.

Las imaginaciones no son independientes del Ser: no son reales por sí mismas. Las imaginaciones dependen de que el Ser las imagine. Los juegos imaginarios dependen del Ser (dependen de que «Tú», el Ser, los imagines). Pero el Ser no depende de sus imaginarios juegos; aunque puede jugarlos mientras quiera bailar con ellos (sin verse jamás afectado, pues el Ser, inmortal, nunca cambia).

Desde hace siglos (así como más «recientemente», si jugamos a conceder un poco de crédito a la imaginaria idea del «tiempo») algunas ideas inspiradoras se han susurrado de diversas maneras. De un modo u otro se ha dicho:

Lo inmortal no puede convertirse en mortal. Nada real puede ser amenazado. Lo no-nacido no puede morir.

Lo mortal no es. Nada irreal existe. Lo nacido es irreal, son conceptos imaginarios.

Aquiétate ("detén" la mente) y sé feliz.
En esto radica la paz de Dios. Mira dentro de Ti y vive tranquilo.


El Reino del Cielo está dentro de Ti.
Buscad la verdad en vuestro interior. Conócete a Ti mismo.


En cuanto a lo de "dentro", o "interior", es un interesante matiz recordar que puesto que el Ser (que es lo que somos) es uno e ilimitado, entonces ese "dentro" de mirar "dentro", o ese "interior", es muy amplio y más que amplio: es ilimitado (o sea, que conviene no caer en el autoengaño de buscar la verdad en el interior de un cuerpo limitado o mente separada, sino en lo ilimitado, sabiendo que "dentro" significa «yo-puro», «consciencia», «ser»).

Aunque "dentro" y "fuera" son conceptos (irreales, imaginarios), puedes encontrar la Verdad «Dentro de Ti».

Las palabras ayudan y no ayudan. Pero la inspiración intuitiva, con palabras y sin ellas, lo es todo.

Yo Soy Lo Que Yo Soy

Yo Soy Yo


YO

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DIOS

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Relativamente hablando, cada ser sintiente es una encarnación de Dios.

Absolutamente, cada ser sintiente sólo puede ser Dios.


Wei Wu Wei

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viernes, 29 de abril de 2011

Nada más que felicidad

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Solamente brilla la felicidad. Cualquier "cosa" contraria, es imaginación.

Felicidad latiendo, siempre, en el eterno ahora. Nada más hay.

La felicidad brillando ilimitadamente, en el Momento sin momento, en el Momento sin tiempo ni pensamiento limitador.

La felicidad es. Es el Momento.

No hay sombra en el Sol.

Lo que es, es así, como es. Y es lo único. Cualquier otra "cosa" en sentido contrario son imaginaciones que pasan, o más bien parecen pasar, sin pena ni gloria que valgan.

Llorar por un sueño imaginado, carece de importancia.

Sabe y alégrate. Sola, única, plena, la felicidad es lo único que hay, brillando en este Momento eterno.

Esto es así, desde siempre y para siempre, en el Momento eterno, pleno, feliz, el cual es, radiante, lo único que hay.

Sabe lo que eres y alégrate en Ti mismo de Ti mismo, inmortalmente feliz.

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jueves, 28 de abril de 2011

Darse cuenta

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Solo date cuenta. Ahora. ¿Quién? ¿Qué?
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miércoles, 27 de abril de 2011

Ni «práctica» ni «no-práctica»: lo ilusorio es el «practicador»

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No basta con abstenerse de la práctica, también hace falta abstenerse de la no-práctica. Ambas formas de práctica son incompatibles con la liberación puesto que la liberación significa la liberación de toda noción relativa al practicante.

Wei Wu Wei
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lunes, 25 de abril de 2011

Avadhut Gita, de Dattatreya

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Para quien le interese sondearlo, es un texto poético, bello, de onda advaita, de hace siglos pero cuyo lenguaje es ameno (sin terminología oriental, sino un texto simple y poético e inspirador).

Puede leerse y descargarse de aquí: http://www.upasika.com/docs/india/Dattatreya%20-%20Avadhuta%20Gita.pdf

Actualización (1 de abril de 2015): El link anterior creo que ya no funciona (al menos a mí no me sale nada). Como link alternativo aquí va el siguiente:  Avadhut Gita, de Dattatreya: https://nytz.files.wordpress.com/2015/04/dattatreya-avadhuta-gita.pdf (en PDF).

Y ya de paso, otro texto clásico es el Ashtavakra Gita, que podéis descargar aquí: https://nytz.files.wordpress.com/2015/04/ashtavakra.doc (es un archivo .DOC)

¡Saludos!
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domingo, 24 de abril de 2011

ARIA (by Wei Wu Wei)

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ARIA

I
Moderato

Sólo hay yo, incondicionado y vacío de cualquier atributo e identidad.

Pero el mero pensamiento del «yo» nos sumerge instantáneamente en la esclavitud.

La esclavitud carece de duración con independencia de la presencia del concepto del «yo» o, lo que es lo mismo, que su duración aparente coincide con dicho concepto.

No hay «yo», nunca lo ha habido y nunca lo habrá, porque la existencia de esa entidad es imposible.

No hay «otro», nunca lo ha habido y nunca lo habrá, porque la existencia de esa entidad también es imposible.

No hay necesidad alguna de leer libros, de cantar sutras, de recitar escrituras, ni de llevar a cabo mascarada alguna. No hay nada en absoluto sobre lo que debatir o argumentar, ni nada que explicar.

No existe nada que pueda ser enseñado o aprendido.

Todo ser vivo (sintiente) conoce eso, siendo totalmente libre para cobrar conciencia de ello y experimentarlo.

Aunque el resto es esclavitud, ése no es un pensamiento ilusorio que inhibe conceptualmente a la visión pura (no dual).


II
Forte

Cada acto voluntario de lectura, canto, escucha, discusión, argumentación, explicación, etcétera, refuerza inevitablemente los conceptos que alimentan a nuestra supuesta «esclavitud».

Ningún acto voluntario puede «liberarnos» de la «esclavitud», puesto que no existe entidad alguna que pueda alcanzar la liberación o permanecer esclavizada.

Todo lo que podemos hacer es cobrar conciencia de lo que ya sabemos y vivir con plena atención aquello que ya estamos viviendo.

El resto es apariencia o mero sueño fenoménico.


III
Fortissimo

El infierno o diez mil infiernos —con todas sus fantasías basadas en las nociones del «yo» y el «otro» y en sus juicios recíprocos— es un combate de sombras entre el «tú» y el «yo» (si hablamos del «yo» como un objeto) que tiene lugar en la falsa mente.

Sólo yo puedo hablar, pero no digo lo que digo como si fuese un objeto.

Sólo yo puedo mirar, pero no veo lo que miro como si fuese un objeto.

Sólo yo puedo hacer algo, pero no hago lo que parece que es hecho por «mí».

No soy una entidad ni una no-entidad, sino la ausencia de no-entidad, la fuente de todas las acciones, pero no el ejecutor de ningún acto. Soy la fuente de todos los pensamientos, pero no soy el pensador de ninguno de ellos.

Una vez más: Yo soy, pero no hay yo ni tampoco hay «tú», «él», «ella», «eso» y, por supuesto, «nosotros» o «ellos».

Todo ser sintiente es un no-ser porque todo lo que son los seres también lo soy yo, puesto que tampoco soy.

Todo lo aquí expresado podría decirlo cualquier ser sintiente porque todo ser sintiente soy yo.

No hay nada más que añadir, nada en absoluto. Y eso ya es demasiado.


Wei Wu Wei

(Copiado de su libro "Secreto abierto")
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sábado, 23 de abril de 2011

La Totalidad es incognoscible (en términos de conocimiento objetivo, pues Lo Único no puede ser objeto de nada)

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La manifestación aparente de los fenómenos tiene lugar por completo en la mente, esto es, en un universo conceptual que, por sí solo, también es una objetivización carente de realidad, al igual que cualquier otra manifestación psíquica como, por ejemplo, los sueños y las alucinaciones.

(...)

(...) La totalidad no es una «cosa» que pueda ser conocida ya que el conocimiento es resultado de la división, y un objeto nunca puede conocer al sujeto que es la totalidad de lo que es.

Podemos comprender que somos eso porque eso es todo lo que podemos ser, pero nunca podemos llegar a conocer «lo que es» —pues «eso» no es «cosa» alguna que pueda ser conocida —de otro modo que no sea conceptualmente, al igual que ocurre con todos y cada uno de los sucedáneos duales y ficticios objetivizados como «tú».

Wei Wu Wei

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miércoles, 20 de abril de 2011

Breve cita de 'La Gran Perla' (así era llamado Hui Hai)

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Cuando vemos que todos los conceptos relativos son inexistentes, no queda nada más que comprender.

La Gran Perla (Hui Hai)
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martes, 19 de abril de 2011

Risas iluminadas

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La iluminación no es seriedad, antes al contrario, desvela una profunda y permanente alegría no-dual (incondicionada, inmutable), la cual no necesariamente tiene por qué manifestarse en forma de risas, aunque a veces sí, como sucede en el siguiente vídeo que surge como ejemplo, de una charla de Omraam Mikhael Aivanhov:



Link del vídeo anterior, directamente en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=Dj3TURaKTOM (habla en francés y sin subtítulos, pero me vale para el tema, ya que lo que resalta es la elocuencia de sus gestos, unidos a las risas de los participantes; dura 8 minutos y 59 segundos, bastante divertidos incluso sin saber francés).

Ya de paso (total... esto se incluye por el mismo precio jejeje) menciono un par de vídeos más de Omraam. El siguiente vídeo incluye fotos y grabaciones de Omraam en movimiento, y lo incluyo quizás porque me ha gustado la música:

http://www.youtube.com/watch?v=ZuHUsEJ0OP4 (dura 4 minutos y 54 segundos).

Y el último vídeo, como curiosidad, Omraam cantando un AUM con la melodía que había compuesto su maestro Peter Deunov: http://www.youtube.com/watch?v=In5phDi7SmQ (dura 1 minuto y 22 segundos).
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