viernes, 25 de mayo de 2012

Perdonando la muerte propia

*
La muerte, como cualquier otra ilusión, no existe ni tiene sentido para lo Absoluto. Cuando usamos el proceso de perdón no-dual que se explica en Un Curso de Milagros (UCDM), este perdón (del cual hay explicaciones en este post: Sïntesis del Perdón y en los links y libros que ese post señala como referencias) ha de aplicarse a todas las ilusiones sin excepción, incluida la muerte. Cualquier molestia, sea grande o pequeña, es básicamente lo mismo: una ilusión, un reflejo de la falsa creencia en la separación y de la culpabilidad que esta falsa creencia parece producir en la mente inconsciente. Dicha culpa es ilusoria, pero mientras no se deshaga iluminándola con la Luz del Perdón, parecerá tener consecuencias al proyectarse en símbolos como problemas, conflictos, enfermedades, accidentes, muertes, molestias, etc.  En este sentido, el perdón no-dual se aplicaría indistintamente tanto a un picor o a un simple resfriado, como a las enfermedades consideradas "graves" o a la muerte (la propia o la de "los demás").

Lo único relevante es perdonar ahora, pues siempre es ahora: perdonamos ahora cualquier apariencia que parezca separarnos de la paz que somos. Cualquier separación es ilusoria, cualquier pérdida de paz es ilusoria porque no podemos separarnos de la apacible inmutabilidad de nuestro verdadero Ser. Nuestro Ser es lo Inmutable, por lo que la muerte es un mito que bien haríamos en soltar/perdonar.

Toco el tema primero de manera "indirecta", pues no se trata de algo escrito directamente para este post, sino de un par de párrafos copiados de un mail que escribí hace poco. Mantengo el fragmento tal como fue escrito en ese mail, sin limar algunos errores que se deslizaron, pues no son errores graves, ni siquiera errores realmente pues estaba bien expresado para la persona a la que iba destinado, quien conocía el contexto en que interpretar las palabras (contexto que incluye la onda advaita). Basta con querer entenderlo bien. Un corazón generoso ni siquiera verá errores, a fin de cuentas los errores son cosa de uno, no hay nada más afuera de nuestro propio proceso mental jejeje. La ventaja de mantener el fragmento tal como fue originalmente escrito es el ritmo, la espontaneidad, ya que se entiende todo bien si uno quiere (con un corazón abierto siempre llegará la intuición correcta). A veces las cosas se explican mejor de manera informal (aunque incluyamos "errores") que dando un toque demasiado exacto a las palabras. Es algo curioso, pero he notado que es así, motivo de más para dejar de vez en cuando posibles "errores" en algunas indicaciones que se han dado o se darán en los diversos posts de este blog jejeje.

En el siguiente mail por ejemplo se alude a la reencarnación, sin apelaciones, sin matizar que sea una metáfora ilusoria, podríamos llamarla una "asignatura opcional" pero no obligatoria en el teatro de lo ilusorio jejeje. A veces viene bien no alargarnos con explicaciones innecesarias (muchas de las cuales ya se han dado en otros posts de este blog), así que simplemente usamos determinados elementos (como en este caso la idea-metáfora de la reencarnación) como herramienta para tratar de compartir algo. Las metáforas no tienen por qué ser tomadas literalmente, sino que podemos usarlas como bolsas para compartir ideas, y lo que importan son las ideas (si nos ayudan a despertar a nuestro Ser o no) y no las bolsas en las que las llevamos de uno a otro.

Ahí van los dos párrafos del mail (coloreo de verde el mail para distinguirlo mejor):

Perdonando la propia muerte

Para acabar, lo que decía antes, comentar un típico truco del mundo ilusorio. Cuando aprendes a perdonar, si transcurre esta encarnación sin haber alcanzado la iluminación, no pasa nada, simplemente lo vas perdonando todo, y esto no se pierde, la buena onda del perdón pasa de una vida a otra (encontrarás los medios para recordar y seguir perdonando, y además la culpabilidad inconsciente ya eliminada, ya no te volverá a molestar). Pero aquí viene decir algo importante. Vas perdonando todo. Todo lo que veas que es irreal. Y si tu cuerpo parece morir, lo perdonas igual. Ojito con la "trampa"!! Porque puede venirte el pensamiento-tentación del ego de decir: «Hala, ya he muerto, no ha funcionado, y aunque funcione el perdón, ahora ya estoy fuera del sueño, de momento dejo de perdonar hasta que encarne otra vez»... ¡MEEC! (pito de coche jejeje). ¡NO ES ASÍ! La muerte del cuerpo es una ilusión como cualquier otra, así que lo consciente es perdonarlo exactamente igual que cualquier otra molestia, igual que perdonas un resfriado, un insulto, una duda o la muerte de otra persona. ¡Y después de la muerte del cuerpo, NO HAS SALIDO AÚN DEL SUEÑO, CONVIENE SEGUIR PERDONANDO HASTA QUE SE PRODUZCA LA ILUMINACIÓN! Si tu cuerpo muere, lo perdonas y ya está. Típicamente puedes sentirte "fuera del cuerpo", verlo ahí, "muerto", vale, ese momento es bueno para perdonar la apariencia que percibes, recordando que es parte del sueño y es irreal (pero tú sigues ahí, observando en un cuerpo/consciencia sutil pero aún conciencia limitada, eso Ramana lo llamaba cuerpo sutil (este puede tener forma humana, o de otras formas, o incluso en forma de esfera de luz, etc), e incluso hay uno aún más sutil, que Ramana llamaba cuerpo causal, que no tiene ninguna forma de cuerpo pero llamamos cuerpo a todo lo que sea limitado). Luego (esto ya no lo explican directamente Arten y Pursah, pero es obvio), si sueñas el típico período entre vidas, eso suele percibirse como "más real" que la vida encarnada (y al principio incluso se puede sentir gran felicidad, ligereza, euforia, no confundir con la iluminación porque antes o después la culpabilidad inconsciente obligará a reencarnar, y además es conciencia limitada, más "alegre" que la de la Tierra, pero limitada), no caigas en esa trampa, es lo mismo, es otra "habitación" del Sueño. Así que lo ideal es acordarte de seguir perdonando en ese sueño también, y entonces si reencarnas, tu mente seguirá envuelta en la onda del perdón y del despertar. Usualmente al reencarnar se suele olvidar lo anterior, pero si has ido perdonando nacerás en una familia/situación en la que en el momento oportuno recordarás las ideas de la no-dualidad, aparte de que si has estado perdonando mucho antes de eso, eso formará parte de tus hábitos espontáneos incluso antes de aprender formalmente de nuevo sobre advaita. 

Por lo tanto, si te resfrías, lo perdonas, si tu cuerpo muere, lo perdonas, pues no es real, no puedes resfriarte ni morir, tu Ser es inmutable, al perdonar deshaces tu tendencia a identificarte con eso que no eres. Simplemente, mientras te sientas consciente, procura perdonar. Como decía Ramana: ocúpate de autoindagar en todas las horas de la vigilia, y no tendrás que preocuparte de cuando duermes, pues el hábito adquirido en la vigilia será suficiente para imantarlo todo.

Arten y Pursah son... digamos que los sorprendentes "gurus" de Gary Renard. Como complemento, añado algo que no puse en ese mail: algunas citas sobre la muerte, extraídas del libro «La Desaparición del Universo», de Gary Renard. Ahí se dice (todo lo que voy a copiar pertenece al capítulo 16: Notas sobre la resurrección de los muertos):

 Gary: (...) verdaderamente, este cuerpo no somos nosotros.

(...)

Arten: Ahora sabes sin sombra de duda que no eres un cuerpo y que en realidad no puedes morir, ¿verdad? (...) Ahora bien, si no puedes morir, tampoco puede hacerlo nadie más. Si ellos no pueden morir, tú tampoco. Estas dos ideas son una.

Pursah: La muerte es un símbolo de tu separación ilusoria de Dios. ¿Qué ocurre cuando alguien que amas parece morir? De repente estás separado. Pareces perderle, del mismo modo que pareces perder a Dios. Pero eso no es cierto. En realidad no puedes perderles, como tampoco puedes perder a Dios. Sois inseparables. Lloras cuando un cuerpo que amas parece morir, pero, como el Curso te enseña, en realidad lo que echas de menos es tu experiencia de Dios y del Cielo.

      ¿Y quién podría llorar sino por su inocencia? (P.2.IV.1.7) (Psicoterapia, página 24)

((La idea que expresa Pursah al final es similar a la que cita frecuentemente Shankara cuando menciona este fragmento —y otro similar— de la Gran Upanisad del Bosque [Brihadaranyaka Upanisad], donde se dice:

«No por amor al esposo se ama al esposo, sino por amor al Ser. No por amor a la esposa se ama a la esposa, sino por amor al Ser. No por amor a los hijos se ama a los hijos, sino por amor al Ser. No por amor a las riquezas se aman las riquezas, sino por amor al Ser. No por amor a los animales se ama a los animales, sino por amor al Ser. (...) No por amor a los seres se ama a los seres, sino por amor al Ser. No por amor a todo se ama todo, sino por amor al Ser. Querida Maitreyi, se debe tomar conciencia del Ser, escuchar sobre Él, reflexionar sobre Él, meditar en Él. Porque cuando se es consciente del Ser, escuchándolo, reflexionando, y meditando en Él, todo se conoce».

En este fragmento se acaba con el verbo "conocer", usado no dualísticamente sino como se usa por ejemplo en Un Curso de Milagros, como sinónimo de la no-dualidad. Las 4 etapas mencionadas al final son las cuatro etapas que en el advaita clásico se adjudican al camino espiritual: 1) toma de conciencia de que existe la Verdad, y desearla intensamente (a veces se pone la metáfora de desearla más que el propio respirar cuando nos sumergen la cabeza un minuto bajo el agua). 2) Escucha (o lectura de textos apropiados). 3) Reflexión. 4) Meditación (entendida también como autoindagación en el caso de Ramana Maharshi y otros, no necesariamente se refiere a la meditación formal). Shankara comenta el anterior fragmento upanishádico, elijo el más breve de sus comentarios:

Shankara: ¿Cómo se debe tomar conciencia del Ser? Primero escuchando lo que sobre Él dicen el maestro y las escrituras, luego reflexionando en ello, dialogando y razonando (Ramesh Balsekar aconsejó a menudo esta modalidad).  El escuchar se hace a partir de las escrituras (y el maestro), la reflexión mediante el razonamiento. Y por último se medita en Él, descubriéndolo tal como es, no de otra forma. ¿Qué sucede entonces? Todo eso que es distinto del Ser se sabe que no es nada más que el Ser.

Continuamos ahora con los comentarios del libro de Gary Renard:

Arten: Temes la muerte conscientemente y te sientes atraído por ella inconscientemente. (...) Deberías observar la muerte ilusoria de tu cuerpo físico como el día de tu graduación. Significa que has conseguido todo lo que tenías que conseguir de esa aula particular y temporal. Te aseguro que será muy divertido. En la mayoría de los casos, si la gente supiera lo que es estar liberado del cuerpo, en lugar de llorar a los muertos sentirían envidia. El problema es que la diversión no es duradera. Como hemos dicho, la culpa te atrapa y hace que vuelvas a envolverte en la manta de seguridad de un cuerpo. Y de este modo el sueño de nacimiento y de la muerte sigue adelante.

Gary: Por eso quiero asegurarme de aprovechar mi oportunidad de perdonar ahora. (...) Habéis hablado de la reencarnación, pero ahora entiendo que sólo es algo que parece ocurrir; sólo estoy soñando que voy de un cuerpo al siguiente.

Arten: Eso es cierto. En cuanto a la reencarnación, en realidad no importa lo que uno crea, siempre que perdone. El Curso dice:

     Lo único que se tiene que reconocer, no obstante, es que el nacimiento no fue el principio y que la muerte no es el final. (M.24.5.7) (Página 67 del Manual para el maestro)

Gary: De modo que la conciencia, aunque es un estado irreal, continúa después de la aparente muerte del cuerpo. Cuando despiertas completamente del sueño, la conciencia desaparece y experimentas tu unidad con Dios y con Toda la Creación.

Pursah: Has sido todo lo exacto que puedes ser, hermano. Todos entraremos en el Reino juntos porque, como hemos dicho, el tiempo es sólo una ilusión. No transcurre ninguna larga espera entre cuando uno se ilumina y cuando se iluminan los demás, porque la iluminación es un estado de Ser que está más allá de los confines del tiempo y el espacio. La mente creó el tiempo y el espacio y, por lo tanto debe, por definición, estar fuera de ellos. Una cosa más: está bien llorar a los muertos o a un ser querido al principio. La gente suele tardar algún tiempo en perdonar así. Actúa siempre apropiadamente en tus tratos con los demás.

Gary: Hace mucho tiempo mencionaste algo sobre J (en este libro es la abreviatura para Jesús) cuando curaba a ciertas personas que ya estaban muertas. Supongo que Lázaro era una de ellas, pero ¿cómo lo hizo J?

Arten: El acto de resucitar a los muertos no es diferente de sanar a los enfermos. El verdadero sanador sigue siendo la mente del paciente. Tú te unes con esa mente a fin de recordarle su verdadera identidad. J estaba tan avanzado que no estaba dispuesto a hacer concesiones respecto a una idea tan importante. (...) No olvides que el cuerpo sólo es un símbolo. J no estaba haciendo que el cuerpo de Lázaro fuera nada especial, del mismo modo que no hacía que su propio cuerpo fuera especial. Hacer que la mente reanimara temporalmente la proyección corporal era un símbolo. El propio cuerpo es insignificante. La cuestión era enseñar que simplemente no hay muerte. A pesar de lo que dice la Biblia, Lázaro no estuvo en su cuerpo mucho tiempo después de que J le resucitara. Dejó su cuerpo a un lado e hizo su transición alegremente y en paz, porque se le había mostrado que no hay absolutamente nada que temer.

(...)

Arten: (...) Proyectas tu imagen corporal del mismo modo que proyectas imágenes cuando estás soñando por la noche. Tu mente está proyectando una película, entonces, en tu experiencia, parece que los ojos de tu cuerpo están viendo tu propio cuerpo y todos los demás cuerpos; pero, en realidad, es tu mente aparentemente separada la que está viendo sus propios pensamientos, proyectados desde otro nivel oculto. 
       Cuando la mente retorna a la totalidad, no hay separación de niveles, y por lo tanto no hay ninguna película proyectada ni ningún cuerpo que ver. Entonces tu cuerpo desaparece de la película. Como todo lo demás, el cuerpo es una experiencia mental y no física. ¡Nunca ha existido! Pero, para el amor de un Ser iluminado es posible tomar forma en el sueño, como hizo J después de la crucifixión. Este amor es el amor del Espíritu Santo. Después de todo, tienes que ser uno con Él para estar iluminado.

Pursah: A medida que transcurran los años, tú, querido hermano, seguirás aprendiendo y creciendo, y a medida que crezca tu conciencia comprenderás cada vez más sobre estas cosas. De nuevo, sería útil que estuvieras aún más dispuesto a perdonar a partir de este momento. (...) No hay nadie más ahí fuera. Sólo hay un ego que aparece como muchos. (...)

(...)

Arten: El cuerpo, el universo, y todo lo que contiene sólo son imágenes en tu mente, partes de un juego de realidad virtual. (...) Recuerda, decimos que Dios es, y después dejamos de hablar porque no hay nada más.

Y del segundo libro de Gary Renard, «Tu Realidad Inmortal», extraigo algunos comentarios adicionales:

Pursah: (...) Los cuerpos, enfermos o sanos, en realidad son todos lo mismo, porque ninguno de ellos es verdad. Y en realidad no hay ninguna diferencia entre la enfermedad y la muerte. Simplemente son diferentes niveles ilusorios del pensamiento de separación.

(...)

Pursah: En el Texto, J dice: «Lo único que las apariencias pueden hacer es engañar a la mente que desea ser engañada. Mas tú puedes tomar una decisión muy simple que te situará por siempre más allá del engaño».
       Esa elección simple es el perdón, y se aplica del mismo modo a todas las cosas, incluyendo la muerte. (...)

Gary: De modo que en realidad todo es sólo un sueño, y supongo que cuando deshacemos el ego y despertamos, experimentamos que en realidad nunca nos fuimos de casa. Más adelante, cuando dejamos el cuerpo de lado por última vez y no tenemos necesidad de volver, la experiencia de ser uno con Dios se convierte en nuestra realidad permanente y nunca se detiene.

Pursah: Así es, compañero. Y, recuerda, despertar es despertar completamente. Dormir es dormir. No importa si sueñas que estás vivo o si sueñas que estás muerto. Ninguno de ellos es verdad. Como dice el Curso: «Sin embargo, abandonarte a la muerte no pone fin al conflicto».

Gary: De modo que no hay una vía de salida fácil. Tienes que hacer el trabajo de perdón, porque de otro modo seguirás soñando que vuelves hasta completar tus lecciones y despertar definitivamente.

Arten: Sí (...). Debe quedar claro que la muerte no es más real que la vida en el cuerpo. Ninguna de ellas es verdad. La verdadera vida es total y permanente. (...)

Gary: De modo que lo que algunas personas denominan su alma, que continúa después de la muerte, en realidad es una mente aparentemente separada.

Arten: Ésa es una observación brillante y muy budista. El verdadero espíritu es completo y permanente. Ésa es tu realidad inmortal. De modo que, independientemente de lo que parezca estar ocurriendo, incluyendo la muerte y el periodo entre vidas, la verdad es que sólo hay dos cosas entre las que elegir, tu realidad con Dios, o cualquier otra cosa. Ahora todo lo que tienes que hacer es usar la mente para elegir entre Dios y cualquier otra cosa.

Otra cita del mismo libro:

Pursah: Puedes elegir perdonar en cualquier vida porque, tal como te hemos demostrado, el tiempo no es lineal, sino holográfico. Por esa razón, no hay diferencia entre elegir al Espíritu Santo ahora y elegir al Espíritu Santo en el momento exacto de la separación. La gente no se da cuenta de que la historia está ocurriendo ahora mismo, y lo mismo pasa con el futuro, y lo único que importa es elegir el perdón ahora. (...) Pero en realidad siempre se trata del ahora. De modo que no te preocupes de si tienes que volver otra vida más. No te preocupes por tus vidas pasadas. Siempre se trata del ahora, y siempre se trata de perdonar. Esta vida es la que importa, siempre, y después aprendes que, de todos modos, cada instante es este mismo instante. (...) ¿Y adivinas qué? Cuando se trata de la espiritualidad, es esta vida, estúpido. Si te centras en perdonarla y en perdonar todo lo que ocurre en ella, entonces puedes ganar a lo grande, no sólo en ilusión. De modo que usamos el cuerpo y las vidas pasadas para ilustrar que sólo hay un propósito para todas las cosas, y que si te mantienes enfocado en lo que realmente importa, ganarás.

En Un Curso de Milagros se establece claramente la irrealidad de la muerte:

     La muerte no existe. Lo que existe es la creencia en la muerte. (T.3.VII.5.11) (Página 55 del Texto)

      Vida y muerte, luz y obscuridad, conocimiento y percepción, son conceptos irreconciliables. (T.3.VII.6.6) (Página 55 del Texto)

     Al mundo no se le abandona mediante la muerte sino mediante la verdad, y la verdad sólo la pueden conocer aquellos para quienes el Reino fue creado, y por quienes espera. (T.3.VII.6.11) (Página 56 del Texto)

     La muerte no existe porque lo que Dios creó comparte Su Vida. (L.PI.167.1.5) (Página 340 del Libro de ejercicios)

     La muerte no existe porque Dios no tiene opuesto. (L.PI.167.1.6) (Página 340 del Libro de ejercicios)

     La muerte no existe porque el Padre y el Hijo son uno. (L.PI.167.1.7) (Página 340 del L. de ej.)

¿Cómo entonces recordar nuestra inmortalidad y vencer a la ilusoria muerte para siempre?

      La salvación, perfecta e íntegra, sólo pide que desees, aunque sea mínimamente, que la verdad sea verdad; que estés dispuesto, aunque no sea del todo, a pasar por alto lo que no existe; y que abrigues un leve anhelo por el Cielo como lo que prefieres a este mundo, donde la muerte y la desolación parecen reinar. (T.26.VII.10.1) (Página 624 del Texto)

Podemos seguir creyendo mentiras al insistir en jugar a imaginarlas... o podemos perdonar/desenmascarar las falsas creencias y recordar la verdad:

      El espíritu es inmortal, y la inmortalidad es un estado permanente. (T.4.II.11.9) (Página 66 del Texto)

Como solo la verdad ES, todos los aspectos del Ser se hartaron de contarse mentiras a sí mismos, tras lo cual su atención retornó a la inmutable Verdad de su Ser: todos despertaron y resultó obvio que el ilusorio sueño nunca había acontecido. Los sueños fugaces, si alguna vez parecieron existir, fueron instantáneamente olvidados para siempre porque la felicidad de lo permanente lo llena todo con Su plenitud Unificada.

Dejemos aquí las citas jejeje...

Bien, concluyamos recordando que la muerte es ilusoria, se perdona como cualquier otra apariencia (incluso la muerte propia). En otra parte de uno de los dos libros de Gary Renard se menciona un interesante enfoque que propone alguna rama budista: procurar estar consciente en el ahora, especialmente en el momento de la muerte, y así no perder la consciencia y elegir deliberadamente no reencarnar. Esto es una idea muy inteligente (sutil) pero no funciona porque si uno no ha limpiado mediante el perdón toda la culpa de la mente inconsciente, la culpabilidad terminará por despuntar en un momento u otro y al surgir tal irritación (mucho miedo, culpabilidad, etc) se producirá de nuevo la inercia a "protegerse" mediante la encarnación en otro cuerpo.

En cualquier caso, como dije en el mail, tanto cuando soñamos estar encarnados como cuando soñamos estar desencarnados, sigue siendo un sueño y seguimos en la dualidad. Y así parecerá seguir todo (en un sueño) hasta que se produzca la iluminación. Y el proceso del perdón no-dual es una fina herramienta para deshacer rápidamente los obstáculos ilusorios que parecen ocultar la Verdad y frenar el despertar.

Asunto acabado. Si a alguien le ha gustado el tema, que lo disfrute jejeje. Dejo como complemento dos posts que publiqué en el año 2009 por su relación con el tema de la muerte:

 1) La muerte es un mito: http://jugandoalegremente.blogspot.com.es/2009/09/la-muerte-es-un-mito.html (lo publiqué en este blog en 2009, pero es un escrito que había escrito unos años antes).

2) La inmortalidad al alcance de la mano: http://jugandoalegremente.blogspot.com.es/2009/06/la-inmortalidad-al-alcance-de-la-mano.html

¡Saludos!
*

4 comentarios:

  1. Súper inspirador Toni.

    La cita que mencionas acerca de la "muerte lúcida" propuesta por los budistas (creo que algunos Taoístas también resuenan con esa idea, no estoy seguro), diría que es de "La Desaparición del Universo", aunque no estoy seguro.

    No pondría la mano en el fuego, a no ser que me ilumine jejejejejeje

    Un abrazo y gracias por tan inspiradoras palabras, cuándo te leo me invade una sensación como de que puedo con todo jajajaajja, aunque entonces la vida me pone a prueba jajajajaja

    Un abrazo, ahora sí jejejeje

    ResponderEliminar
  2. ¡Un abrazo Marc, y gracias por haberte pasado a jugar por aquí!

    ResponderEliminar
  3. Lo he disfrutado mucho, Toni. Un post muy completo y claro.

    Me han gustado mucho las citas de Shankara, y los fragmentos de los libros de Gary Renard. Tus comentarios aunan la claridad del conjunto; en resumen: una pasada de post.

    Gracias amigo :-)

    Un abrazo

    ResponderEliminar
  4. Gracias a ti, Masira. ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar