lunes, 30 de enero de 2012

Séshadri Suami (sabiduría corroborada por Ramana Maharshi)

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Un devoto de Sri Bhagaván Ramana Maharshi, llamado Natesa Mudaliar (posteriormente Sadhu Natanánanda) fue en busca de Séshadri Suami, quien vivía solitariamente en una colina, no se relacionaba con nadie y echaba a casi todos los que iban a verle. Copio la breve narración tal como aparece en el libro «El Poder de la Presencia», de David Godman, volumen 1, página 121:

A la mañana siguiente, Mudaliar, acompañado de J. V. Subrámania Áier, un colega de su mismo gremio, salió en busca del esquivo Séshadri Suami.

Después de buscarlo por todas partes, consiguieron dar con él y cual no sería la sorpresa y alivio de Mudaliar cuando aquel hombre le dijo: «¡Pobre hijo mío! ¿Por qué estás tan triste y tan angustiado? ¿Qué es gñana? (traducible como: ¿qué es el conocimiento absoluto?) Cuando la mente rechaza todos los objetos, uno tras otro, por ser efímeros e irreales, lo que sobrevive a dicha eliminación es gñana. Eso es Dios. Todo es Eso y nada más que Eso. Es de tontos ir de un lado para otro pensando que se puede alcanzar el gñana si se vive en una colina o en una cueva. No tengas miedo». Así fue como le dio su upadesa (enseñanza) con exactamente las mismas palabras que podría haber pronunciado Bhagaván (Bhagaván es Ramana Maharshi).

Las palabras de Séshadri Suami fueron alabadas por Ramana Maharshi, como indica la nota al pie de página:

Cuando le relataron esa enseñanza a Bhagaván, le pareció tan maravillosa que dijo: «¡Ah! ¡Con qué claridad ha transmitido Séshadri el Brahma vidia [conocimiento de Brahman]! ¿Y dicen que ese hombre está loco? ¡Desde luego, qué raro es el mundo!».

El consejo de Séshadri Suami es frecuente en las enseñanzas no-duales. Alusiones a la importancia de eliminar los obstáculos y que así la Verdad brille con toda obviedad, se indican también en diversas frases de Un Curso de Milagros, por ejemplo:

La Expiación te muestra la verdadera condición del Hijo de Dios. No te enseña lo que eres, o lo que tu Padre es. El Espíritu Santo, que lo recuerda por ti, te enseña sencillamente a eliminar los obstáculos que se interponen entre ti y lo que sabes. (Texto, Cap. 14, IV, 9, 3-5)

Y también:

La búsqueda de la verdad no es más que un honesto examen de todo lo que la obstaculiza. (Texto, Cap. 14, VII, 2, 1)

E incluso al principio del curso:

Este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural. Lo opuesto al amor es el miedo, pero aquello que todo lo abarca no puede tener opuestos. (Texto, Introducción, 1, 6-8)

La verdad ya es. Sólo tenemos que aceptarla. Y aceptarla implica dejar de ponerle obstáculos y así experimentar lo obvio: conocer la verdad es ser la verdad, y no imaginar nada más, pues sólo la Verdad Es.

Hay un post de hace poco, relacionado con este mismo tema:

No hay nada que hacer, excepto eliminar los obstáculos que hemos imaginado: http://jugandoalegremente.blogspot.com/2012/01/no-hay-nada-que-hacer-excepto-eliminar.html
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