miércoles, 19 de abril de 2017

ES

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Algunas veces, el discernimiento básico de la enseñanza espiritual se ha resumido de manera breve. Entender de manera plena ese breve mensaje conllevaría la inmediata iluminación, la "última de las ilusiones". Veamos algunas de las formas en que se han llegado a expresar estos breves resúmenes. Hay muchos ejemplos, así que simplemente indicamos aquí algunos:

En la tradición oriental, concretamente en la Bhagavad Gita, se dice:

De lo irreal no surge el ser. Lo real no puede dejar de ser. 
(Bhagavad Gita, II, 16) 

Si se prefiere, en esa cita puede escribirse la palabra "ser" en mayúscula, "Ser", queriendo indicar más explícitamente que se refiere a lo real, lo eterno, lo Absoluto.

En la tradición occidental tenemos por ejemplo Un Curso de Milagros, donde se expresa la misma idea a lo largo del Curso, escribiéndola de muchos modos diferentes, empezando en la misma introducción al principio del Texto:

Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe. 
(UCDM; T.introd.2.2-3) 

Las dos citas que he puesto dicen básicamente lo mismo:

De lo irreal no surge el ser = Nada irreal existe...................

Lo real no puede dejar de ser = Nada real puede ser amenazado

La misma idea se ha expresado miles de veces en las diversas tradiciones, incluso se repite muchas veces en las dos que ya he citado. Por ejemplo:

¿Qué puede nacer de la muerte y tener vida? Por otra parte, ¿qué puede originarse en Dios y morir? (UCDM; M.27.6.7-8)

Nadie puede destruir lo que es inmutable. (Bhagavad Gita, II, 17)

Quien piensa que el Ser mata o que el Ser es asesinado se equivoca, pues el Ser Uno ni mata ni muere. (Bhagavad Gita, II, 19)

El Ser Uno ni nace ni muere. No comienza a existir un día para luego desaparecer. No tiene comienzo, es eterno, imperecedero, ancestral, y no muere cuando muere el cuerpo. (Bhagavad Gita, II, 20)

El Ser es invulnerable: no se quema, ni se moja, ni se seca. El Ser es eterno, omnipresente, permanente (inmóvil), inmutable y único. (Bhagavad Gita, II, 24)

Sólo el ser es; el no-ser no es. (Parménides)

El mensaje de todas estas citas se podría resumir en un par de palabras, por ejemplo:

Dios es. 

O incluso más breve, en una sola palabra, por ejemplo:

ES

O incluso aún más breve: sin palabras.

Pero el Silencio o Absoluto (se lo llame como se lo llame: Ser, Dios, Paz, Unidad, Vacío, Plenitud, etc), aun siendo siempre lo único realmente presente, permanece aparentemente oculto, como escondido/reprimido, mientras se mantenga la falsa identificación con la individualidad o con la separación/dualidad en cualquiera de sus variantes. Las palabras son ilusiones, aunque a veces algunas palabras atinadas resultan útiles para insinuar pistas que conduzcan hacia Eso que hay más allá de todas las palabras. Es por eso es que los maestros, además de inspirar mediante el silencio, también inspiran a veces utilizando las palabras.

Algunos posts relacionados:

Bhagavad Gita Saram: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2013/09/bhagavad-gita-saram.html

Inmortalidad: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2012/02/inmortalidad.html

La verdad absoluta, según Gaudapada y Shankara: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2011/12/la-verdad-absoluta-segun-gaudapada-y.html

Paravidya Upanishad: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2011/05/libro-paravidya-upanishad.html

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miércoles, 29 de marzo de 2017

Todos somos socios

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La palabra SOCIO tiene su gracia. Puede usarse en un sentido profundamente bello, si la utilizamos para indicar unidad en vez de diferencia o dualidad.

Tras la aceptación de la última de las ilusiones (la iluminación; ilusoria únicamente en el sentido de que el Ser siempre ha estado despierto y nunca necesitó realmente despertar), desde ahí, desde el estado verdadero o natural (y no hay otro estado en realidad), el concepto de SOCIOS alcanza su cúspide, más allá de cualquier conceptualización humana, más allá de la propia palabra, pues en el estado natural no se trata simplemente de igualdad o de compañerismo entre seres diferentes; se trata de total unidad. Somos socios, somos iguales, pero aún más que eso: somos uno. No somos un "uno" formado por "muchos", sino lo auténticamente Uno. Lo auténticamente Socio. Unidad total. El "Club" perfecto en el que todo fluye sin la más mínima interferencia, pues no hay oposición posible, al no haber dualidad.

Pero donde es más útil la palabra "socio" es cuando aún nos percibimos en la apariencia o dualidad, para señalar nuestro camino más rápido hacia el despertar a la Unidad. En nuestra vida diaria disponemos básicamente de dos actitudes posibles: unión o separación; aceptación o rechazo; vernos como socios o vernos como competidores; amigos o enemigos; amorosos o enfadados; comprensivos o resentidos; etc. En color azul he señalado lo que nos acelera a despertar de la dualidad, y en color rojo lo que nos retiene a seguir soñando un "ratito" más (refiriéndonos a nivel de nuestro sentimiento interior, no de nuestro comportamiento: es decir, alguien puede obrar de un modo que parezca enfadado o duro, y sin embargo interiormente permanecer tranquilamente amoroso). 

Por lo tanto, si veo al prójimo (sea quien sea) con ojos de enfado, como un enemigo, o simplemente como diferente de mí, entonces estoy aceptando la separacion y estaré eligiendo permanecer en dualidad. Por el contrario, si veo al prójimo como un socio con quien comparto unos mismos intereses, con quien soy igual en lo básico, entonces estoy aceptando el proceso que me conduce a despertar.

Podemos vernos como socios (unión) o como antagonistas (dualidad). Podemos enfatizar los intereses que compartimos como mente/conciencia (todos sufrimos cuando dormimos en dualidad; todos necesitamos lo mismo: despertar a la unidad; en esto todos somos básicamente iguales, por no hablar de la identidad total que compartimos como UNO en el estado natural o Cielo). Vernos como socios acelera nuestra iluminación. En cambio, rechazar a alguien, o creer que nuestras aparentes diferencias a nivel de la forma son importantes o son reales, frena nuestro despertar. No importa a quién o qué detestemos. No importa que se trate de un objeto, de una persona, un animal, etc. No importa de que se trate de una persona habitual de nuestra vida o de alguien que encontramos fugazmente. No importa si se trata de alguien cercano o lejano, de un hijo o de un político que vemos en las noticias de la tele. Si le vemos como enemigo en vez de como socio, nos estamos separando de él, y por lo tanto produciendo dualidad en nuestra mente. Si le negamos nuestro amor/comprensión, estamos aceptando la separación en nuestra mente. Amarlo, o aceptarlo como socio, no significa estar de acuerdo con lo que esa persona esté haciendo a nivel de la forma. Pero sí significa tomar conciencia de que eso no tiene importancia (las formas son ilusiones) y por lo tanto lo que parezca suceder en las apariencias de la forma no va a tener influencia sobre nuestra paz/amor. Entonces podemos ser amigos, socios. Como lo cortés no quita lo valiente, esto no impide que si a nivel de la forma vemos una agresión, la impidamos o lo denunciemos, o si trabajamos como policía o juez, nos encarguemos de encarcelar a alguien peligroso a nivel de las ilusorias formas. Pero si nuestra mente tiene la actitud de SOCIOS, podremos hacer eso sin odio, sino con amor/comprensión. Los que se equivocan, simplemente necesitan corrección (amor), no odio. Simplemente necesitan lo mismo que nosotros: despertar del odio; despertar de la dualidad y reconocer la Unidad de Dios. Por lo tanto, aunque a nivel de la forma hagamos lo que sintamos oportuno, si en el interior de nuestra mente/corazón no le negamos a nadie su condición de ser nuestro SOCIO, estaremos en la actitud de unión/aceptación que nos conduce a la iluminación o despertar. No se necesita nada más. Simplemente asociarnos (ser socios) con todo, sin rechazar a nadie a nivel del contenido, aunque a nivel de las formas haya situaciones disparatadas. De este modo podemos desempeñar nuestros roles y escenas en el teatro de las formas, conservando un contenido interior de amor y paz, con independencia de la forma que nos corresponda escenificar.

Obviamente todos somos distintos a nivel de la forma. Humanos o no humanos, pero ciñéndonos a nuestro caso particular (humanos), somos diferentes unos de otros a nivel de la aparente forma: hombres o mujeres, altos o bajos, ricos o pobres, rubios o morenos, o pelirrojos o lo que sea, sanos o enfermos, mundanos o espirituales, solteros o casados, con hijos o sin hijos, panaderos o peluqueros, o políticos, o fontaneros, o en paro, o lo que sea. Pero el quid de la cuestión no son esas diferencias aparentes a nivel de la forma. Es si consideramos esas diferencias importantes y/o reales, o no. Pues en esencia todos somos lo mismo: seres, despiertos o dormidos (generalmente dormidos en nuestra percepción jejeje), y si dormidos, compartiendo el hecho de que sufrimos en dualidad, y de que lo que realmente queremos (consciente o inconscientemente) y necesitamos es despertar de la dualidad y reconocer lo único que siempre ha habido en realidad: la Unidad.

A nivel de la forma podemos parecer diferentes, pero si no damos importancia a estas diferencias aparentes, podremos vernos como iguales en lo básico, como socios en el camino del despertar. En todos nosotros hay luz y oscuridad (solo los iluminados han desvanecido la apariencia de oscuridad en su mente), en todos nosotros hay confusión/dualidad, pero también disponemos de la parte de nuestra mente que brilla de discernimiento y que corrige la dualidad, permitiendo el reconocimiento de la verdad.

Así que, a nivel de la forma, si vemos lo que nos une en vez de lo que nos separa, si nos vemos como socios en vez de como enemigos, nos resultará más fácil mantenernos en una actitud de unión y aceptación, que es la actitud que hace desvanecerse la dualidad en nuestra mente. Si por el contrario nos dejamos llevar por resentimientos, regodeándonos en ellos, estaremos sin darnos cuenta aferrándonos a la dualidad. Pues la actitud de separarnos de otros (en nuestro sentimiento interior, de rechazo, menosprecio, enfado, etc) refleja nuestro deseo inconsciente de separarnos de Dios, es decir, de mantenernos en dualidad con respecto a nuestro verdadero Ser.

Por lo tanto, animémonos a vernos todos como socios. Como compañeros, ya sea en la desdicha (ilusoria, pero experimentada cuando elegimos dualidad) o en la dicha de la unidad (experimentada cuando aceptamos nuestra unidad). Vernos como socios nos encamina al reconocimiento de la total unidad. Es un paso en la dirección correcta. Pero no debemos hacer excepciones, si queremos iluminarnos de manera más rápida. Porque basta con considerar a una sola persona como enemiga, para que inconscientemente sigamos rechazando nuestra unidad con Dios, que es la Totalidad. No estamos aceptando la Totalidad mientras sintamos aversión o resentimiento hacia cualquier porción percibida de ella. En cambio, si aceptamos a todos, viendo a todos como socios con quienes podemos simpatizar, esto nos conducirá finalmente a la revelación de que ese "todos" no era ni siquiera un plural, sino que todo reflejaba mi actitud hacia mi propio Ser. Al final, resulta que ese "todos" era Uno, y por consiguiente Yo Mismo (el verdadero Ser).

Vernos como socios es algo interno. No implica exigencias a nivel de la forma. Por ejemplo, uno no puede casarse con todos a la vez, o invitar a comer a todos a la vez, o dar un paseo con todos a la vez. Pero el quid de la cuestión es no rechazar en nuestro corazón a nadie. Uno puede tener incluso preferencias, o estar casado con alguien en concreto, sin necesidad de que eso conlleve una actitud interior de menospreciar a los demás. Al igual que uno puede disfrutar de un libro o de una actividad sin necesidad de apegarse a eso, es decir, sin menospreciar los demás libros o actividades, o sin creer que el nuestro es mejor (o peor) que los demás. Simplemente uno sigue su ruta en el provisional teatro del mundo, uno sigue sus intuiciones y gustos, sin menospreciar cualquier otra opción disponible o preferida por los demás a nivel de la apariencia de las formas.

Por lo tanto, todos somos socios; diferentes en nuestra manera de expresarnos, diferentes en la forma, pero iguales en corazón. Todos somos mente/luz/conciencia capaz de vernos como socios y así despertar. Cuando despertemos del todo, sin embargo, reconoceremos que en realidad siempre estuvimos despiertos, no como "muchos", sino como el Uno que somos eternamente, en perfecta Plenitud, Amor y Paz.

TODOS SOMOS SOCIOS significa que en la práctica todo va bien y que de un modo u otro vamos a despertar, todos de la mano (unidos en conciencia), no como seres separados. TODOS SOMOS SOCIOS significa que nada puede salir mal, pues ya estamos abriéndonos a una actitud de unión. Y cuando nos parezca percibir algún conflicto o problema, podemos acordarnos de que tiene que tratarse de una ilusión, y que la solución no es cambiar nada a nivel de la forma, sino cambiar simplemente nuestra manera de mirar a eso: cambiar nuestro punto de vista. Si cada vez que vemos un problema o enemigo, cambiamos para vernos como SOCIOS, el problema desaparecerá (es decir, que interiormente estaremos en paz, independientemente de cómo transcurran las ilusorias circunstancias "externas").

Cuando no somos SOCIOS con respecto al mundo, el mundo parece volverse hostil, lo cual refleja (el mundo es un espejo donde vemos reflejado de manera simbólica nuestro deseo inconsciente) nuestro inconsciente deseo de oponernos a Dios (dualidad). Cuando aceptamos verlo todo como SOCIOS, estamos desapegándonos de la ilusión de nuestra aparente y limitada individualidad, y por lo tanto estamos aceptando como SOCIO a Dios, es decir, a nuestro verdadero Ser. Que es una forma de decir con palabras que estamos aceptando soltar la dualidad y permitirnos ser lo que realmente somos, el Ser puro o Unidad.

Veámonos todos como SOCIOS
y así, muy pronto, reconoceremos
que en realidad y desde siempre
TODOS SOMOS UNO. 
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domingo, 19 de marzo de 2017

Don Quijote inspirado

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Apunto aquí 3 citas encontradas en el libro "Don Quijote de la Mancha", de Miguel de Cervantes. El ejemplar que he leído es la versión moderna de Andrés Trapiello, que es, como si dijéramos, una especie de "traducción" del Quijote, pasándolo del castellano antiguo a un castellano moderno que podamos entender fácilmente. Las 3 citas pertenecen a la segunda parte del Quijote:

- sólo a Dios está reservado conocer los tiempos y los momentos, y para Él no hay pasado ni porvenir, que todo es presente. (II, 25) ((Quijote, 2ª parte, capítulo 25)) Pág. 686 (de una frase pronunciada por don Quijote).

- que todo este mundo son intrigas (invenciones, artificios) y apariencias, contrarias unas de otras. (II, 29) Pág. 713 (pronunciada por don Quijote).

- las cosas humanas no son eternas, y van siempre en declive desde sus principios hasta llegar a su último fin, especialmente las vidas de los hombres (II, 74) Pág. 1006 (frase del narrador, al comienzo de este capítulo).

Estas citas tienen cierto aroma espiritual. Por otro lado, también resulta interesante como reflexión la vida de Don Quijote en general, como ejemplo de cómo nuestros deseos nos conducen a percibir lo que queremos que sea verdad, convirtiendo en gigantes los molinos, o convirtiendo el Ser en ser, o la Totalidad en individualidad, o la conciencia pura en un cuerpo, etc.
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domingo, 19 de febrero de 2017

Recopilación de temas sobre la no-dualidad

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He preparado una especie de índice recopilando algunos temas de mis blogs, con diversidad de temas, dudas y comentarios sobre el despertar y la no-dualidad. Le he puesto el título de "TEMAS Y RESPUESTAS". Incluye un índice numérico con una larga serie de posts, y más abajo un índice ordenado por temas.

Linkeo aquí mismo los dos primeros temas que aparecen en el "Índice numérico":

T-0: ¿Qué es la no-dualidad?
T-1: El mito/parábola de las 4 divisiones de la mente.

Quien esté interesado en leer más, puede buscar más temas en el índice:

TEMAS Y RESPUESTAS: http://hablemosdeucdm.blogspot.com/p/blog-page.html

Saludos
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sábado, 21 de enero de 2017

La paz no se consigue: se acepta, se reconoce

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Si te permites reconocer la paz en este momento, podrás estar en paz durante toda la eternidad.
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jueves, 12 de enero de 2017

Una sonrisa compartida durante 92 años; 92 años compartiendo amor

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Cuando la sonrisa desaparece de nuestra vista
es porque se encuentra 
aún más profundamente 
en nuestro corazón. 

Gracias, abuela. 
Tú eres la sonrisa. 
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domingo, 27 de noviembre de 2016

Advaita profundo

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Dada la costumbre en este mundo de distorsionar las enseñanzas y aligerarlas de profundidad y eficacia, da gusto encontrar enfoques profundos de los caminos espirituales. En este sentido, y dentro de la tradición del Advaita, me ha gustado el siguiente artículo de David Rodrigo (Acharya Jijñasu) que ha publicado la web de AdvaitaInfo. Es profundo, me resuena todo lo que dice y en mi opinión lo que se expresa está en concordancia con algunos de los puntos esenciales que otros maestros o enseñanzas han expresado, como Ramana Maharshi y Un Curso de Milagros.

Aquí copio solamente el comienzo, la parte final, y unos fragmentos sueltos del medio, separados por puntos suspensivos (...):

Lo que parece no es lo que es. Tú no eres un individuo.

Observa lo que aparece frente a tus sentidos como un manto de ilusión, de fantasía, de pesadilla, porque te oculta lo Real y lo Real es lo que todos más echamos siempre de menos, lo más deseado por todos: la Felicidad absoluta, la Belleza que no pasa, la Existencia que no muere, el Saber que no erra ni duda, el Amor siempre colmado que no decae, la Experiencia sin límites de ningún tipo (espacio, tiempo, objetos), la Libertad total, Ser infinito.


(...) 

Entonces, ¿cómo se es la satisfacción total?
―No hay que hacer nada para ser lo que es, lo que eres.
Entonces, ¿me quedo como estoy?
―¿Sientes la satisfacción total, siempre?
No.
―Entonces no puedes quedarte como estás. No renuncies a la satisfacción total. No renuncies a ti. No mueras en vida.
¿Qué hago pues cuando no se puede hacer nada para ser lo que eres?
―Tienes que cambiar total y conscientemente tus creencias radicales (de raíz) para levantar en tu entendimiento el velo de Maya y, por tanto, Ser directamente, inmediatamente, sin obstáculos, lo que eres: la satisfacción infinita.


Los obstáculos a Ser lo que verdaderamente eres no existen más que en tu entendimiento mental. Esos obstáculos se eliminan cambiando tu entendimiento mental para entender que lo conocido (percibido, experimentado) es apariencia que oculta lo que es, la Verdad tan anhelada. Y que lo que es no es percibido porque eres tú y no un objeto de percepción diferente a ti. Tú, lo que es, te conoces a ti mismo directamente, porque eres tú y tú eres un ser sensible, consciente.

Ahora mismo, como siempre, tú eres eso ya, un ser consciente, pero estás conociendo y conociéndote a través de tu mente y tus sentidos, que son los instrumentos que sólo ven el manto de Maya "la apariencia". Tu mente y tus sentidos, el cuerpo sutil que habita dentro de tu cuerpo físico, no son tu ser. En cuanto levantes con tu mente con creencias transformadas el velo de Maya, brillarás totalmente como tu propio Ser infinito, eterno, perfecto, pleno, libre.

(...)

Entonces, simplemente relájate, siente esa paz en ti, en tu interior (...)

(...)

Observa esa paz que existe en tu interior, donde no hay nada más que sí misma: Paz. Paz ―ausencia de objetos externos e internos y de movimientos, de agitación―, hallada en cuanto tu mente-corazón deja conscientemente de actuar. 

Siente tu paz interior, sin más. Es Felicidad en Paz. Dicha, Belleza en sí misma, sin otro, sin percepción de otro, sin acción, sin lucha, sin competencia, sin temor, sin apego. En Paz. Felicidad en Paz. Belleza y Amor en sí, sin otro, en ti siempre.

(...)

Esa Felicidad en Paz que experimentas en tu interior eres tú porque siempre está ahí, en tu ser más profundo. Cuando no la sientes es sólo porque tu mente-corazón está aferrada a lo que ésta percibe externa e internamente con la idea equivocada de realidad y de yo agente y experimentador de dicha realidad percibida. Estás atrapado en el manto de Maya, en la ignorancia radical.

Entonces lo único que tienes que hacer es estar muy atento, en cada percepción, en cada respiración, en cada palpitar, en cada emoción, en cada movimiento, en cada acto: ¿Dónde estás colocando tu mente-corazón?

(...)

¡Atento! ¿Dónde colocas tu mente-corazón? Negando todo lo aparente, al observar que viene y va, sin tú lanzar tu mente-corazón tras ello, ésta reposa conscientemente y conscientemente siente la Paz, la Dicha interior, el Amor sin otro por enamorar y gozar, la Belleza sin rostro, Dios sin nombre, la Plenitud en sí, lo infinito.

Entonces, recuerda que eso no es una experiencia más, sino la base permanente e inmutable, real, de toda experiencia cambiante de Maya "lo aparente". Eso, estando siempre en ti, eres tú, y no tus ideas-emociones-acciones-experiencias cambiantes, operaciones de los instrumentos de tu cuerpo-mente.

Eso es lo permanente no sólo en tu interior, sino bajo el manto de la diferenciación, el movimiento, la limitación y el conflicto que proyecta Maya en la perfección Real, una e inmutable.

Eso es la Verdad de todo esto. Eso es tu propio Ser.

¡Atento en tu divagar por el manto de Maya que llamamos mundo! Obsérvate: ¿Dónde estoy colocando mi mente-corazón?

Niega lo percibido externa e internamente, que tu mente repose en tu propia Paz infinita, colmada, auto-luminosa, sin otro, acción ni transformación, sin lucha, sin miedo, sin ganar, retener ni perder. 

Eso es la Verdad del mundo. Eso eres tú. Y no hay en verdad nada más.

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Animo a que, quien vea que le resuenan estas palabras, lea el artículo entero, que no tiene desperdicio y podéis encontrarlo completo aquí: http://www.advaitainfo.com/colaboraciones/levanta-el-manto-de-maya.html

El índice sobre David Rodrigo en la web de AdvaitaInfo: http://www.advaitainfo.com/maestros/david-rodrigo.html

Artículos de David Rodrigo en la web Yogaenred.com: http://www.yogaenred.com/tag/david-rodrigo/

Saludos
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viernes, 11 de noviembre de 2016

Mike Tyson: Esta vida, una ilusión

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A veces pienso que esta vida no es más que una ilusión. 

Mike Tyson
excampeón mundial de los pesos pesados de boxeo.

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Fuente: La pág. 466 de su autobiografía, «Toda la verdad». Si queréis leer algún comentario más sobre Mike Tyson, he escrito más extensamente sobre este tema en el foro Concordia y plenitud: http://concordiayplenitud.foroactivo.com/t56-mike-tyson-a-veces-pienso-que-esta-vida-no-es-mas-que-una-ilusion#249
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jueves, 13 de octubre de 2016

Nada existe en el universo material de espacio y tiempo

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Traduzco, con permiso del autor, un artículo del Doctor Ozodi Osuji sobre la no-dualidad. El original fue publicado el 15 de febrero de 2012 en inglés, aquí: http://chatafrik.com/articles/relationships/nothingness-exists-in-the-universe-of-matter-space-and-time

Nada existe en el universo material de espacio y tiempo

Por: Doctor Ozodi Osuji

En este día de San Valentín busco algún modo de expresar mi amor por todos los seres sensitivos; el Amor es lo que somos; el Amor es verdaderamente todo lo que hay; temporalmente hemos procurado vivir como lo opuesto del amor, de ahí nuestro aparente viaje sin distancia en el mundo de los sueños. Ama a todas las personas y ten un sueño feliz. Cuando te cansas de soñar te despiertas en el amor, también llamado Dios. ¡Bravo!

 Nada existe en el universo material de espacio y tiempo

(¿Es esta tu idea del amor?)

Ozodi Thomas Osuji

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El filósofo hindú del siglo VIII, Shankara, dijo que no existe nada donde nosotros vemos nuestro mundo de separación y multiplicidad; dijo que el mundo que vemos a nuestro alrededor es un sueño en una parte de la mente de Brahman (también la mente de Atman; en términos cristianos, Atman es el hijo de Dios; Brahman y Atman comparten un solo ser y una sola mente; Dios y su hijo comparten un solo ser y una sola mente).

Por así decirlo, en un 1% de la mente de Brahman está teniendo lugar el sueño del mundo de espacio, tiempo y materia, mientras que el 99% restante de la mente de Brahman está despierto. Shankara dijo que el universo de espacio, tiempo y materia no existe en realidad, existe del mismo modo que los sueños —los cuales no existen.

Cuando te acuestas en la cama y estás durmiendo y soñando, el mundo que ves parece real, pero cuando te despiertas te das cuenta de que el mundo soñado no era real. De la misma manera, nuestro mundo es un sueño y quienes están en él, al igual que en nuestros sueños nocturnos, toman el sueño como si fuera real, pero cuando se despiertan en el espíritu unificado, también conocido como Brahman, se dan cuenta de que no existía, de que el mundo no ha existido ni por un solo segundo, dijo Shankara.

La primera vez que escuché esta filosofía solipsista, me pareció extravagante; para mí el mundo parece real. Veo un mundo externo y me veo a mí mismo en él. Por consiguiente, en realidad no acepté el monismo idealista de Shankara, en el lenguaje hindú de la filosofía Advaita, pero esta idea seguía dando vueltas en mi mente para reevaluarla.

Recientemente he estado leyendo sobre el origen, la naturaleza y el futuro del universo ¡y vi un parecido con lo que Shankara estuvo diciendo!

De acuerdo con la cosmología existente, hace 13,7 miles de millones de años algo del tamaño de una partícula (si acaso tiene tamaño en absoluto) salió de la nada, se volvió extremadamente caliente y explotó (Fred Hoyle lo llamó Big Bang) y en un segundo se inventó el universo de espacio, tiempo y materia. Se inventaron los fotones, algunos de los cuales se transformaron en quarks, que a su vez se transformaron en partículas (protones, neutrones) y electrones, y en el espacio y el tiempo. En el primer minuto de vida del universo, las partículas se unieron en núcleos de hidrógeno, helio y litio.

Durante 400 000 años el universo fue un plasma de núcleos, electrones y fotones. A partir de ese momento, los núcleos atraparon electrones y fueron formados elementos (hidrógeno y helio). Durante millones de años, prácticamente lo único que existía en el universo naciente era una nube de hidrógeno.

A partir de entonces, surgieron espacios en la nube de hidrógeno y los grupos de hidrógeno se separaban los unos de los otros; los grupos de hidrógeno fueron absorbidos por la gravedad y nacieron las estrellas (en sus núcleos el hidrógeno se fusionaba en helio y producía calor y luz... No me extenderé sobre el proceso de formación de las estrellas; la nucleosíntesis y la termosíntesis es un mecanismo complejo; lo que es relevante para nuestro actual interés es que el núcleo de hidrógeno... el hidrógeno tiene un protón en su núcleo y un electrón orbitando en torno a él... se fusionó con otro núcleo de hidrógeno con su otro protón, formándose un elemento con dos protones y dos neutrones en su núcleo y dos electrones orbitando alrededor del núcleo: se había formado el elemento llamado helio).

Surgieron las galaxias, formadas por estrellas. Las estrellas originales eran de un tamaño descomunal (nuestro sol es una estrella de tamaño medio). Cuando las enormes estrellas originales agotaron su hidrógeno y ya no podían continuar con la fusión nuclear produciendo más elementos, murieron como supernovas (el hierro es el elemento más pesado que el calor relativamente pequeño de la estrella puede fusionar). El calor que había durante la explosión de la supernova produjo elementos que no podían ser producidos dentro de las estrellas (más pesados que el elemento hierro). Y dichos elementos se propagaron por el espacio.

Con el tiempo, los elementos propagados y las nubes de gas y residuos se unieron para formar nuevas estrellas y planetas.

Nuestra estrella y nuestro planeta se formaron a partir de este tipo de nube de gas y residuos procedentes de la muerte de estrellas de hace 4,5 miles de millones de años. Hay nueve planetas (Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón) orbitando alrededor de nuestra estrella de tamaño mediano, el sol (del latín sola, un dios).

Hay más de 200 000 millones de galaxias; cada galaxia contiene más de 200 000 millones de estrellas. La luz, que viaja a la velocidad de unos 300000 kilómetros por segundo, tarda 100 000 años en llegar desde un extremo de nuestra galaxia al otro; tarda 2,5 millones de años en llegarnos desde la galaxia más cercana, la de Andrómeda. La luz que viene desde la estrella más cercana a la nuestra, Alfa Centauri, tarda alrededor de 2,5 años en llegar hasta nosotros. La luz de nuestro sol tarda un poco más de 8 minutos en llegar hasta nosotros (recorriendo los alrededor de 150 millones de kilómetros que separan el sol de la tierra); desde la luna (luz reflejada, puesto que la luna no produce su propia luz), la luz tarda un poco más de un segundo en llegar hasta nosotros en la tierra (la luna está a unos 384 000 kilómetros de la tierra). La luz recorre más de 9 trillones de kilómetros en un año. La luz ha estado viajando durante 13,7 miles de millones de años, es decir, desde el Big Bang (a partir de la información anterior puedes tratar de averiguar el diámetro del universo; tienes un cerebro, úsalo).

Tal como Edwin Hubble y su telescopio han demostrado, las galaxias se están expandiendo, alejándose unas de otras, presumiblemente debido a la energía oscura (la cual constituye el 73% del universo), mientras que la materia oscura (que constituye el 23% del universo) trata de mantenerlas juntas.

Dicho sea de paso, es interesante constatar que el 96% del universo está hecho de cosas oscuras de las que no tenemos ni idea. Si se me permite la pregunta, ¿Cómo determinan los científicos que es el 96%? ¿Por qué no 99%? Vengo a decir que nosotros entendemos solamente el 1% del universo, el universo onírico, mientras que el 99% que no es un sueño es desconocido para nosotros (por favor, observa que estoy mezclando deliberadamente la ciencia real con la meta-ciencia... que es mi función).

En última instancia, el universo podría expandirse tanto que, al cabo del tiempo, las galaxias estarían demasiado alejadas entre sí, por lo que sus estrellas perderían calor y morirían. Las estrellas acabarían como supernovas y destruirían los elementos que las constituyen. A su vez, las partículas quedarían destruidas al deshacerse en los fotones que las constituyen.

Por último, ¡los fotones se desmoronarían en la nada de la que surgieron! Por lo tanto, dentro de trillones de años (en el futuro) el universo retornaría a la nada de donde provino; sólo el frío espacio existiría; donde en la actualidad vemos nuestro universo de materia energía ¡ya no habría nada!

(La famosa ecuación de Einstein, E=mc2, dice que la energía es materia multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado; para nuestro propósito actual, la materia puede transformarse en energía y la energía puede transformarse en materia. Si se me permite la pregunta: ¿en qué pueden transformarse ambas, tanto la materia como la energía? ¡En nada!).

Si algo surgió de la nada, parece existir brevemente y retorna a la nada, ¿existe realmente? Únicamente si existe como un sueño; ¡cualquier cosa que venga de la nada, no puede tener existencia permanente!

Sabemos que un sueño no es real y no existe realmente. Si el universo existe como un sueño, se deduce que no existe en absoluto.

El universo de espacio, tiempo y materia consiste realmente en ilusiones que parecen existir pero que de hecho no existen. El universo de espacio, tiempo y materia tiene pasado, presente y futuro; pasado, presente y futuro son una ilusión ¡y en realidad no existen! (Existen únicamente en el sueño, nuestro mundo).

Dicho de otro modo, donde veo mi cuerpo (en el espacio y en el tiempo) no existe nada (excepto como en un sueño, que sigue siendo nada). Mi cuerpo no existe; el espacio, el tiempo y la materia no existen.

Yo no existo excepto como una figura onírica que no existe. Mi yo egoico, mi personalidad, mi cuerpo, parecen existir; parecen existir junto con el mundo, ¡pero en realidad nada de esto existe! Es todo una ilusión; nada existe, ¡Shankara está en lo cierto!

George Berkeley, el obispo católico de Irlanda (ver sus Diálogos) está en lo cierto al afirmar que el mundo existe únicamente en nuestra mente.

Si un árbol cae y no hay ningún ser humano que observe su caída, entonces el árbol no ha caído. Tiene que haber seres humanos para que el árbol y el aparente mundo externo existan.

El mundo existe como una idea en nuestra mente, idea que transformamos en imágenes, representaciones y proyecciones que nosotros vemos como si estuvieran fuera de nosotros. (Confróntese con Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación o idea).

Por así decirlo, un uno por ciento de mi mente produjo este universo en el que parezco vivir. Una parte minúscula de mi mente produjo el mundo que veo y proyectó algo —el cuerpo— que me invita a parecer vivir en él, y ese algo, una figura soñada, ahora cree que existe y que es real. Pero la figura soñada, el cuerpo, el yo egoico, el universo de espacio, tiempo y materia, no existen; no existe nada allí donde veo un universo de espacio, tiempo y materia.

El universo compuesto de materia, energía, espacio y tiempo no existe; es el 1% de la mente la que está soñando este universo.

El otro noventa y nueve por ciento de la mente (el cual la ciencia no entiende pero lo llama materia oscura y energía oscura) está compuesto por ese asunto del espíritu; que es la parte del ser que tiene existencia permanente.

Helen Schucman empleó este tipo de argumento en su libro, Un curso de milagros. Léelo; yo lo he leído. Sin embargo, no baso mis argumentos en eso ni en Shankara; estoy afirmando simplemente lo que parece evidente por sí mismo para mi mente.

Lo que ahora es evidente por sí mismo para mí es que mi ego, mi personalidad humana, tiene sus raíces en el cuerpo, en la materia, en el espacio y el tiempo, en el pasado, presente y futuro, y que ninguno de ellos existe.

El mundo es un sueño; las personas aparecieron de repente en el sueño (igual que las partículas aparecieron de repente de la nada, como nos enseña la mecánica cuántica), desempeñan sus roles oníricos, viven como esperan vivir, y mueren tal como el guión del sueño requiere que hagan.

No hay nada que yo pueda hacer para cambiar lo que hacen las personas, cómo entran o salen del sueño, pues cada uno está interpretando su papel en el drama universal, una obra cuyo guión todos nosotros escribimos.

Estoy desempeñando mi propio rol de explicar el drama universal (en prosa) y cuando ese rol, que nadie más puede desempeñar, se completa, entonces estoy fuera de aquí; me despierto en el ser espiritual unificado, en el 99% de la realidad que nuestra mente durmiente no puede entender.

El cuerpo y personalidad de cada persona, dónde nace y qué cosas hace, están todos predeterminados por el rol que esa persona eligió desempeñar (y que todos elegimos que desempeñara, pues lo que esa persona eligió nosotros lo elegimos también para ella, y lo que cada uno de nosotros elegimos para nosotros mismos, esa persona también lo eligió así para nosotros) en el gran drama onírico que estamos representando.

Algunos están representando el rol de científicos o físicos y se creen poseedores de la verdad mientras que desconocen que todo lo que están haciendo es demostrar que el mundo es un sueño; a algunos de nosotros, aunque bastante competentes en ciencias físicas, no nos parece que estas informaciones sean suficientes y nos lanzamos hacia la así llamada metafísica, usando la física únicamente para demostrar la tesis de la metafísica de que el mundo no existe.

(Lo que mucha gente no sabe es que mientras Isaac Newton escribió sus tres leyes del movimiento, la gravitación y su gran libro Principia Mathematica él escribió también miles de páginas sobre metafísica. Los escritos de Einstein sobre ciencia, los cinco artículos que escribió en 1905, la relatividad especial, la relatividad general en 1915, etc., podrían juntarse todos en un único libro de doscientas páginas; ¡el resto de su tiempo lo dedicó a meditar sobre Dios! La mayoría de los grandes científicos, Copérnico, Galileo, Newton, Kepler, Huygens, Tycho Brahe, Boyle, Dalton, Pasteur, Lavoisier, Thomson, James Clark Maxwell, Boltzmann, Max Planck, Marie and Pierre Curie, Einstein, Rutherford, Bohr, Eddington, Born, Broglie, Schrodinger, Heisenberg, Pauli, Dirac, Chadwick, Otto Hahn, Lise Meitner, Hubble, Friedman, Lemaitre, Gamow, Fred Hoyle, Watson and Crick, Fleming, Pauline, Wheeler, Murray Gell-Mann, Weinberg, Alan Guth, etc., se interesaron todos ellos en si Dios existe o no; ¡son los estúpidos ateos los que afirman desdeñosamente que Dios no existe!).

Pero en el sueño hacemos que nuestras actividades parezcan ser reales; nuestros cuerpos no existen pero los hacemos débiles, vulnerables, doloridos y enfermos y los defendemos; les hacemos sentir calor o frío y los protegemos dándoles comida, medicamentos, ropa, vivienda, etc. para que parezcan reales; tomamos café para estimular nuestros cuerpos y que parezcan reales; fumamos cigarrillos para que nuestros cuerpos se estimulen y por lo tanto parezcan reales; tomamos drogas para que nuestros cuerpos se exciten y por consiguiente parezcan reales; nos involucramos con el sexo para hacer que parezca que nuestros cuerpos obtienen placer y así que parezcan reales; comemos para darnos sensaciones placenteras y que así nuestros cuerpos parezcan reales.

Todo esto es un juego para hacer que nuestros cuerpos y por consiguiente lo que ellos alojan en su interior, seres egoicos separados, parezcan reales en nuestra conciencia. Si no defendiéramos nuestros cuerpos sabríamos que no existen; despertaríamos en el ser unificado espiritual, un ser que ninguna mente humana puede entender (así que ni siquiera trates de entenderlo con tus conceptos egoicos).

Si este mundo es un sueño, la única cuestión que queda es cómo convertirlo en un sueño feliz; ¿cómo hacemos de este sueño uno que sea bello?

Lo embellecemos cuando nos amamos a nosotros mismos. Ámate, en cualquier circunstancia; ama a las demás personas, sean quienes sean; no insistas en lo imposible: en que las personas cambien y se conviertan en tu ideal de ego antes de que decidas amarlas, pues ellas no pueden cambiar y tú no puedes cambiarlas  y convertirlas en ideales y perfectas, ellas serán siempre imperfectas; cada persona es un guión en el drama universal llamado este universo, y tienen que ser tal como tú las ves que son.

Tienes ser tal como eres; cada persona tiene que ser tal como tú la ves que es; cada persona tiene que estar haciendo lo que tú ves que ella está haciendo, bueno o malo, pues eso es lo que el guión universal, el sueño, reclama que esa persona (y tú) esté haciendo.

No hay casualidades en este universo soñado, pues es el sueño de una parte de la mente de Dios; estás donde necesitas estar y estás haciendo exactamente lo que el guión de tu sueño reclama que hagas, y lo mismo es válido para todas las personas.

Ten un sueño agradable amándote a ti mismo y a todas las personas, a todas las figuras soñadas. Las figuras soñadas no son otras personas sino las partes de la mente o ser de Dios; en términos cristológicos, ellas son los hijos de Dios que son uno con su padre. Por lo tanto, ama a todas las personas para amar a Dios, para amar a la totalidad del ser, y de este modo ámate y ten un sueño feliz; odia a un ser humano y habrás hecho infeliz tu sueño.

Lecturas adicionales:

Dado que este ensayo se basa en mis hallazgos desde el hinduismo, te insto a leer sobre hinduismo y expandir tu mente. Hay muchos buenos libros de hinduismo. Si eres de naturaleza filosófica, una persona al estilo jnana yogi [Nota del traductor: seguidor del yoga del conocimiento] como yo, recomiendo que leas filosofía Advaita, Vedanta. Shankara, Ramanuja, Guru Nanak. También deberías leer los Veda, las Upanishad, el Ramayana, el Mahabharata (especialmente la Bhagavad Gita); el yoga de Patanjali, etc. Los siguientes libros son lecturas esenciales:

- M. (Mahendranath Gupta): El Evangelio de Ramakrishna (1949). New York: The Vedanta Press. [Nota del traductor: se puede encontrar en español (3 tomos) en google en formato PDF, e incluso están disponibles en la Biblioteca de libros de este blog]

- Vivekananda (escribió muchos libros sobre la mayoría de los aspectos del hinduismo y el yoga).

- Swami Bhaskrananda (2000). Essential Hinduism. Seattle, WA: Vedanta Press.

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Reseña del Dr. Ozodi Osuji:


Ozodi Thomas Osuji es del estado de Imo, Nigeria. Obtuvo su doctorado en la UCLA. Enseñó en un par de universidades y decidió volver a la universidad y estudiar psicología. A partir de entonces trabajó en el área de la salud mental y fue el director ejecutivo de dos organismos dedicados a la salud mental. Posteriormente abandonó el ámbito de la salud mental con el objetivo de estar menos influido por otros puntos de vista, para poder pensar por sí mismo y sintetizar los puntos de vista de Occidente, Asia y África con respecto a los fenómenos. El objetivo del doctor Osuji es ofrecernos una perspectiva única, una que no sea estrictamente occidental ni africana, sino una síntesis de ambas. El Dr. Osuji enseña, escribe y ofrece asesoramiento sobre liderazgo, gestión, política, psicología y religiones. El Dr. Osuji está casado y tiene tres hijos; vive en Anchorage, Alaska, USA.

Se le puede contactar (en inglés) en: ozodiosuji@gmail.com

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El anterior artículo ha sido traducido a partir de la siguiente fuente: Chatafrik.com
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jueves, 29 de septiembre de 2016

Emoción dolorosa que desaparece y reaparece

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Copio un intercambio de e-mails sobre el tema del dolor emocional en el contexto de la práctica espiritual. De ambos e-mails elimino solamente unas palabras sueltas que se refieren a datos personales de la persona que me escribió. En el mío añado también algunas líneas que aclaran un poco mejor lo que había escrito en el e-mail original.

Hola Toni. (...) He seguido por rachas algunos de tus interesantes blogs. Lo que expresas en ellos me lleva a escribirte. Quiero contarte mi situación personal por si tu respuesta me hace ver algo de luz.

Te podría hablar y extenderme sobre un pasado infernal, pero tras llegar a la no-dualidad a través de gente como Jeff Foster, Byron Katie, Jorge Lomar, el Curso de Milagros... empecé a creer que era posible llegar a ser feliz a pesar de cualquier pasado por muy oscuro que haya sido. Comencé a practicar la meditación, y a día de hoy, la situación es esta: cada pocas semanas tengo rachas de varios días en los que siento un sufrimiento considerable, independientemente de las circunstancias externas. Llámese trauma del pasado, culpa inconsciente, lo que sea. La cuestión es que llega, se queda unos días, y se va.

Mi perspectiva a la hora de enfocar el sufrimiento ha cambiado. Hace años el pensamiento que acompañaba a la emoción era totalmente destructivo y eso alejaba la salida. Ahora llega el sufrimiento y el abordaje consiste en respirar y sentirlo, permitirlo, sin añadir pensamiento, y repetir mentalmente de vez en cuando afirmaciones como: soy Mente, Todo está en orden, Permito este momento, Descanso en Dios, etc. Es decir, centrarme en la sensación y dejar fuera el pensamiento en la medida de lo posible. Llevo desde febrero, y la emoción, tarde o temprano, termina menguando y desaparece.

Y cuando desaparece, sigo adelante. No pienso en que puede que vuelva. Quizás, cuando pasa algo más de tiempo, inconscientemente piense que ya ha quedado atrás... pero la realidad es que, a día de hoy, vuelve.

Quién sabe, quizás es solo cuestión de tiempo, de seguir pasando por estas dolorosas rachas, hasta que llegue un momento en que, simplemente, no vuelvan. No lo sé. Solo sé que cuando llega ese sufrimiento no trato de justificarlo, no lo alimento con el pensamiento, no intento buscar soluciones... lo permito y lo respiro y lo siento, es lo único y lo máximo que sé hacer... pero es duro, es duro.

Bueno, Toni. Gracias por estar ahí, y por compartir lo que te brota en tus blogs.

Un abrazo.

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Respuesta: Hola, XXX. Te comento lo que intuyo con respecto al asunto que mencionas.

La actitud que indicas estar adoptando es correcta (observar sin juzgar, simplemente sentir, sin alimentar la situación con más pensamientos/juicios/interpretaciones).

Es un paso en la dirección correcta; y en este sentido, vas bien.

Otro modo de exponer ese proceso, que puede que también hayas leído en alguna parte, es la metáfora de las nubes: consideras los problemas o molestias como nubes pasajeras, recordando que tú no eres las nubes, sino el cielo. Es decir, recordando que no eres lo pasajero, sino el fondo inmutable que nunca está afectado por nada. Las nubes abundantes y densas pueden parecer ocultar el cielo, desde el punto de vista de un testigo que mire hacia arriba desde abajo de las nubes. Pero desde el punto de vista del cielo mismo, el cielo nunca se ve afectado por las nubes, ni ocultado, ni desaparece en ningún momento. Incluso si "llueve", el cielo no se moja porque está por encima de las nubes, las transciende. En cambio, el testigo individual cuyo punto de vista está debajo de las nubes, sí parece mojarse y sí parece haber perdido de vista la tranquila visión del cielo.

Entonces, procuras ir tomando conciencia de que no eres lo nuboso, lo pasajero, sino que eres lo permanente. No eres el sufrimiento que percibes, el cual es pasajero, sino la paz de fondo. La paz es permanente, aunque para nosotros hay dudas sobre la permanencia de la paz, debido a que frecuentemente parecemos perderla de vista, como nos sucede también con el sufrimiento, que unas veces está y otras no. El sufrimiento se asemeja a las nubes pasajeras. Pero la paz se asemeja al cielo: en realidad es siempre la misma. El cielo, incluso si lo perdemos de vista ante el velo de las nubes, cuando reaparece sigue siendo el mismo cielo de siempre, tan ilimitado como siempre, e incluso mientras no lo veíamos, el cielo seguía ahí, aunque nosotros nos concentrábamos en el velo de nubes que nos impedía ver el cielo.

Por lo tanto, procurar identificarnos con la paz permanente, en lugar de con las pasajeras circunstancias cambiantes, es un paso en la buena dirección, y nos ayuda a ir sintonizando poco a poco con la paz y a sentirnos más relajados. Esto es una práctica que se menciona en muchos libros de Advaita.

Pero si practicas eso el tiempo suficiente, puede que llegues a darte cuenta de que aunque esa actitud ayuda a relajarte, lo que sin duda es favorable, aún así no es suficiente.

Puesto que mencionas que Un Curso de Milagros no te resulta desconocido, aprovechémoslo para profundizar en una actitud que nos lleve todavía más cerca de deshacer el error de percepción que produce las molestias/problemas.

No sé cuán familiarizado estés con el Curso. Hay quienes tratan de interpretar (malinterpretar) su enseñanza, considerándola desde un punto de vista dualista. Tales malinterpretaciones no son sorprendentes dado el lenguaje metafórico que usa el Curso (por ejemplo con términos religiosos tales como Padre, Hijo, Espíritu Santo, etc.). Pero el modo correcto de interpretar el Curso es mediante un enfoque no-dualista. Este enfoque, además de en el propio Curso, lo puedes encontrar explicado de manera más coloquial y lineal en las obras de Gary Renard y de Kenneth Wapnick. En especial, a mí me fue muy útil leer el primer libro de Gary Renard, «La Desaparición del Universo», como una magnífica forma de introducirme al Curso con un enfoque idóneo, no-dualista. Si no lo has leído, y te resuena el Curso, puede ser una lectura muy útil. Es un libro que en mi caso lo he releído en varias ocasiones, sintiéndome inspirado cada vez.

Desde la perspectiva del Curso y su proceso principal para deshacer el ego, el llamado proceso del perdón no-dual, el sufrimiento que sientes, no solo en este caso concreto sino en cualquier situación dolorosa en general, no se debe a lo que a primera vista pudiera parecer su causa ("Nunca estoy disgustado por la razón que creo"; puedes sustituir la palabra "disgustado" por cualquier sinónimo: sufriendo, triste, irritado, dolorido, enfadado, etc.). La situación externa es simplemente un símbolo que refleja lo que se está cociendo en una parte más profunda de tu mente, de la cual eres inconsciente. A nivel de la mente inconsciente, una parte de ti sigue eligiendo creer en la separación, debido a un apego a la individualidad. Cuando tomas conciencia de esto, puedes practicar el proceso del perdón, entregando el problema aparentemente externo al Maestro interior o Espíritu Santo, reconociendo al mismo tiempo que es el reflejo de la creencia errónea en la separación, que es una creencia sepultada y escondida en lo más profundo de tu mente y por eso en gran medida es inconsciente (hablo de "tú", pero esto es así para todos, excepto para los iluminados). Al entregar tanto el problema reflejado (esto quiere decir no aferrarte a los resultados "externos", lo cual ya haces correctamente en alguna medida) como la decisión interna (elegir creer en la separación) que eliges a nivel inconsciente, el error de percepción se va deshaciendo, el iceberg de la culpa/separación se va derritiendo, y cada paso dado en esta dirección es un paso en favor del despertar. Es un proceso gradual, pero seguro, que finalmente nos conduce a experimentar (no intelectualmente, sino vitalmente) la última de las ilusiones: el despertar o iluminación completa.

Nuestra mente inconsciente cree haberse separado de la Unidad (o como queramos llamarla: Dios, Plenitud, Totalidad, etc.), por lo que la mente (inconsciente) se percibe a sí misma sintiéndose fatal y sintiendo culpa por "haberlo estropeado todo" (por haber roto el Cielo, es decir, por haber salido del estado natural de Plenitud no-dual). Y proyecta este error de percepción sobre un imaginario mundo físico de formas, lleno de cuerpos-mentes, entre ellos los humanos, que se ven inmersos en problemas, tanto "externos" (roces con otros cuerpos o con la carencia del mundo de las formas) como "internos" (pensamientos y sentimientos de depresión, tristeza, miedo, culpa, malestar, dolor, ira, etc.). Mediante el proceso del perdón permitimos que el Maestro interior nos recuerde que en realidad todo esto es un reflejo de un problema que no es tal: el "problema" a nivel de la mente profunda, de creer en la separación y en haber "roto" el Cielo, es una idea ilusoria y es algo que jamás ha ocurrido ni podría ocurrir. Al dejar que el Maestro interior (que es una manera de nombrar el recuerdo de la Verdad en nuestra mente) elija por nosotros dejar de apoyar esa creencia en la separación, el ilusorio problema original se debilita, y si este proceso del perdón se practica con constancia finalmente conduce al deshacimiento total del ego, y con ello la plenitud constante, que es lo único verdadero, vuelve a ser nuestra experiencia para siempre. En realidad el ego no existe, pero puesto que nos parece que existiera, hablamos de su deshacimiento, que es lo que nosotros percibimos en la práctica (y cuando hablamos del ego, nos referimos más bien al "sistema de pensamiento del ego", que no es algo separado de nosotros sino las creencias erróneas que hemos aceptado a nivel inconsciente en nuestra propia mente, aun siendo todo eso ilusorio).

Este proceso se explica en detalle en el libro que mencioné antes («La Desaparición del Universo»), también en el propio Curso (ahí de manera menos lineal y requiere más trabajo por nuestra parte ir captando las diversas capas de significados) y de manera muy amplia y detallada (aunque tal vez de un modo un tanto formal o académico) en el libro «El mensaje de Un Curso de Milagros», de Kenneth Wapnick. Aquí, en un simple e-mail, obviamente no podemos entrar en tantos detalles tratando de resumir muy escuetamente lo que otros han explicado con más precisión a lo largo de decenas o incluso cientos de páginas. El proceso del perdón, bien entendido, es un modo muy eficaz de volver la mente hacia dentro, deshacer el ego y aceptar la iluminación. Entonces finalmente experimentamos lo que ya habíamos averiguado intelectualmente leyéndolo en decenas de libros: que el Ser siempre es y nunca ha cambiado. El Ser nunca se ha dormido, así que en realidad no necesita despertar, pero puesto que nuestra experiencia es la de sentirnos en carencia habiendo perdido de vista la plenitud, entonces lo más benigno es sacar un clavo (la dualidad, con todo su sufrimiento, carencia y dolor) con otro clavo (el proceso del despertar, con su punto final: la iluminación). Una vez despiertos ya no será necesario ninguno de los clavos (incluso la iluminación es algo ilusorio, metafórico, pues el Ser siempre es). Pero antes de que hayamos experimentado el despertar (y no de un modo meramente intelectual) estamos como soñando, y no sirve de nada fingir que ya estamos despiertos (independientemente de que nuestro verdadero Ser sí lo esté).

Si no llegamos hasta el final del proceso del despertar, nos conformaremos con menos. Y eso es como conformarse con nada. Algunos se consideran a sí mismos iluminados, pasando por alto las señales en sentido contrario (por ejemplo, siendo capaces todavía de sentir dolor físico, aunque lo justifican diciendo que lo sienten pero no lo sufren porque no se identifican con el dolor de manera personal; sin embargo, cuando se está realmente iluminado, ninguna ilusión puede afectar en modo alguno, y el dolor físico se reconoce como que en realidad es lo mismo que el sufrimiento mental; de hecho, no hay cosas físicas, todo es mente; incluso el cuerpo "físico" no es más que una idea, una percepción errónea en la mente). Un verdadero iluminado es incapaz de sentir sufrimiento ni dolor físico; no puede tampoco enfadarse, irritarse, ni sentir la más mínima molestia o incertidumbre. Todos los demás sí estamos expuestos a estos factores, ilusorios pero aparentemente molestos en nuestra experiencia, hasta que finalmente nos libramos de todo esto cuando el proceso del despertar se completa, librándonos al mismo tiempo de la noción de ser un individuo. Tener la humildad de reconocer que todavía estamos apegados (en un grado u otro) a la ilusión, nos permite abrirnos a todas las fases del proceso del despertar.

Finalmente, todos despertaremos (como Uno). Practicar alguna de las modalidades del proceso del despertar simplemente hace que nuestro despertar suceda "antes". Decir esto es también metaforico, puesto que en realidad el tiempo no existe, pero hablamos de un modo lineal que refleja lo que parece ser nuestra experiencia durante el proceso del despertar. Una vez acabado el proceso, una vez despierto, sin embargo, se reconoce que nunca hubo caída en la dualidad, ni dormir, ni despertar (este reconocimiento ha sido ilustrado por diversos sabios orientales con el relato de quien va buscando su collar pues cree haberlo perdido, hasta que finalmente surge el reconocimiento de que se lleva el collar puesto encima, colgado a nuestro propio cuello, y que nunca se había perdido: siempre estuvo ahí con nosotros). Pero esto ha de reconocerse experiencialmente como Plenitud total y ausencia total de cualquier otra cosa (ausencia total y permanente de miedo, de dolor, de carencia, de tristeza, de ira, de limitación, etc.). El proceso de despertar nos conduce de manera acelerada a este reconocimiento.

Como desde nuestra perspectiva parece ser un proceso gradual, debemos practicar con paciencia. Cada vez que practicamos el proceso del perdón, hemos dado un paso en la dirección correcta y se deshace para siempre un trocito del iceberg del ego. Cuando el iceberg quede completamente derretido, se produce la iluminación y se experimenta paz y plenitud permanente. Mientras tanto, durante el proceso, a partir de cierto punto iremos sintiendo cada vez mayor paz, o las faltas de paz serán cada vez más breves. Pero mientras no se complete el proceso, el sistema de pensamiento del ego seguirá activo y ocasionalmente puede producir momentos amargos, que bien afrontados podemos abordarlos como nuevas oportunidades para practicar el perdón no-dual y así resintonizar la paz.

Todos despertaremos finalmente, la meta está garantizada puesto que el Ser siempre Es. Y las nubes ilusorias nunca pueden tapar el Cielo de lo eterno, excepto en nuestra imaginación cuando nos apegamos a la efímera individualidad.

En este proceso es beneficioso que tengamos paciencia y procuremos permanecer en paz. En uno de mis blogs copié unas citas de uno de los libros de Gary, sobre "la metáfora de la cebolla", una metáfora que a mí me ha resultado inspiradora. Si quieres leerla, puedes encontrarla aquí:

http://hablemosdeucdm.blogspot.com/2015/09/la-metafora-de-la-cebolla-aplicada-al.html

Todo va bien, excepto que pensamos lo contrario. Y este pensar erróneo se origina incluso en lo inconsciente, a nivel profundo de nuestra mente. Afortunadamente, el proceso del perdón no-dual llega hasta la parte profunda de la mente y permite "limpiarla", despejando el camino para que se revele la Verdad que siempre ha estado ahí y de la que nunca nos hemos separado realmente. Con el proceso del perdón se acelera la disolución de las nubes y, finalmente, se experimenta la iluminación y nuestro reencuentro con el Cielo, con nuestro verdadero Ser, del cual nunca hemos salido y el cual nunca ha cambiado.

Todos los problemas ("externos" o "internos") son imaginarios, y el perdón no-dual los deshace todos. Quien aprende a practicar el perdón, ya no necesita nada más. Paciencia y práctica, intuición y tranquilidad. Estamos a salvo, pues parezca lo que parezca ocurrir, nada puede impedirnos aplicar el perdón que nos despierta. Por eso el Curso dice que "el perdón es la llave de la felicidad".

¡Un abrazo!

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sábado, 23 de julio de 2016

Advaita, Neo-Advaita, Pseudo-Advaita

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En la web AdvaitaInfo han publicado un interesante artículo de Timothy Conway, titulado:

Neo-Advaita o Pseudo-Advaita y el Verdadero Advaita-Nodualidad

El artículo original es en inglés (puede leerse aquí: http://www.enlightened-spirituality.org/neo-advaita.html), pero podéis leer la traducción publicada en AdvaitaInfo, aquí: http://www.advaitainfo.com/articulos/neo-pseudo-advaita.html

El artículo comenta diversos aspectos de las enseñanzas espirituales, por ejemplo los diversos niveles en que se expresan las enseñanzas (la "verdad absoluta" es solo uno de estos niveles, pero hablar solamente de este nivel sería muy poco práctico, de ahí que los maestros se expresen en niveles que tengan más sentido para nosotros y que sirvan para ayudar a revelar más rápidamente —aunque de todos modos gradualmente— la verdad que hay más allá). También se habla de la confusión de niveles, de ciertas inclinaciones a utilizar las enseñanzas para justificaciones egoicas (por ejemplo usando afirmaciones del nivel absoluto para enmascarar actitudes egoicas), o de la tentación de considerarse más avanzado de lo que uno está realmente (incluso considerarse iluminado, justificándolo con la verdad absoluta de que "el Ser ya ES", etc., un obvio ejemplo de confusión de niveles entre el nivel absoluto de verdad y nuestra realización práctica de esta verdad).

El artículo en inglés es mucho más largo, pues es un compendio de diversos artículos complementarios entre sí, por lo que quien sepa inglés puede leer ahí el tema completo. En español, en AdvaitaInfo, tenemos el artículo inicial que es lo esencial, exponiendo de manera general el tema. El resto de artículos (en inglés) son más concretos, con ejemplos y comentarios respecto a algunos maestros.

En cualquier caso, lo útil es reflexionar sobre diversos tipos de actitudes, y no sobre maestros en concreto, por lo que el artículo inicial, que es el que está traducido a nuestro idioma, es el más jugoso para proponernos algunos temas de reflexión. 

La web del autor del artículo (sitio en inglés) es: http://www.nondualitymagazine.org/

Saludos
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