viernes, 31 de agosto de 2012

Mundo irreal, paz real. Verdadera y falsa unidad

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Una idea a tener en cuenta es no tomar demasiado en serio las palabras que sigan; propondría considerarlas más bien como los trinos de los pájaros o los esbozos que un niño hace al pintar: lo que importa es compartir con amor, y si entretanto surge alguna idea válida, se puede usar, y si nada resuena, se puede saltar todo sin ningún problema. Así todos contentos jejeje

Bien, el asunto de las palabras «el mundo no existe» está relacionado con otro tema más relevante: conocer directamente la Verdad (o compartir con palabras procedimientos para facilitar el reconocimiento de la Verdad, o sea, despertar recordando la Verdad la cual es nuestro propio Ser). Simpatizo más con este segundo enfoque (el de conocer la Verdad directamente, por su mayor utilidad: es lo único definitivo) y por eso más abajo planeo incurrir en diversos comentarios sobre este tema esencial (el cual de todos modos resuelve el otro acerca de la realidad o irrealidad del mundo), pero comencemos por el primer tema, lo de la inexistencia del mundo, ya que a fin de cuentas es una de las ayudas que se han usado en las enseñanzas de advaita para acelerar el despertar a la Verdad.


Capítulo I: En qué sentido se dice en el advaita que el mundo es irreal

Entonces, vayamos primero y ante todo al tratamiento directo del tema de la inexistencia del mundo:

«El mundo no existe»... «El mundo es irreal»

Se han usado ambas expresiones y en este post las uso como expresiones equivalentes para referirnos a lo mismo.

Primero de todo, convendría demarcar brevemente el uso de las palabras, porque dependiendo de lo que cada uno considere como "mundo", "irreal", etc, se estará diciendo o entendiendo algo diferente. Un ejemplo para indicar la flexibilidad del lenguaje es un comentario de Ramana Maharshi, quien contestó a una pregunta diciendo que el mundo es real si se considera como el Sí mismo, y que es irreal si se le considera como algo separado del Sí mismo. Esta idea de Ramana aclara algo, pero también facilita algunas malinterpretaciones que trataré de comentar más abajo (espero que no se me olvide comentar un poco sobre panteísmo, "super-panteísmos", la falsa unidad y la Verdadera Unidad... dejo esta anotación como paréntesis para hacer más probable que luego relea esto y me acuerde de comentar algo sobre el tema).

A veces prefiero usar la expresión «El mundo es irreal», en lugar de la de «El mundo no existe», porque algunas mentes se confunden pensando que cuando se dice que el mundo no existe eso significa que no se deberían ver ni siquiera las apariencias durante el proceso de despertar, lo cual no sólo es un error, sino además un concepto impráctico e inútil. Vale aquí citar y comentar la siguiente cita de UCDM relacionada con esto:

El cuerpo es sencillamente parte de tu experiencia en el mundo físico. Se puede exagerar el valor de sus capacidades y con frecuencia se hace. Sin embargo, es casi imposible negar su existencia en este mundo. Los que lo hacen se dedican a una forma de negación particularmente inútil. En este caso el término "inútil" significa únicamente que no es necesario proteger a la mente negando lo no-mental. Si uno niega este desafortunado aspecto del poder de la mente, está negando también el poder mismo. (T.2.IV.3.8-13) (Pág. 25)

Este fragmento es una aclaración destinada a evitar la tendencia en algunas mentes a tomar algunas frases "a la tremenda", sin ser sensatos ni prácticos. Que el cuerpo o el mundo sean en último término irreales no significa que mientras sucede el proceso de despertar haya que negar lo que percibimos, pues si percibimos algo, lo percibimos y punto, y sería un poco tonto pensar que "no estoy percibiendo lo que estoy percibiendo". Sin embargo, lo que sí resulta útil para acelerar el despertar es reconocer que lo que estamos percibiendo es irreal, y la importancia de esto queda ilustrada por el hecho de que la distinción que en UCDM se hace entre conocimiento (el Cielo Absoluto) y percepción (las ilusiones simbólicas) es una distinción que es usada a lo largo de las cientos de páginas del Curso, debido a su utilidad. Es obvio que quien aún no ha despertado, percibirá e incluso sentirá que lo que percibe es real, y esto obedece a un deseo inconsciente de que sea real, pero hay una solución para deshacer este malentendido si consideramos lo percibido como símbolos, y por lo tanto irreales (en este lenguaje se reserva la palabra «percepción» para referirse a lo irreal, mientras que la palabra «conocimiento» se utiliza para referirse a lo verdadero, que es siempre conocimiento del Sí Mismo o Amor).

Por lo tanto, lo irreal puede ser aparentemente percibido (y no es difícil adoptar el sabio consejo de, al percibir, seguir desapegado, percibiendo pero sin creer que dichas percepciones sean reales), y podemos ilustrarlo con el ejemplo de un espejismo en el desierto, o el ejemplo de una cuchara que al estar en un vaso con agua, parece estar torcida. Uno podría percibir el espejismo del desierto y podría incluso esperar saciar su sed con esa aparente agua, y uno podría percibir la cuchara torcida, pero son apariencias: en realidad la cuchara no está torcida, y en realidad no hay agua: són sólo espejismos irreales. Y uno puede saber o sospechar que son ilusiones incluso mientras aún las esté percibiendo. Espero volver a comentar usando estos ejemplos más abajo.

«El mundo es irreal»

A lo largo de los siglos se han dado diversos razonamientos como apoyo a esta tesis de que el mundo es irreal. ¿Por qué se dan estos razonamientos de apoyo? Para mostrar que no es tonto ni descabellado que el mundo pudiera ser efectivamente irreal. ¿Qué ventaja tiene considerar el mundo como irreal? Facilita el desapego y acelera el despertar. ¿A quiénes pueden convenir los diversos razonamientos que proporcionan evidencias plausibles de que el mundo pudiera ser irreal? Se considera que pueden resultar útiles a buscadores sinceros que tengan una tendencia a lo intelectual. Los buscadores sienten dudas. Algunos las superan simplemente por su confianza en su guru: su guru les dice que el mundo es irreal, y conservan la idea en su corazón, hasta que fructifica en forma de discernimiento y desapego (ojo a un dato: esta idea por sí misma no es suficiente para despertar; es sólo una de las ayudas, aunque de las principales para los procesos acelerados de despertar). Fue el caso de Nisargadatta Maharaj, a quien le bastó que su guru le dijera que «Tú eres lo Absoluto» para indagar en ello día tras día hasta que al cabo de dos o tres años se iluminó. No necesitó más pruebas porque confió en su guru, y la única prueba real, lo Absoluto, se le reveló. Otros buscadores prefieren los caminos dualistas, más lentos pero les resuenan más (para ellos no hay inconveniente en que consideren el mundo como real; eso cambiará pasados los años o los siglos aparentes). También hay buscadores que aceptan la idea hasta cierto punto, pero no tienen el don de confiar en el guru, sin embargo disponen de un intelecto entrenado: a estos buscadores se les pueden proporcionar algunas evidencias que les hagan comprender que la idea de que el mundo es irreal es más plausible de lo que parece a primera vista. ¿Qué se gana con que esos buscadores consideren esta idea como plausible? Se gana que entonces consiguen confiar lo suficiente en que podría ser así, también favorece al desapego y entonces, impulsados por su fuerte deseo de despertar, pondrán en práctica alguno de los procedimientos (autoindagación, UCDM, etc) que les permitirán "llegar" a un momento en que podrán verificar por sí mismos y por experiencia propia la Verdad del Amor y la irrealidad del mundo de los miedos.

Bien, ahora vamos a comentar otro de los argumentos clásicos más populares en advaita, para proporcionar evidencia de que no es descabellado que el mundo pudiera ser irreal. Antes, brevemente, comentar algo que se da por enterado cuando se proporciona el argumento que expondré en seguida un poco después (lo de los sueños y la vigilia). Volvamos a la frase:

«El mundo es irreal»

Y tengamos en cuenta lo que dije más arriba sobre el uso del lenguaje: depende mucho de lo que consideremos como "mundo" y lo que consideremos como "real". Aquí quiero destacar el significado de "real", porque lo que entendamos con la frase de que "el mundo es irreal" depende del grado de exigencia que concedamos al concepto de "realidad". ¿Qué es real? La manera correcta de entender la frase "el mundo es irreal" cuando se usa en advaita, está en la línea de traducirla por esta otra frase:

«El mundo es cambiante»

Este matiz no es ninguna pequeña tontería, porque el significado de que "el mundo es irreal", en advaita significa que "el mundo es cambiante", como paso rápidamente a explicar y también a ilustrar con un clásico razonamiento. Ante todo, es destacable el hecho de que el mundo (tal como se suele usar esta palabra: aludiendo al mundo fenoménico de las percepciones) es considerado como cambiante de manera casi unánime (incluso esto es aceptado por los egos). Incluso desde la manera de pensar del ego no se niega que el mundo sea cambiante, porque a nadie se le escapa que las percepciones son cambiantes. Ahora sólo nos resta decidir si lo cambiante es real o irreal, y esto depende de si usamos un criterio fuerte de realidad o uno débil.

Incluso el ego acepta (aunque inconscientemente) que lo cambiante es irreal si mantenemos un criterio exigente (y sensato) para lo real. Si algo existe ahora y luego deja de existir, entonces no cumple este criterio y es irreal. O si algo cambia (y con más motivo si cambia constantemente), deja de ser lo que parecía que era, por lo tanto es irreal. Esto lo acepta el ego para negar la realidad de los sueños nocturnos, pero se niega a usar el mismo argumento (siendo igual de válido) para dudar de la vigilia (la cual en realidad es otro sueño). Al ego, cuando se encuentra en el estado de vigilia, no le cuesta admitir que los sueños nocturnos sean o pudieran ser irreales, porque resulta evidente: eran absurdamente cambiantes y además ¡esos escenarios han desaparecido! Los sueños nocturnos son cambiantes y por lo tanto irreales. El criterio sensato (y verdadero) de realidad así lo certifica, pues lo real es inmutable y eterno mientras que los sueños nocturnos cambian y acaban desapareciendo. Esto el ego solamente lo admite cuando despierta de los sueños nocturnos, porque mientras sueña, los sueños nocturnos le parecen tan reales como la vigilia (excepto los sueños lúcidos, que simbolizan lo mismo que quienes en la vigilia comienzan a sospechar que la vigilia tampoco es real sino que es sueño). Lo gracioso (aunque comprensible) es que cuando el ego despierta del sueño nocturno y retorna a la vigilia, se niega a aplicar a la vigilia el mismo criterio de realidad con el que descarta la realidad de los sueños nocturnos. En este proceder, como en todos, el ego es deshonesto. Por lo tanto, en la vigilia el ego trata de justificar su postura, por ejemplo aduciendo que aunque el mundo sea cambiante, no es tan cambiante ni cambia tan rápido como los sueños nocturnos, o que aunque ambos se extingan, el mundo físico durará mucho más —dice el ego— que el mundo de los sueños, porque los sueños nocturnos duran como mucho unas horas mientras que el mundo de la vigilia durará millones de años según las teorías más populares de la Física. Esto no es más que una justificación porque si algo cambia y perece, pues cambia y perece, y es irreal independientemente del tiempo que tarde en cambiar o perecer. Además, el tiempo también es irreal, y en un sueño nocturno pueden parecer transcurrir siglos mientras que en la vigilia el ego deduce que fueron sólo unos minutos. ¡Qué poco dispuesto está el ego a admitir que a la vigilia le sucede lo mismo! En realidad no es una mala aproximación decir que el tiempo de vida del universo de vigilia no es más que un pestañeo, aunque desde dentro del sueño aparente ser millones de años.

A pesar de todo, es fácil confundirse y creer en la realidad de un sueño nocturno mientras se está durmiendo, y lo mismo sucede durante la vigilia. Pero cuando uno despierta de los sueños nocturnos le resulta evidente su irrealidad (porque ha desaparecido sin dejar señal o efecto alguno perdurable más allá del sueño mismo). Y del mismo modo, cuando uno despierta de la vigilia le resulta evidente su irrealidad (en cuanto se despierta, lo irreal ha desaparecido sin dejar huella, sin quedar ningún daño ni efecto de ningún tipo, y una vez despierto también resulta evidente que la inmutable Verdad nunca había desaparecido, pero uno no se daba cuenta de ella mientras prefería negarla). Cualquier paradigma, sopesado desde dentro de dicho paradigma, parecerá real (y se percibirá como real mientras uno desee creer que sea real). Cuando una mente comienza a despertar se va saliendo del paradigma/sueño de la dualidad, y conforme se sale de dicho paradigma (conforme amanece el despertar) resulta mucho más fácil poner en duda la realidad de dicho espejismo, hasta que finalmente resulta completamente obvia su irrealidad, porque la mente llega finalmente al punto en que ha decidido dejar de autoengañarse y así despertar.

Otro ejemplo: si dentro de la vigilia alguien percibe algo durante un segundo o menos tiempo, y lo comenta a otros, tanto los otros como el testigo que cree haber visto algo tenderán a dudar de la realidad de lo visto. ¿Por qué? Ha desaparecido sin dejar efectos. El ego necesita de tiempo para establecer una percepción como real. Pero el tiempo, lo percibido y el perceptor son irreales.

Cuanto más indaga una mente sobre el "yo" limitado y sobre el mundo, más claramente reluce el hecho de que ambos son irreales.

Las mentes supuestamente separadas proyectan los mundos y yoes que perciben, los cuales son irreales pues no se comparten ni son duraderos, son ilusorios puntos de vista separados basados cada uno en el capricho de cada perceptor. En estos mundos irreales cada mente "separada" vive en su propio mundo privado en soledad, cada una en su propio espejismo al cual considera real. Ejemplos de la irrealidad y caprichosidad de estas proyecciones son cuando una supuesta misma persona es considerada simpática por algunas mentes separadas y en cambio es considerada antipática por otras mentes separadas (o guapa/fea, bondadosa/mala, etc), o incluso considerada como simpática y antipática por la misma mente separada en diferentes momentos, lo cual muestra lo cambiantes que son sus proyecciones (lo opuesto a lo inmutable, que es siempre amor sin titubeos). O cuando un supuesto mismo evento o circunstancia es considerado como exitoso por algunas mentes separadas, mientras que otras interpretan eso como un fracaso. Sólo ven lo que prefieren ver. No ven el Momento puro, sino que prefieren aferrarse a sus proyecciones de separación, aferrándose a un ilusorio pasado que proyectan hacia un supuesto futuro ocultando así el Ahora mediante un oscurecido e irreal presente ilusorio que no es otra cosa que un pasado ficticio sobrepuesto al Ahora. Las mentes separadas viven encarceladas por sí mismas en sus propios mundos privados de condenación y de caprichosas preferencias limitadoras, hasta que un día deciden cambiar de punto de vista y abrirse, aceptando la unión natural en lugar de la irreal separación. Los sueños o espejismos son privados/irreales, mientras que la Verdad es Una y plenamente compartida por todo el Ser.

Este tipo de ilustración argumentativa (comparando el mundo con un sueño, y dándose cuenta de que como ambos cambian y desaparecen sin que quede daño ni efecto alguno, ambos son efímeros sueños) se amplía con diversas variantes que ni todas las recuerdo ni se ajustan al espacio de estos comentarios.

Sí que cabe mencionar unas cosas: el ego alude a que la vigilia es real porque parece estable (al menos más estable que los sueños) aunque sea cambiante, y que el mundo de la vigilia tarda millones de años en desaparecer, lo cual a juicio del ego lo hace bastante real, al menos lo suficientemente real para sus propósitos (que conste que uso el concepto de "ego" según la nomenclatura de UCDM, donde se establece que el ego no existe pero se usa la metáfora de una especie de ego casi antropomorfizado —que discute, juzga, planea, etc— para representar simbólicamente el propio autoengaño de uno mismo). Sin embargo, el mundo de la vigilia no dura ni siquiera 24 horas (y ni siquiera dura una millonésima de segundo, como saben quienes están bien informados), pues cuando el ego se duerme en el llamado sueño profundo (sin sueños) no hay pensamientos limitados que proyecten sueños, por lo que los mundos de vigilia y de los sueños nocturnos desaparecen. Se ha dicho: "ah, pero el mundo no desaparece, simplemente duermo". Esto es un razonamiento viciado porque no puede probarse. Se ha dicho: "sí puedo probarlo grabándome en vídeo mientras duermo, o mediante un humano que permanezca despierto junto a mí mientras duermo, quien confirmará que el mundo no desapareció mientras yo dormía". Pero... a la grabación sólo puedes acceder a ella cuando de nuevo estás en la vigilia, y lo mismo sucede con el testigo humano, por lo cual ambos no son testigos válidos porque al formar parte de la vigilia, no se puede usar lo que se ha de probar como prueba de sí mismo si aún no se ha probado (si la vigilia es irreal, entonces tanto el vídeo como el testigo humano son irreales también y sus "testimonios" nada pueden probar, por ser testimonios también irreales). En realidad no hay pruebas de que el mundo permanezca. El ego, quien admite de buen grado la refutación de los sueños nocturnos, se niega en cambio a usar los mismos argumentos para refutar el sueño llamado "vigilia". Y se niega a ello durante la vigilia, obviamente, ya que en los estados de sueño nocturno y de sueño profundo la vigilia queda desaparecida y negada (por ejemplo el ego tampoco niega los sueños nocturnos mientras los está soñando, pero cuando "despierta" a la vigilia, entonces sí los niega; del mismo modo sucede con la vigilia, que parece real mientras se la experimenta y mientras se prefiere creer en ella).

Es muy difícil que alguien admita siquiera ligeramente estos argumentos, debido a la intensa identificación con el ego. Pero conforme las mentes van despertando este tipo de argumentos comienzan a ser intuidos y luego comprendidos como razonamientos convincentes, lo cual supone un apoyo o ánimo para que se tome seriamente el ánimo sincero e intenso de despertar. Otras mentes simplemente aceptan —sin necesidad de argumentos— que el mundo podría ser irreal, por fe o incluso como una hipótesis provisional, la cual verificarán por sí mismos cuando despierten a lo Real.

Según las enseñanzas basadas en la no-dualidad, el mundo fenoménico (aunque sea percibido como apariencia) desaparece cuando se paralizan los juicios (por ejemplo cuando el ego duerme en sueño profundo y no hay juicios ni creencias ni deseos), también desaparece para siempre cuando se acepta plenamente la Paz no-dual del Sí mismo, y por lo tanto el mundo fenoménico no puede ser real (sólo puede aparentar serlo mientras dure el ámbito temporal de la percepción).

En este sentido, y ahora debemos comprender cuidadosamente el uso que hacemos de las palabras, es cuando podemos decir, como aproximación, que el mundo no existe (se percibe pero es una apariencia como un espejismo o como una cuchara aparentemente torcida en un vaso con agua) o que el mundo es irreal o que el mundo es temporal (pero sabiendo que el tiempo no existe) o que el mundo es cambiante o que el mundo es un sueño o que el mundo es un espejismo ilusorio, etc.

El mundo es cambiante (esto lo acepta el ego) y lo cambiante no es fiable (no es digno de confianza) y por ejemplo la salud, la familia y la cuenta bancaria desaparecen tras la muerte como un fugaz sueño. Lo Real es eterno e inmutable y es lo único que puede verdaderamente satisfacernos, es lo único pleno.

Los anteriores razonamientos aplicados a argumentar la irrealidad del mundo son también aplicables al cuerpo/mente limitado, el cual parece estar en el mundo pero es tan irreal como él: ni los ojos ni los sentidos ni el cerebro son reales, sino ilusiones proyectadas para producir la impresión de un mecanismo perceptor el cual por un lado percibe un mundo externo irreal (ideal para echar afuera los odios, las culpas, proyectar ataques, miedos, etc) y por otro lado sirve como justificación (mediante nuestra identificación con él) de que somos débiles, mortales, echarse culpas a uno mismo, odiarse a uno mismo, creerse un ser limitado, etc (como podemos ver, se trata de ilusiones producidas por nuestro deseo de creer en la separación, y proyectamos tales ilusiones que producen la falsa sensación aparente de que la separación se ha producido y de que la dualidad es cierta, pero todo este autoengaño desaparece cuando deseamos la Verdad y volvemos a ser conscientes de nuestra eterna, gozosa, amorosa, plena e inmutable no-dualidad). Pero tanto el mecanismo perceptor —el cuerpo/mente limitado— como el objeto percibido —el mundo con todos sus potenciales objetos— son irreales (llámense espejismos, imaginaciones, sueños, alucinaciones, etc). Nosotros no estamos en un cuerpo ni en un mundo externo; si acaso sería al revés: el cuerpo y el mundo estarían en nuestro Ser... pero tampoco es así porque son irreales y no están en ninguna parte como no sea, figuradamente, en nuestra inmensa capacidad para fantasear. Lo que realmente somos y donde realmente estamos es en nuestro propio inmenso Ser, llámese Padre, Dios, Amor, Absoluto, no-dualidad, Paz que sobrepasa todo entendimiento, etc.

Bien, hasta ahí los razonamientos que he comentado como ejemplos (hay otros, infinidad de ellos). No a todas las mentes les resuenan este tipo de argumentos, pero para quienes los aceptan, les sirven de aliciente para tener paciencia hasta verificar la Verdad de manera directa, conociendo su propio Ser. Los hay quienes en cambio prefieren vías duales, a las cuales tienen derecho y lo respetaremos porque cada mente es libre y experimenta las cosas según su madurez, su etapa espiritual o sus preferencias, circunstancias o como lo queramos llamar. El advaita sí usa a veces como apoyo complementario argumentos similares a los anteriores, pues ayudan a facilitar el discernimiento y el desapego, lo cual acelera el proceso ilusorio de despertar. Pero no todas las mentes se sienten atraídas hacia el enfoque advaita. Como es bien sabido hay otros enfoques disponibles, se dispone de los diversos caminos duales o incluso del yoga postural, o el karma yoga, o la devoción, o incluso las grandes religiones tradicionales. Sólo quienes se sientan atraídos al advaita o vías parecidas, podrán otorgar algún valor a ese tipo de argumentos, los cuales no son definitivos porque pertenecen al ámbito de las palabras y del intelecto, pero pueden animar a indagar más profundamente hasta des-cubrir la Verdad.

Esta primera fase de estos comentarios está acabada. Quisiera centrarme ahora en lo que me parece más práctico y directo, el «Conócete a Ti mismo», pero antes de eso, como tema intermedio, quiero tocar el tema de la Verdadera y la falsa unidad, lo cual es práctico tenerlo en cuenta porque durante el proceso de despertar uno puede confundir la falsa unidad con la verdadera Unidad, lo cual es algo sobre lo que han avisado varias enseñanzas, por ejemplo Shankara comentó algo así como que no se ha de confundir la Conciencia Cósmica con el Absoluto, Nisargadatta Maharaj empleó la terminología de que no hay que limitarse al Yo Soy sino que hay que atender al Yo Soy pero luego soltar incluso también el Yo Soy y ser puramente lo Absoluto, mientras que en los libros de Gary Renard se alude a casi lo mismo (son comentarios relacionados) pero llamándolos verdadera y falsa unidad. Vamos al tema.


Capítulo II: Verdadera Unidad

Algunas mentes sobrepasan la "caja de conciencia ordinaria" y perciben una conciencia ampliada. Hay diversas variantes de este error, por ejemplo creer que la Conciencia Cósmica (el Gran Proyector o Mente Global) es la verdadera Unidad, pero esto no es así, pues la verdadera Unidad es el Absoluto. ¿Cómo discernir lo Absoluto de la Unidad ilusoria o Conciencia Cósmica? El Absoluto es eterno, inmutable, ilimitado, sin ninguna separación externa ni interna. Algunas tendencias panteístas pueden incurrir en una variante más primitiva de este error, al confundir el mundo cambiante (tomándolo como un todo) con la Realidad o Absoluto. Otras tendencias digamos que "superpanteístas" pueden adoptar un error similar, sólo que modificando un poco esa Unidad ilusoria, por ejemplo no considerándola una unidad física como en el panteísmo, sino una unidad astral o etérea o lo que se les ocurra decir. Pero lo astral, etéreo, etc, no deja de ser "corporal" ni material en el sentido amplio de lo corporal y material: sujeto a límites (aunque sean límites internos).

Por lo tanto, conviene no confundir el Absoluto con la unidad aparente de la ilusión (en algunos libros parece decirse que la unidad se refiere a captar la unidad del mundo, en lugar de desenmascarar su ilusoriedad y reconocer la verdadera Unidad). Ojo, repito, tengamos en cuenta a Shankara que se refería a esto avisando de que no se confundiera la Conciencia Cósmica (quizás se haya traducido con otros términos, pero aquí lo menciono con esas palabras) con el Absoluto. El mismo tema es mencionado también por otros sabios así como por Arten/Pursah en los dos primeros libros de Gary Renard. Copio dos citas que tengo a mano (recuerdo a quienes no estén familiarizados con el lenguaje de Gary Renard y de UCDM, que en este advaita se usa un lenguaje algo peculiar, con palabras como Dios, etc, que no son empleadas del modo en el que en el lenguaje normal son generalmente usadas):

En «La Desaparición del Universo» (capítulo 8, «Iluminación»):

PURSAH: (...) Recuerda que el Cielo es verdadera unidad, a diferencia de la idea de ser uno con el universo (se refiere al universo ilusorio: el que estudian los científicos, el de los seres astrales/sutiles, diferentes dimensiones, etc), o incluso uno con la mente que está fuera del tiempo y del espacio que creó el universo (lo que yo llamo a veces el Gran Proyector o Ego, el cual proyecta el universo del espacio/tiempo, pero el Gran Proyector está fuera de dicho espacio/tiempo; aún así el Gran Proyector es también ilusorio). Aparentemente, esas ideas siguen estando fuera de Dios. En la verdadera unidad sólo Dios es, y nunca ninguna otra cosa podría ser. Por eso Dios mismo da el último paso, y por eso tampoco es posible hacer concesiones respecto a esta idea. La idea que el Curso ofrece de Dios es todo lo elevada que puede ser, porque es la verdad. La Unidad no puede ser perfecta si hay alguna otra cosa de la que ser consciente.

A continuación, Pursah citaba este fragmento de UCDM:

     El Cielo no es un lugar ni tampoco una condición. Es simplemente la conciencia de la perfecta unicidad y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro. (T.18.VI.1.5-6)

En «Tu Realidad Inmortal» (página 36, capítulo 1):

GARY: (...) De modo que en realidad sólo hay uno de nosotros que cree estar aquí, y ése soy yo. En realidad no hay nadie más. No hay nadie ahí fuera. Sólo parece ser así. Es un truco. La parte consciente de la mente mira hacia fuera y ve todo tipo de separación, diferentes cuerpos y formas, pero eso es una ilusión. Y la parte inconsciente de la mente, que está casi toda escondida, tal como la mayor parte de un iceberg está oculta bajo la superficie del agua, sabe que en realidad sólo hay uno de nosotros.

El tiempo, el espacio y las diferencias resultan no ser verdaderos, a pesar de las apariencias. La razón por la que todo está conectado es que sólo hay una ilusión, tal como sólo hay un Dios. Pero Dios no tiene nada que ver con la ilusión. Ésa fue una falsa suposición de la gente. Entonces la gente hizo un Dios a su imagen, que era como ellos creían ser. Pero originalmente Dios nos hizo a su imagen: perfecto, inocente y Uno. La unidad existente en la ilusión es una imitación de la verdadera unidad, porque el ego trata de imitar a Dios. (...)

Aunque esta cita forma parte de una larga disertación de Gary Renard, forma parte de la conversación con Arten y Pursah, por lo que si hubiera cometido alguna imprecisión relevante se lo habrían avisado.

En definitiva, hay muchos maestros por el mundo diciendo las mismas palabras o semejantes (unidad, etc), pero no todos se refieren a lo mismo, pues unos se refieren al Absoluto (verdadera Unidad) mientras que otros se refieren a la ilusión, confundiéndola con la Verdad (y por eso algunos podrían creer estar iluminados sin haber despertado realmente). Por ejemplo, aceptar "lo que es" se usa a veces por algunos como aceptar el mundo proyectando una unidad artificial sobre él, lo cual es más un aceptar el mundo cambiante (aceptar la dualidad tomándola como real) que no es lo mismo que perdonar el mundo (en el sentido "ucedemiano" de perdón, que no es el usual, lo cual deshace rápidamente los obstáculos para reconocer la verdadera unidad). La idea de "aceptar las ilusiones" puede resultar válida si se refiere por ejemplo a no resistirse, pues el ego se fortalece cuando hay resistencia, porque la resistencia indica que una parte de nuestra mente cree que lo percibido es real y por eso trata de resistirse, contra-atacarlo o defenderse. Esto de "no resistirse" no significa en modo alguno pasividad, pues es una perspectiva que está más allá de las nociones de actividad y de pasividad. La aceptación de las percepciones, bien entendida, significa atreverse a examinarlas tranquilamente sin miedo, a fin de iluminarlas claramente y comprobar su irrealidad. Cuando se observan (sin creer en lo percibido pero a la vez sin resistirse) los miedos/sombras/ilusiones desde la Luz del Amor, las ilusiones/sombras/miedos desaparecen y queda claro que no existen. La Verdad acepta, no ataca. El ego se refuerza cuando se lo ataca, y en ese caso aunque no existe parecerá que fuese real. Las ilusiones se refuerzan cuando se las ataca porque cuando se ataca algo es porque uno está confundido y cree que ese algo es real. Si  uno sabe que el Ser es Totalidad Amorosa, sabe que no hay nada separado del Ser, que no hay nada que pueda ser atacado ni nada que pueda atacarnos porque sólo existe nuestro propio Ser el cual es Amor. Sólo el Amor Unificado es Real. La Verdad es Amor y no ataca a las ilusiones, pero las ilusiones no existen y desaparecen ante la presencia/aceptación de la Verdad, tal como la Luz no ataca a las sombras pero las sombras desaparecen ante la Luz porque las sombras no existen y esto queda claro y evidente y se reconoce fuera de toda duda cuando se acepta plenamente la Verdad y nada más que la Verdad. En tantas charlas y libros a lo largo del mundo se usan de diferente modo las palabras (como los ejemplos que he puesto de las palabras "aceptación", "unidad", etc). ¿A qué se refiere cada cual? Cada uno sabrá. Pero también cada uno podemos discernir el verdadero mensaje inspirador más allá de las palabras, aplicar lo que comprendamos, y despertar.

Me parece oportuno mencionar aquí la clasificación de las diversas enseñanzas espirituales que propone Gary Renard en su libro «La Desaparición del Universo». Habla de 1) los enfoques dualistas, 2) los enfoques semidualistas, 3) los enfoques no-dualistas y finalmente de 4) la pura no-dualidad. Me parece una clasificación útil y estimo que lo que he llamado antes enfoques "superpanteístas" y en general los de la falsa unidad ilusoria, encajan bastante bien en el punto número 3: enfoques no-duales pero que no son puramente no-duales. Algunas enseñanzas consideradas como advaita son más bien posturas semidualistas o también del punto 3. Estimo que en el punto 4 de la pura no-dualidad se encuentran enfoques como por ejemplo el de Ramana Maharshi, Nisargadatta Maharaj y UCDM, entre otros.


Capítulo III: Conócete a Ti mismo

El mundo es irreal; la Paz es real

Unos apuntes finales, más enfocados al despertar que al asunto de la realidad o irrealidad del mundo fenoménico. Conocer nuestro Ser (el Sí mismo o Absoluto) resuelve todos los dilemas. Todas las dudas se marchan para siempre. Estos apuntes son bastante improvisados según la marcha y además se dice lo mismo con otras palabras en diversos posts del blog, pero no deja de ser un complemento potencialmente útil (si se desea que así sea) y quizás se sienta un poco el fulgor del momento, compartiendo según surja y según vengan ideas a la mente.

Sólo conocerse a Uno mismo lo resuelve todo. Es la única Plenitud posible. Es conocer nuestro Ser, que es Amor y es Paz. Si de algo han de servir los argumentos como los del apartado I, es para que nos animemos y deseemos nuestro Ser, deseemos despertar a la Paz.

Primero un ligero apunte en torno a la palabra «deseo». No considero incorrecto usarla para expresar un valioso deseo por la Verdad. El problema con algunos estudiantes de advaita es que en sus primeras lecturas leen a algún guru o enseñanza (sea del advaita o del budismo por ejemplo) en la que se dice que todo deseo procede del ego y produce sufrimiento, y que despertar es el desapego: liberarse de los deseos. Eso es cierto si es bien entendido, pero algunos estudiantes de advaita luego se sorprenden cuando al leer más sobre la no-dualidad, llegan a leer textos clásicos del advaita (no recuerdo el nombre, pues tienen nombres raros, pero por ejemplo en alguno de los textos clásicos recomendados alguna vez por Ramana Maharshi) donde se dice que es primordial que el candidato a despertar sienta un enorme deseo por la Verdad, o incluso se compara con el deseo por respirar cuando alguien ha tenido la cabeza sujeta unos minutos debajo del agua. ¿En qué sentido se usa la palabra «deseo» en estos casos? Bien, digámoslo así: cuando en una enseñanza se da un consejo, o cuando un guru da un consejo, lo que importa es su utilidad. Cuando los sabios mencionan como valioso el deseo por la Verdad, no se refieren al apego o deseos del ego. Distingámoslos así: los deseos del ego proceden de la carencia: el ego intenta obtener algo de lo que carece, desea algo que cree que no tiene, y para obtenerlo se requiere tiempo y este deseo conduce al apego a lo limitado y al autoengaño de lo ilusorio.  Por otro lado, el deseo genuino por la Verdad (un deseo sincero de recordar el Ser, y no de meramente poseer intelectualmente la Verdad o el Ser) no es un obstáculo a la Verdad (y esto es lo que importa), no es un deseo que se origine por la carencia, sino que se relaciona con la plenitud, porque en este caso no se desea algo de lo que se carece, sino que se desea lo que ya somos: la Verdad, nuestro propio Ser... lo cual no requiere tiempo (aunque el proceso de despertar parezca gradual mientras quede algo del velo-ego) porque ya somos lo que somos, así que tan sólo se trata de reconocer Eso que ya somos. Se puede debatir si a eso puede llamársele un verdadero deseo (pues ya se es lo que se es), pero es un asunto meramente linguístico sin mayor importancia. Por lo tanto es correcto (entendièndolo bien) el antiguo consejo de advaita de desear la Verdad por encima de ninguna otra cosa. Este "deseo" no ata, sino que libera y produce desapego. O diciéndolo en un lenguaje "hereje" pero igual de cierto: hay un apego útil para despertar, siempre que ese apego se dirija a la Verdad y a nada más. El apego a la Verdad libera, y es lo que usualmente es llamado desapego de las ilusiones.

Lo mismo que sucede con la palabra «deseo» sucede con todas las palabras, así que sería beneficioso no aferrarnos a las palabras y no desechar enseñanzas valiosas antes de haberlas entendido correctamente, pues el uso de las palabras varía de un guru a otro, e incluso en un mismo guru de una charla a otra e incluso durante una misma charla.

Dicho esto y tras la anterior introducción, comienzo de manera más formal los comentarios de este apartado.

En el apartado I (que me parece haber sido escrito hace milenios jejeje) se comentó sobre en qué sentido se puede decir que el mundo es un sueño o que el mundo es irreal. El mundo sólo puede aparentar ser real, pero no lo es y esto queda muy claro cuando se le contrasta con la Verdad. El mundo es una distorsión de la Verdad, por lo cual no es nada, porque la Verdad es inmutable y no puede ser distorsionada. Con todo, las mentes que prefieran considerar el mundo como real son libres de hacerlo y autoengañarse (el autoengaño es temporal y por lo tanto ilusorio, y todas las mentes dejan de autoengañarse en un momento u otro, cuando se hartan de lo ilusorio y se cansan de reír el chiste, se cansan de jugar a sufrir y entonces deciden despertar y comienzan a sondear las informaciones que ayudan a despertar).

A quien prefiera aferrarse al mundo y niega su ilusoriedad (negando la Verdad), se le puede respetar y en lugar de la idea de que «el mundo es irreal» le resulta válida esta otra frase: «Vive para el mundo y verás lo que sucede». Esto quiere decir que el «carpe diem» también es una vía legítima para despertar (aunque en general sea una vía extremadamente lenta) y que incluso quienes se adentran en el fragor de las apariencias acaban aprendiendo algo de ellas. Cuanto menos acabarán aprendiendo, siglo antes o siglo después, que las apariencias no producen satisfacción permanente ni tienen nada que ver con la plenitud. Las cosas buenas que se perciben parecen buenas pero se acaban, y las mentes acaban dándose cuenta de esto.

Justamente entonces, cuando en la mente comienza a amanecer la sospecha de que el mundo es un fraude, comienza a no rechazar de manera tan tajante las ideas, enseñanzas, métodos y herramientas que aún dentro de lo ilusorio sin embargo ayudan a despertar. A tales mentes, una vez han madurado lo suficiente para que estén experimentando el comienzo de este amanecer, se les puede hablar en términos como los siguientes:

Lo sensato es dejar de construir barreras a la Paz y así aceptar que dichas barreras (que son ilusiones) sean deshechas y podamos reconocer la Verdad.

Deja de construir barreras a la paz y tendrás la prueba eterna de manera inmediata. Decídete (el uso práctico del verbo decidir, acusable de ser un recurso dual, se comentó en algún post del blog; resumiendo, las decisiones son ilusorias pero hay decisiones "oportunas" que despiertan; aunque un clavo/concepto sea ilusorio, hay clavos/conceptos que aún siendo ilusorios ayudan a deshacer los clavos/conceptos perjudiciales para el despertar; "un clavo saca otro clavo, finalmente ambos serán dejados").

Olvidemos todo y acojamos tranquilamente el Silencio que somos.

¿Es el mundo real? ¿Es irreal? ¿Me atacan? ¿Me defiendo? ¿Soy un cuerpo? Dejemos al mundo de los cuerpos en paz. ¿Qué otra cosa necesitamos que nuestro propio ser? ¿Qué eres? Eres Amor puro, incondicionado. Siéntelo ahora, siéntete, siente el Amor que eres, siente la profunda paz de tu ser, ahora. Si sientes esta amorosa paz que eres, quédate ahí. No hay más ni necesitas nada más: eres esta ilimitada Plenitud; deja que se te revele completamente. Descansa en tu ser. Si no lo sientes entonces estás negando lo que eres, estás deseando ser lo que no eres y por lo tanto estás distorsionando lo que eres, proyectando una ilusión para substituir la verdad, estás construyendo barreras para tratar de negar lo que eres; esta negación es expresada como proyección, así aparece la apariencia del mundo, que te parecerá real mientras lo desees y decidas creer en él, pero no es real porque desaparece cuando dejas de creer en él. Decide qué prefieres. Cuando te hartas de sufrir, decides creer que el mundo es irreal, decides que tiene que haber otra manera de ver las cosas y todos los apoyos que necesites para confirmar esto y desapegarte del mundo vendrán a ti. El mundo no es más que la expresión proyectada de los miedos provenientes del falso dilema interno que has fabricado cuando elegiste negar tu Ser. Niega ahora la negación de tu Ser, niega la realidad del mundo, ábrete a la Verdad aceptando las ayudas que acompañan a tu decisión de despertar. Y así recuerda la paz que eres. Y entonces disfrútala. Mantén la mente "vuelta hacia dentro", hacia tu Ser, hacia la paz que eres. Y sé feliz ahí. Permanece en esta paz. No volverás a desear proyectar la mente hacia afuera, pues sabrás que no hay afuera y espontáneamente descansas en la inmensa felicidad que eres.

Recuerda lo que eres, desenmascarando lo que no eres. Decide ahora ser feliz, renunciando a tu negación de la felicidad. Al vaciarte de lo irreal, lo real te llena pues ya no niegas tu propio Ser que te abraza eternamente. Ahora.

Lo que eres es constante e inmutable. El mundo es cambiante y unas veces aparece y otras desaparece. La Paz que eres es constante, es evidente de manera inmediata y nunca desaparece. Pero mientras decides que deseas el mundo, no la sientes pues la has negado y la pierdes de vista. Cuando dejes de desear el mundo, dejarás de proyectarlo. Un día percibirás solamente símbolos de luz (reflejos muy puros) y aunque eso todavía es ilusión, es el "sueño feliz" en el que finalmente sucede el último paso que no lo da uno por su cuenta sino que lo da la Gracia: se trasciende el reino de la ilusoria percepción y se recuerda el Ser: uno se conoce a Sí mismo. Entonces pueden darte ganas incluso de reír, pues resulta sorprendente el haber pasado por alto durante tanto tiempo lo que siempre estuvo a mano por ser tu propio Ser, y en cambio no lo sentías porque lo tenías tapado por pobres ilusiones. Ahora se comprende lo absurdo de haber deseado substituir la plenitud de la totalidad, por la pobreza de la nada ilusoria.

Mientras creas que hay un "yo" limitado, creerás y te parecerá que hay un mundo. Pero al dejar de creer en el "yo", tanto el "yo" como el mundo desaparecen: eran espejismos, símbolos de la separación, pero tú no eres un ser separado, eres la Plenitud de la Unidad, eres el Ser plenamente unido el cual se da totalmente y se comparte plenamente Consigo Mismo.

Si se deja de creer en el mundo, desaparecerá el mundo y también el "yo", pues dicho "yo" funciona en el mundo y es el que percibe al mundo. Ambos son espejismos, ilusiones.

LOS SUEÑOS PARECEN DURAR, PARECEN REALES SI SE DECIDE CREER EN ELLOS, PERO ACABAN, DESAPARECEN SIN HABER DEJADO EL MÁS MÍNIMO EFECTO. Si recuerdas Quién eres, desaparece el "yo" limitado y también el mundo. Lo real nunca desaparece (aunque puedes no darte cuenta de Ello mientras lo niegues), es inmutable y eterno, pero las ilusiones son cambiantes y desaparecen. Ni siquiera duran de un instante a otro, pues por un lado parecen cambiar constantemente, y por otro lado transcurren en el tiempo, el cual es otra creencia/espejismo.

La Verdad es lo que siempre eres. Lleva tu atención a tu "eseidad", a tu sensación pura de ser, que no es lo orgánico sino el puro ser, el presente transparente sin colorear, el momento desnudo que eres eternamente (nadie podría decir seriamente: «no existo»), y quédate ahí en paz. Si Le prestas atención, tu Ser se revelará.

Si recuerdas Quién eres desaparecen todos los espejismos, no hay mejor prueba de que algo no es real que el no poder encontrarlo porque ha desaparecido y no existe.

Lo irreal es cambiante, limitado e insatisfactorio. Lo Real es plenitud inmutable: la completa satisfacción eterna. Si pudieras renunciar a lo Real y cambiarlo por lo irreal sería un intercambio absurdo. Pero además de absurdo es imposible porque no puedes renunciar a lo Real, pues es lo único e inmutable. No puedes renunciar a lo único que eres. Incluso mientras "prefieres" dormir en lo irreal, lo Real "se guarda para ti", pues no ha desaparecido por el mero hecho de que te tapes los ojos. Por fortuna, la Felicidad es tu Ser eterno, por lo cual no puedes renunciar a tu Plenitud. 

Lo Real es eternamente presente e inmutable, independientemente de que decidas creer en Ello o no. El no creer la verdad es negarla y hace que la pierdas de vista (debido a tu falta de atención a ella) pero esto no afecta en nada a la verdad, que sigue siendo lo que es, como si esperara a que termines el juego de ignorarla. La Verdad espera pacientemente por ti y para ti, porque es tu propio Ser y te ama infinitamente.

Lo irreal no existe por sí mismo: depende de que creas en ello para poder experimentarlo, pero en este caso, aunque creas en lo falso no se hace real sino que simplemente te autoengañas percibiendo apariencias (las cuales son cambiantes, efímeras y nunca son plenamente satisfactorias), las cuales son tomadas como ciertas mientras que uno todavía prefiera negar la verdad y aferrarse a las apariencias.

Conócete a Ti mismo

Recordar Quién eres es la Respuesta a todas las ilusiones, y para esto se requiere que uno mismo desee ardientemente la verdad, estando dispuesto a ir desenmascarando desapegadamente la irrealidad de las apariencias. Acoje el discernimiento y el desapego, y déjate guiar por la profundidad insondable de tu Ser. Renuncia a la guía del ego. Cuando te identificas con el ego, te guías basándote en la separación y en los miedos. Cuando te abres a tu verdadero Ser, la guía es una guía digna del Amor que eres y que es lo único que existe. El mundo no existe, pero Tú sí existes y no hay nada más. Confía en Ti mismo, en tu verdadero Ser, en el Amor que eres.

Una vez que una mente (aparentemente separada, o eso le parece percibir a esta mente en dicha etapa) ha decidido recordar Quién es, estará dispuesta a usar las herramientas para recordar. Es imprescindible querer despertar (no oponer resistencia) porque mientras se desean las ilusiones, la Vida/Verdad respetará nuestro temporal chiste (nuestro inofensivo juego temporal de apariencias irreales). Pero una vez que una mente se decide a despertar, se sentirá atraída por algunas de las muchas herramientas que ayudan a ello, y las usará sinceramente. El ansia por la verdad es la semilla, el uso de las herramientas es regar la planta, y el resultado final es la desaparición de las ilusiones y con ello la Gracia del despertar. Esto no requiere tiempo (se puede aceptar la Verdad instantáneamente ahora mismo) sino que depende de nuestra total apertura: "manos abiertas" para aceptar la Verdad completa e incondicionalmente, manos que comparten y que no se cierran aferrándose a las ilusiones. Esto significa que depende de uno mismo abrirse a la Gracia (y la Gracia nunca nos decepcionará, pues es puro Amor y nuestro propio verdadero Ser despierto). Si una mente decide renunciar de golpe a todas las ilusiones, despierta de inmediato: al vaciarse de lo falso, lo verdadero nos llena de la plenitud que somos. Generalmente hay resistencias (miedos, apegos, deseos, creencias, etc.) a soltar de golpe todas las ilusiones, pero si uno ha decidido despertar, dichas resistencias serán desvanecidas en lo que dará la impresión de ser un proceso temporal de despertar. Al final se despierta; todas las mentes despiertan. Siempre, de una forma u otra, se despierta. La mente puede demorar el recuerdo de la Verdad tanto tiempo como desee demorarlo, pero el tiempo es ilusorio y no significa nada, y además el ser se siente irresistiblemente atraído por Sí mismo, por lo cual el "chiste" no dura nada (temporalmente parece que dura un poco jejeje) y el despertar es inevitable.

Resumiendo lo anterior: La Llave Maestra que lo resuelve todo es: decidir despertar y ser consecuente con dicha decisión. Nada ni nadie puede impedirnos despertar excepto nuestra propia indecisión (la cual apoya los apegos). Nadie puede mostrarnos el despertar excepto nuestra decisión de despertar y ser consecuentes con dicha decisión.

La Verdad se descubre para ti cuando decides aceptarla. Y aunque la Verdad es tu propio Ser, solamente puedes conocerte si así lo decides y dejas de negar lo que eres. Por lo tanto tu decisión es la clave para experimentar de la manera más rápida la Verdad (si una mente decide demorarse en reconocer la Verdad, eso no importa, no es problema; no despertará de la manera más rápida pero al final todas las mentes despiertan, y una vez despiertas y recordándose todas unidas como Uno-Absoluto, se sabe que ciertamente nunca hubo sueño ni nadie dormido; el "proceso de despertar" es automático, espontáneo; es también una metáfora o manera de hablar, que tiene sentido únicamente mientras parece haber tiempo, pero el tiempo en realidad no existe y una vez despiertos ninguna de las indicaciones o metáforas importarán nada, porque estaremos compartiendo eternamente la plena Felicidad que somos, la cual es inmensa, ilimitada, sorprendentísimamente grata, sorprendentísimamente rica, e indescriptible en palabras, pero plenamente vivible e infinitamente satisfactoria).

Los comentarios de este post tienen sentido desde un contexto de facilitar el despertar de la manera más rápida (porque anima a sondear y aplicar las enseñanzas "serias" que hay a disposición de la humanidad, como son el advaita oriental, UCDM, algunas ramas del budismo, etc; tales enseñanzas no caben en un post pero se puede comentar que existen, están ahí a disposición de quien sienta la llamada a despertar rápidamente). El despertar es automático y se facilita a sí mismo espontáneamente, parezca que hagamos lo que hagamos, parezca que pensemos lo que pensemos, parezca que decidamos lo que decidamos. El despertar es algo inevitable: la última ilusion (porque en realidad nunca hubo sueño ni despertar). No importa que una mente transite por vías rápidas al despertar, o por vías lentas. Las mentes motivadas anhelan despertar cuanto antes, pero todas despiertan en su momento propicio, y el tiempo no importa porque no es real. Las vías lentas al despertar suceden por sí mismas, no tiene misterio el asunto. Las vías rápidas están frecuentemente basadas en enfoques similares al advaita (no-dualidad). Continúo estos comentarios en la línea general de este post, o sea, primordialmente enfocados hacia los "atajos" o "vías rápidas" (las cuales no caben en un post pero pueden sintetizarse en frases-clave como «Conócete a Ti Mismo», «Yo Soy lo que Soy», «Dios es», «Aquiétate y sabe que Yo Soy Dios», «No soy un cuerpo, soy Espíritu inmortal, inmutable, ilimitado», «Sólo el Absoluto Amor es Real», etc).

Uno tiene que desear la verdad: dejar de preferir autoengañarse. Por ejemplo, un espejismo de esos donde se ve supuestamente agua en el desierto es irreal porque aunque sea percibido no tiene agua y no quita la sed. Una cuchara en un vaso con agua puede parecer torcida, pero en realidad está recta (aprovecho para comparar esta metáfora con el lenguaje de UCDM, donde la "cuchara torcida" correspondería a la percepción errada que dificulta el despertar, la "cuchara recta" correspondería a la percepción correcta incluido el "sueño feliz" que ayuda a despertar, y finalmente, el Cielo o Absoluto correspondería no a la percepción sino al conocimiento, al darse cuenta y vivenciar plenamente que no hay cuchara). Si alguien pidiera que se le demuestre que el espejismo es irreal o que la cuchara torcida es irreal, se le podría indicar algún procedimiento para poder darse cuenta y verificarlo por sí mismo, yendo a ver claramente el espejismo y verificar así que desaparece y no hay agua, o proponiendo que uno mismo saque la cuchara del vaso con agua y se verá que la cuchara torcida era solamente una ilusión. Pero si el peticionario pide que se le demuestre previamente todo eso, sin estar dispuesto a poner en práctica los medios para saberlo por sí mismo, en ese caso es que de momento no quiere despertar (debido a los apegos, creencias, miedos, etc, por ejemplo debido al miedo inconsciente a que realmente lo ilusorio a lo que está tan apegado sea irreal, y entonces negarse a verificarlo de manera diligente). Esta actitud se asemeja a alguien que tapándose los ojos con las manos quisiera que le demostraran la existencia de un árbol que tiene delante: le pueden dar indicaciones de que deje de taparse los ojos con las manos y así saberlo directamente por sí mismo, pero si responde: «no pienso quitarme las manos de los ojos si antes no me demostráis la existencia del árbol»... Incluso así se le podrían proporcionar todavía algunas evidencias indirectas, como sugerirle que se mueva hacia la sombra del árbol y sienta el frescor que da, etc, pero si una mente insiste en no despertar, nada que le digan servirá: ha de ser ella misma la que desee despertar y acepte apartar las manos que le tapan el árbol, dejando de taparse sus propios ojos. (Nota: frecuentemente hay algunos galimatías en lo que parecen ser diversos niveles de deseo en la ilusión. Por ejemplo, a un nivel muy profundo y generalmente inconsciente, todas las mentes quieren despertar; pero en otro nivel menos profundo y todavía inconsciente, es como otra capa de deseo en la cual no se quiere despertar y se intenta de manera inconsciente obstaculizar todo intento de facilitar el despertar; en otra capa todavía más superficial y esta vez a nivel consciente, puede uno creer que desea despertar o incluso llegar a creer que ya ha despertado. Uno demuestra que verdaderamente ha decidido despertar cuando usa los medios para ello y los aplica —aunque surjan algunas ocasionales pausas— hasta que el ego quede completamente desenmascarado/deshecho).

Concluyendo: recogerse en la tranquilidad del "simplemente ser" es lo más sabio que cualquier "durmiente" puede "hacer". Más que un hacer es un deshacer porque en el silencio de la pura eseidad (desnuda de percepciones, creencias, limitaciones, separaciones, conflictos, espacio, tiempo, etc.) no hay cabida para las ilusiones (porque cuando las ilusiones dejan de ser alimentadas desaparecen paulatinamente —o de golpe—; y dejamos de alimentarlas cuando las desenmascaramos, dejando de creer en ellas, dejando de desearlas y prefiriendo la verdad).

Estos comentarios han concluido. Autocitándome de lo que dije al principio, sería de agradecer que estas palabras no fueran tomadas demasiado seriamente sino más bien como los trinos de los pájaros o las ocurrencias de un niño. Si algo te sirve, lo usas si quieres. Si nada de lo dicho te sirve, simplemente pasa de ello, sáltalo, ignóralo, pero sigue confiando en la Verdad y atendiendo a sus guiños que te acompañan. Para sondear más sobre este tema cito algunas de las fuentes que más han influido en este post: Las enseñanzas de Ramana Maharshi, los libros de Gary Renard, Un Curso de Milagros (UCDM, donde se aclara detalladamente cómo funciona la apariencia del ego/dualidad y cómo permitir/aceptar que tal apariencia quede desmontada y completamente deshecha por la Gracia) y algunas referencias más que cualquiera encontrará espontáneamente  al interesarse por el advaita (llamémoslo "resonancia", "destino", "gracia" o como se prefiera, de manera que las informaciones relevantes aparecen a la consciencia que está interesada).


Apéndice: La vida es sueño

Como complemento final dejo unas notas finales procedentes de la literatura, primero de Calderón de la Barca, de su obra titulada «La vida es sueño».

Introducción sacada de aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/La_vida_es_sue%C3%B1o

La vida es sueño es una obra de teatro de Pedro Calderón de la Barca estrenada en 1635 y perteneciente al movimiento literario del barroco. El tema central es la libertad frente al destino.

La concepción de "la vida es como un sueño" es muy antigua: existen referencias en el pensamiento hindú, en la mística persa, en la moral budista, así como en la tradición judeo-cristiana y en la filosofía griega. Según Platón, el hombre vive en un mundo de sueños, de tinieblas, cautivo en una cueva de la que sólo podrá liberarse tendiendo hacia el Bien. Únicamente entonces el hombre desistirá de la materia y llegará a la luz. El influjo de esta concepción platónica en la obra es evidente. Segismundo vive en un principio dentro de una cárcel, de una caverna, donde permanece en la más completa oscuridad por el desconocimiento de sí mismo; sólo cuando es capaz de saber quién es, consigue el triunfo, la luz.

La vida es sueño se estrenó en 1635. Al año siguiente fue publicada en la Primera parte de las comedias de don Pedro Calderón de la Barca.

Versos sacados de aquí: http://www.calderondelabarca.es/


LA VIDA ES SUEÑO

Es verdad, pues: reprimamos
esta fiera condición,
esta furia, esta ambición,
por si alguna vez soñamos.
Y sí haremos, pues estamos
en mundo tan singular,
que el vivir sólo es soñar;
y la experiencia me enseña,
que el hombre que vive, sueña
lo que es, hasta despertar.

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí,
destas prisiones cargado;
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca, 1636-1673

Hay otra obra de Calderón de la Barca cuyo título evoca también el tema: «El gran teatro del mundo».

Y como cita final, una de las más famosas de Shakespeare (copiada de la Wikiquote):

La vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no tiene ningún sentido.

William Shakespeare (Macbeth) 

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