miércoles, 30 de mayo de 2012

¿Es necesaria la dualidad para que el Absoluto pueda experimentarse a Sí mismo?

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Es una pregunta típica en las conversaciones sobre dualidad y no-dualidad. A Ramana Maharshi le preguntaron algo parecido y comentó que el Sí mismo es Autoconsciente, Autobrillante (obvio por Sí mismo), se "saborea" a Sí mismo en Unidad, sin necesidad de dualidad. La dualidad es irreal y no existe. Pero un día le plantearon a Ramana Maharshi una clásica metáfora muy usada por los dualistas desde antiguo. Tal metáfora dice aproximadamente lo siguiente: si el azúcar fuese la no-dualidad, preferimos mantener algo de dualidad (por ejemplo como en la metáfora de un animal con lengua que paladee golosamente el azúcar) para así poder saborearla, pues de lo contrario la no-dualidad no puede saborear su propia felicidad, al no haber algo aparte que la saboree. Ramana Maharshi respondió aproximadamente algo así: que la metáfora es incorrecta porque el Sí mismo es Autoconsciente y puede conscienciar Su propia felicidad (puede conscienciar completamente Su propio Ser). Añadió que el fallo de la metáfora es que en ese ejemplo el azúcar no es consciente, y consecuentemente se requiere de consciencia para que pueda ser saboreada (por ejemplo la consciencia de una persona o animal que saboree tal azúcar). Pero dijo que si el azúcar fuese consciente, entonces no necesitaría a nadie aparte de ella para poder disfrutarse a sí misma. Y esto es lo que sucede con el Sí mismo: es pura Consciencia y es Autoconsciente (consciente de lo único que existe: Sí mismo). Por lo tanto no se necesita de lo irreal para que lo Real pueda ser pleno y conocerse a Sí mismo.

A continuación traigo unas citas sobre el mismo tema. Son comentarios de los "gurus" de Gary Renard (llamados Arten y Pursah), citas extraídas de los libros «La Desaparición del Universo» y «Tu Realidad Inmortal», ambos de Gary Renard.

En este contexto (en este post) se usan como sinónimas las siguientes palabras, todas para referirse al Absoluto: Dios, Amor, Cielo, no-dualidad, Sí mismo, Ser (referido al puro Ser, no a la "Consciencia Cósmica" la cual es ilusoria), no-ser, Espíritu (referido al Uno inmutable, no confundir con "alma"), Eso, etc.

En primer lugar, del libro «La Desaparición del Universo»:

Gary: Mis amigos y yo pensamos que Dios creó el mundo para poder conocerse experimentalmente, y supongo que ésta es una creencia Nueva Era muy extendida. ¿No creó Dios la polaridad, la dualidad y todas las oposiciones sujeto-objeto del mundo?

Pursah: En una palabra, no. Dios no creó la dualidad, y Él no creó el mundo. Si lo hubiera hecho, sería el autor de «un cuento contado por un idiota», tomando prestada la descripción que Shakespeare hace de la vida. Pero Dios no es un idiota. Te lo demostraremos. Él sólo puede ser una de dos cosas. O bien Él es Amor perfecto, como dice la Biblia cuando tropieza momentáneamente con la verdad, o es un idiota. No puede ser las dos cosas a la vez. 

Más adelante (en la misma conversación) surge este otro comentario:

Arten: (...) Y en cuanto a la presunta belleza y complejidad del universo, es como si hubieras pintado un cuadro con un lienzo defectuoso y con pintura de mala calidad, y seguidamente, en cuanto acabas de pintar, el cuadro empieza a cuartearse y las imágenes que están en él empiezan a deteriorarse y caerse a trozos. El cuerpo humano parece un logro sorprendente, hasta que algo empieza a ir mal en él.

Estas citas están descontextuadas, en el libro las explicaciones van muy bien complementadas unas con otras. Como ligero contexto, diré que ahí se refiere a que la dualidad, al ser un símbolo de la ilusoria separación de la plenitud (la falsa creencia de la separación de Dios), no es más que un conjunto lastimoso de símbolos de ruinas que simbolizan tal separación/debilidad: enfermedades, accidentes, problemas, muertes, deterioro, envejecimiento, etc. Incluso tras la superficial belleza de un bosque, mirado de cerca resulta que todo está envejeciendo (los árboles "morirán" un día) y hay una "guerra de supervivencia" en el subsuelo y por encima de él: las raíces peleando entre sí por el agua, los animales compitiendo por el sustento, las ramas de los árboles empujándose unas a otras en busca de mayor luz solar, etc. O sea, que la separación es un no parar de luchar, son símbolos de conflicto, de guerra, de muerte, de envejecimiento, de cambio. Pero Dios/Absoluto es inmutable. Todo lo que está unido a Ello, es inmutable, y no cambiante como la ilusoria dualidad.

Arten: No hay nada en el universo que no siga el patrón de decadencia y muerte, y no hay nada aquí que pueda aparentemente vivir sin que muera alguna otra cosa. Tu mundo es muy impresionante hasta que aprendes a mirar verdaderamente. Pero la gente no quiere mirar verdaderamente, y no sólo porque el panorama no es hermoso, sino porque el mundo está pensado para encubrir un sistema de pensamiento inconsciente que gobierna sus vidas y del que no se dan cuenta conscientemente.

Bien, dejemos ese libro por esta vez. Por supuesto que la separación es solamente una creencia, por lo tanto el mundo descrito en el comentario anterior no existe. La separación pareció ocurrir (una imaginación), pero no sucedió. La dualidad no existe. Pero esto lo comentan más largamente en otros momentos del libro. Volvamos a nuestro tema de hoy, lo de si la dualidad es necesaria para que la no-dualidad pueda experimentarse a Sí misma. Ha quedado claro lo dicho por Ramana. Y también lo dicho por Pursah. De todos modos, son palabras: sólo la experiencia directa puede aclarar la obviedad de si la dualidad tiene sentido o es completamente irreal, sin concesión alguna. En el resto del libro explican también cómo reconocer nuestro verdadero Ser (la espléndida y plena no-dualidad) y así saber todo esto de "primera mano", sin el más mínimo atisbo de duda.

De todos modos complementaré lo ya dicho sobre el tema del título del post, con unas citas más de Arten y Pursah, extraídas esta vez del segundo libro de Gary Renard, «Tu Realidad Inmortal»:

Gary: Bien, hay gente que piensa que Dios no se podía experimentar a Sí Mismo en la Unidad, y que el único modo de hacerlo fue crear este mundo y vivir en él. Mucha gente parece escuchar a autores y profesores que dicen esto, como los libros de Conversaciones con Dios

Pursah: Si miraran más a fondo, se darían cuenta de que están considerando que Dios es un demente. Tú tuviste la experiencia mística de ser uno con Dios en el Cielo, ¿cierto?  ((nota: Dios y Cielo son sinónimos de Absoluto; con la palabra "Cielo" no se refieren a un lugar; más bien a una especie de "estado", pero que tampoco es un estado tal como se suele usar la palabra, porque no es algo que va y viene, sino que siempre es y nunca cambia; no hay palabra para Ello, pero alguna hay que emplear, y se pueden usar por ejemplo las palabras "vislumbre" o "experiencia mística" para aludir a un vistazo temporal a Eso que es intemporal, permanente e inmutable, la pura Unidad))

Gary: Sí.

Pursah: ¿Y cómo compararías el Cielo con este mundo?

Gary: No hay comparación. En el Cielo, tú eres Dios.

Pursah: Pero es una experiencia, como una conciencia, ¿no es así?

Gary: ¡Claro que sí! Es una experiencia mucho más grandiosa que cualquier cosa que este mundo pueda ofrecer.

Pursah: De acuerdo. Entonces, la idea de que Dios tuvo que hacer este mundo para experimentar la dualidad y poder apreciarse y disfrutarse equivale a la idea de que para experimentar y disfrutar del sexo también tienes que experimentar que te metan un tiro en las tripas. No. El dolor es el resultado de la culpa que vino de pensar que estabas separado de Dios, y no tienes que experimentar dolor para experimentar el placer de la realidad. Pero tienes que perdonar el dolor y el sufrimiento, y renunciar a ellos, para retornar a la realidad.

El mundo dual no existe. No es necesario, ni tampoco existe. Es un mundo que funciona mediante la percepción (perceptor/percibido, sujeto/objeto, concebidor/concebido, pensador/pensado), y la percepción es simbólica, irreal. En Un Curso de Milagros (UCDM) se dice:

     El valor de la percepción correcta reside en la conclusión inevitable de que toda percepción es innecesaria. (T.4.II.11.3) (Página 65 del Texto)

O sea, que ninguna percepción es necesaria. La percepción es irreal, y mientras parecemos soñar con un mundo irreal, el único uso útil de la percepción será ayudarnos a despertar, lo cual conlleva la disolución de toda percepción, pues solamente lo inmutable es verdadero mientras que las percepciones son cambiantes. En ese mismo párrafo también se dice:

¿Quién es el "tú" que vive en este mundo? El espíritu es inmortal, y la inmortalidad es un estado permanente. El espíritu es tan verdadero ahora como siempre lo fue y lo será siempre, ya que no entraña cambios de ninguna clase. No es un continuo, ni se puede entender tampoco comparándolo con un opuesto. El conocimiento nunca admite comparaciones. En eso estriba su diferencia principal con respecto a cualquier otra cosa que la mente pueda comprender.

El mundo dual no es real. Ese imaginario mundo es cosa de locos, dice en cierto modo el Curso. O bien Dios es Amor, o bien está loco. Sobre esto voy a copiar unos comentarios finales (de Arten y Pursah, en una conversación de más adelante del libro, donde ellos citan diversos fragmentos de UCDM):

Pursah: (...) Perdona, querido hermano, y el sueño mortal del ego no tendrá relevancia para ti. Exponerlo, verlo tal como es y perdonarlo te liberará.
       Escucha lo que J ((es como ellos llaman a Jesús)) dice aquí:

     «La muerte es el sueño central de donde emanan todas las ilusiones. ¿No es acaso una locura pensar que la vida no es otra cosa que nacer, envejecer, perder vitalidad y finalmente morir? Ya hemos planteado esta pregunta anteriormente, pero ahora debemos examinarla con mayor detenimiento. La creencia fija e inalterable del mundo es que todas las cosas nacen para morir. Se considera que así es como "opera la naturaleza", y ello no se debe poner en tela de juicio, sino que debe aceptarse como la ley "natural" de la vida. Lo cíclico, lo cambiante y lo incierto; lo inestable y lo inconstante; lo que de alguna manera crece y mengua siguiendo una trayectoria determinada, es lo que se considera la Voluntad de Dios. Y nadie se pregunta si un Creador benigno hubiese podido disponer algo así». (M.27.1) ((Página 72 del Manual para el maestro))

Arten: «La "realidad" de la muerte está firmemente arraigada en la creencia de que el Hijo de Dios es un cuerpo. Y si Dios hubiese creado cuerpos, la muerte sería ciertamente real. Pero en ese caso Dios no sería amoroso». (M.27.5.1-3) ((Página 73 del Manual para el maestro))


Pursah: «Si el universo que percibimos fuese tal como Dios lo creó, sería imposible pensar que Dios es amoroso. Pues aquel que ha decretado que todas las cosas mueran y acaben en polvo, desilusión y desesperanza, no puede sino inspirar temor. Tu insignificante vida está en sus manos, suspendida de un hilo que él está listo para cortar sin ningún remordimiento y sin que le importe, tal vez hoy mismo. Y aun si esperase, el final es seguro de todas formas. El que ama a un dios así no conoce el amor, ya que ha negado que la vida sea real. La muerte se ha convertido en el símbolo de la vida. Su mundo es ahora un campo de batalla, en donde reina la contradicción y los opuestos luchan en una guerra interminable. Allí donde hay muerte es imposible la paz». (M.27.2) ((Página 72 del Manual para el maestro))

Arten: «La muerte es el símbolo del temor a Dios. La idea de la muerte oculta Su Amor y lo mantiene al margen de la conciencia cual un escudo puesto en alto para bloquear el Sol. Lo siniestro de este símbolo basta para demostrar que la muerte no puede coexistir con Dios. La muerte presenta una imagen del Hijo de Dios en la que éste acaba "descansando en paz" en los brazos de la devastación, donde los gusanos lo esperan para darle la bienvenida y así prolongar un poco más su propia existencia gracias a su muerte. Mas los gusanos están igualmente condenados a morir. Y de esta forma, todas las cosas viven gracias a la muerte. En la naturaleza, el devorarse unos a otros es la "ley de la vida". Dios está loco y sólo el miedo es real. (M.27.3) ((Página 72 del Manual para el maestro))

No vendría mal leer ese capítulo 27 del Manual para el maestro completamente, sólo son un par de páginas pero el tema de la muerte está brillantemente planteado ahí. En cualquier caso, con las citas copiadas queda clara la postura de Arten y Pursah, coincidente con la de UCDM al cual citan. Concluyendo: o bien el Amor es verdad, o bien lo sería el caos (separación, culpa, miedo, desamor, etc). Si Dios/Absoluto es Amor, entonces el mundo dual no existe en modo alguno. Sería absurdo que hubiese un mundo de separación, debilidad, vejez, discusiones, problemas, enfermedades, muerte, y que eso procediese del Amor/Unidad. Un mundo así de cambiante y cruel niega que el Amor/Inmutabilidad pueda ser real. O uno, o lo otro. Y elegir la dualidad es en último término imposible, porque es imposible elegir lo que no existe jejeje. Por eso, al final, todos "despiertan". Porque somos Amor perfecto y solamente el Amor perfecto existe.

No existe, pues, la dualidad o mundo de la muerte. Aquí van unas últimas breves citas al respecto, dado que en Un Curso de Milagros se establece claramente la irrealidad de la muerte:

     La muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte. (T.3.VII.5.11) (Página 55 del Texto)

      Vida y muerte, luz y obscuridad, conocimiento y percepción, son conceptos irreconciliables. (T.3.VII.6.6) (Página 55 del Texto)

     Al mundo no se le abandona mediante la muerte sino mediante la verdad, y la verdad sólo la pueden conocer aquellos para quienes el Reino fue creado, y por quienes espera. (T.3.VII.6.11) (Página 56 del Texto)

     La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. (L.PI.167.1.5) (Página 340 del Libro de ejercicios)

     La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. (L.PI.167.1.6) (Página 340 del Libro de ejercicios)

     La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son uno. (L.PI.167.1.7) (Página 340 del L. de ej.)

¿Cómo entonces recordar nuestra inmortalidad y vencer a la ilusoria muerte para siempre, despertando del inexistente sueño de la dualidad?

      La salvación, perfecta e íntegra, sólo pide que desees, aunque sea mínimamente, que la verdad sea verdad; que estés dispuesto, aunque no sea del todo, a pasar por alto lo que no existe; y que abrigues un leve anhelo por el Cielo como lo que prefieres a este mundo, donde la muerte y la desolación parecen reinar. (T.26.VII.10.1) (Página 624 del Texto)

Podemos seguir creyendo nuestras propias mentiras al insistir en jugar a imaginarlas... o podemos perdonar/desenmascarar las falsas creencias y recordar la verdad:

      El espíritu es inmortal, y la inmortalidad es un estado permanente. (T.4.II.11.9) (Página 66 del Texto)

Como solo la verdad ES, todos los aspectos del Ser se hartaron de contarse mentiras a sí mismos, tras lo cual su atención retornó a la inmutable Verdad de su Ser: todos despertaron y resultó obvio que el ilusorio sueño nunca había acontecido. Los sueños fugaces, si alguna vez parecieron existir, fueron instantáneamente olvidados para siempre porque la felicidad de lo permanente lo llena todo con Su plenitud Unificada.

Resumiendo: la dualidad no es necesaria y además no existe. Sólo existe el Amor, que es Unidad inmutable. El Absoluto no necesita nada aparte de Sí mismo, porque es pleno y además no existe nada aparte de Sí mismo. Quien descubre esto, se descubre a Sí mismo y no probará la muerte.

¡Saludos!

PD: Hay un brevísimo post de Nisargadatta Maharaj relacionado con este asunto, que posteé aquí:  http://jugandoalegremente.blogspot.com.es/2012/02/nisargadatta-maharaj-el-tiempo-no.html
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1 comentario:

  1. De hecho, a través del Amor es como disolvemos esa Dualidad haciéndonos UNO junto al OTRO, volviéndonos ABSOLUTOS, PLENOS, COMPLETOS...

    Es, a través del Amor, como nos hacemos Eternos y cómo entendemos qué es lo No-Dual...

    Y así, quien lo ha probado realmente, deja su Ego fundido en la Eterna Maravilla de lo Absoluto, como un Infinito Ente Autoconsciente...

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