miércoles, 29 de mayo de 2013

La Unidad es Bondad inmutable

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Y no hay nada aparte de Ti.
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sábado, 25 de mayo de 2013

Despertar a lo Absoluto: ¿Un proceso gradual o un "relámpago" instantáneo e intemporal?

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Se habla de la iluminación o despertar, se habla de reconocer nuestro verdadero Ser como lo Absoluto o puro Amor... se habla de que en última instancia la iluminación no es algo real porque ya soy lo que soy (Absoluto), y el Ser Absoluto que soy no necesita iluminarse. Se podría decir que el Ser ya está/estoy iluminado desde siempre para siempre, intemporalmente puesto que el tiempo no es real.

La verdad absoluta, según Sankara, Gaudapada, Ramana Maharshi y un montón de sabios, es que no hay creación ni destrucción ni esclavitud ni liberación, etc, pues el Ser es lo que Es.

Sin embargo, esos mismos sabios, para inspirar de un modo práctico a las mentes que creen estar en un mundo de separación, hablan de la iluminación como algo realizable. La realización. El darse cuenta de que ya soy lo que soy.

Aunque el tiempo sea ilusorio, estos sabios hablan del tiempo y dan métodos que se usan a lo largo del aparente tiempo (como la autoindagación, o más popularmente las diversas sadhanas, yogas, etc) como ayudas prácticas que pueden resultar inspiradoras para despertar.

Nuestro Ser ya está despierto eternamente (intemporalmente). Una vez captado esto, hablemos de lo práctico. Del despertar. Nuestro ser ya está despierto, pero si no lo vivimos así, entonces decimos (aunque sea una metáfora... y todo lo que se diga con palabras es metafórico) que estamos soñando. Estamos dormidos y mientras parezcamos estarlo, llamaremos "despertar" o "iluminación" a reconocer nuestra verdadera realidad. Reconocer lo que ya somos y seremos siempre (intemporalmente).

Dicho esto, hablemos del despertar. ¿Es un proceso que se desenvuelve en el tiempo y por lo tanto algo gradual? ¿O es un relámpago instantáneo e intemporal?

La respuesta en palabras es: ambas cosas (en la práctica), y en última instancia ninguna de ambas.

De momento lo útil, mientras no seamos plenamente conscientes de lo Absoluto (nuestro verdadero Ser) es referirnos a ambos enfoques del despertar (no es útil decir que ninguno de ambos, ni el despertar instantáneo ni el gradual, ocurren realmente, a pesar de que una vez "despertemos" eso será la verdad definitiva, pero referirnos exclusivamente a eso... de momento resulta menos útil mientras parezcamos estar aún dentro del "sueño").

Bien, entonces tenemos ambas perspectivas "útiles" para el tema del despertar: el despertar repentino y el despertar gradual. Y dije que ambas perspectivas tienen sentido práctico. El despertar gradual tiene sentido como metáfora porque aunque el tiempo sea ilusorio (y el proceso del despertar también lo sea), mientras parezca haber tiempo, resultará útil la metáfora del proceso gradual.

Ramesh Balsekar unificaba en una misma metáfora ambas perpectivas, cuando decía que el despertar era como subir por una escalera de la cual uno desconoce el número de peldaños. Él comentaba que el proceso de subir la "escalera del despertar" es gradual (se percibe como gradual), pero que la iluminación es siempre repentina. Decía que el último peldaño de dicha escalera llegaba de repente, como una sorpresa, como un destello instantáneo e intemporal.

Ahora recordemos otras metáforas y démosles un uso similar al del comentario de Ramesh Balsekar.

Está la metáfora de que el despertar es como entrar por una puerta (por ejemplo la puerta del Testigo o del Yo Soy, o genéricamente "la puerta del despertar"), y que una vez que se pasa adentro (a lo Absoluto) y se despierta, la puerta desaparece y se sabe que nunca hubo puerta y que uno siempre estuvo en el "Hogar" (Absoluto), despierto, pleno y feliz.

Otras metáforas son lo mismo pero cruzando un puente: el puente del despertar, el cual desaparece cuando llegamos al otro lado y despertamos. O la metáfora de cruzar hasta la otra orilla del río mediante una barca. Cuando llegamos al "otro lado" y despertamos, desaparecen todos los medios que supuestamente habíamos usado, desaparece el puente, la puerta, la barca, el río, la diferencia entre ambas orillas, la escalera, y se comprende que nunca hubo un "otro lado" al que ir o desde el cual tener que retornar a la Realidad.

Pero mientras creíamos estar en un mundo de dualidad, la perspectiva de cruzar el puente (o sea: despertar) era útil y tenía sentido, aunque el proceso en sí fuese ilusorio.

Otro ejemplo aplicable sería usar la metáfora de la soga que es confundida con una serpiente. La soga siempre ha sido lo que es, una cuerda, una simple e inofensiva soga. Pero vista en la penumbra (en esta metáfora la "penumbra" representa la ignorancia) puede ser confundida con una peligrosa serpiente, produciéndose miedo debido a la ignorancia. Entonces el proceso de discernir que lo que estamos percibiendo no es una peligrosa serpiente, sino una inofensiva y útil cuerda, es un proceso que puede ser rápido o lento. Ir perdiendo el miedo y acercarnos poco a poco a la serpiente, hasta darnos cuenta de que efectivamente es una simple cuerda, puede ser un proceso gradual. Pero una vez visto claramente que no hay serpiente y que lo único que hay es una cuerda, se sabe que nunca hubo serpiente y que nunca hubo motivos para tenerle miedo, pues siempre se estuvo a salvo con la útil cuerda.

Otra metáfora es que el mundo sea un espejismo, o un sueño, el cual hay que "despejar" (esclarecer, desvanecer, despertar). El proceso de despertar o de desvanecer el espejismo completamente, puede parecer gradual (y lo parecerá mientras percibamos el tiempo), pero el tiempo en sí es una ilusión, e incluso dentro de la apariencia del tiempo, el "último peldaño" del despertar no parecerá ni mucho menos algo gradual, sino algo instantáneo e intemporal.

Sea del modo que sea, y simpatice uno con la perspectiva con la que simpatice, esto debería animarnos a respetar el enfoque que adopten "los demás". Aunque sean enfoques ilusorios (que podrían resultar útiles en la etapa de cada cual). Uno mismo se encuentra también navegando entre ilusiones si critica o se cree por encima de los demás porque "ellos, ignorantes pobrecitos, practican sadhanas ilusorias para despertar sin saber que el despertar es instantáneo". Si uno critica así, es obvio que también cree que hay "ellos" y "tiempo"/"forma" en el cual criticar. Respetemos la perspectiva de cada cual. Una vez despiertos, no hay "otro lado" ni "ellos" ni "yo" ni "perspectivas", sólo Unión en Plenitud ilimitada.

Mientras tanto se despierta, estamos jugando con ilusiones. Y estaremos practicando sadhanas (seamos conscientes de esto o no). No todas las sadhanas contribuyen a la "aceleración del despertar" (la "aceleración" es obviamente otra metáfora). Unas resultan "rápidas", otras "lentas", pero mientras uno cree en las críticas o en los "ellos" o siente que vive en el tiempo y en un mundo de formas, uno estará practicando alguna "sadhana", lo sepa o no. Todo lo temporal es sadhana, porque toda mente que cree estar en el tiempo busca inconscientemente despertar de él, y esa actitud es sadhana. Toda mente busca la felicidad, y eso es sadhana (aunque "muchas" mentes aún estén en la "etapa" de creer que la felicidad está en el mundo externo, sin saber que no hay un mundo externo y que la felicidad es lo Absoluto, nuestro Ser intemporal). Ir a un bar a emborracharse es una sadhana. Criticar, es una sadhana. Meditar es una sadhana. Autoindagar es una sadhana (el puro Ser no necesita autoindagar, pues Su Mente Pura nunca se ha proyectado en la dualidad). Leer libros, ya sean de espiritualidad o novelas eróticas, es una sadhana. Algunas sadhanas se diría que "llevan rápidamente a Casa" (porque las mentes que sueñan realizar tales sadhanas, experimentan la sensación de que por fin despiertan: en el tiempo parecen despertar más rápidamente, lo cual es un símbolo y efectivamente en el tiempo se percibe así). Pero independientemente de que uno esté inmerso en una sadhana eficaz para un despertar rápido o no, lo que está claro es que mientras haya tiempo, habrá sadhana. Y habrá elección (aunque elegir entre ilusiones sea un autoengaño). La verdadera elección (aunque también sea ilusoria, pues todo elegir es en última instancia ilusorio) no es elegir entre ilusiones, sino elegir despertar (mediante el discernimiento y el desapego de todas las ilusiones). Eso sí es una "Mega-sadhana" que despierta rápidamente a la mente ignorante, y la desvanece para que sólo quede lo que siempre es: la ilimitada e inmutable Mente Pura o Absoluto.

Suficiente para este post. Unas metáforas. Sueño. Despertar. Instantáneo. Gradual. Las palabras son todo metáforas, aunque a veces pueden inspirar a despertar. Más allá de las metáforas permanece desde siempre lo Absoluto, eterno, intemporal, plenamente tranquilo e inmutable.  La única verdadera Respuesta: lo Absoluto, que es Unidad ilimitada, la auténtica Vida, intemporalmente plena; nuestro verdadero y gozoso Ser. Todo lo demás son metáforas.
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jueves, 23 de mayo de 2013

Un Curso de Milagros, una enseñanza no-dual

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Este tema es una larga reflexión que compartí hace alrededor de un mes en un foro de Advaita, AdvaitaForum. Dicho foro pertenece a la web Advaitainfo (muy buena para leer temas relacionados con el Advaita en idioma español).

Podéis leer la reflexión en este hilo de dicho foro: http://www.advaitainfo.com/foro/viewtopic.php?f=23&t=97 (Actualización 11/11/2017: Parece ser que ese foro hace tiempo que dejó de funcionar. Podéis encontrar esa reflexión en la página heredera de Advaitainfo, actualmente llamada Nodualidad.info: https://www.nodualidad.info/colaboraciones/curso-milagros-no-dual.html )

Versión en formato PDF: https://nytz.files.wordpress.com/2018/04/ucdm-una-ensenanza-no-dual-por-toni.pdf

Versión en formato ODT: https://nytz.files.wordpress.com/2018/04/ucdm-una-ensec3b1anza-no-dual-por-toni.odt

¡Saludos!
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miércoles, 22 de mayo de 2013

Entrevista de Nick Arandes a Rodrigo Joaquín del Pino (Rama)

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Nick Arandes grabó este vídeo de 36 minutos donde entrevista a Rodrigo Joaquín del Pino (de nombre hindú: Rama). Es una bella entrevista. La grabaron en la ciudad de Rosario (Rodrigo Joaquín del Pino es argentino).

Quizás os guste. Él fue monje hindú durante más de 15 años, luego volvió a occidente a compartir. Todo eso se comenta bien explicado en la entrevista.

La entrevista sucede en un lenguaje sencillo pero genialmente inspirador. Los silencios también son muy reveladores. El enfoque es no-dual. Y aunque todos los lenguajes en palabras son en la forma (y por lo tanto duales), aún así las charlas con no-dualistas trascienden el lenguaje, como se puede sentir en la entrevista. La esencia y los silencios predominan sobre las palabras, las cuales no son sino vehículos o herramientas para poder compartir un mensaje en forma de "entrevista humana" jejeje

El vídeo es en youtube: http://youtu.be/o412DcEC32g

Saludos
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domingo, 19 de mayo de 2013

«Morir para ser yo», de Anita Moorjani

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Un libro que todavía no he leído pero que podría resultar interesante a alguien. Su título es: "Morir para ser yo" y ha sido escrito por Anita Moorjani. Una historia que comenzó con un cáncer y condujo al cabo del tiempo al cuestionamiento de ¿quién o qué realmente soy?

Para saber más sobre el libro, hay abundante información en la siguiente web: http://campomorfico.com/anitamoorjani.htm

Dicha web contiene también una entrevista a la autora del libro; la entrevista está subtitulada en español (es un vídeo de VIMEO) y tiene una duración de 38 minutos.

De esa misma web (CampoMórfico.com) copio todo lo que resta de post:

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Presentación

Para los que estamos sumergidos en el estudio e investigación del trasfondo que mueve los hilos sutiles del proceso de nuestra Humanidad terrena, es de gran satisfacción el conocer que por fin pueda disponerse en habla hispana de la historia de Anita Moorjani, por cuanto la misma aporta un conocimiento más allá de lo que toda Ciencia tiene en sus posibilidades ofrecernos de la realidad vivencial en la que estamos inmersos.

El propio lenguaje de Anita, con una dialéctica sencilla, surgida desde el sentir natural que guía el recuerdo de sus vivencias, hace muy asequible el entendimiento de cuanto trata de transmitirnos en este tan preciado libro.

Anita nos cuenta en su libro cómo fue dando lugar en su organismo a un proceso de cáncer (Linfoma de Hodgkin) que le condujo a una degradación casi completa de aquel, en cuyo proceso final pasó por una experiencia cercana a la muerte (ECM), de la que nos informa con detalles lo vivenciado en ese "otro plano" y cómo esto le sirve para retornar a su cuerpo y llevar a éste a una recuperación fuera de todo lo que se podría esperar de su situación.

En esa ECM percibió algunos aspectos de lo que podría ser su vida futura, comprendiendo que una de las razones por las que decidió regresar a su vida en el cuerpo fue por el aporte que significaría a nivel humano el dar a conocer su experiencia en tal estado, y que esta labor no requeriría de hacer nada especial, sino ser sólo ella misma y permitir ser instrumento para aquello que tuviera que suceder a su través.

Comienza la historia con su niñez y el marco social donde la desarrolla, mezcla de oriente y occidente, donde convergían diversas culturas y religiones, con creencias a veces contradictorias, y en la que en ocasiones tiene que negarse a sí misma para no contradecir  las expectativas que sobre ella sus padres esperaban desde su tradición hinduista, sintiendo que no tendría la oportunidad de cumplir ninguno de sus sueños, esperanzas y deseos. Al mismo tiempo, se sentía marginada por sus compañeros de escuela al ser su región colonia británica, hasta el punto de que en ocasiones se hacía las siguientes preguntas: "¿Por qué soy siempre la diferente dondequiera que vaya? ¿A dónde pertenezco?  ¿Por qué siento que no pertenezco a ningún lugar?". O bien esto otro ante situaciones familiares: "¿Por qué estoy siempre disculpándome? ¿Por qué tengo que disculparme sólo por ser yo?".

En el verano de 2001 se entera de que una amiga ha sido diagnosticada de cáncer, y dos meses más tarde ocurre otro tanto a un cuñado de su marido.  A partir de entonces y tras lo que fue en su inicio una búsqueda de conocimientos sobre el cáncer para poder ayudar a su amiga, mientras más leía sobre ello más miedo fue desarrollando sobre todo lo que pudiera causarlo.  Hasta el punto de que creía que todo producía cáncer, por lo que empezó a tenerle miedo a la vida misma.

El 26 de abril del siguiente año, 2002, en que acudió a una consulta médica para saber del diagnóstico de una protuberancia surgida en su hombro derecho,  le fue informado de lo siguiente: “Usted tiene un linfoma lo cual es una forma de cáncer del sistema linfático”. A partir de entonces comenzó un amplio peregrinaje en busca de criterios de salud donde encontrar ayuda, incluyendo terapias orientales y muy diferentes modalidades de sanación, e incluso viajando a la India por un periodo de 6 meses donde pareció que había recuperado la salud.

Mas cuando regresó a casa su contento duró poco. Al contar a aquellos que querían saber de su estado lo que había hecho en la India, comenzaron a manifestar su desconfianza y a sumergirla en un mar de dudas, sembrando de nuevo el miedo en su interior. En tal situación, recurrió a terapias alternativas de occidente, donde percibiría contradicciones entre unas y otras, y esto no solamente aumentó su confusión sino sus miedos, y su salud se deterioró rápidamente.

Por su tradición hinduista creía en el karma, creyendo ser merecedora de tal situación, y ante tal idea se percibía impotente. De esta forma se sintió encerrada en su propia jaula de temor y desesperación, donde su salud se deterioraba por día, hasta que la mañana del 2 de febrero de 20006 tuvo que ser llevada rápidamente al hospital, donde comenzó todo el proceso en el cual surge su ECM, y del cual ella extrae como lo más esencial la importancia de tratar de percibir nuestra magnificencia, la que trasciende todos nuestros condicionantes generadores de sufrimientos y limitaciones de la felicidad que ansiamos.

Angel Baña



PRÓLOGO del Dr. Wayne W. Dyer

Todo lo que se cuenta en este libro me llega directamente al corazón. Y más aún lo hace mi relación personal con Anita Moorjani, que entró en mi vida gracias a una serie de coincidencias que sólo puede calificarse de divina y providencial. A lo largo de más de cuatro años el avance implacable de un cáncer llevó a Anita a las puertas de la muerte e incluso más allá, ya pasado el umbral y el vestíbulo por así decirlo, a lo más profundo de la propia morada de la muerte. Anita describe todo ese proceso minuciosamente en este libro, un libro escrito para conmover el alma. Animo encarecidamente a todo el mundo a que lo lea con atención y con la mente absolutamente abierta, aunque en él encuentre cosas que pongan en cuestión algunas de sus más arraigadas creencias sobre lo que hay después de este mundo, en eso que solemos llamar «más allá».

Rodeada de sus seres queridos y del equipo médico que la trataba, que esperaban que exhalara su último aliento en cualquier instante, Anita permanecía sumida en un coma profundo. Entonces se le dio la oportunidad de volver a su cuerpo arrasado por el cáncer, desafiando todas las probabilidades, para después protagonizar una curación increíble propiciada únicamente por el amor incondicional. Más que eso: volvió desde la antesala de la muerte para poder contarnos a todos cómo es la vida más allá del mundo corpóreo y, lo que es más importante, qué sensaciones se tienen allí.

Esto es una historia de amor, de un amor enorme e incondicional, con una visión revolucionaria de lo que somos en realidad, de por qué estamos aquí y de cómo podemos superar cualquier miedo o impulso negativo que esté marcando nuestras vidas. Anita nos habla del cáncer con una franqueza poco habitual y cuenta por qué cree que se ha visto sometida a la dura prueba que supone la enfermedad, por qué se ha curado y por qué ha vuelto a este mundo desde la antesala del que hay más allá. Yo personalmente no tengo ninguna duda de que la misión de su vida está plasmada en la crónica de su experiencia que están a punto de leer y de que en alguna parte estaba escrito que yo tenía que ayudarla a que este mensaje crucial llegara a todo el mundo.

Lo que Anita descubrió durante esas 24 horas en las que estuvo en coma y cruzó el umbral hacia lo desconocido está en extraordinaria consonancia con todo lo que yo he percibido en diversos momentos de inspiración mientras escribía mis libros o daba charlas. Ambos estamos convencidos de que la intervención divina ha movido las piezas necesarias para que esta mujer, que vivía al otro lado del mundo, en una cultura totalmente distinta a la mía, llegara hasta mí y conectara a la perfección con mi experiencia y con mi vida.

La primera vez que oí hablar de Anita fue cuando, a través de Mira Kelly (una mujer de Nueva York que más tarde se convirtió en mi amiga y que fue quien me hizo la regresión a una vida pasada de la que hablo en mi libro Wishes Fulfilled) me llegó una copia de una entrevista que le habían hecho sobre su experiencia cercana a la muerte (ECM). Tras leer la entrevista de Anita sentí una necesidad irresistible de hacer todo lo que estuviera en mi mano para que el mensaje cautivador que encerraban sus palabras se difundiera y llegara a todo el mundo. Llamé a Reid Tracy, el presidente de Hay House, y le pedí que encontrara a Anita Moorjani y la convenciera para que escribiera un libro en el que narrara su experiencia con todo lujo de detalles. Y añadí que me encantaría, no, que me sentiría honrado, de escribir un prólogo para el libro si ella quería comprometerse con el proyecto. Gracias a una serie de esos increíbles y maravillosos caprichos del universo (entre ellos una llamada de Anita desde Hong Kong a mi programa de radio semanal que se emite en www.hayhouseradio.com, que me dio la oportunidad de hacerle una entrevista que se retransmitió a todo el planeta) ambos conectamos a nivel profesional y personal.

Anita me contó que ella siente que todos nosotros somos puro amor; que no sólo estamos conectados de alguna forma con todos los demás seres humanos y con Dios, sino que a un nivel más profundo todos somos Dios; que hemos permitido que nuestros miedos y nuestro ego dejen a Dios fuera de nuestras vidas y eso tiene una relación directa no sólo con las enfermedades de nuestro cuerpo sino también con las de nuestro mundo. Me habló de aprender a apreciar nuestra grandeza y vivir como seres de luz y amor y también de las propiedades curativas inherentes a la mente humana. Anita describió cómo fue experimentar la ausencia de tiempo y espacio y sentir por primera vez que la unicidad es más que un concepto intelectual, que verdaderamente todo está ocurriendo a la vez. Me dijo que se sentía bañada por un aura de amor puro y feliz y que ese sentimiento ha demostrado tener un ilimitado potencial para curar. Ella vio hacerse realidad en su vida las palabras de Jesús: «Con Dios todo es posible», y entendió su verdadero significado, que lo engloba todo y no deja nada al margen, ni siquiera el pasado. Anita comprobó personalmente lo que yo había escrito en Wishes Fulfilled: que ante la auténtica presencia de Dios no son aplicables las leyes de lo material (incluidas las de la medicina).

Tenía que conocer a esa mujer. A partir de nuestras conversaciones telefónicas empecé a sentir vivamente la esencia espiritual de Anita y su mensaje de esperanza, que había llegado para sustituir al miedo. La animé no sólo a que escribiera este libro, sino también a que apareciera conmigo en la cadena PBS y contara su historia de amor, esperanza y curación a todo el mundo.

Le envié la entrevista sobre la ECM de Anita a mi madre, que tiene 95 años y vive en una residencia de ancianos. Mi madre ve la muerte con bastante frecuencia, ya que muchos de sus nuevos amigos de avanzada edad fallecen mientras duermen o se van para siempre de alguna otra forma. He tenido muchas conversaciones con ella sobre lo que piensa del gran misterio que llamamos muerte, que es el destino de todos los seres vivos: todo lo material debe en algún momento perder ese estado. Todos conocemos racionalmente esta verdad, pero lo que nos espera al abandonar este estado sigue siendo un gran misterio.

Después de leer la entrevista de Anita mi madre dijo que la había embargado una gran sensación de paz que había acabado con todo su miedo, ansiedad y estrés por lo que podía traer esa gran desconocida que es la muerte. De hecho todos los que han leído lo que Anita cuenta de su experiencia cercana a la muerte, incluidos mis hijos, han sentido una esperanza renovada y han decidido que, por encima de todo, se van a amar a sí mismos, que intentarán apreciar su grandeza y eliminar todos los pensamientos que puedan atraer la enfermedad a su vida diaria. Mientras yo escribía sobre estas ideas, Anita las demostraba a través de su propia experiencia.

Anita logró curar su cuerpo gracias a todo ello y me ha comentado en muchas ocasiones que siente que ha vuelto para enseñar a todo el mundo esta sencilla pero poderosa lección que no sólo puede curarnos a todos, sino también transformar el mundo entero. Y por eso, estoy seguro, es por lo que Dios nos unió a Anita y a mí. Siempre he sentido que es mi dharma mostrarle a todo el mundo su propia divinidad, para que sepan que lo más importante que hay en ellos es Dios. Nosotros no somos estos cuerpos, ni tampoco nuestros logros ni nuestras posesiones; nosotros somos uno con la fuente de toda la vida que es Dios. Mientras escribía todo esto en Wishes Fulfilled, Anita Moorjani llegaba a mi vida, la culminación de todo lo que yo estaba sintiendo y escribiendo automáticamente. Ella lo había vivido y lo contaba con tanta belleza… Y ahora podemos disfrutar de la bendición de leer todo lo que Anita llegó a aprender en su furiosa lucha contra un cáncer muy avanzado y su sereno viaje de vuelta gracias a la experiencia directa de la curación divina, lo que nos brinda la oportunidad de aplicarlo en nuestras vidas.

Y yo tengo el honor de representar un pequeño papel en la gran misión de trasmitir este esperanzador mensaje de que el amor es la cura definitiva. Espero que las palabras de Anita se conviertan en un instrumento para eliminar todas y cada una de las enfermedades de nuestro cuerpo, de nuestras relaciones, de nuestro país, sea el que sea, y de nuestro mundo. Como dijo muy poéticamente una vez Elizabeth Barrett Browning: «La Tierra está llena de Cielo y Dios arde en cada arbusto». La curación y el cielo en la tierra están en nuestras manos y en manos del amor.

Disfruten de este valioso e increíble libro de Anita. Todo mi amor está con este libro y con ella.

—Doctor Wayne W. Dyer

Maui, Hawaii, Estados Unidos



PRÓLOGO (de Anita Moorjani) - EL DÍA EN QUE “MORÍ”

(traducción provisional)

¡Ay, Dios mío, me siento increíble!  ¡Estoy tan libre y tan ligera!  ¿Por qué ya no estoy sintiendo más dolor en mi cuerpo?   ¿Dónde se ha ido todo esto?  ¿Por qué parece que todo a mi alrededor se está alejando de mí?  ¡Pero no estoy asustada!  ¿A dónde se ha ido mi miedo?  ¡Ya no puedo encontrar el miedo!

Estos fueron algunos de mis pensamientos cuando estaba siendo llevada de urgencia al hospital.  El mundo a mi alrededor empezó a parecerme irreal, como un sueño y podía sentir cómo me alejaba cada vez más de mi consciencia y me adentraba en un coma.  Mis órganos empezaron a dejar de funcionar  a medida que sucumbía al cáncer que había, más que acabado, devorado mi cuerpo durante los últimos cuatro años.

Era el 2 de febrero de 2006, el día que va a grabarse para siempre en mi memoria como el día en  que “me morí”.

Aunque estaba en un coma, yo estaba consciente y con gran lucidez de todo lo que estaba pasando a mi alrededor incluyendo el sentido de urgencia y el frenesí  emocional de mi familia mientras era llevada rápidamente al hospital. Cuando llegamos, en el momento en que la oncóloga me vio, su cara estaba horrorizada.

“El corazón de su esposa puede seguir latiendo” le dijo ella a mi esposo Danny, “pero ella no está ahí realmente.  Es demasiado tarde para salvarla”.

¿De quién está hablando la doctora?, me pregunté. ¡Nunca me había sentido mejor en mi vida! Y, ¿por qué mi mamá y Danny parecían tan asustados y preocupados?  Mamá, por favor, no llores. ¿Qué está pasando? ¿Estás llorando por mí? ¡No llores! ¡Yo estoy bien, querida mamá, de verdad lo estoy!

Pensé que yo estaba diciendo esas palabras en voz alta, pero nada se oyó.  No tenía voz.

Quería abrazar a mi madre, consolarla y decirle que yo estaba bien y no podía comprender por qué no era capaz de hacerlo.  ¿Por qué mi cuerpo físico no cooperaba?  ¿Por qué simplemente yacía allí, sin vida y sin energía cuando todo lo que quería era abrazar a mi amado esposo y a mi madre y asegurarles que yo estaba bien y ya sin dolor?

Mira, Danny, puedo moverme sin mi silla de ruedas. ¡Esto se siente tan increíble! Y ya no estoy conectada al tanque de oxígeno. ¡La respiración ya no se me dificulta y las lesiones de mi piel se han ido! Ya no son dolorosas ni están supurando. ¡Después de cuatro años agonizantes, estoy finalmente sanada!

Estaba en un estado de pura felicidad y júbilo. Finalmente, estaba libre del dolor causado por el cáncer que devastó mi cuerpo. Quería que ellos se sintieran felices por mí.  ¿Por qué no estaban felices de que mi lucha finalmente había acabado?  ¿Por qué ellos no compartían mi júbilo?  ¿No podían ver ellos la felicidad que estaba sintiendo?

“Por favor, debe haber algo que usted pueda hacer”, Danny y mi Madre le rogaban al médico.

“Es cuestión de sólo unas horas” argumentó la oncóloga.  “¿Por qué sus otros doctores no nos la remitieron antes?  Sus órganos ya están  dejando de funcionar y es por esto que ha caído en un coma.  Ella no va a lograr pasar la noche; ustedes están pidiendo lo imposible.  Cualquier cosa que le administremos en este estado puede ser demasiado tóxica y fatal para su cuerpo, ¡ya que sus órganos ni siquiera están funcionando!

“Bueno, puede ser”, Danny insistió, “pero, ¡yo no me voy a dar por vencido!”

Mi esposo sostenía con fuerza mi mano débil, mientras yo yacía allí, consciente de la angustia y desesperación en su voz. Yo quería más que nada, relevarlo de su sufrimiento. Quería que él supiera qué tan maravillosamente me estaba sintiendo, pero fui  incapaz de comunicarlo.

No escuches a la doctora Danny,  por favor, ¡no la escuches! ¿Por qué está diciendo eso?  Yo todavía estoy aquí y estoy bien.  Mucho mejor que sólo bien – en verdad, ¡me siento grandiosa!

No podía entender por qué, pero experimenté todo lo que cada uno estaba sintiendo –tanto los miembros de mi familia como la doctora.  Realmente, podía sentir su miedo, ansiedad, impotencia  y desesperación.  Era como si sus emociones fueran mías.  Era como si yo me volviera ellos.

Estoy sintiendo  tu dolor querido – puedo sentir todas tus emociones.  Por favor no llores por mí y dile a mamá que no llore por mí, tampoco. Por favor, ¡díselo!

Tan pronto empecé a sentirme apegada emocionalmente al drama que tenía lugar a mi alrededor, me sentí siendo halada simultáneamente hacia afuera de allí, como si hubiera un cuadro más grande, un plan mayor  desenvolviéndose.  Podía sentir mi apego a la escena que desaparecía a medida que me daba cuenta que todo era perfecto y se desenvolvía de acuerdo con el plan, en un entramado mayor.

Fue ahí que entró el entendimiento de que realmente me estaba muriendo.

Ah… me estoy muriendo! ¿Es esto lo que se siente?  No se parece a nada de lo que me había imaginado.  Siento una paz bellísima y una calma….y finalmente, ¡me siento sana!

Y ahí entendí que aunque mi cuerpo físico dejara de funcionar, todo continúa siendo perfecto en el grandioso tapiz/entramado de la vida, ya que realmente nunca morimos.

Todavía estaba consciente y lúcida de cada detalle que se desenvolvía ante mí, cuando observaba al equipo médico transportando mi cuerpo casi sin vida a la unidad de cuidados intensivos. Ellos me rodeaban en un frenesí emocional, conectándome a las máquinas, e insertándome  agujas y tubos.

No sentí ningún apego a mi cuerpo casi inerte mientras yacía en la cama del hospital.  No sentía que fuera mío.  Se veía demasiado pequeño e insignificante como para contener aquello que yo estaba experimentando.  Me sentí libre, liberada y magnificente!  Cada dolor, molestia, tristeza y sufrimiento habían desaparecido.  Estaba completamente libre de cargas  y no podía recordar haberme sentido así nunca antes.

Luego tuve la sensación de estar abarcada (contenida) por algo que sólo puedo describir como puro amor incondicional; pero inclusive la palabra amor no le hacía justicia. Era la más profunda forma de dar amor que nunca antes había experimentado.  Iba mucho más allá de cualquier forma de afecto físico que podamos imaginarnos y era incondicional: era mío,  sin importar lo que yo hubiera hecho jamás.  No tenía que hacer nada o comportarme de cierta manera para merecerlo.  ¡Este amor era para mí, sin que nada importara!

Me sentí completamente bañada y renovada en esta energía que me hacía sentir como si yo perteneciera, como si finalmente hubiera llegado después de años de lucha, dolor, ansiedad y miedo.

Finalmente, ¡había llegado a casa!



Diversos párrafos del libro
que orientan sobre la manera en que Anita
nos cuenta su experiencia cercana a la muerte
y las enseñanzas que ésta le aportan.
Se han distribuido aquí de manera que se enmarquen
dentro de los contextos "Cuerpo", "Mente" y "Alma",
a fin de captar de manera más precisa sus aplicaciones.

(traducción provisional)

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“No hay nada que podamos hacer por su esposa, Sr. Moorjani. Sus órganos ya dejaron de funcionar. Tiene tumores del tamaño de un limón por todo su sistema linfático desde la base de su cráneo hasta la parte inferior del abdomen. Su cerebro está lleno de líquido al igual que sus pulmones.  Su piel ha desarrollado lesiones que supuran toxinas.  Ella ni siquiera va a pasar de esta noche”.

… En este estado cercano a la muerte, yo estaba más lúcida que nunca de todo lo que estaba pasando a mi alrededor, mucho más de lo que alguna vez había estado en un estado físico normal.  No estaba usando mis 5 sentidos biológicos ni mis órganos físicos; sin embargo, estaba entendiendo todo más claramente.  Era como si otro tipo de percepción completamente diferente, entrara en mí y más que simplemente percibir, era como si yo abarcara todo lo que estaba pasando; como si estuviera lentamente fusionándome con todo.

Era como si hubiera estado prisionera en mi propio cuerpo por los últimos 4 años mientras el cáncer devoraba mi forma física y, por fin, estaba siendo liberada.  ¡Estaba saboreando la libertad por primera vez!  Empecé a sentirme tan liviana y consciente que podía estar en cualquier sitio a cualquier hora… y no me parecía nada raro. Se sentía como algo normal, como si esta fuera la forma real de percibir las cosas. Ni siquiera me pareció extraño que estuviera consciente de que mi esposo y el doctor hablaran en ese momento en el pasillo, a unos 13 metros de la unidad de cuidados intensivos.

Así como mis emociones estaban siendo retiradas de lo que me rodeaba, empecé a darme cuenta como continuaba expandiéndome para llenar cada espacio, hasta que ya no hubo separación entre  todo lo demás y yo.  Yo abarcaba ,no, yo me volvía todas las cosas y todas las personas. … sentía cómo caían lentamente todos mis apegos y emociones hacia mis seres amados y hacia lo que me rodeaba.

No se sentía como que físicamente me hubiera ido a otro lugar; era algo más, como si hubiera despertado. Quizás, finalmente me estaba despertando de un mal sueño.  ¡Mi alma finalmente estaba conociendo su verdadera magnificencia! Y haciéndolo, se expandía más allá de mi cuerpo y de este mundo físico.  Se extendía más y más hacia afuera hasta que abarcaba no sólo esta existencia, sino que continuaba expandiéndose en el otro reino más allá del tiempo y el espacio y al mismo tiempo, los incluía.

El tiempo se sentía diferente en ese reino también, sentía todos los momentos simultáneamente.  Estaba consciente de todo lo relacionado conmigo -pasado, presente y futuro simultáneamente.  Estaba consciente de lo que parecían vidas simultáneas actuando. … Parecía que tuviera un hermano menor en una encarnación y yo lo protegía. … Aunque la escena pareciera del pasado en ese reino, era como si estuviera pasando en este momento, aquí y ahora. … En otras palabras, el tiempo no corre linealmente del modo que lo experimentamos aquí.  Es como si nuestras mentes terrestres convirtieran lo que pasa en torno a nosotros en una secuencia, pero  en la realidad, cuando no nos expresamos a través de nuestros cuerpos, todo pasa simultáneamente: pasado, presente y futuro.

"… el  concepto  de  reencarnación  en  su  forma  convencional  de  una progresión de vidas, una tras otra, no  fue apoyado durante mi  ECM.  Noté que  el tiempo no  se mueve linealmente, a menos que usemos el filtro de nuestros cuerpos físicos y mentes (pág. 108). En el estado ECM, observé que cada momento en todas nuestras vidas --pasadas, presentes, futuras, conocidas, desconocidas y sin conocer-- existen simultáneamente, como si existieran fuera de lo que nosotros conocemos como el tiempo".


----------------------------------------------------  MENTE ----------------------------------------------------

En ese estado de total claridad, entendía también que no soy quien siempre pensé que era: aquí estoy, sin mi cuerpo, raza, cultura, religión o credo… sin embargo, continúo existiendo. Entonces, ¿qué soy yo? ¿Quién soy yo?  Claramente, no me siento de ningún modo reducida o empequeñecida.  Al contrario, nunca he sido tan inmensa, tan poderosa o tan abarcante. ¡Ah, nunca antes me había sentido así! … Me sentía eterna, como si siempre hubiera existido y siempre fuera a existir, sin principio ni final. ¡Era plena con el conocimiento de ser sencillamente magnífica! ¿Cómo no me había dado cuenta de esto antes?, me pregunté.

Simplemente observé el camino de mi  vida. ¿Ah, por qué he sido tan dura conmigo misma? ¿Por qué siempre me he maltratado tanto? ¿Por qué siempre he renunciado a mí misma? ¿Por qué nunca me defendí y le mostré al mundo la belleza de mi propia alma?

¿Por qué he escondido siempre mi propia inteligencia y creatividad para darle gusto a otros?  ¡Me traicioné a mí misma cada vez que decía sí cuando quería decir no! ¿Por qué me he traicionado al buscar siempre la aprobación de los demás sólo para poder ser yo? ¿Por qué no he seguido mi propio y hermoso corazón ni he hablado mi propia verdad?

"Se  me ocurrió preguntarme algo como esto: ¿Por qué algo  tan grande --como este cáncer terminal-- me pasó por no darme cuenta de mi propia magnificencia? Simultáneamente  tuve  este  entendimiento:  ¡Ah, ya veo, no me pasó a mí por haber sido una víctima;  el cáncer no era más que mi propio poder y energía no expresados! Se volvió hacía mi interior, en contra de mi cuerpo, en lugar de hacerlo hacia afuera. Sabía que no era un castigo o algo por el estilo. Era sólo mi propia fuerza de vida expresándose a sí misma como cáncer porque no le permití manifestarse como la magnificente fuerza poderosa de Anita".

Empecé a darme cuenta que mi habilidad para juzgar y discernir se habían  “debilitado”. Ya no era capaz de hacer distinciones definidas entre lo que era bueno o malo, correcto o incorrecto, porque yo no fui juzgada por nada durante mi ECM.  Sólo hubo compasión y el amor era incondicional. Todavía lo sentía por mí y hacia todos a mi alrededor.


----------------------------------------------------  ALMA ----------------------------------------------------

Para mi gran sorpresa, fui consciente de la presencia de mi padre quien había muerto hacía 10 años y tuve una increíble sensación de comodidad al sentirlo conmigo. … "Si aquí estoy, mi amor, y siempre he estado aquí, para ti y para toda nuestra familia" -mi padre me comunicó-.  No había palabras, sólo emociones,  pero yo entendía claramente. … También estaba consciente de otros seres a mi alrededor; no los reconocí, pero sabía que me amaban mucho y me estaban protegiendo.

"…, entendí que me debía a mí misma, a todos los que conocí y a la vida misma: soy una expresión de mi esencia propia y única. Tratar de ser algo o alguien distinto no me hacía  mejor, simplemente me privaba de mi verdadero ser y no permitía que otros me experimentaran como yo era y me privaba de interactuar auténticamente con ellos. El  no ser auténtica, también privaba al universo de mi propio ser y de lo que vine a expresar aquí ".

"Divagué por mi recién encontrado entendimiento en el otro reino y gocé explorando esa consciencia que lo abarcaba todo. Al hacerlo, fui consciente que tenía que hacer una elección." … … (pág. 60) "Supe que aun si no escogía regresar, todo era exactamente como debía ser en el gran tapiz de la vida".

"Era como si cada momento tuviera posibilidades infinitas y allí adonde yo estaba en ese punto en el tiempo, era la culminación de cada decisión, cada escogencia y cada pensamiento de mi vida entera".

"Ya que el tapiz de todo tiempo está ya tejido, todo lo que yo pudiera desear alguna vez que pasara en mi vida ya existe en ese plano infinito y no físico. Mi única tarea es expandir mi ser terrenal lo suficiente  para  permitirlo  en  este  reino.  Así  que  si  hay  algo  que  desee,  la  idea  no  es  salir  a conseguirlo,  sino  expandir  mi  propia  consciencia  para  permitir  que  la  energía  universal  me  lo traiga, aquí en mi realidad ".

Ahora sostengo un punto de vista sobre la vida que muy pocos, cuando mucho uno de mi círculo social, comparten o practican.  Y ya no le tenía miedo a nada. No le temía a la enfermedad, a envejecer, a la muerte, a perder plata o a cualquier cosa. Cuando no hay horror en la muerte, no quedan muchas cosas a las cuales temerles porque ella siempre es considerada como lo peor. Y si lo peor ya no te perturba, entonces ¿qué queda?

… debido a mi ECM, pasé de observar la realidad de afuera-hacia adentro a mirarla de adentro-hacia afuera. O sea, que solía pensar que el mundo externo era real y que yo tenía que trabajar dentro de sus confines; esto es muy parecido a lo que la mayoría de la gente piensa. Con este punto de vista, yo le daba mi poder al mundo externo y los eventos externos tenían la habilidad de controlarme.

Entendí que la verdadera felicidad y gozo sólo los podría encontrar amándome a mí misma, entrando en mi interior, siguiendo mi corazón y haciendo aquello que me diera alegría. Descubrí que cuando mi vida parece no tener dirección y me siento perdida (lo cual todavía me sucede con frecuencia) lo que realmente significa es que he  perdido mi Sentido de Ser Yo Misma.





A título orientativo, éste será el Índice de los contenidos del Libro:

Dedicatoria [Dedicatoria de Anita]
Prólogo       [de Dyner W Dyer]
Introducción [por Anita]
Parte I -Prólogo- El día en que "morí".
Capítulo 1  Creciendo de una manera diferente.
Capítulo 2  Muchas Religiones, muchos Caminos.
Capítulo 3  Pasos en falso para Matrimonios arreglados.
Capítulo 4  Mi verdadero Amor.
Capítulo 5  Diagnóstico de miedo.
Capítulo 6  Buscando salvación.
Parte II -Capítulo 7- Dejando el Mundo atrás.
Capítulo 8  Algo Infinito y totalmente Fantástico.
Capítulo 9  Realizando el Milagro.
Capítulo 10  Prueba de sanación.
Capítulo 11  Usted debería estar muerta.
Capítulo 12  Viendo la Vida con nuevos ojos.
Capítulo 13  Encontrando mi Camino.
Capítulo 14  La Sanación es sólo el comienzo.
Parte III -Capítulo 15- Por qué me enfermé… y sané.
Capítulo 16  Seres infinitos y Energía universal.
Capítulo 17  Permitiendo y siendo Tú mismo.
Capítulo 18  Preguntas y Respuestas.
Conclusión


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Puedes visitar el Blog creado para poder Comentarse
públicamente sobre el libro. Pincha en AQUÍ

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(Fin de lo copiado)... Fuente de la cual he copiado lo de arriba: http://campomorfico.com/anitamoorjani.htm

¡Saludos!
*

viernes, 17 de mayo de 2013

El ego espiritual

*
He encontrado un breve folleto de 10 páginas en archivo PDF, titulado «El ego espiritual: Creencias equivocadas del Camino Espiritual». No sé quién lo habrá escrito, pues al final pone "Autor Desconocido". Puede leerse/descargarse en estos links:

http://www.interactivos.net/interweb3/gestion/RTE/my_documents/my_files/EL_EGO_ESPIRITUAL.pdf

http://nytz.files.wordpress.com/2013/05/el_ego_espiritual.pdf

Aprovecho para comentar también que el libro «La Indagación del Ser: El camino de Ramana Maharshi», escrito por Sri Sadhu Om, ha sido reeditado por su editorial, la editorial Yug de México, por lo que tras haber estado agotado, por fin vuelve a estar disponible en algunas librerías. Se reimprimió en julio de 2012, lo cual quizás alegre a algún amante de Ramana Maharshi o del advaita, dadas las elogiosas reseñas que este libro recibió en algunas webs afines al advaita.

Nota: este libro es titulado por dentro: «La Indagación del Ser», subtitulado «El Camino de Sri Ramana Maharshi PRIMERA PARTE», pero el título de la portada no incluye la palabra "Sri". El título original en inglés pone que es: «The path of Sri Ramana Maharshi Part One» y fue editado por Michael James.

Saludos
*

lunes, 13 de mayo de 2013

No te vayas

* 
No te vayas (ni al pasado, ni al futuro, ni a tu interpretación del presente).

No te muevas...

Quédate en este puro Momento eterno...

Aquí —sin proyección— todo es perfecto.

Sólo existe este bendito Momento... bondadoso... relajado... pleno. 
*

jueves, 25 de abril de 2013

Expediente X: «La verdad está ahí afuera»

*
Hace años se emitió una serie de televisión en España, titulada "Expediente X" (en algunos países se tradujo como "Los Expedientes Secretos X", y en el inglés original se titulaba "The X-Files").

Era una serie de ficción y misterio (incluía en su temática los OVNI, fenómenos paranormales, etc). Y una de sus frases recurrentes o lema que salía en muchos episodios es la que decía:

«La verdad está ahí afuera»

Para la mente cotidiana es una frase aparentemente cargada de sentido, pues en un mundo dualista parece haber objetos afuera sobre los que cabría hacer averiguaciones. Por lo tanto esta frase tal vez se haya vuelto con el paso de los años muy popular, pues a fin de cuentas refleja el punto de vista del sistema de pensamiento del ego: mantener la creencia o proyección de un mundo externo a uno mismo, donde supuestamente encontraríamos tanto los objetos que nos hacen sufrir, como también los objetos que podrían darnos felicidad... ¡y por supuesto los objetos a los que poder cargarle con la culpa de algo jejeje!

Sin embargo, para cualquiera que haya entendido aunque sea un poco a sabios como Ramana Maharshi, Sankara o la enseñanza de UCDM (Un Curso de Milagros), la frase «La verdad está ahí afuera» se convierte casi en un chiste, y de hecho la frase contraria se acerca mucho más a la realidad: «La verdad está aquí "adentro"». Se puede indicar de muchas maneras (aunque las palabras no son sino meras pistas, pues no se puede decir lo indecible), pero todas resuenan de un modo parecido, en la sintonía de la invitación de sabios como Ramana Maharshi a que dejemos de proyectar la mente hacia afuera y la traigamos por así decirlo de nuevo hacia adentro. Proyectar la mente hacia afuera ("La verdad está ahí afuera, los problemas están ahí afuera, el amor y la felicidad están ahí afuera") mantiene en nuestra mente la proyección de lo ilusorio, mientras que volver la mente hacia adentro ("La verdad está aquí adentro, el amor y la felicidad son mi propio Ser, sat-chit-ananda, ¡quién soy!") es lo que deshace el hábito del ego y da pie a que suceda el despertar.

El concepto de "afuera" representa la separación, la dualidad, el mundo de la percepción, basado en las nociones de sujeto y objeto, por ejemplo: cuerpo/mundo.

El concepto de "adentro" es más benigno porque representa la unión, el concentrar, el deshacer lo "hecho" (lo ilusorio, la separación), el volver la mente adentro y reunirla, deshaciéndose así la base que permitía a la separación aparentar ser real.

Más allá de todo concepto (más allá de "afueras" y "adentros") la verdad ES, pero los conceptos benignos, como decía Ramana Maharshi, a veces sirven como desatascadores de los nocivos conceptos que proyectan la dualidad (Ramana ponía el ejemplo de que si se nos clava una espina y queremos sacárnosla porque nos duele, otra espina puede resultar útil para sacarla, y una vez sacada, ambas se desechan, pues ni siquiera la espina "útil" tiene ya utilidad una vez que ya nos hemos deshecho de lo inútil).

Por lo tanto, para el despertar es muy útil el concepto de que la verdad está adentro, no separada de uno mismo sino en nuestro propio ser: de hecho ES nuestro propio ser. Es muy bueno el concepto de dejar de proyectar la mente hacia afuera y volverla hacia adentro, ¡pero tal autoindagación ha de llevarse a la práctica para que más allá de las palabras suceda la "experiencia"! ¿Quién lleva esto a la práctica? No importa... haz como que puedes, autoindaga, y cuando todo caiga, lo que quede será ESO y el aparente camino ilusorio que "condujo" ahí, ya no importará... de hecho no hay camino, pero esto sólo se puede decir como experiencia directa al "final", una vez que ya ha caído todo el velo de lo ilusorio. Y para que caiga el velo, la autoindagación (o como se prefiera llamarla) es necesaria. Volver la mente adentro (entonces se sabrá que la mente nunca había salido, pero decir esto de momento no es relevante... y autoengañarse "como si" ya se experimentara la verdad, no es despertar... despertar es una ilusión, pero la Claridad, el ES, sólo volvemos a reconocerlo plenamente cuando se ha desvanecido el sueño mediante la ilusión del despertar... ¡entonces sí que se puede celebrar que el SER desde siempre ES, sin interrupción, y que la ilusión ni es nada ahora ni nunca lo fue, por lo que no hubo realmente interrupción del SER! ¡A quién le importa entonces lo ilusorio!).Pero mientras no experimentemos (ojo, no se habla aquí de una "experiencia" dual en el sentido de sujeto/objeto, pero alguna palabra venía bien escribir jejeje) lo obvio (la verdad, nuestro verdadero ser) como obvio, la indicación o consejo de conceptos tales como "volver la mente adentro" serán lo único que tenga valor o sentido, como brújula temporal mientras sigamos creyendo o sintiendo que vivimos con un cuerpo en un mundo de ilusiones.

Por lo tanto, las pistas que algunos sabios han dado son del estilo del "volver la mente adentro", "la verdad está dentro, no separada de ti", etc.

Como dice UCDM:

No trates de buscar la verdad fuera de ti mismo, pues la verdad sólo puede encontrarse dentro de ti. (T.9.I.14.5) (Pág. 181)

¡Y tan dentro que está! Como que se trata simplemente de nuestro propio Ser, el cual desaparece de nuestra conciencia cuando nos empeñamos en valorar las ilusiones y jugar a la separación proyectando la dualidad de un mundo afuera, un mundo dual de sujeto/objeto.

El antídoto que desvanece la irrealidad es muy simple. El antídoto para desvanecer la separación es simplemente esto: la unión. O como decía Ramana Maharshi: dejar de proyectar la mente hacia afuera y traerla de nuevo adentro, sin separar nada como si fuese diferente de nuestro propio Ser. No hay nada diferente a nuestro propio Ser, porque el Ser es Uno y es lo Único que existe.

Proyectar la mente hacia "afuera" significa dualidad, problemas, conflicto, ilusiones. Volver la mente hacia adentro no quiere decir que llevemos nuestra atención ni al cuerpo ni a nuestra personalidad. El concepto de "adentro" se usa aquí más bien para sugerirnos que la atención puede descansar en el puro ser. Eso sería "adentro", y en cambio todo lo demás sería "afuera": tanto el mundo (entendido como algo externo), como el cuerpo, la personalidad, etc, estarían "afuera", pues no forman parte de la Realidad del Ser, sino que son meros reflejos ilusorios. El camino o concepto de volver la mente hacia adentro es un consejo para llevar la atención al simple ser, y no a cualquier otra cosa que serían reflejos ilusorios. Como dice UCDM:

     Al seguir este camino estarás buscando la verdad en ti. Esto no es ir más allá de ti mismo, sino hacia ti mismo. (T.9.II.8.5-6) (Págs. 183 y 184)

No es ir más allá de ti mismo (hacia "afuera", hacia los reflejos o ilusiones) sino hacia ti mismo (el verdadero ser).

En última instancia la verdad no está afuera ni adentro, sino que simplemente ES.

Incluso eso, dicho en palabras, no es lo que ES. El Ser, el ES o Sí Mismo, es inmediato, inequívoco, no es un concepto sino una experiencia directísima y contundente, indudable, inmensa, eterna, intemporal. Todas estas palabras no son más que indicadores que no son inequívocos, pero Eso que indican sí es inequívoco, Eso sí ES lo que Es, y no hay manera de ponerlo en duda ni posibilidad de discutirlo, excepto cuando no se es consciente de Ello, pero en ese caso uno está dormido en las ilusiones. Y en ilusiones también parecerá haber un despertar, "tarde o temprano". Una vez despierto, no habrá ningún ego ni nada separado que pueda dudar de la inmensidad del Ser. ¡ES!
*

miércoles, 24 de abril de 2013

El cielo es real: la experiencia de un doctor en el "más allá"

*
Lo siguiente, aunque se trate de una experiencia "visionaria", al describirla el doctor Eben Alexander compartió así un punto de vista que puede inspirar a quienes les resuene a desenmascarar la dualidad y abrir su corazón a nuevas posibilidades, más afines al amor de la no-dualidad.

La visión que experimentó el doctor Eben Alexander, descrito en el artículo como "cielo", no se refiere a lo que Ramana Maharhi o UCDM llaman "estado natural" (o a veces con otras palabras), pues la visión descrita por Eben Alexander incluye formas y en última instancia es ilusoria, pero aún siendo ilusoria está bien encaminada hacia irnos orientando hacia la unidad de todo, puesto que hay visiones que ayudan a despertar a la no-dualidad, mientras que otras proceden del punto de vista del ego y son un obstáculo para la iluminación. Algunos santos, incluido Ramana Maharshi, describieron a algunos pocos sus visiones, y si bien las visiones no son la Realidad Última, pueden resultar de ayuda para irnos desapegando de la dualidad. Quizás este tipo de visión pueda corresponder a alguna de las maneras de percibirse lo que en UCDM se llama "sueño feliz", que aunque sea una percepción y por lo tanto corresponde a lo ilusorio, contribuye al despertar, pues no obstaculiza al amor.

Copio el artículo por si a alguien le agrada leerlo:

audio

Introducción:
La famosa revista Newsweek sorprendió a muchos en su edición de Octubre 2012 con una portada y un titular impactante: "El cielo es real - La experiencia de un Doctor en el más allá". La revista publica un artículo escrito por un prestigioso neurocirujano estadounidense que luego de haber vivido una Experiencia Cercana a la Muerte (ECM), asegura haber visto y viajado al más allá. Presentamos a continuación la traducción completa de la nota de Newsweek.

Como neurocirujano, yo no creía en el fenómeno de las experiencias cercanas a la muerte. Hijo de un neurocirujano, crecí en un mundo científico. He seguido el camino de mi padre y me convertí en un neurocirujano académico, enseñando en Harvard Medical School y otras universidades. Entiendo lo que ocurre en el cerebro cuando las personas están a punto de morir, y siempre había creído que había una buena explicación científica para los viajes celestiales fuera del cuerpo, descritos por aquellos que escapaban a la muerte por poco.

El cerebro es un mecanismo sorprendentemente sofisticado pero extremadamente delicado. Si se reduce la cantidad de oxígeno que recibe, así sea la cantidad más pequeña, este reaccionará. No era una gran sorpresa que las personas que habían sufrido un traumatismo grave regresaran de sus experiencias con historias extrañas. Pero eso no significaba que habían viajado a algún lugar real.

Aunque me consideraba un creyente cristiano, era más de título que de creencia real. No me molestaban los que querían creer que Jesús era más que simplemente un buen hombre que había sufrido a manos del mundo. Simpatizaba profundamente con aquellos que querían creer que había un Dios en alguna parte ahí fuera que nos amaba incondicionalmente. De hecho, envidiaba a esas personas la seguridad que esas creencias sin duda les proporcionaban. Pero como científico, simplemente creía que era incorrecto creer en eso.

En el otoño de 2008, sin embargo, después de siete días en un estado de coma en el que se inactivó la parte humana de mi cerebro, el neocórtex, experimenté algo tan profundo que me dio una razón científica para creer en la conciencia después de la muerte.

Se cómo pronunciamientos como el mío les suenan a los escépticos, así que voy a contar mi historia con la lógica y el lenguaje del científico que soy.

Muy temprano por la mañana, hace cuatro años, me desperté con un dolor de cabeza muy intenso. En cuestión de horas, mi corteza entera - toda la parte del cerebro que controla el pensamiento y la emoción, y que en esencia que nos hace humanos - se había apagado. Los médicos del Hospital General de Lynchburg en Virginia, un hospital donde yo mismo trabajaba como neurocirujano, determinaron que de alguna manera había contraído una meningitis bacteriana muy poco frecuente que ataca sobre todo a los recién nacidos. Bacterias de e. coli habían penetrado en mi líquido cefalorraquídeo y estaban comiendo mi cerebro.

Cuando entré en la sala de emergencias aquella mañana, mis posibilidades de supervivencia en algo más que un estado vegetativo ya eran bajas. Pronto estas posibilidades cayeron a casi nulas. Durante siete días estuve en un coma profundo, mi cuerpo sin respuestas, mis funciones cerebrales superiores totalmente fuera de línea.

Luego, en la mañana de mi séptimo día en el hospital, mientras mis médicos consideraban si se suspendía el tratamiento, mis ojos se abrieron de golpe.

No hay una explicación científica para el hecho de que mientras mi cuerpo estaba en estado de coma, mi mente - mi conciencia, mi yo interior - estaba viva y bien. Mientras las neuronas de mi corteza cerebral fueron aturdidas hasta su total inactividad por las bacterias que las habían atacado, mi conciencia liberada del cerebro había viajado a una diferente y mayor dimensión del universo: una dimensión que nunca había soñado que podía existir, y que mi viejo yo previo al coma hubiera estado más que feliz explicando que se trataba de una simple imposibilidad.

Pero esa dimensión, a grandes rasgos, la misma que describen incontables personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte u otros estados místicos, está allí. Existe, y lo que vi y aprendí allí me ha puesto literalmente en un mundo nuevo: un mundo en el que somos mucho más que nuestros cerebros y cuerpos, y donde la muerte no es el final de la conciencia, sino más bien un capítulo de un vasto e incalculablemente positivo viaje.

No soy la primera persona en tener evidencia de que la conciencia existe más allá del cuerpo. Breves y maravillosos destellos de este reino son tan antiguos como la historia humana. Pero hasta donde yo sé, nadie antes que yo haya viajado alguna vez a esta dimensión (a), mientras su corteza estaba completamente apagada, y (b), mientras que su cuerpo estaba bajo observación médica al minuto, como lo estuvo mi cuerpo durante los siete días completos de mi estado de coma.

Todos los argumentos principales en contra de las experiencias cercanas a la muerte sugieren que estas experiencias son el resultado de un mínimo, transitorio, o parcial mal funcionamiento de la corteza cerebral. Sin embargo, mi experiencia cercana a la muerte no tuvo lugar mientras mi corteza estaba funcionando mal, sino mientras estaba simplemente apagada. Esto se desprende claramente de la gravedad y la duración de mi meningitis, y de la complicación cortical global documentada por los escaneos TC y exámenes neurológicos. Según el conocimiento médico actual sobre el cerebro y la mente, no hay absolutamente ninguna manera de que yo pudiera haber experimentado ni siquiera una conciencia débil y limitada durante mi tiempo en el estado de coma, y mucho menos la odisea híper vívida y completamente coherente que experimenté.

Me tomó meses aceptar lo que me pasó. No sólo la imposibilidad médica de que había estado consciente durante mi coma, pero más importante aún, las cosas que sucedieron durante ese tiempo. Hacia el comienzo de mi aventura, yo estaba en un lugar de nubes. Grandes, esponjosas, de color rosa-blanco, que se presentaron nítidamente en contraste con el profundo cielo negro-azul.

Más alto que las nubes, inconmensurablemente más alto, una multitud de seres transparentes y brillantes se movían trazando arcos por el cielo, dejando largos trazos como serpentinas detrás de ellos.

¿Pájaros? ¿Ángeles? Estas palabras las registré más tarde, cuando estaba escribiendo mis recuerdos. Pero ninguna de estas palabras hace justicia a estos seres, que eran, sencillamente, diferentes a todo lo que he conocido en este planeta. Eran más avanzados. Formas superiores.

Un sonido, enorme y retumbante como un canto glorioso, descendió desde lo alto, y me pregunté si los seres alados lo estaban produciendo. Nuevamente, pensando en ello más tarde, se me ocurrió que la alegría de estas criaturas mientras volaban alto era tal, que tenían que emitir este sonido, y que si la alegría no salía de ellos de esta manera entonces simplemente no serían capaces de contenerla. El sonido era palpable y casi material, como una lluvia que se puede sentir en tu piel, pero que no te moja.

Ver y escuchar no estaban separados en este lugar donde ahora estaba. Podía escuchar la belleza visual de los cuerpos plateados de esos seres brillantes que estaban arriba, y pude ver la perfección creciente, alegre de lo que cantaban. Parecía que no se podía ver o escuchar ninguna cosa en este mundo sin volverse parte de ella, sin unirse con ello de alguna forma misteriosa. Una vez más, desde mi perspectiva presente, me permito sugerir que no se podría mirar “hacia” nada en ese mundo en absoluto, porque la palabra "hacia" en sí misma implica una separación que allí no existía. Cada cosa era distinta, pero cada cosa era también una parte de todo lo demás, al igual que los diseños ricos y entremezclados en una alfombra persa ... o en el ala de una mariposa.

Se vuelve más extraño aún. Durante la mayor parte de mi viaje, alguien más estaba conmigo. Una mujer. Ella era joven, y me acuerdo de cómo era en detalle. Tenía los pómulos altos y ojos profundamente azules. Trenzas doradas enmarcaban su hermoso rostro. La primera vez que la vi, estábamos juntos cabalgando sobre una superficie con un intrincado patrón, que después de un momento me di cuenta que era el ala de una mariposa. De hecho, millones de mariposas estaban alrededor de nosotros, enormes y agitadas olas de ellas, que se zambullían en un bosque y volvían de nuevo a nuestro alrededor. Era un río de vida y color, moviéndose a través del aire. La vestimenta de la mujer era simple, como la de un campesino, pero sus colores en polvo azul, índigo y pastel de naranja-durazno tenían la misma abrumadora y súper vívida vitalidad que todo lo demás. Ella me miró con una mirada que, si la vieras durante cinco segundos, haría que tu vida entera hasta ese punto valiera la pena, sin importar lo que haya ocurrido en ella hasta ahora. No era una mirada romántica. No era una mirada de amistad. Era una mirada que de alguna manera estaba más allá de todo esto, más allá de todos los diferentes tipos de amor que tenemos aquí en la tierra. Era algo superior, que contenía todos estos tipos de amor en si mismo, mientras al mismo tiempo era mucho mayor que todos ellos.

Sin pronunciar una sola palabra, ella me habló. El mensaje me atravesó como un viento, y al instante comprendí que era cierto. Lo supe de la misma manera en que supe que el mundo que nos rodeaba era real, no era una fantasía pasajera e insustancial.

El mensaje tenía tres partes, y si tuviera que traducirlas al lenguaje terrenal, sería algo como esto:

"Ustedes son amados y apreciados, muchísimo y para siempre."

"No tienes nada que temer."

"No hay nada que puedas hacer mal."

El mensaje me inundó con una inmensa y loca sensación de alivio. Era como si me hubieran entregado las reglas de un juego al que había estado jugando toda mi vida sin nunca haberlo comprendido plenamente.

"Te vamos a mostrar muchas cosas aquí", dijo la mujer, una vez más, sin llegar a utilizar estas palabras, sino transmitiéndome directamente su esencia conceptual. "Pero eventualmente vas a regresar".

Para ello, sólo tenía una pregunta.

¿Regresar a dónde?

Un viento cálido soplaba, como los que surgen en los días más perfectos de verano, sacudiendo las hojas de los árboles y fluyendo como agua celestial. Una brisa divina. Esto cambió todo, transformando el mundo a mi alrededor en una octava incluso más alta, una vibración más alta.

A pesar de que aun tenía una pequeña función del lenguaje, al menos la idea que tenemos de él en la Tierra, sin decir palabras comencé a formular preguntas a este viento, y al ser divino que sentía que trabajaba detrás de él o dentro de él.

¿Dónde está este lugar?
¿Quién soy yo?
¿Por qué estoy aquí?

Cada vez que expresé silenciosamente una de estas preguntas, la respuestas llegaron inmediatamente, en una explosión de luz, color, amor y belleza que soplaba a través de mí como una ola rompiendo. Lo más importante de estas explosiones es que no callaban mis preguntas abrumándolas. Respondían a las preguntas, pero de una forma que pasaba el lenguaje por alto. Los pensamientos me entraban directamente. Pero no era pensamiento como lo experimentamos en la Tierra. No era vago, inmaterial o abstracto. Estos pensamientos eran sólidos e inmediatos, más calientes que el fuego y más húmedos que el agua, y mientras los recibía era capaz de comprender al instante y sin esfuerzo conceptos que me habría llevado años comprender plenamente en mi vida terrenal.

Seguí avanzando y me encontré ingresando en un inmenso vacío, completamente oscuro, infinito en tamaño, pero también infinitamente reconfortante. Era profundamente negro pero a la vez rebosante de luz: una luz que parecía venir de un orbe brillante que ahora sentía más cerca de mí. El orbe era una especie de “intérprete” entre mí y esta vasta presencia que me rodeaba. Era como si yo estuviera naciendo a un mundo más grande, y el propio universo era como un útero cósmico gigante y el orbe (que sentí estaba conectado de alguna manera con, o incluso era idéntico a la mujer sobre el ala de la mariposa) fue guiándome a través de él.

Más tarde, cuando volví, me encontré con una cita del Siglo XVII, del poeta cristiano Henry Vaughan, que estuvo muy cerca de describir este lugar mágico, este núcleo vasto y negro como tinta, que era el hogar de la misma Divinidad.

“Hay, dicen algunos, en Dios, una oscuridad profunda pero deslumbrante”.

Eso era exactamente: una negra oscuridad que también estaba rebosante de luz.

Sé muy bien cuan extraordinario, cuan francamente increíble, todo esto suena. Si alguien, incluso un médico, me hubiera contado una historia como ésta en los viejos tiempos, hubiera estado bastante seguro de que estaba bajo el hechizo de algún delirio. Pero lo que me pasó fue, lejos de ser delirante, tan real o más real que cualquier otro acontecimiento en mi vida. Eso incluye el día de mi boda y el nacimiento de mis dos hijos.

Lo que me pasó exige una explicación.

La física moderna nos dice que el universo es una unidad que es indivisible. Aunque parece que vivimos en un mundo de separación y diferencia, la física nos dice que debajo de la superficie, cada objeto y acontecimiento en el universo está completamente entretejido con todos los demás objetos y eventos. No hay verdadera separación.

Antes de mi experiencia de estas ideas eran abstracciones. Hoy son realidades. El universo no sólo está definido por la unidad, sino también, ahora lo sé, definido por el amor. El universo como lo experimenté en mi estado de coma es - he descubierto con sorpresa y alegría- el mismo sobre el cual tanto Einstein y Jesús habían hablado en sus (muy) diferentes maneras.

He pasado décadas como neurocirujano en algunas de las instituciones médicas más prestigiosas de nuestro país. Sé que muchos de mis compañeros se aferran, como yo en el pasado, a la teoría de que el cerebro, y en particular la corteza, genera la conciencia y de que vivimos en un universo desprovisto de cualquier tipo de emoción, y mucho menos del amor incondicional que ahora se que Dios y el universo tienen hacia nosotros. Pero esa creencia, esa teoría, ahora yace rota a nuestros pies. Lo que me pasó la destruyó, y tengo la intención de pasar el resto de mi vida investigando la verdadera naturaleza de la conciencia y difundiendo el hecho de que somos más, mucho más, que nuestro cerebro físico, lo más claro que pueda, tanto hacia mis colegas científicos como hacia la gente en general.

No espero que esto sea una tarea fácil, por las razones que he descrito anteriormente. Cuando el castillo de una vieja teoría científica comienza a mostrar líneas de falla, al principio nadie quiere prestar atención. En primer lugar, el antiguo castillo simplemente ha tomado mucho trabajo para ser construido, y si se cae, uno completamente nuevo tendrá que ser construido en su lugar.

Esto lo aprendí de primera mano después de que estuve lo suficientemente bien como para volver a salir al mundo y hablar con otras personas -personas, es decir, que no sean mi sufrida esposa, Holley, y nuestros dos hijos-, acerca de lo que me había pasado. Las miradas de incredulidad cortés, especialmente entre mis amigos médicos, pronto me hicieron ver la gran tarea que tendría para que la gente comprendiera la enormidad de lo que había visto y experimentado esa semana mientras mi cerebro estaba apagado.

Uno de los pocos lugares en los que no tuve problemas para transmitir mi historia era un lugar que antes de mi experiencia había visto bastante poco: la iglesia. La primera vez que entré en una iglesia después de mi coma, veía todo con ojos nuevos. Los colores de los vitrales me recordaron la luminosa belleza de los paisajes que había visto en el mundo de arriba. Las notas bajas profundas del órgano me recordaron cómo los pensamientos y emociones en ese mundo son como olas que se mueven a través de ti. Y, lo más importante, una pintura de Jesús partiendo el pan con sus discípulos evocó el mensaje que permanece en el corazón mismo de mi viaje: que somos amados y aceptados incondicionalmente por un Dios aun más grande e insondablemente glorioso que el que me habían enseñado de niño en la escuela dominical.

Hoy en día muchos creen que las verdades espirituales vivas de la religión han perdido su poder, y que la ciencia, no la fe, es el camino a la verdad. Antes de mi experiencia tenía una fuerte sospecha de que ese era el caso para mí.

Pero ahora entiendo que esta opinión es demasiado simple. El hecho cierto es que la imagen materialista del cuerpo y el cerebro como los productores, en lugar de los vehículos, de la conciencia humana, está condenada. En su lugar, una nueva visión de la mente y el cuerpo va a surgir, y de hecho ya está emergiendo. Este punto de vista es científico y espiritual en igual medida y valorará lo que los más grandes científicos de la historia siempre se han valorado por sobre todo: la verdad.

Esta nueva imagen de la realidad tomará mucho tiempo en armarse. No va a estar terminada en mi tiempo, o incluso, sospecho, tampoco en el tiempo de mis hijos. De hecho, la realidad es demasiado vasta, demasiado compleja y demasiado irreductiblemente misteriosa para que una imagen de ella alguna vez llegue a estar absolutamente completa. Pero, en esencia, esta imagen mostrará al universo en evolución, multidimensional, y conocido en detalle hasta cada uno de sus últimos átomos por un Dios que nos cuida mucho más profunda y apasionadamente que cualquier padre que alguna vez haya amado a su hijo.

Aun sigo siendo un doctor, y aun sigo siendo un hombre de ciencia, casi exactamente igual a como era antes de que tuviera mi experiencia. Pero en un nivel más profundo soy muy diferente a la persona que era antes, porque he podido vislumbrar esta imagen de la realidad que está surgiendo. Y puedes creerme cuando te digo que va a valer la pena cada pequeño paso de la labor que nos llevará, y a los que vienen después de nosotros, para llegar a comprenderla bien.

Dr. Eben Alexander, The Daily Beast, 08 de Octubre 2012

Fuente original: http://www.thedailybeast.com/newsweek/2012/10/07/proof-of-heaven-a-doctor-s-experience-with-the-afterlife.html
 
(Fin del artículo) 
 
El artículo en español lo he copiado de aquí: HA LLEGADO LA LUZ: http://hallegadolaluz.blogspot.com/2013/04/dr.html

Y aparte de la fuente original mencionada, que se refiere al lugar de internet donde aparece transcrito el artículo, pero ahí en inglés se precisa que la fuente original finalmente es la revista Newsweek, y The Dayly Beast ha transcrito el artículo de la revista para que pueda ser leído en internet.

¡Saludos!
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sábado, 6 de abril de 2013

Más acá de las palabras

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Una expresión que suele usarse bastante en el ámbito de lo espiritual es ir "más allá de las palabras", pues detenernos en ellas apegándonos demasiado al significado que solemos atribuirles nos impide captar el mensaje que ahora alguien trata de comunicarnos.

A mí me gusta esa expresión. Y seguro que la he usado numerosas veces. Sin embargo se me acaba de ocurrir otra expresión para decir lo mismo, que nos aporta un matiz complementario: en vez de tratar de entender "más allá de las palabras", podemos decirlo como que vayamos "más acá de las palabras".

«Más acá de las palabras»... Me suena divertido. Y el mensaje es el mismo, sigue siendo cierto que no debemos apegarnos a las palabras, sino entender la experiencia o mensaje que es señalado mediante ellas. La experiencia de la paz, por ejemplo, puede ser indicada o sugerida mediante palabras, pero solamente puede ser plenamente entendida experimentándola directamente de primera mano, en nuestro propio ser, aquí mismo, más cerca que nuestra propia respiración, más acá de las palabras, más cercano que nuestra propia nariz. La paz que somos está aquí, siempre disponible, más acá de las palabras.

Sigue siendo oportuno seguir usando la expresión "más allá de las palabras", sugiriendo la idea de que vayamos más allá de las ilusiones. No nos detengamos en el ilusorio velo de las ilusiones sino vayamos más allá de él, y descubramos nuestro verdadero Ser, que está más allá del velo, más allá de las ilusiones, más allá de las palabras, pero al mismo tiempo está más cerca de nosotros que el velo, más cerca que cualquier espejismo/ilusión, más cerca que las palabras.

La verdad es aquí, ahora, nuestro propio Ser.

Este post es un comentario anecdótico, compartiendo este pequeño divertimento jejeje...

Aprovecho también para comentar que el nuevo blog (UCDM: Comentarios y citas) ya va viento en popa, pues ya tiene una buena colección de textos para entretenernos leyendo jejeje... Os recuerdo que ese blog está principalmente enfocado en la enseñanza de Un Curso de Milagros, con el peculiar lenguaje que se usa en UCDM (dando un significado diferente del usual a determinadas palabras). No obstante hay algunos posts que tratan ideas que pueden entenderse bastante bien a poco que uno no se aferre a las palabras (al uso al que esté acostumbrado de las palabras). Quizá alguno de los siguientes posts despierten el interés de alguien:

Fluir, rendirse, espontaneidad, inspiración: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/fluir-rendirse-espontaneidad-inspiracion.html

El ego es una creencia irreal: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/el-ego-es-una-creencia-irreal.html

Pseudo-preguntas: preguntas aparentes: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/03/pseudo-preguntas-preguntas-aparentes.html

Miedo a despertar: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/miedo-despertar.html

Despejando los obstáculos al Momento Presente: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/despejando-los-obstaculos-al-momento.html

Suicidio (por David Hoffmeister): http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/suicidio-por-david-hoffmeister.html

Si tú te iluminas, todos se iluminan: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/si-tu-te-iluminas-todos-se-iluminan.html

La iluminación instantánea: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2013/04/la-iluminacion-instantanea.html

¡Saludos!
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jueves, 4 de abril de 2013

Paleta de colores

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Esto es un apunte propio, pero lo posteo públicamente por si a alguien más le viene bien. Como tanto en los blogs (de blogspot.com) como ahora recientemente con las actualizaciones en el correo Gmail veo que a veces eliminan colores de la palera de colores, y me gustan los tonos de la paleta antigua, por si acaso no los incorporan a la nueva (de momento no aparecen en Gmail) copio unas frases coloreadas que me sirvan como referencia para copiar y pegar, cuando quiera poner citas con estos tonos de color. De momento Gmail sigue permitiendo usar la antigua interfaz, pero ¿por cuántos meses? Bueno, pues pues por si acaso echo de menos algún color, copio aquí algunos de mis tonos preferidos, así los tengo a mano si algún día quiero usarlos jejeje...

Algunos colores preferidos:

Naranja - En negrita - En tamaño y tipo de letra bello

Azul celeste En negrita En tamaño

Verde En negrita En tamaño

Verde oscuro En negrita En tamaño

Violeta En negrita En tamaño

Rosa En negrita En tamaño

Rojo En negrita En tamaño

Rojo brillante En negrita En tamaño


Rojo oscuro En negrita En tamaño

Azul oscuro En negrita En tamaño

Azul oscurísimo En negrita En tamaño

Marrón En negrita En tamaño

Hay más, pero con estos colores podemos apañarnos bastante bien...

¡Saludos!

Edito para añadir otra cosa útil: Combinaciones de teclas para signos inusuales: www.rlozano.com/consulta/14/14.html (para poder teclear signos inusuales como — « » etc). Importante que: en mi teclado solo funciona con la tecla Alt (no Alt Gr) y con el teclado numérico (y no los números que suelo usar más).

Dejo aquí los que más suelo necesitar:

Alt+174 -> «
Alt+175 -> »
Alt+0151 -> —

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