martes, 31 de enero de 2012

Tres maneras de sonreír

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La Verdad reluce cuando le sonreímos. Hay muchas maneras de sonreír a la Verdad, aunque todas vienen a ser lo mismo. Aquí vienen 3 ideas:

Tres maneras de sonreír al Ser

Entrega Es la actitud de dar (Amor es otro de sus nombres), de brillar como el sol, de darse completamente uno mismo y sus asuntos, de rendirse, de vaciarse, de renunciar a dirigir la vida y a pretender unos resultados determinados. Es la actitud reflejada en las palabras «Padre, Hágase Tu Voluntad». Es relajarse confiando en que el Ser se ocupa sabia y amorosamente de todo, y dejando todo en Sus Manos.

Momento Soltar el pasado/presente/futuro y dejarse ser en el Momento. Se trata de ahondarse en el Momento puro, en el Ser puro. El Momento puro no consiste en los diversos momentos duales que están coloreados por conceptos y circunstancias. No se trata de un momento con respecto a esto o aquello (lo cual son adornos espacio-temporales, adornos ilusorios), sino del puro momento vaciado de todo concepto. Es un Momento intemporal, siempre el mismo. La siguiente frase señala hacia Ello: «Este momento es tan bueno como cualquier otro momento de la eternidad». No se alude a momentos diferentes aunque las palabras se expresen así. Es el Momento puro, intemporal, inmutable, el asiento del Amor y de la Paz.

Paz Simplemente permanecer en quietud, en paz. Pero esta sonrisa tiene aplicaciones sin fin, pues incluso cuando parecen surgir actividades, decisiones, la sonrisa de la Paz puede ser una infalible guía. Porque si observamos con atención las fluctuaciones de la intensidad de la paz que sentimos en cada momento, sabremos discernir qué situaciones mantienen y aumentan la sensación de paz, y cuáles situaciones alejan la paz de nosotros, debilitando la intensidad con que la percibimos. La Paz es siempre la misma, pura e inmutable, pero al velarla puede haber la sensación de estas fluctuaciones en su intensidad. Estando atentos a estas fluctuaciones aprendemos a reconocer qué nos beneficia y qué no. La Paz pura es el Cielo, y las fluctuaciones en la intensidad de la paz, aun siendo fluctuaciones aparentes, constituyen el camino hacia el Cielo. Es un camino ilusorio, pues el Cielo ya es nuestro Hogar desde siempre, pero es un camino ilusorio que funciona para desvanecer la ilusión de que la Paz ilimitada sea algo aparte de nuestro propio Ser. La Paz es nuestro Ser, y está disponible en cada Momento. Pongamos nuestra atención en Ella y sonriamos así al Ser.

Estas sonrisas son combinables entre sí (de hecho son lo mismo). Brillan en el Silencio puro (el Silencio puro no tiene nada que ver con la aparente ausencia o presencia de sonidos; es Quietud pura, la cual tampoco tiene nada que ver con la aparente ausencia o presencia de acciones/movimientos), el cual es Entrega, es Momento, es Paz, es Humildad, es Plenitud de Ser, es vacío de todos los adornos ilusorios. Cualquiera de estas sonrisas, mantenida con constancia, conduce a la obviedad del Ser.

:-)
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2 comentarios:

  1. Un texto sencillo pero clarificador, gracias Toni.
    Sólo aclarar aún más esta idea:

    "[...]sabremos discernir qué situaciones mantienen y aumentan la sensación de paz, y cuáles situaciones alejan la paz de nosotros, debilitando la intensidad con que la percibimos. La Paz es siempre la misma, pura e inmutable, pero al velarla puede haber la sensación de estas fluctuaciones en su intensidad. Estando atentos a estas fluctuaciones aprendemos a reconocer qué nos beneficia y qué no".

    ¿Las fluctuaciones pertenecerían al ámbito del ego entonces? pues es el que analiza cuándo algo es beneficioso o perjudicial.
    En realidad no hay ninguna que beneficie o perjudique, todas ellas están al mismo nivel de inexistencia, aunque aparentemente impulsan o alejan de esa paz dependiendo del enfoque con que se estén presenciando (ego/Ser), entonces mientras existan estas apariencias (símbolos)siempre las fluctuaciones, todas y cada una de ellas, son de utilidad o indicadores para recordar esa paz, entonces sí se podría afirmar que todas ellas son "beneficiosas".
    A medida que nos adentramos en ese estado no oscilante, de perpetua quietud, dejan de existir.

    :-)

    Yule

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  2. Las fluctuaciones dependen del velo (de últimas, como el velo es imaginario, las fluctuaciones también lo son). Un ejemplo clásico: El sol (la paz), las nubes (el velo) y las intensidades en la luminosidad (las aparentes fluctuaciones de la paz). El ejemplo ilustra muy bien que el sol siempre es como es (la paz es paz, sin cambio), sin embargo la experiencia mediante la creencia en la separación, al otro lado del velo (bajo las nubes), es una experiencia de fluctuaciones. Usémoslas sabiamente, pues. De eso trata esa sección. Siguiendo la metáfora: cuando uno se da cuenta de que cuantas menos nubes, más luz se siente, y se da cuenta de que él mismo está proyectando las nubes, entonces podrá tomar las decisiones sabias (en lenguaje UCDM: proceso de perdón) que disuelvan tales nubes. Cuanto más se disuelven, más luminosidad. De últimas, desaparecerá completamente la tendencia a imaginar nubes y se da uno cuenta de que sólo hay el Sol, sin fluctuaciones, que es uno mismo, el propio Ser, la Paz.

    PD: De últimas, es propicio reconocer que el ego no interviene ni analiza nada. El ego no existe, consiste sólo en tendencias y creencias (identificaciones erróneas), es la tendencia a proyectar, la tendencia a imaginar absurdos. Las indicaciones (tanto en el post como en UCDM o cualquier mensaje advaita) no van dirigidas al ego, sino hacia «Aquello» que se ha identificado con el ego y puede des-identificarse de tal fantasía alocada.

    Un abrazo ;-)

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