martes, 29 de mayo de 2012

¿Ser bondadosos significa tener que comportarnos de alguna manera determinada?

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Adapto un mail escrito hace poco, por si a alguien más le resuena. Como siempre que en este blog sale mencionado el tema del perdón, quien no esté familiarizado con que el perdón al que nos referimos no es el perdón habitual del mundo sino el proceso no-dual de perdón que se enseña en Un Curso de Milagros (UCDM) podrá entender mejor a qué nos referimos si sigue la pista a las indicaciones de este post: Síntesis del Perdón

Primero, como de costumbre, reescribo-sintetizo la pregunta:

¿Qué hay acerca del tema de la bondad? ¿Significa simplemente que nos conviene perdonar? ¿O también deberíamos atenernos a determinadas reglas de comportamiento "bondadoso"?

Copia del mail:

Lo de la bondad, es natural ser bondadosos porque sólo existe la Bondad (el Amor). Dentro del sueño esto no tiene por qué significar atenerse a reglas precisas, porque como siempre en UCDM, lo que cuenta no es lo que parece (los comportamientos, sucesos o acciones en los que parecemos vernos envueltos) sino que lo que importa es cómo lo vivimos interiormente (lo mental). Y la bondad es eso: lo interior, el amor (el cual no es raro que se exprese en apariencias que mucha gente llamaría "acciones bondadosas", pero no siempre parecerá así, ya sabes: un jnani no siempre es reconocible por las aparentes acciones de su cuerpo, y eso mismo se aplica a todos: un bondadoso no siempre es reconocible por las acciones de los cuerpos).

La bondad es fundamentalmente interior, y el interior influye sobre la proyección "exterior", aunque hay que tener la mente limpia para saber reconocer la bondad inherente a cada situación (porque no hay situaciones carentes de bondad, ¡ni siquiera en el sueño!, y cuando parece que no hay bondad, es porque ésa es nuestra actitud interior: estamos negándonos a reconocer la bondad, tanto la "chispa" de bondad que hay en toda apariencia como sobre todo negamos así reconocer nuestra bondad interior, que es la que se refleja en todas partes cuando la reconocemos y amamos).

Por lo tanto, toda situación es bondadosa (toda situación es una expresión de amor o una petición de ayuda, y ambas posibilidades son una oportunidad para reconocer la bondad y responder con bondad).

Y como ya te dije una vez, a veces lo más bondadoso que nos inspirará el Espíritu Santo será darle a alguien una patada en los huevos (pocas veces, esto son excepciones), pero se la daremos con amor y por "consejo" del Espíritu, no por odio ni por dejarnos llevar por el miedo o la rabia del ego. ¡No se pueden juzgar las acciones por lo que parece, sino por lo que realmente va a resultar de ayuda, y lo único que realmente ayuda es lo que ayuda a despertar, por lo tanto lo que aumente el amor y disminuya el miedo en general de todos los seres!

A mí la palabra bondad me gusta mucho, aunque la suelo usar de manera más abstracta de lo usual (la mayoría de las personas creo que la usan de manera más concreta, enfocada en acciones en el mundo, acciones que ellos etiquetan como "bondadosas" basándose en que son acciones que les gustaría recibir jejeje). El mundo suele interpretar como "bondadoso" cuando se le da la razón o se obedece a lo que te piden. Pero la verdadera bondad no es eso. La verdadera bondad es escuchar al Espíritu y despertar. La verdadera bondad es regresar al Hogar, reconocer el Amor. Para lograr eso rápidamente se nos regaló la herramienta del perdón. Visto así, entonces lo más bondadoso que podemos hacer mientras parezcamos estar en este mundo es perdonar. No se trata de acciones, ¿ves?, sino de un cambio de mentalidad (el perdón). Eso es la auténtica bondad, la cual nos conduce a la Bondad no-dual, que es puro Ser intemporal.

Otra cosa. Aunque la verdadera bondad es perdonar, y no se trata de acciones, sí es cierto lo siguiente: cuando reaccionamos con ira o nos parece que hemos sido atacados, eso es una falta de perdón (por lo tanto, es una falta de bondad). Esto es así porque cuando nos enfadamos, creemos haber sido atacados, y esa creencia es separadora: para poder ser atacados, es necesaria la dualidad: debe haber alguien separado de nosotros que pueda atacarnos. Por lo tanto, cuando nos enfadamos o reaccionamos con medidas defensivas a un supuesto "ataque", en realidad es una oportunidad para que nos demos cuenta de que ahí tenemos una creencia inconsciente que apoya la dualidad, y si la perdonamos y entregamos al Espíritu, nos liberamos de una creencia falsa más. En cambio, si nos dejamos llevar por la ira y reaccionamos "feamente", entonces no estaremos perdonando (aunque podremos perdonar más tarde si nos damos cuenta y cambiamos de opinión sobre lo sucedido, reconociendo que no era real... ¡y no olvidar en esos casos el perdonarnos también a nosotros mismos! por la supuesta ira y por nuestra supuesta reacción "atacante", porque la bondad y el perdón deben aplicarse también a uno mismo, ¡todos somos inocentes, nosotros mismos también!, y nada de lo aparentemente sucedido en las apariencias era real: nuestra supuesta reacción de enfado tampoco lo es) y al reaccionar "feamente" estaremos reforzando en nosotros mismos y en la otra persona implicada la idea de que podemos discutir y pelearnos, de que podemos estar separados y en conflicto, o sea, reforzamos en ambos la creencia en la dualidad. Si en cambio reaccionamos "bondadosamente", es más fácil que ambas personas, uno mismo y quien parece estar ahí, se vayan relajando. Lo primordial de todos modos es acordarnos de perdonar y así deshacer la creencia en la dualidad. Los comportamientos "bondadosos" irán brotando espontáneamente, pero si los cultivamos un poquito (no por nuestra cuenta, sino contando con el Espíritu Santo como consejero) podremos comprender en la práctica qué fácil se relajan las cosas cuando ponemos un poquito de nuestra parte. Porque cuando dos personas discuten en quién tiene razón, a veces se pelean como los duelos de ciervos con los cuernos, haciendo la discusión real y cada vez más "fuerte", pero si uno de los dos comprende que eso no es nada y depone la actitud de ataque, eso hará que relajarse sea más fácil para los dos.

Cuanto más comprendemos que no hay nadie ahí afuera, sino que todo es un reflejo de uno mismo, será cada vez más difícil reaccionar con ataques ni con medidas "defensivas", porque sabremos que todo es un reflejo de nuestras propias ansias interiores de guerra, y no responderemos a eso sino que lo perdonaremos. Nadie se pone a discutir contra su propia imagen en el espejo del cuarto de baño, ¿verdad? jejeje Y cuando se comprende esto claramente, nuestras acciones reflejarán esta comprensión y puede que muchos interpreten nuestras acciones como bondadosas, porque no sentiremos necesidad ni de atacar ni de defendernos de los supuestos ataques de otros (date cuenta que las "medidas defensivas" no son más que otra forma de ataque: son una excusa para justificar nuestro ataque: "como he sido atacado, debo tomar medidas y defenderme" jejeje).

La verdadera bondad no sabe nada de acciones, es simplemente amarlo todo sin excepción: es una antorcha de luz que no le niega la luz a nadie. Es como el sol. Esa bondad puede expresarse sobre el mundo como acciones aparentemente bondadosas, aunque a veces no serán entendidas así cuando lo más amoroso que necesite alguien sea una reprimenda o una patada en los huevos. De todos modos, ¿quién es capaz de dar una reprimenda o una patada en los huevos con amor y no desde el odio ni la creencia en el ataque? Generalmente, procurar que nuestras acciones sean "bondadosas" puede resultar de ayuda para no echar más gasolina a los fuegos (conflictos), pero no hay regla fija, lo único sensato es consultar siempre con el Espíritu Santo y poner en práctica humildemente sus consejos, que siempre funcionan a la larga porque Él tiene la Visión completa de cada asunto y sabe lo que va a resultar de más ayuda para el despertar colectivo de todos.

Nunca hemos hecho nada malo. Nunca nadie ha hecho nada malo. Todos somos inocentes. Nadie se ha separado de la inocencia, nadie se ha separado de Dios. Sólo existe la hermosa Unidad, y nunca ha habido ni habrá dualidad. ¡Saber esto sin sombra de duda es tan relajante!

 Parezca lo que parezca suceder en el teatro de los cuerpos, la verdad para todo Hijo de Dios es la siguiente: «¡Yo Soy la Bondad!».

¡Un abrazo!

Fin de la copia del mail.

Lo siguiente no forma parte del mail pero como complemento voy a copiar unos comentarios de las páginas 160 a 162 del libro «Tu Realidad Inmortal», de Gary Renard, comentarios que he encontrado un día después abriendo el libro al azar; y tratan este tema del comportamiento/bondad:

Gary: (...) Nadie externo podría decir lo que está sucediendo en tu mente, pero para ti ahora, lo importante es el amor. Lo que importa no es la forma, sino el contenido.

Pursah: (...) Tienes razón. Lo que importa no es lo que haces. Es con qué guía lo haces, si con el ego o si con el Espíritu Santo. Cada elección lleva a una experiencia totalmente diferente. La gente cree que puede juzgar a los demás por lo que hacen, pero esto no siempre es así. Es posible que alguien tenga un trabajo en el que se vea obligado a hacer cosas que al mundo no le parezcan muy espirituales. Sin embargo, cualquier cosa puede ser espiritual si eliges la guía del Espíritu Santo. De modo que en realidad ningún trabajo es más espiritual que otro.
       Ahora bien, aunque lo que haces no sea el lugar donde has de enfocarte, también hemos señalado que tus acciones son el resultado de lo que piensas. De modo que a veces se puede decir mucho de la gente por su forma de ser. Por ejemplo, si alguien acostumbra a estar enfadado y dice cosas rudas a la gente, ¿qué dice eso de él?

Gary: Bueno, probablemente se odia a sí mismo.

Pursah: Sí. Tu manera de tratar a los demás es un buen indicador de cómo te sientes contigo mismo. Si les miras con hostilidad, estás diciendo que tienes una mente en conflicto. Si les miras con bondad, eso es un síntoma de que tienes la mente en paz. No sólo eso, sino que tu manera de tratar a los demás determinará y reforzará cómo te sientes contigo mismo. Se trata de un ciclo, y puede ser un ciclo virtuoso o un ciclo vicioso. Cierto, hay personas que son amables con los demás y no necesariamente se sienten cómodas consigo mismas, pero suelen estar cerca de hacer un cambio. Si expresan amor, es un símbolo de que están en el buen camino, y sólo necesitan un poco de ayuda para entender la opción que está a su disposición. En cuanto lo hagan, es más probable que elijan su fuerza, el Espíritu Santo dentro de ellos, en lugar de su debilidad, que es el ego.

Gary: He oído a grandes personas, desde el Dalai Lama hasta Ken Wapnick, insistir en la importancia de ser bondadoso. Ahora entiendo lo que querían decir. Si tu manera de ver a los demás dice mucho de cómo te sientes ahora, y también determina cómo te sentirás contigo mismo en el futuro, en realidad te estás haciendo un favor siendo bondadoso y compasivo.

Pursah: Muy cierto.


Fin de la cita. En fin, que me agrada la bondad jejeje. Dentro del escenario/sueño, lo único llamable auténticamente bondadoso es lo interior: una mentalidad sana, una mentalidad amorosa, una mentalidad perdonadora/liberadora. Esta mentalidad deshace el sueño y produce el despertar. Más allá del sueño, la verdadera Bondad-no-dual es espléndida, bellísima, sin forma ni límites, intemporal, ilimitada. La Bondad del Cielo no puede ser descrita en palabras, es la mismísima naturaleza del Amor. Es nuestro Ser, tal como Es. Si bien, quienes usan esa palabra de manera muy delimitada (para aplicarla a comportamientos), tendrán que concluir que en el Cielo no hay bondad. Y estará bien dicho, porque en el Absoluto ese tipo de bondad no tiene sentido: en el Absoluto no hay nociones como la idea de "elegir", la idea de "comportamiento", etc. Por lo tanto, quizás Ken Wapnick diría que en el Cielo no hay bondad, y yo preferiría decir que el Cielo es lo mismo que la Bondad. Ambos planteamientos son correctos y se estaría diciendo básicamente lo mismo. Simplemente se usa de un modo ligeramente diferente la palabra "bondad".

¡Saludos!
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