lunes, 30 de marzo de 2015

Críticas razonadas al Neo-Advaita

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Considero que el siguiente artículo publicado en la web AdvaitaInfo puede ser de mucha utilidad para más de un aficionado a los enfoques afines a la tradición Advaita. Puede ayudar a discernir entre los caminos espirituales "serios" que llegan hasta el final, de los caminos diluidos o distorsionados. Estos últimos a pesar de todo siguen teniendo sus destellos innegablemente inspiradores, pero no llegan hasta el final y, desde luego, son mucho menos eficaces que los caminos bien enfocados. Las críticas recogidas en este artículo están ubicadas en el contexto Advaita, pero siguen siendo válidas para otras corrientes espirituales donde también se dan ese mismo tipo de distorsiones.

Podéis leer este interesante artículo aquí:

http://www.advaitainfo.com/articulos/gurus-neo-advaita.html

Actualización (2018): Link actualizado (aunque de momento redirige correctamente): https://www.nodualidad.info/articulos/gurus-neo-advaita.html

Saludos
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miércoles, 25 de marzo de 2015

Trampas mentales

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Veamos un ejemplo de lo que podríamos llamar engaños del ego, o autoengaño, o simplemente trampas mentales. La cita la extraigo del libro «Hundiéndome en mí mismo» (diálogos con Shri Satguru Parameshwar Maharaj). Copio un trocito muy breve:

Debido a la misma naturaleza de la ignorancia, muchos, adoptando para sí las palabras del sabio, no dudan de que no deben realizar esfuerzo alguno, simplemente porque comprenden intelectualmente. «¡Ah, los vasanas son irreales, y el yo! ¿Para qué hacer cualquier tipo de esfuerzo para ser lo que ya soy?». Para esta clase de mentalidad no existe liberación. Pese a que comprenden, siguen en poder de la ignorancia. 

Y unas líneas después en el mismo párrafo añade:

A estas personas, incapaces de buscar en sí mismas, el gran Ramana las catalogaba como «no-aptas» para la realización. No me cansaré de alertar sobre esta trampa mental en la que muchos caen (...).

Shri Satguru Parameshwar Maharaj

Mucho antes, en el mismo libro, da unas breves indicaciones que casi podrían servir como resumen de su enseñanza. Copiaré unas líneas:

Vosotros ya «sois», lo sepáis o no, solo que no sabéis qué hacer con esa percepción de ser; sin embargo, la certeza más inequívoca que tenéis es vuestra existencia; sabéis —y no dudáis un instante— que estáis vivos, que existís. Pues bien, se trata de mantener continuadamente la percepción de «yo existo» y aislarla de todos los demás mensajes que recibe la consciencia. Tal percepción debe ser sostenida con la mirada interna y nunca perdida de vista.

Shri Satguru Parameshwar Maharaj

Esas líneas en cierto modo resumen la "sadhana" que propone.

El libro «Hundiéndome en mí mismo» está publicado por Ediciones Índigo
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domingo, 15 de marzo de 2015

Experiencias místicas espontáneas

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Michel Hulin, en su libro «La mística salvaje» (publicado en España por la editorial Siruela), recoge un buen número de relatos donde diversas personas describieron brevemente algunas de sus experiencias cumbre, las cuales Michel Hulin considera en su libro como diversos tipos de experiencias místicas.

El libro recoge esas experiencias en contextos diversos (en el ámbito religioso, bajo la influencia de drogas, o también experiencias espontáneas sin un contexto específico).

Los dos casos que copio pertenecen al 2º capítulo del libro: La experiencia mística espontánea. Un aliciente de este tipo de casos es que los hechos relatados no sucedieron en un contexto de búsqueda, sino que son un conjunto de casos diversos, diferentes entre sí, habiendo tanto casos de personas con convicciones religiosas como de personas sin tales convicciones, pero en cualquier caso, las experiencias relatadas son espontáneas porque surgieron de manera inesperada, por sorpresa y sin haberlas buscado.

Cedo la palabra a Michel Hulin (en color azul) y a dos de los relatos que él cita (en color verde):

El relato dejado por el psiquiatra canadiense Richard Maurice Bucke (hacia 1880), por ejemplo, comienza, como muchos otros, por describir las circunstancias bastante anodinas en las que sobrevino esta experiencia: una noche que había transcurrido discutiendo con amigos, después un trayecto de vuelta bastante largo en coche de caballos durante el cual su espíritu volvía distraídamente sobre los temas abordados en la conversación anterior. Nada dejaba prever lo que seguiría: 

De golpe, sin ningún signo de advertencia, me encontré envuelto en una nube del color de una llama. Por un instante, pensé en un fuego, en un inmenso incendio que asolaba el interior de esta gran ciudad, en algún barrio cercano al que yo me encontraba. Un instante después, comprendí que el incendio estaba en mí. A continuación, me vi sumido en un sentimiento de exultación, una alegría inmensa acompañada o seguida inmediatamente por una iluminación intelectual imposible de describir. Entre otras cosas, tuve ocasión no ya de creer, sino de ver, que el universo, lejos de estar hecho de materia inerte, es, al contrario, una Presencia viva. Tomé conciencia de la vida eterna en mí mismo. No era la convicción de que la poseería un día, sino más bien de que la poseía ya. Vi que todos los hombres son inmortales, que el orden cósmico está dispuesto de este modo, que todas las cosas actúan conjuntamente para el bien de cada uno y de todos. Vi que el principio fundador del mundo, de todos los mundos, es lo que nosotros llamamos amor y que la felicidad de todos y de cada uno es, a largo plazo, absolutamente segura. La visión no duró más que algunos segundos, pero su recuerdo, unido a la noción de la realidad de su contenido, se ha mantenido a través del cuarto de siglo que ha pasado desde entonces. 

Más interesante todavía, tal vez, es el relato de Dorothea Spinney (hacia 1950) que conocemos gracias a Robert C. Zaehner. Esta inglesa de nuestro tiempo se expresa en algunas partes —observa Zaehner— en los mismos términos de las Upanishads, de las que, sin embargo, al parecer, ella no tenía el menor conocimiento: 

Me senté en la cama para mirar a través de la gran ventana, justo frente a mí, y contemplé desde allí las luces que se reflejaban en las estrechas calles fangosas de aquella pequeña ciudad. Pensaba en el agrado que producía a Charles Lamb la claridad de las farolas sobre los adoquines mojados, cuando de repente una bruma de un color blanco azulado, translúcido, brillante, sustrajo de mis ojos este mundo y toda experiencia de estar allí que yo tenía. Con la bruma me llegó una paz y una alegría inefables. [...] Apenas se puede describir una experiencia en la que se es arrebatada en... en ¿qué? Algo sobre lo que nunca había leído, sobre lo que jamás había meditado, cuya existencia nunca había conocido, del mismo modo que un niño, antes de nacer, no puede comprender una descripción de este mundo. 

La bruma se hizo más densa, y a medida que se volvía más profunda, el conocimiento, el consuelo, el resplandor, la paz, en una palabra, el éxtasis, se ahondaron igualmente, hasta que «Yo» parecí ser «Eso» y «Eso» pareció ser «Yo». Estábamos confundidos, mezclados, fusionados... Toda yo era conciencia, despertar, y sin embargo, cuando volví en mí, no había nada que contar. Cuando estaba sumergida, estaba en todo lo que ha sido, fue y será; ahora me doy cuenta de que el ser humano mide el espacio y el tiempo, nada es antes o después, sino simultáneo, todo está ahí. 

De repente, la bruma, la luz, desaparecieron igual que habían surgido. Seguía sentada en mi cama, agarrando la sábana, con los ojos muy abiertos, mirando las luces de la calle. 

Mi primer pensamiento fue: «¡Bien! Debajo de todo existe esta calma, esta alegría, esta seguridad...». Luego me sucedió algo curioso. Miré el mundo exterior por la ventana, palpé los muebles de mi habitación y me dije: «Qué extraño, este mundo es una sombra. He tocado lo Real y lo que siempre está "ahí"; todo este mundo que conocí será en adelante irreal. ¿Por qué está ahí? ¿Para experimentar qué?».

Fuente: La mística salvaje. Michel Hulin. Editorial Siruela. 

Nota: En cuanto al tipo de preguntas con que concluye la cita anterior, (¿Por qué está ahí este mundo? ¿Para experimentar qué?), son preguntas tan típicas como falsas, aunque amablemente los sabios accedieron a tratar de dar alguna respuesta aproximadamente útil (por ejemplo: el mundo es lila, juego), un tema que aparece en este post reciente: Lila (el juego): http://jugandoalegremente.blogspot.com/2015/03/lila-el-juego.html
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sábado, 14 de marzo de 2015

Lila (el juego)

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En el foro de Advaitainfo salió este tema de Lila y di mi opinión. Aquí copio simplemente la pregunta inicial que hace un usuario, acompañada por la opinión que di. Hubo algunas opiniones más y quien quiera leerlas todas puede hacerlo directamente en el correspondiente hilo de dicho foro, cuyo link añado abajo del todo al final de este post.

Título del tema: Lila (el juego)

Pregunta inicial (del usuario GARZA):

Después de investigar varios temas del absoluto, los que nos dan mas respuesta acertadas al respecto son los maestros y gurús del Advaita.

Nos llegan a explicar como funcionan pero no el para que, como dice la poesía de Antonio Machado , bueno es saber que los vasos sirven para beber, pero lo malo es que no sabemos para que sirve la sed.

Por eso la pregunta directa, porque dios, la conciencia o como se le quiera llamar hizo el mundo así, las tres preguntas clásicas de la filosofía nadie la ha resuelto en forma eficaz, ¿de donde venimos (porque nacemos)? ¿para que estamos aquí (Cual es la misión de la vida)? ¿porque morimos (que hay después de la muerte)?

La única explicación logica y algo acertada es el Lila, termino que maneja el hinduismo que dice que dios, la conciencia, braman etc. se refiere a que esto es un solo juego, como dice el zen la broma divina, por eso crea lo que hay como el "yo" razas culturas, etc, para que se de la vida tal como la conocemos, y todo esto es el juego de el.

Que opinan de este termino.

☼☼☼

Comentario de Toni

En mi opinión:

1) El término "lila" (juego, pasatiempo, representación) es usado tanto por las fisolofías dualistas como por las no-dualistas. Cada cual puede hablar de "lila" a su manera. Yo hablaré a mi manera.

2) Desde un punto de vista no-dualista, el término lila puede ser útil para señalar que lo que hemos tomado por realidad no es real, sino ilusorio. No es real, sino una especie de juego o representación teatral. La comparación con la palabra "juego" es útil porque señala uno de los aspectos del asunto: la irrealidad del mundo percibido. Por ejemplo, dos niños pueden estar jugando a indios y vaqueros, "hiriéndose" con armas, etc. Pero cuando dejan de jugar nadie ha quedado herido, pues ha sido un simple juego (lila). Igualmente, en el mundo percibido puede parecer que somos un ser limitado, que aparentemente nace, vive (con más o menos problemas, con misión o no) y muere. Pero más allá de esta apariencia (o juego/lila) no hay nacimiento ni muerte, ni nada del juego aparente perdurará: una vez despiertos del sueño/juego/lila, desaparecen los supuestos efectos que parecía haber (desaparecen los problemas, las enfermedades, los cuerpos, las limitaciones, las formas, etc... solamente queda lo que está más allá de la percepción; es indescriptible, podemos usar la palabra "dicha", "paz" o "amor" para señalar Esto que es lo único que verdaderamente Es, y que Es eterno).

3) Pero el concepto de juego/lila... es ya una concesión. Se hace esta concesión a la mente que pregunta. Pero la pregunta es una pregunta falsa y que no tiene realmente respuesta (excepto despertar del sueño/lila, pero eso no es una respuesta conceptual en palabras). La pregunta puede tomar diversas formas: ¿Por qué Dios creó este mundo? ¿Por qué el Ser se identificó con este mundo? ¿Por qué existe este mundo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Por qué existe el mal? ¿Por qué se originó el ego? ¿Por qué nací? ¿Para qué vivo, cuál es mi papel aquí? ¿Qué pasará tras la muerte? ¿Por qué estoy aquí atrapado en el sufrimiento? etc. Pero esa pregunta (cualquiera de sus variantes) no es más que una pregunta falsa: un intento de afirmar, en lugar de preguntar.

¿Por qué existe el mal? (en realidad está afirmando que el mal existe). ¿Cómo surgió este mundo de limitación? (en realidad está afirmando que existe este mundo). ¿Por qué estoy aquí? (en realidad está afirmando que soy un ser limitado, que está "aquí", en un mundo que incluye a este limitado ser). ¿Por qué surgió la ignorancia o el ego? (se está afirmando que la ignorancia existe, o que el ego existe).

Pero como la mente se inquieta e insiste en una respuesta, es frecuente que los gurus hagan concesiones y respondan en palabras, tratando de calmar la mente del preguntador al mismo tiempo que mediante esas palabras haya una salida hacia Ello que está más allá de las palabras. Entonces se dan "explicaciones" o metafísicas como el concepto de juego/lila, u otros conceptos igualmente válidos.

Pero en realidad no estamos aquí, ni nacemos ni morimos. El peligro de este tipo de preguntas es que frecuentemente se trata de un intento del ego de otorgar realidad al mundo ilusorio.

En realidad, relacionado con esto (que percibimos estar "aquí") es por lo que amablemente los sabios proponen con frecuencia un camino detallado, un proceso por etapas, que tenga sentido para nosotros en el nivel en el que "estemos". Así, a unos buscadores se les concede que el mundo sea real (se les da por ejemplo una ética que les permita irse centrando y calmando la mente), a otros se les señala la relatividad del mundo, a otros se les declara directamente que el mundo ni existe ni ha existido jamás, etc. La sadhana (práctica espiritual para despertar) presupone la idea de que alguien no está iluminado (lo cual no es una tontería, es muy útil mientras parece así) y mientras se aplica una sadhana, se admiten ciertas concesiones: se considera que el tiempo existe (la sadhana transcurre en el tiempo), se considera que hay un mundo percibido (aunque relativo y no absoluto), etc. Finalmente, con el final de la sadhana se reconoce la verdad absoluta, en la cual es evidente que todas aquellas preguntas falsas que surgían en el comienzo de la búsqueda, no tenían sentido ni tenían respuesta verdadera en el nivel en que eran preguntadas.

Es entonces cuando pueden darse respuestas más contundentes, más afines a la verdad absoluta. Son también reflejos en palabras, pero más nítidos, más directos, menos distorsionados. Por ejemplo:

«No hay creación ni disolución, ni nacimiento ni muerte, ni esclavo ni liberado. Ésta es la verdad absoluta».

Gaudapada (en Karika, II, 32)

También Ramana Maharshi y otros dijeron algo parecido, independientemente de que con otros muchos buscadores hiciesen concesiones y hablaran más relativamente (Ramana incluso alguna vez explicó por qué, y hablaba por ejemplo del mundo a tres niveles: el mundo como real pero temporal, el mundo como creación instantánea, y el mundo como nulidad: no hay mundo percibido pues no es real).

Al margen de esto, en mi opinión lo único relevante es despertar del sueño/juego. Y hay una gran variedad de procedimientos sugeridos para despertar. A mí lo que más me está funcionando o resonando es Un curso de milagros, pero por lo que sé, tanto el advaita como el budismo (y otras sugerencias que conozco menos) ofrecen también un buen servicio, al menos en algunas de sus ramas.

Cuando se produce el despertar, ya no quedan preguntas. Ya no hay dudas sobre el origen del mal (no hay mal), ni sobre el origen de la ignorancia (no hay ignorancia), ni sobre el origen del ego (no hay ego), ni siquiera sobre el dormir o el despertar (El Ser ni duerme ni despierta, sino que ES).

Acabemos con una breve cita de Ramana Maharshi:

Devoto: ¿Cómo surgió el ego?

Ramana Maharshi: No es necesario saberlo. Conozca el presente. Si no conoce eso, ¿por qué se preocupa por otros tiempos?

Cita sacada de «Conversaciones con Sri Ramana Maharshi», la del 22 de septiembre de 1936, numerada en el libro como la número 247.

Saludos

Fuente: Foro de Advaitainfo: http://www.advaitainfo.com/foro/viewtopic.php?f=2&t=210
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martes, 10 de marzo de 2015

La auto-realización y el estado de paz permanente

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Entrevista a Kojima Halliday: La auto-realización y el estado de paz permanente. 

https://www.youtube.com/watch?v=DpqcAwx9UvY

La entrevista tiene media hora de duración. Kojima Halliday habla directamente en español, desde la perspectiva del vedanta advaita.
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sábado, 7 de marzo de 2015

Iluminación: la desaparición del dolor

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Karmapa 16º: Rangjung Rigpe Dorje


Tal como insinué brevemente en el post anterior (Ilusiones ópticas: la engañosa percepción), podemos hablar tanto de percepciones "externas" (ver una silla, una serpiente, etc) y de percepciones "internas" (imaginar algo, sentir tristeza, o alegría dual, o sufrimiento, o dolor, etc). Y dije que «Del mismo modo podemos engañarnos con las percepciones "interiores" como la tristeza, el sufrimiento o el dolor. Toda percepción es un reflejo, una distorsión, una ilusión» (los sencillos ejemplos de percepción "externa" fallida podéis verlos en las imágenes de ese breve post).

A eso añado brevemente que en la iluminación desaparece toda ilusión: desaparece la tristeza, la ira, el sufrimiento, el dolor (tanto el llamado "dolor físico" como el emocional). En realidad el dolor físico es mental. Toda percepción es mental, pues sucede en la conciencia y hay solamente conciencia (es errónea la concepción de un mundo externo separado de la conciencia). El llamado "mundo físico" es simplemente una manera distorsionada de proyectar la conciencia.

En la iluminación no hay dolor (ni siquiera dolor "físico") porque toda ilusión ha sido desenmascarada y así lo que es falso ya no tiene ninguna influencia. El iluminado, cuando la iluminación es completa y total, no siente tristeza, ni miedo, ni dolor, ni sufrimiento de ningún tipo, etc: no se ve influido ni siquiera mínimamente por las ilusiones. Tiene sensibilidad, pero pura, limpia de miedo y de dolor.

He encontrado lo que en apariencia podría ser un nuevo ejemplo de esto, en el caso del 16º Karmapa del budismo tibetano, llamado Rangjung Rigpe Dorje, que vivió entre 1924 y 1981, o sea, en pleno siglo XX, bastante reciente. En 1980 se le diagnosticó un cáncer grave, del cual murió al año siguiente, el 5 de noviembre de 1981. Lo interesante es que el médico que le atendió se sorprendió de que en aquellos días finales no sintió dolor. Al preguntarle, no solamente decía que no le dolía, sino que además no mostró signo alguno de que sintiera dolor, sino que emanaba paz y se le veía con un excelente sentido del humor.

Podéis ver las declaraciones del médico en el minuto 28 del siguiente vídeo (lo pongo señalando a partir del 27:33 para tomar mejor todo el contexto):

http://youtu.be/prjXW9FvUbQ?t=27m33s

((Actualización: Parece que desactivaron ese vídeo. Link de reserva: El Rugido Del León 16to Karmapa 1985 subtitulado español: https://www.youtube.com/watch?v=AidFDkpvJI8 ))

Transcribo lo que dice (aunque queda mejor verlo en el vídeo, con sus gestos, la manera de relatarlo):

En 1980 se empezó a saber que el Karmapa estaba seriamente enfermo de cáncer. Al año siguiente, el Karmapa murió en un hospital de Illinois. El doctor Mitchell Levy era el médico del Karmapa en ese tiempo. Él dice:

«Lo que más me impresionó de Su Santidad era su desbordante e incesante bondad. Su bondad nunca titubeó; era su más férrea cualidad. Yo observaba como médico una enfermedad imparable que devastaba su cuerpo; y aún así esta bondad nunca cesaba. Cada mañana, entraba y le preguntaba: "¿Está dolorido?". Y siempre decía: "No". Cerca del final, terminó gastándome bromas: Lo primero que yo hacía cada mañana era ir a ver a Su Santidad y, antes de que yo pudiera decir nada, él sonreía y me decía: "No. No hay dolor, no hay dolor". Eso era muy confuso para mi equipo; estábamos abrumados, porque era obvio que él no negaba la enfermedad, pero tampoco se le veía dolorido. Así que el staf [el personal médico] estaba constantemente confrontado con esta persona moribunda que estaba mucho más interesada en cómo ellos se sentían, que en cómo se sentía él».

Eso es breve (del minuto 28 al 29), pero quien quiera puede seguir viendo un minuto más del vídeo, hasta el minuto 30 y pocos segundos, donde el médico menciona otro hecho curioso: la zona del corazón del 16 Karmapa se mantuvo caliente durante 3 días tras su muerte. El médico reconoce que no tiene ninguna explicación médica para eso (mejor ver sus palabras exactas en el vídeo). En la tradición tibetana, eso es un signo de samadhi.

A quien le interese leer más sobre el dolor, escribí un "mini-ensayo" sobre la irrealidad del dolor hace un año, aquí: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2014/01/el-dolor-es-una-ilusion.html

Naturalmente, como dije al principio, esto se aplica para los casos de total iluminación. Para el resto de nosotros, cuando la ilusión del dolor aparece, debemos lidiar con ella con el mayor discernimiento que tengamos. Por ejemplo tomando calmantes si vemos que lo necesitamos, pero ante todo, desenmascarando el dolor en la medida de nuestras posibilidades. Simplemente observándolo sin juzgarlo, pues todas las ilusiones pasan, pues son cambiantes y no eternas. Aún mejor es aplicarle el proceso de perdón explicado en Un curso de milagros (no cualquier otro perdón dual), pues este proceso llega hasta la causa ilusoria del dolor y la deshace. Si uno se toma un calmante pero se olvida de observar el dolor desapegadamente o de "perdonarlo", entonces el calmante alivia el dolor, pero la ilusoria causa desde la que se proyectó sigue ahí, y reaparecerá disfrazado de algún otro síntoma, en otro momento. Si se aplica el calmante y además la observación (que amortigua el dolor, y a veces lo calma por completo) o el perdón-no-dual (que deshace la ilusoria causa del dolor en lo profundo de nuestra mente inconsciente), entonces el calmante hace lo de siempre (es una ilusión enmascarando otra ilusión), y la observación y el perdón-no-dual hacen lo profundo: desidentificarnos del dolor (la observación) y llegar hasta la causa interna en nuestra mente y deshacerla (el perdón-no-dual). Cada vez que hacemos esto, deshacemos un trocito del iceberg del miedo/dolor/separación en nuestra mente (la mayor parte del cual es inconsciente). Cuando el iceberg quede deshecho enteramente, sucede la iluminación. Entonces no harán falta ni siquiera calmantes (aunque se pueden tomar a insistencia de otras personas), pues nunca más habrá dolor.

Otro post relacionado: Jo Cameron, la mujer sin dolor, miedo, ansiedad, y que siempre se siente de buen humor: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2019/03/jo-cameron-la-mujer-sin-dolor-miedo.html

Y otro más: ¿Qué es la iluminación?: https://jugandoalegremente.blogspot.com/2019/10/que-es-la-iluminacion.html

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jueves, 5 de marzo de 2015

Ilusiones ópticas: la engañosa percepción

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La percepción nos engaña, y algunas imágenes de ilusiones ópticas sirven para ilustrar esto de manera divertida.

Veamos un ejemplo. En la siguiente imagen, observemos el color de los cuadrados A y B. ¿Son de color diferente o son exactamente del mismo color? Aquí la imagen:


Suelen verse ambos cuadrados como que fuesen de color diferente, sin embargo ambos, A y B, son exactamente del mismo color, como se puede ver mejor en la siguiente imagen con las barras que conectan uno con el otro: las barras son enteramente de un único color, que es el mismo color del cuadrado A y del cuadrado B:


La explicación de esta ilusión parece basarse en que los 4 cuadrados "oscuros" que rodean a B, son más oscuros que el resto de cuadrados oscuros y eso engaña al cerebro a la hora de interpretar la imagen. Parece ser que el cilindro de color verde también contribuye de alguna manera a despistar el proceso de percepción.

Finalmente, pongamos la imagen giratoria siguiente, que es bastante conocida:


La cuestión es: ¿hacia qué lado está girando la bailarina? Unas personas la ven girar hacia la derecha, mientras que otras la ven girar en sentido opuesto. Se puede aprender a percibirla girando hacia el lado contrario hacia el que uno la ve girar inicialmente. Se hace pensando/imaginando que de hecho está girando en el otro sentido, mientras se mira fijamente la imagen (algunos aconsejan hacerlo mirando el talón, que es la parte más fija de la imagen). También puede ayudar parpadear (sin pasarse, solo probando alguna vez), combinado con ese intentar ver que está girando en la otra dirección. Hay quienes les cuesta, pero generalmente, si uno insiste de la manera correcta, de repente la bailarina se percibe que gira hacia el otro lado. A mí a veces me cuesta un ratito, a veces coincidiendo con uno o dos parpadeos seguidos y entonces cambia. Pero el parpadeo no es necesario; influye más el "insistir" mentalmente en superponer nuestra imagen mental sobre el giro aparente que estemos percibiendo en ese momento. El giro no es real, sino la interpretación que hace nuestra mente, por eso puede cambiar de sentido. Lo ilusorio cambia.

Del mismo modo podemos engañarnos con las percepciones "interiores" como la tristeza, el sufrimiento o el dolor. Toda percepción es un reflejo, una distorsión, una ilusión.

En fin, que como dicen los sabios, la percepción es variable, cambiante, engañosa, casi caprichosa jejeje. Lo único inmutable es lo absoluto, lo cual no es una percepción.

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miércoles, 4 de marzo de 2015

Nisargadatta (un breve relato)

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El siguiente relato lo extraigo del libro de Mahendra Tevar y Joana Martín, titulado: "¡Levántate y ruge! Un viaje al amanecer de la conciencia (Autobiografía Espiritual)". En España ha sido publicado por la editorial Sirio. Es un libro ameno de leer, entre otras cosas por los continuos viajes que relata Mahendra Tevar, quien conoció a famosos maestros como Nisargadatta Maharaj, Papaji, Krishnamurti, Arthur Osborne, Amma, Hira Ratan Manek, etc. Al final de uno de los capítulos, relata la siguiente anécdota sobre Nisargadatta Maharaj: 

Algunos acontecimientos excepcionales acicalaban la vida de Nisargadatta. Cuentan que, en una ocasión, la hija del Maestro se hallaba gravemente enferma y sintió fuertes deseos de tomar un helado. Corrió presto el padre a satisfacer el último anhelo de su hija pero, cuando regresó, la muchacha había abandonado ya este mundo. El erudito, no obstante, se dirigió a aquel ser amado en estos términos: 

—Hija, mejor hubiera sido que aguardaras a tu padre que con tanta premura corrió a satisfacer tu deseo. Pues ¿qué sentido tiene que me hayas alejado de ti en tus últimos momentos, sin haber disfrutado de lo que me habías pedido? Despierta, hija mía, y toma tu helado. 

La chiquilla abrió los ojos y, ante la sorpresa de todos, tomó el helado de manos de su padre y comenzó a comerlo como si tal cosa. Cuando acabó, el Maestro le preguntó:

—¿Quieres continuar viviendo?

—No, padre —fue la respuesta rotunda de la hija. Y, cerrando los ojos, se entregó al sueño sin retorno de la muerte.

Fuente: "¡Levántate y ruge!", de Mahendra Tevar, editorial Sirio, pág. 184.
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sábado, 20 de diciembre de 2014

Versos de un poeta escéptico

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Copio unos versos de Ramón de Campoamor, poeta escéptico del siglo XIX (1817-1901):

que humo las glorias de la vida son.

(...)

La dicha que el hombre anhela,
¿dónde está?

(...)

la belleza sólo está
en los ojos del que mira;

(...)

todo espectáculo está
dentro del espectador;

(...)

sobre arena y sobre viento
lo ha fundado el cielo todo.

(...)

que en este mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Ramón de Campoamor 


Al parecer, Ramón de Campoamor era un poeta escéptico, y como tantos poetas, tenía algo de místico. Los versos que he copiado valen para ilustrar ideas que bien podrían ser tomadas como orientales, no-dualistas, etc. Lo digo por lo de la relatividad y fugacidad del mundo. Desconozco si su visión era predominantemente pesimista o si había vislumbrado la trascendencia de lo Absoluto. Pero de cualquier modo, algunas de sus palabras se pueden aplicar perfectamente al cambiante y temporal mundo de la dualidad, como también cuando dice (sigo copiando de la fuente que indico abajo del todo): 

Sostiene que vivir es olvidar; que tarde o temprano es infalible el mal; que todo es sombra, ceniza y viento; que vivir es dudar; que todo se pierde; que el bienestar del hombre es la muerte; que al hombre sólo le afectan el calor y el frío; que él es quien regula la conciencia; que no hay honor ni virtud más que en la lengua; que fuego es amor que en aire se convierte; que gloria y fe para el hombre son un sueño; que el placer es la fuente del hastío;

(...) el variar de destino sólo es variar de dolor (...).

En fin, varias de estas frases me han gustado (supongo que porque las interpreto a mi manera). Alguna no la entiendo, como esa de que "fuego es amor que en aire se convierte".

Fuente: Publicado en Revista contemporánea, una revista del siglo XIX, este número con la fecha 28 de febrero de 1877 (o sea, que cuando se publicó este artículo, Ramón de Campoamor todavía vivía... de hecho vivió 24 años más, hasta 1901). Esa parte de la revista la he tomado de aquí: http://www.filosofia.org/hem/dep/rco/0070521.htm (los versos que he copiado —así como las líneas que he copiado después de los versos— están todos en la sección III de ese reportaje escrito por Manuel de la Revilla en 1877).

PD: Recordando un post que escribí recientemente —"La belleza está en el que la ve"— creo que si hubiera encontrado antes estos versos de Rafael de Campoamor, podría haberlos citado en el post, pues se parecen al título y hubiesen sido unos relámpagos brillantes para disimular un poco mi estilo de anodina prosa jejeje. Hubieran quedado muy bien porque son un par de versos muy bellos; me refiero a estos:

la belleza sólo está
en los ojos del que mira;

(...)

todo espectáculo está
dentro del espectador;
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martes, 16 de diciembre de 2014

Cuando 2+2=5

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Este post es principalmente para los aficionados a Un Curso de Milagros (UCDM), ya que quienes no estén familiarizados con él podrían encontrar el siguiente texto un tanto descontextualizado. Por lo tanto:

AVISO: Es necesario estar familiarizados con los conceptos de UCDM para tener la seguridad de no malinterpretar completamente lo que se dice en el texto que voy a copiar. Si lo lee alguien no familiarizado con el Curso, convendría hacerlo con el corazón muy abierto y usando bien la intuición (tal vez ayude conocer algunos conceptos de advaita o de alguna tradición de no-dualidad). De lo contrario podría pasar como pasó con algunos que leyeron la Bhagavad Gita sin entender, y pensaron que era una obra terrible que justificaba la violencia, algo totalmente opuesto tanto a la Bhagavad Gita como a todo mensaje de enfoque no-dual.

Dicho esto, primero introduciré un poco el tema:

Como sabéis, Kenneth Wapnick es una de las principales referencias en la interpretación no-dualista de Un Curso de Milagros. Hasta su muerte, por cáncer, a finales de 2013, fue un autor muy prolífico sobre este tema. O más bien fue un orador, pues buena parte de sus libros son simplemente adaptaciones de sus charlas, publicadas por escrito.

Aparte de sus grandes obras aclaratorias sobre UCDM, como el extenso libro «El mensaje de Un Curso de Milagros», también se han publicado pequeños libritos suyos muy reveladores, como «Las preguntas más comunes en torno a Un Curso de Milagros» o la obra que voy a mencionar en este post: «Cuando 2+2=5». Los libros de Ken que ya han sido traducidos a nuestro idioma pueden encontrarse en la editorial El grano de mostaza: http://elgranodemostaza.com/

Este libro, «Cuando 2+2=5», es muy recomendable para aquellos que resuenen con UCDM y están familiarizados con él. Voy a copiar íntegro el capítulo 6, que consiste en unas pocas preguntas y sus respuestas. El resto del libro es igualmente interesante.

Citar este capítulo 6 en solitario supone presentarlo de manera un tanto descontextuada, por lo que se entiende mucho mejor leyendo el libro completo. Para paliar un poco esta descontextualización, voy a explicar brevemente una de las metáforas que aparecen: lo de los números. Esta explicación es ligera, simplemente por darle un poco más de sentido a lo que voy a copiar más abajo; la explicación sólida se capta al leer el libro en sí, pues ahí explica sin prisas, de manera inspiradora tanto en lo teórico como en los ejemplos.

Así que brevemente:

1+1=1 Ken usa en este libro esta metáfora para referirse a la Verdad Absoluta de la Unidad. Todos los seres son uno. Cristo y el Padre son Uno (1+1=1). O dicho de otro modo: nadie está separado de la Unidad del Ser. O sea: no existe la separación; la dualidad no es real. La Verdad Es. 1+1=1 sería equivalente, diría yo, al archiconocido "Soy lo que Soy".

1+1=2 Esto hace referencia a la dualidad, sobre todo en su principio metafísico: la creencia en la separación de la Plenitud. O con otro lenguaje: la creencia de que Cristo se separó de Su Padre (1+1=2). Es la creencia pura de separación, todavía sin necesidad de hacer referencia a las formas, pues se centra a nivel mental (la limitación a nivel abstracto). Lleva implícito el contexto de un concepto de UCDM muy repetido por Ken: el doble escudo (el doble velo) para ocultar la verdad, para ocultar a Dios, ocultar al Ser: el primer escudo es creer que uno se ha separado de la Totalidad (1+1=2), y el segundo escudo o nivel es la proyección del mundo de las formas (2+2=4), el universo de espacio/tiempo en el que se simboliza mediante formas y problemas la creencia del primer escudo. Ambos escudos son ilusorios.


2+2=4 Esto representa el nivel del mundo: los cuerpos, el universo de espacio, tiempo y formas, los problemas diarios en este mundo dual, etc. Simboliza el pensar del mundo (la creencia usual en la separación, al nivel humano de las formas). Representa la limitación a nivel concreto (simbolizada mediante formas). Es lo que Ken ha llamado, en este y en otros libros, el segundo escudo contra la verdad. El objetivo de este segundo escudo —el propósito de este universo espaciotemporal de las formas— es distraernos y olvidarnos del error de percepción inicial: la creencia en habernos separado de la Plenitud (1+1=2); esta creencia errónea en la separación (1+1=2) queda reprimida en nuestro inconsciente, tras el velo del mundo de las formas (2+2=4). O sea que 2+2=4 oculta el error principal de 1+1=2, el cual oculta la Verdad Absoluta de 1+1=1.

2+2=5 Esto representa el reflejo de la Verdad dentro del sueño. No es la Verdad Absoluta, pero sí su reflejo en el mundo dual, el cual señala hacia el despertar. 2+2=5 representa la percepción correcta o mentalidad correcta, la cual pasa de largo las falacias de 2+2=4 para así discernir sin inmutarse el error primordial de 1+1=2, el cual es corregido, aceptando así recordar la Verdad de 1+1=1. O sea, que podríamos decir que 2+2=5 es el reflejo de 1+1=1 dentro del mundo. En el lenguaje de Un Curso de Milagros, 2+2=5 es lo que se llama el mundo real (normalmente se usa como equivalente a lo que en otras tradiciones se llama iluminación). El que sabe que 2+2=5 puede vivir en el mundo aparente de 2+2=4 y parecer uno más que sigue las leyes del 2+2=4 (o sea: come, bebe, respira, hace lo que haga, etc), pero ningún acontecimiento de las formas (del 2+2=4) jamás podrá afectar a su constante paz interior, pues se vive en el 2+2=4 pero con la certeza de que 2+2=5 (vivir en el mundo sin ser del mundo). Esto conduce al reconocimiento del 1+1=1, en el cual el universo de las formas desaparece, o mejor dicho, nunca existió.

Las preguntas también están descontextualizadas, pues surgieron como una petición de que se aclarara algo que se había dicho anteriormente en la charla. A pesar de eso, lo esencial se entiende (la falta de contexto afecta mucho más al comienzo del texto que en el resto), pues los aficionados a UCDM ya están familiarizados con un contexto general que ayuda a entender la onda de las explicaciones. Y conforme se sigue leyendo, lo que al principio puede resultar extraño (debido a la falta de contexto) acaba cobrando más sentido a medida que las explicaciones avanzan y aparecen algunos ejemplos más. Aún así, al leer el libro completo es cuando todo se ve claramente.

Los ejemplos que aparecen en este capítulo (como lo de jugar al póker o matar una araña) pueden cambiarse por cualquier otro ejemplo que le interese al lector: por ejemplo si le preocupa algo sexual, o de comidas (vegetarianismo o lo que sea) o cualquier tema que le inquiete o de lo que se sienta culpable.

Y ahora vamos al punto. Aquí va este capítulo 6:

Capítulo 6 — PREGUNTAS

P: Dijiste que podríamos sublevarnos, pero implícito en la palabra «sublevarse» está «contra algo». ¿Cómo se va a la guerra y se remata a la gente, pero haciéndolo con la mentalidad correcta? 

R: No; lo que se hace es ir a la guerra y no rematar a la gente. Puedes ir a la guerra y saber que no estás en el sueño. Es un ejemplo extremo, sin duda; pero lo haces porque —por la razón que sea— esa es en cierto sentido la clase en la que te encuentras. La mayoría de la gente coincidiría en que decir una mentira piadosa a un niño por amor es algo apropiado, mientras que no lo sería asesinar a personas con una ametralladora Uzi. No obstante, las dos cosas solo parecen diferentes porque la gente cree que el cuerpo es real y que hay una jerarquía de ilusiones. Cuando dices una mentira piadosa a un niño o a cualquier otro, la intención puede ser amorosa. ¿Por qué no puedes ir a la guerra y seguir teniendo la intención de ser amoroso? En principio, se podría disparar un arma sin hacerlo por un espíritu de rabia o de satisfacción perversa. Pero solo puedes ir a la guerra con la mentalidad correcta cuando tu mente se ha sanado. 

En términos generales, no podemos evitar matar cosas vivientes en nuestro mundo. La idea es no hacerlo motivados por el odio o el miedo. No hay una manera que sea correcta o errada, pero es posible vivir la vida sin tratar intencionalmente de ocasionar daño a nada ni a nadie. También es posible que una persona se halle en un estado de mentalidad correcta y no mate una araña, por ejemplo, o que se halle en un estado de mentalidad correcta y la mate. No hay un comportamiento que sea correcto o errado, solo hay pensamientos de mentalidad correcta o de mentalidad errada. Un curso de milagros resulta muy difícil porque es totalmente radical. La palabra "radical" deriva de «raíz», 'ir a la raíz de algo'. La raíz del mundo del ego es 1+1=2, que se manifiesta al considerarnos separados de alguien, ya sea de una araña, de un enemigo en el campo de batalla o de una persona con quien vivimos o trabajamos. Esa percepción errónea es el problema. Una vez que nos damos cuenta de que 1+1=1, no tiene importancia lo que hagamos en cuanto al comportamiento. Simplemente, queremos tener claro que no creemos que 1+1=2. 

Así y todo, algo anda mal si sentimos culpa por matar una araña, pero no la sentimos por matar psicológicamente a una persona: ya sea a una persona de la familia, un amigo o una figura pública. Las personas suelen tener problemas al respecto. Recuerdo que, en nuestro Centro en Nueva York, una persona habló de cuánto le disgustaba ver a alguien matar insectos porque consideraba que los insectos eran seres vivientes. Sin embargo, no tenía reparo alguno en juzgar o utilizar a otros para satisfacer sus propias necesidades. Esto muestra que algo no está bien porque, si en verdad nos importara la araña, debería importarnos todo lo demás —animal o vegetal— que consideremos viviente, sin importar la posición que ocupe en la llamada cadena de los seres. Establecer condiciones nos muestra que algo anda mal en lo que estamos haciendo. Tener esta información es útil porque, con frecuencia, estos fuertes sentimientos respecto a matar una araña vienen acompañados de mucha rabia contra la gente que sí las mata. Es difícil asumir una posición como esa sin que de alguna manera se juzgue a la gente que no practica lo mismo que nosotros. Siendo así, estamos diciendo que hay algo sagrado en una araña, pero no tan sagrado en una persona que las mata. Así que la Filiación se ha fragmentado, y la Integridad de Cristo se ha destruido. 

Hay muchos otros ejemplos: nuestro coche no funciona y damos un portazo; somos jugadores de béisbol y la pifiamos al batear, regresamos al banquillo y damos una patada al bebedero; el jefe nos llama la atención y, al llegar a casa, nos desquitamos con el perro. En todos estos ejemplos, la cuestión no es si lo que hemos atacado tiene vida o no, o si ocupa una posición superior o inferior en la cadena evolutiva. Lo que importa es lo que está dentro de nosotros, y que estamos proyectando nuestra propia culpa en forma de enfado. La gente siempre juzga el comportamiento, motivo por el cual cree que 2+2=4. Lo que lo unifica todo es lo que está pasando en la mente. Dar una patada a un coche, a un bebedero, a un animal, a una radio que no funciona o atacar a una persona: todas estas acciones son iguales. Se derivan de la proyección de la culpabilidad; y la decisión de la mente de elegirla es el único problema. 

A menudo lo que la gente hace —un ejemplo de formación reactiva, donde se niega lo que está en la mente haciendo lo opuesto en el nivel del comportamiento— es anunciar que nunca matarán ciertas cosas vivientes, pero si eso no se generaliza para aplicarlo a todos y a todo, lo que están haciendo, entonces, es en realidad tratar de contener mágicamente su autodesprecio y sus tendencias asesinas. Esto no difiere de esas personas que siempre tienen que llevar el control y tenerlo todo perfectamente en su mundo externo. Es su reacción a sentirse fuera de control por dentro. Siempre que tenemos empeño en algo externo, estamos reaccionando a lo opuesto por dentro. La formación reactiva es una regla psicológica sin excepciones. Siempre que nos empeñamos en que las cosas sean de cierta manera y creemos que es importante hacer o no hacer algo, estamos afirmando que 2+2=4. Y es una reacción a nuestra creencia de que 1+1=2. Nos abruma la culpabilidad por el pensamiento que nos llevó a eso: yo destruí, traicioné, rechacé y abandoné el amor, lo cual dio por resultado que 1+1=1 se convirtiera en 1+1=2. La culpabilidad por motivo de este pecado percibido es tan enorme que, ahora, tratamos de ocultarnos de ella al proclamar que no somos así en absoluto. De hecho, lo amamos todo y amamos a todo el mundo. ¡Pero no es así! Solo amamos ciertas cosas y a ciertas personas. Otra vez, cuando se tiene una fuerte necesidad de no matar o de no comportarse de cierta manera, es solo porque se está tratando de mantener a raya la necesidad inconsciente de hacer todo lo contrario, con la esperanza mágica de evitar el castigo por el pecado percibido de haber rechazado el amor. 

Esto no quiere decir que la disciplina sea mala, pero no resolverá el verdadero problema. Actuar basándose en la idea mágica de que al controlar las cosas externas se controlan las internas jamás funciona. Lo que está dentro sigue estando dentro, y lo que permanece inconsciente se proyectará automática e inevitablemente. De modo que siempre estaremos luchando por dentro contra ese odio. Por eso, es prudente evitar a los fanáticos religiosos —para citar una de las formas que esta dinámica suele adoptar—, porque sus protestas de amor y argumentos a favor de la veracidad de su religión son una defensa para ocultar el hecho de que creen precisamente lo contrario (de nuevo la formación reactiva). El odio que hay dentro siempre necesita una salida; por eso, los devotos fanáticos están llenos de juicio. De hecho, los fanáticos de cualquier nivel —político, religioso, social— están proyectando hacia fuera lo que no quieren mirar adentro. 

Si somos de mentalidad correcta y vivimos en un mundo de 2+2=4, no nos alteramos, porque sabemos que 2+2=5. Por lo tanto, no damos poder a nada en este mundo para que nos quite la certeza de ese amor, la certeza de saber que aquí nada significa nada. Sin la culpabilidad ni sus proyecciones, nada interfiere con el amor que fluye de la mente. Siendo así, somos bondadosos con todo el mundo, y este es el caso matemos o no a una araña, comamos una vaca o lancemos una bomba. 

El punto aquí es querer utilizar los pensamientos y sentimientos de nuestro cuerpo para regresar a la mente. Una vez más, no hay nada de bueno ni de malo en un comportamiento. Después de todo, en este mundo hay que hacer algo con el cuerpo. Todos tenemos necesidades, preferencias, aversiones, etcétera. Sin embargo, no tenemos que darles poder para que afecten nuestra paz o nos aparten de nuestros hermanos. La idea es no juzgar nuestro comportamiento o pensamientos ni juzgar a otros por los suyos. 

P: Me gusta jugar al póquer con los amigos los lunes por la noche. Y siempre me siento culpable al terminar porque me parece que no debí haberlo hecho. Al final, mi corazón late deprisa, y decidir si debo ir o no se convierte en una obsesión. 

R: Eso es precisamente lo que el ego quiere, pues entonces se vuelve: jugar al póquer o no jugar al póquer... he ahí el dilema. Es un poco tonto, ¿cierto? ¿Qué clase de dilema es ese? ¿Crees que a Jesús le importa realmente si juegas o no juegas al póquer? En todo caso, Jesús sería un pésimo jugador de póquer, porque para él una mano ganadora sería una y la misma*

* Nota [copiada de la nota a pie de página]: De "Una mano" —one of a kind— es un juego de palabras con múltiples sentidos: 'una mano única en su género', 'ejemplar', 'del mismo palo', 'tal para cual' (N. del T.).

El jugar al póquer en sí no tiene importancia. Lo que sí importa es que al trasladarte al lugar estés en paz, que mientras juegas sigas en paz y que al regresar a casa estés en paz. El dilema no está en jugar al póquer o no. Todos caemos en esa trampa. ¿Hago esto? ¿O no lo hago? Está implícito en lo que estás diciendo que el póquer no es una actividad espiritual; por lo tanto, piensas que, en vez de jugar al póquer, deberías estudiar el Curso o escuchar uno de esos profundos discos compactos, meditar sobre las verdades eternas o hacer algo que consideras espiritual. Pero podrías tener el mismo instante santo jugando al póquer con los amigos que haciendo cualquier otra cosa. La lección para ti es que puedes jugar al póquer, pasarlo bien y no darle demasiada importancia. Si ganas, ganas; si pierdes, pierdes, pero han sido unas cuantas horas agradables con personas que te caen bien y a quienes no juzgas. El póquer se convierte, entonces, en una clase para aprender a no darle poder al mundo. El ego nos hace creer que hay una jerarquía de ilusiones y que el póquer ocupa un lugar bastante bajo en la escala; y los que lo juegan, aún más bajo. Pero ¿cómo va a ser posible eso si no hay ninguna jerarquía? Solo el contenido de amor es verdad en el mundo de la ilusión. 

P: Hay una película muy tierna acerca de los pingüinos, y a todos les molesta una escena donde el cuervo ataca a un pingüino bebé, pero nadie dice nada acerca de la escena donde los pingüinos se comen a los peces. 

R: ¡Por supuesto! Y nadie piensa realmente en el pobre cuervo. Eso es lo que hacen los cuervos; se comen a los pingüinos y ellos a su vez comen; y hay otras aves depredadoras de los cuervos. De eso se trata la vida: uno o el otro (mata o te matarán). Es lo que puede considerarse canibalismo: alimentarnos de algo externo para satisfacer nuestras necesidades. Todos hacen distinciones en un mundo donde 2+2=4. Decimos que hay versiones de esta ecuación que son mejores que otras. Por ejemplo, algunos animales son tiernos e inocentes y se les puede disculpar su canibalismo, mientras que otros son terribles y crueles. Todos aquí son terribles y crueles porque, para empezar, fue un pensamiento terrible y cruel el que nos trajo hasta aquí.

Fuente: «Cuando 2+2=5», de Ken Wapnick.
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lunes, 15 de diciembre de 2014

No hay barreras: justo ahora ya lo eres todo

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Nada puede impedirte ser lo que eres. Ya eres lo que eres. No hay barreras reales que te impidan disfrutar de tu Ser. Nada te separa realmente de tu plenitud ilimitada. La eternidad está a tu alcance ahora, en ti, y siempre estará disponible.

La única "barrera" es aparente: tus imaginarios pensamientos de separación. Conceptos como "lo diferente", "el tiempo", "el espacio", "la forma", "los límites", "los problemas", etc, son meras fantasías que te has permitido aceptar. Comienza a cuestionarlas y tu proceso de despertar se comienza a acelerar.

Ahora mismo tienes acceso a la Totalidad de tu Ser. Ahora mismo, en este mismo Momento eterno, tienes acceso a la Plenitud. El tiempo es una proyección/fantasía con la cual tratas de seguir jugando a que aún no puedes reconocer tu Ser. Pero el tiempo es ilusorio. Puedes comenzar a cuestionarlo ahora. En este mismo instante.

Este Momento de ahora, despojado de sus "adornos duales", es el mismo Momento de Ser que vive en toda la eternidad. Ya lo eres Todo, ahora.

Nunca te faltará la certeza de ser, ni siquiera mientras aún pareces dormido en la dualidad. La certeza de ser es el aroma que te recuerda la eternidad. La certeza de ser está disponible ahora. Y poner tu atención en el ser, te reconecta a reconocer tu Realidad.

No le concedas importancia al tiempo; no te creas las apariencias. Fluye entre ellas con confianza, acompañado por la infalible certeza de ser que siempre te acompaña. Nada te separa de Ti, pues ya eres Tú: ahora.
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